Mostrando entradas con la etiqueta guerra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta guerra. Mostrar todas las entradas

domingo, junio 05, 2022

UCRANIA: ¿CÓMO HEMOS LLEGADO A ESTA SITUACIÓN?

La conferencia dura unas dos horas y la presentación es en euskera y castellano (por si a alguno le molesta). La conferencia y el turno de preguntas es en castellano. Son jornadas sobre ‘Derechos Humanos’ celebrada en el Museo de San Telmo de San Sebastián. José Antonio Zorrilla fue diplomático y cónsul general de España en Milán, Shanghái y Moscú, así como embajador para Georgia y Estados del Cáucaso. Zorrilla, que se sale del discurso oficial para certificar que Occidente no ha hecho sus deberes con respecto a Rusia, provocar a la bestia del Kremlin para que desate su poder destructivo y que ampliar la OTAN, sin consenso, es un «gravísimo error» de tremendas consecuencias.

Ucrania no es lo que tratan de vendernos. Siempre he tenido claro lo que se expone en la conferencia. Mis continuas referencias en mi muro desde hace tiempo son prueba de ello. La conferencia es larga pero IMPRESCINDIBLE porque expresa los puntos clave de todo el conflicto actual. Las cosas nunca vienen por si solas, siempre hay intereses de poder que mueven las fichas. ¿Y cuál es la gran mano que mueve estas fichas en su afán de controlar el mundo? Creo que está más claro que el agua.

jueves, abril 21, 2022

CONTRA EL PENSAMIENTO UNICO (por ALFONSO DURÁN PICH)


ALFONSO DURÁN PICH

Es licenciado en Sociología por la Universidad de Deusto, licenciado en Psicología por la Universidad de Barcelona, Master en Sociedad de la Información y el Conocimiento por la Universitat Oberta de Catalunya, Diplomado en Administración de Empresas (SEP) por la Stanford Business School, Graduado en Periodismo por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Estudios especializados en macro y microeconomía con el profesor Peter Navarro de la universidad de Irvine (California), y en mercados financieros con el profesor Robert Shiller de la universidad de Yale.

Durante catorce años (1976-1990) fue profesor titular de Marketing de ‘ESADE’. Ha sido profesor invitado de las escuelas ESCP de Madrid y Fundesem de Alicante.

Es miembro de la ‘Conway Hall Ethical Society’, de la ‘American Marketing Association, de la Academy of Management’, de la ‘Skeptics Society’, del ‘Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya’ y del capítulo español de antiguos alumnos de la ‘Stanford Business School’.

Múltiples libros publicados. Su última obra en 2022: 


Su pensamiento acerca del conflicto en Ucrania (articulo extraído de su espacio blog  con más de 7 millones de visitas:

CONTRA EL PENSAMIENTO UNICO

“Cualquier fenómeno de cualquier naturaleza puede tener distintas lecturas según el plano desde el que se analice. Todas pueden ser auténticas y solo se comprende la globalidad si se integran en un todo común, en el que aparece el núcleo, la estructura y la periferia del fenómeno.

En el caso del conflicto de Ucrania, los medios de información del mundo liberal-conservador se han quedado en la periferia, que permite una lectura emocional del tema. Y lo han hecho de forma unánime, como siguiendo un guion pre-establecido. Nos hablan de muerte y de destrucción, de buenos y malos, de héroes y villanos. Incluso le han puesto una marca: “la guerra de Putin”. Como ya dije en una reciente ocasión: Nos toman por idiotas.

Una primera reflexión de carácter filosófico-religioso nos lleva a citar el maniqueísmo, un pensamiento religioso de origen persa surgido en el siglo III, que concibe el cosmos como una realidad dualística enfrentada: el bien y el mal. No hay matices ni zonas grises. Ni puntos fuertes, ni puntos débiles. O se es bueno o se es malo. El maniqueísmo ha hecho fortuna porque resulta cómodo cuando no se tienen razones suficientes para contrastar opiniones. Nos quedamos en la superficie. ¿Qué dice el catecismo dominante sobre este fenómeno? Lo que dice es bueno y lo contrario es malo. Así se ha hecho con el conflicto de Ucrania, aderezado además con imágenes que despiertan nuestros sentimientos más elementales.

Es por ello que para acercarse con un mínimo de rigor a este conflicto, hay que acudir a fuentes ajenas al barullo mediático convencional. Y en este caso, por razones obvias, nos hemos documentado de fuentes norteamericanas, país cuyo Estado es uno de los principales protagonistas del evento. Hemos de añadir que en contra de lo que algunos analistas puedan opinar, Estados Unidos y su complejo mecanismo de equilibrio de poderes (“check and balance”) permite que afloren informes muy precisos y objetivos de la realidad mundial, tanto en el ámbito político, como en el económico o en el social.

En este caso hemos gozado de dos entrevistas (una publicada en “Skeptic” y otra en el “The New Yorker”). En la primera Michael Shermer, reputado historiador de la ciencia, entrevista a Oliver Stone, uno de los grandes directores de cine americanos, con extensa obra premiada, tanto en películas como en documentales. Uno de esos documentales (2017) consistió en una serie de entrevistas con Vladimir Putin. En la vida de Oliver Stone hay una parcela que le marcó personalmente: luchó en la guerra de Vietnam, donde obtuvo dos “Corazones Púrpura” y una “Estrella de Bronce”. Es un veterano de guerra, no un turista accidental.

En la otra entrevista, el conocido colaborador de “New Yorker”  Isaac Chotiner, especializado en extensas entrevistas con figuras relevantes de la política y de la sociedad norteamericanas, dialoga con John Mearsheimer, uno de los grandes científicos políticos del mundo anglosajón, que desde su cátedra en la universidad de Chicago postula la teoría del “realismo ofensivo” sobre la lucha entre países por la hegemonía mundial.

La riqueza intelectual de estas conversaciones no cabe en esta columna, por lo que me limitaré a presentar las ideas clave que han ido surgiendo a través de los debates.


DEL TÁNDEM SHERMER – STONE (Conclusiones)

Tras el asesinato de John F.Kennedy, el complejo militar-industrial y las agencias de seguridad norteamericanas tomaron el poder, condicionando la actuación de los poderes tradicionales.

Ningún presidente posterior a Kennedy se ha atrevido a limitarlos, a pesar de los sucesivos escándalos materializados en Wikileaks. Tampoco lo ha hecho el Congreso.

El pensamiento paranoico es una columna vertebral de la cultura dominante de esas élites.

En 1961 los mandos militares del Pentágono se plantearon liquidar la Unión Soviética. Kennedy los contuvo. Quizás se auto-sentenció.

En 1962 se estuvo al borde de una guerra nuclear, que no estalló por el acercamiento personal entre Kennedy y Kruschev.

Los misiles de Cuba fue la respuesta estratégica de Kruschev a los misiles Júpiter instalados por la OTAN en Turquía.

En 1962 la superioridad americana sobre la soviética en términos nucleares era de 17 a 1. La supuesta amenaza soviética era una falacia.

En 1963 Kennedy y Kruschev ratificaron el único tratado serio sobre armas nucleares firmado hasta la fecha.

En 1991 se perdió la oportunidad de integrar a la Federación Rusa al mundo occidental y sus valores, e iniciar una etapa de prosperidad y paz mundial. ¿Quién se opuso a ello y por qué?

Desde entonces la OTAN se ha ido extendiendo y en la actualidad hay misiles antibalísticos en varios países del este de Europa.

Si los rusos instalaran equipos nucleares en México o Canadá, ¿qué haríamos nosotros? Lo mismo que ha hecho el gobierno de Vladimir Putin. Ni más ni menos.

En el 2014 hubo en Ucrania un golpe de Estado anti-ruso que impuso un gobierno pro-americano.

La continuidad de Ucrania (o lo que quede de ella) pasa por un estatus de “país neutral”, como lo fueron Finlandia y Austria después de la II Guerra Mundial.

Hay que volver a los acuerdos entre Gorbachov, James Baker y George Bush de 1989-1991, que pusieron fin a la “guerra fría” y que, en palabras de James Baker, entonces Secretario de Estado, aseguraban que la OTAN no avanzaría “ni una pulgada hacia el Este”.

El presidente Zelensky (en su condición de actor) se ha convertido en un presentador de las bondades del martirologio.

Hay temas de alcance mundial (como el cambio climático y el terrorismo islámico) que sin la cooperación de Rusia y China nunca se podrán resolver o paliar.

El gobierno norteamericano no se halla en condiciones de dar lecciones a nadie. Sus constantes fracasos (Irak, Afghanistán, Egipto, etc.) han demostrado los errores de su política exterior.

 

DEL TÁNDEM CHOTINER – MEARSHEIMER (Conclusiones)

El conflicto de Ucrania nació en abril del 2008, cuando en la cumbre de la OTAN en Bucarest se hizo una declaración en la que se abría la organización a Georgia y Ucrania.

De forma inmediata el gobierno ruso declaró que ello significaba para Rusia una amenaza existencial.

Lo de Rusia con Ucrania es similar a la “doctrina Monroe” de Estados Unidos, extendida a todo Occidente. Nadie en el mundo occidental se atreve a cuestionar el liderazgo norteamericano. No parece razonable que el gobierno de Ucrania haga lo propio con su vecina hegemónica en aquel territorio.

La historia de que Rusia está dispuesta a invadir otros países de Europa del Este y que Putin está interesado en crear una Rusia mayor y reinventar la Unión Soviética es una estupidez.

Se falsean constantemente las palabras de Putin. Por ejemplo, cuando dijo “Aquel que no encuentre a faltar a la Unión Soviética es que no tiene corazón”, se argumenta que pretende recuperar el proyecto. Cuando de hecho, a continuación añadió: “Quien la quiera de vuelta no tiene cerebro”.

Los países occidentales y especialmente el gobierno norteamericano es el principal responsable del actual desastre.

No parece probable que el gobierno ruso pretenda ocupar militarmente Ucrania y tomar Kiev. Lo que sí parece probable es que desee implantar en Kiev un gobierno no beligerante con Rusia. Un gobierno neutral, no un gobierno pro-americano.

Hemos de competir con China, no con Rusia. Hemos de conseguir que Rusia se decante hacia nuestra balanza y no hacia la de China.

Si la OTAN no se hubiera movido hacia el Este, lo más probable es que no hubiera sucedido nada: ni lo del Donbass, ni lo de Crimea, ni la guerra actual. El gobierno ucraniano hubiera continuado siendo el gobierno de un país neutral, pero próximo por razones culturales, lingüísticas e históricas a la Federación Rusa.

Estados Unidos ha tratado de ir creando por el mundo “democracias liberales” y ha fracasado.

Lo esencial de la “Doctrina Bush” era que, si podíamos crear una democracia liberal en Irak, luego por efecto dominó otros países como Siria, Irán e incluso Egipto se incorporarían al modelo. Arabia Saudita, una autocracia ortodoxa, no se incluía en el pack por razones obvias (el petróleo).

No hay que confundirse entre lo que es correcto estratégicamente y lo que es moral en el mismo sentido. Estados Unidos se asoció con la Unión Soviética para luchar contra los nazis y fue una decisión sabia estratégicamente, aunque no lo fuera moralmente (valores enfrentados). En el caso de Ucrania las razones estratégicas son mucho más importantes que las reticencias morales. 

Es como si hubiéramos abierto una ventana y el aire fresco hubiera penetrado en la habitación y nos hubiera recuperado de nuestro aburrido letargo. Cuatro ciudadanos norteamericanos independientes, de reconocida valía en sus campos, explican al mundo el porqué de todo ello. Saben de qué hablan, tienen experiencia directa, se han documentado. No les importa hacer autocrítica sobre su propio país. No se ocultan bajo ninguna bandera.

No se quedan en la superficie (las bombas, los refugiados, los edificios destruidos). No se trata de saber lo que pasa (ni en esto ni en nada). Hay que ahondar y tratar de averiguar el por qué. Hay que pasar de la información al conocimiento.

Y en eso estamos”.

ALFONSO DURÁN PICH

Fuente: "Contra el Pensamiento Único"

domingo, abril 10, 2022

"UCRANIA EN LLAMAS," EL DOCUMENTAL PRODUCIDO POR OLIVER STONE


Ucrania en llamas, realizado en el año 2016 por Igor Lopatonok y producido por Oliver Stone desvela la participación estadounidense y de la OTAN en el golpe de estado en Ucrania en el 2014 y sus consecuencias. Revela, asimismo, las premisas históricas de la actual crisis de Ucrania, su trasfondo político actual y su peligroso potencial para el mundo. El presidente de Rusia, Vladimir Putin y el expresidente de Ucrania, Victor Yanjukovych, son entrevistados por el cineasta Oliver Stone, compartiendo sus pensamientos sobre las razones del conflicto y las formas de resolverlo. 

jueves, marzo 10, 2022

VIETNAM: EL AGENTE NARANJA SIGUE MATANDO Y EL MUNDO SIGUE SIN SANCIONAR A EEUU



Por Silvia Cattori Fuentes: www.silviacattori.net

En el pasado Estados Unidos luchó en Vietnam utilizando armas químicas devastadoras contra el comunismo, un régimen que entonces encarnaba la lucha por la independencia nacional del pueblo vietnamita que se oponía a su dominación. Hoy prosiguen las mismas políticas tan absurdas como injustificables: desde Afganistán a Iraq pasando por Serbia, desde Líbano a Gaza, Estados Unidos, la OTAN e Israel arrojan armas de fósforo, de fragmentación o de uranio empobrecido sobre poblaciones civiles que se niegan a someterse a sus dictados. Ahora bien, es sabido que estas armas provocan sobre todo cánceres y malformaciones monstruosas en los recién nacidos, y que van a seguir afectando a la salud de una cantidad cada vez mayor de personas. En su reciente obra Agent Orange – Apocalypse Viêt Na (Agente naranja- Apocalipsis Vietnam), André Bouny nos recuerda que casi medio siglo después de la guerra las madres vietnamitas siguen dando a luz bebés monstruosos. Responde aquí a las preguntas de Silvia Cattori.






Silvia Cattori: Todos los políticos con conciencia y medios para actuar deberían leer y tomar en serio su libro, que acabo de devorar de un tirón y con el corazón encogido. Esta obra muy documentada e ilustrada con fotos conmovedoras de la mayor guerra química de la historia de la humanidad debería darse a conocer al público, movilizar a la juventud y a todos los padres, la salud de cuyos hijos corre peligro si no se acaba con la locura destructora de estas guerras a las que, curiosamente, nunca se ha opuesto ningún partido ecologista. Ni los ecologistas Daniel Cohn-Bendit y Joschka Fischer se opusieron a la guerra que arrojó toneladas de uranio empobrecido sobre Serbia. Lo que usted describe aquí y que debería ser uno de los principales motivos de preocupación para cualquiera sigue siendo extrañamente ignorado por los medios de comunicación. ¿Cómo usted, que no es periodista, ni médico, ni científico, ha llegado a implicarse hasta ese punto para, medio siglo después, poder sacar a la luz las terroríficas consecuencias de la guerra química que se llevó a cabo en Vietnam? ¿Podría explicarnos lo que le motivó?

André Bouny: En efecto, es sorprendente que ningún gran periodista haya escrito un libro sobre este crimen cuya magnitud es tan considerable que casi supera el entendimiento; sin duda este tema, tan complejo, cubre tantos dominios que disuade de acometer esta empresa en un mundo cada vez más especializado.

De hecho, uno no se levanta un día diciéndose que va a escribir un libro sobre el agente naranja; esta obra es el resultado de una larga inmersión. Las primeras imágenes que vi cuando era adolescente en la televisión en blanco y negro en mi pueblo mostraban la guerra de Vietnam. Permanecieron grabadas en mí. Después, cuando estudiaba en París, participé en protestas contra esta guerra y sabíamos que se estaban utilizando en ella armas químicas. A continuación, descubrí este país.

Es necesario dar a conocer esta inmensa desgracia tanto a nuestros conciudadanos como a la opinión pública internacional. Este libro incluye fotografías que son extremadamente importantes porque permiten comprender los estragos causados por el agente naranja. La mayoría de las ilustraciones son inéditas. Todas ellas son fotos dignas porque no es un libro «impactante», al menos no en el mal sentido del término: es ante todo un libro «esclarecedor».

Yo no me siento perteneciente únicamente a mi país, sino al mundo en el más amplio sentido. Por supuesto, cuenta mucho el hecho de que mis hijos, a los que adopté, sean de origen vietnamita. La asociación D.E.F.I. Viêt Nam, que fundé, ha establecido unos estrechos vínculos con capas diferentes de la sociedad vietnamita, sobre todo en el sur. Muchos contenedores de material médico que se han enviado allí han equipado a servicios hospitalarios, maternidades, dispensarios y dentistas. Las visitas a los niños apadrinados permiten descubrir unos lugares increíbles con unas condiciones de vida impensables, tanto en las ciudades como en el campo.

Cuando constituí el CIS (comité internacional de apoyo a las víctimas vietnamitas del agente naranja) se crearon nuevos vínculos, esta vez en el norte. Esta «reunificación» me permitió recorrer el país de un extremo al otro y comprender mejor la complejidad de este pueblo.

Silvia Cattori: Aunque la guerra de Vietnam pueda parecer lejana a las generaciones jóvenes, su obra parece temiblemente actual al menos por dos razones. En primer lugar, porque muestra que los efectos del agente naranja siguen desplegando hoy sus espantosas consecuencias sobre millones de personas. En este momento siguen naciendo niños monstruosos porque las mutaciones genéticas adquiridas por las personas contaminadas se transmiten a sus descendientes, lo que, como usted escribe, constituye un verdadero «crimen contra el genoma humano». Y en segundo lugar porque otras armas susceptibles de provocar unos efectos a largo plazo tan terribles -sobre todo las armas de uranio empobrecido- se han utilizado recientemente, en Serbia, en Afganistán, en Iraq, en Gaza, en Líbano y se siguen utilizando. En la conclusión del libro usted afirma: Tomar conciencia de la catástrofe generada por el agente naranja es la primera etapa, necesaria para prevenir y evitar otros desastres del mismo tipo (ecológicos, medioambientales y sanitarios), e incluso peores. En esta perspectiva, ¿ha establecido contactos con grupos o investigadores que investiguen estas nuevas armas? ¿Planean ustedes acciones comunes?

André Bouny: Para mi generación Vietnam evoca la guerra; para los más jóvenes, un destino turístico. Una nueva guerra hace olvidar la anterior y oculta en gran parte sus consecuencias, tanto más cuanto que la información se concentra exclusivamente en la última. En el caso que nos interesa, efectivamente están naciendo mientras hablamos niños afectados por graves minusvalías y a veces con formas inhumanas, aunque la ciencia no haya demostrado -ni comprendido- todavía los mecanismos que demostrarían que estos efectos teratógenos se deben a una modificación genética adquirida por las víctimas del agente naranja, como es el caso en la experiencia con [moscas] drosófilas efectuada por dos biólogos estadounidenses. Con todo, las autoridades vietnamitas se plantean si se debe dejar procrear a las víctimas del agente naranja.

La similitud entre los efectos del agente naranja y los del uranio empobrecido en los recién nacidos es sorprendente y obliga a establecer una comparación. Conocemos por experiencia los riesgos y las secuelas de la radiactividad. Además, la controversia sobre la radiactividad de baja intensidad -por ejemplo, la asociada a las partículas ingeridas o inhaladas disipadas por el efecto piróforo de las ojivas de las armas de uranio empobrecido- recuerda a la que ha conocido el agente naranja ante el lobby de la química; en el caso del uranio empobrecido se trata del de lo nuclear. De la misma manera, los límites de dioxina admitidos en la alimentación en ningún caso pueden dejar de tener efectos. El paralelismo entre ambos venenos existe también en los usos civiles: para el caso de la dioxina, agricultura, gestión de los bosques y eliminación de residuos, entre otros; para la radiactividad, la energía y el uso médico.

La consciencia de una catástrofe como la del agente naranja sobre medio ambiente y toda forma de vida que lo habita no se da por hecho en nuestras sociedades de consumo, que dejan creer que existe una solución para todo por medio del progreso y de la transformación de materias en «bienes» de consumo, que contaminan la naturaleza y, por lo tanto, nuestros organismo, con lo que se genera así un círculo vicioso sin fin. Dirigir la lucha tanto por la justicia y el reconocimiento como por que las víctimas sean indemnizadas no deja tiempo ni energía para estar en varios frentes, aunque toda víctima tenga derecho a nuestra compasión y por encima de todo, a nuestra ayuda y solidaridad. Sin embargo, se constata que, a imagen del CIS, hay muchas personalidades que se activan incansablemente en favor de las víctimas del uranio empobrecido. Sí, la conciencia de estas personas ya tiene como acción común la información.

Silvia Cattori: En su obra exhaustiva Agent Orange – Apocalypse Viêt Nam usted hace un balance completo de los muchos aspectos del problema. En su opinión, ¿cuáles son los elementos específicamente nuevos que aporta usted?

André Bouny: El elemento nuevo más destacable es sin duda el nuevo cálculo del volumen de los agentes químicos que he establecido a partir de los datos del Informe Stellman, el estudio oficial financiado por Estados Unidos a principios de la década de 2000 en Vietnam, un informe que altera a la baja todos los cálculos comúnmente admitidos hasta entonces. Simplificando las cosas, partí de datos establecidos por los archivos del ejército estadounidense -que probablemente son incompletos- y los crucé con otras informaciones salidas también de estos mismos archivos. El resultado es simplemente terrorífico. Jeanne Mager Stellman, una científica estadounidense que elaboró un informe que lleva su nombre, leyó atentamente mi libro y no puso en tela de juicio en ningún momento el nuevo cálculo que propongo sobre los volúmenes de agentes químicos utilizados en Vietnam.

Por otra parte, la manera en que se habla de la guerra de Vietnam en este libro no es la que se cuenta en los manuales de historia occidentales: la perspectiva es la de los vietnamitas. En efecto, el telón de fondo está jalonado de muchos elementos demasiado poco conocidos, olvidados por la amnesia selectiva. Hablo del falso ataque sufrido por los barcos estadounidenses en el golfo de Tonkin que permitió desencadenar la guerra contra el Vietnam del norte comunista y engañar al Congreso estadounidense, o de la trama de las guerras secretas que se llevaron a cabo en Laos y Camboya en la más perfecta ilegalidad nacional e internacional, o incluso el inimaginable tonelaje de las bombas arrojadas durante esta segunda guerra de Indochina, la cantidad impensable de muertos y heridos, o del embargo que multiplicó los daños de esta larga guerra de independencia sobre la población civil, primera víctima de los últimos conflictos postcoloniales… Éstos son algunos ejemplos.

Silvia Cattori: En la década de 1970 recorrí Vietnam con el corazón destrozado. Admiré a esos frágiles médicos vietnamitas, los cuales operaban día y noche en la selva a las víctimas de los bombardeos estadounidenses que lanzaban continuamente sus mortales cargamentos. ¿Cómo son hoy los efectos del agente naranja en los seres humanos, la flora y la fauna en estos países de la antigua Indochina en los que residen ex combatientes y dónde se ha almacenado el producto?

André Bouny: La situación actual en Vietnam es simplemente catastrófica. Hace sólo unos días el vicepresidente de la Asamblea Nacional de Vietnam anunció que cuatro millones de personas estaban actualmente contaminadas.

Esto puede parecer descomunal y, sin embargo, proporcionalmente estas cifras están muy por debajo de, por ejemplo, las de los veteranos surcoreanos que han llevado el asunto a los tribunales… Ahora bien, ¡ellos no se vieron expuestos de una manera comparable a la situación en la que se sigue encontrando la población vietnamita! Tanto ex combatientes como población civil, sin distinciones, padecen enfermedades incurables y cánceres en un país en el que el acceso a la atención médica, cuando existe, es difícil.

Están además los recién nacidos que vienen al mundo con deformaciones monstruosas, ausencias parciales o totales de miembros y/o deficiencias mentales. Lo mismo ocurre en Laos y Camboya, países en los que faltan cruelmente medios para establecer, a semejanza de Vietnam, cuál es realmente la situación epidemiológica. Tanto en Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur como en torno a las bases militares en Filipinas en las que se almacenaba el veneno veteranos y civiles que fueron expuestos al agente naranja desarrollan los mismos males.

Por lo que se refiere al medio ambiente, la selva tropical desaparecida no se regenera y no se puede hacer que vuelva a surgir la selva tropical cuando los suelos erosionados han perdido sus nutrientes, generados por la propia selva y que le permiten crecer y existir: es una situación inextricable y desesperante. En Vietnam hay zonas enteras en las que se ha prohibido cultivar o que son de acceso prohibido, son los hots spots. Estos «puntos calientes» suelen ser antiguas bases militares estadounidenses que se extendían por superficies considerables -auténticas ciudades- en las que se almacenaba el agente naranja antes de trasvasarlo a los aviones o a aparatos terrestres, y cuyos alrededores eran ampliamente defoliados por razones evidentes de seguridad.

En lo que concierne a Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, el problema afecta más particularmente a los veteranos y en diversos grados a los lugares en los que se experimentaron los agentes químicos (o a veces se fabricaron, como en el caso de Nueva Zelanda) durante las pruebas para ponerlos a punto. La lucha de los veteranos de estos países, enfermos y con una descendencia paralelamente afectada, es más conocida porque en comparación con Vietnam estos países se benefician de estructuras sanitarias. Pero, aun así, la lucha de estos veteranos de países llamados desarrollados fue larga y feroz para obtener el reconocimiento de las relaciones de causa efecto entre el agente naranja y sus enfermedades. Y esta lucha sigue actualmente. Para la mayoría de los veteranos el reconocimiento y las indemnizaciones se siguen haciendo esperar.

Silvia Cattori: Usted describe detalladamente, con gran compasión y mucho tacto, la vida cotidiana de las víctimas y sus familias. ¿Existe esperanza para ellas?

André Bouny: La esperanza exige que se satisfagan tres puntos. Ante todo, que los medios de comunicación apoyen a las víctimas ante las opiniones públicas, sin lo cual los puntos siguientes serán inalcanzables: que se haga justicia, lo que implica unas indemnizaciones consecuentes y adaptadas; que finalmente los presupuestos económicos hagan avanzar a la ciencia en los dominios de descontaminación corporal y medioambiental (acabamos de saber que el genetista John Greg Venter acaba de controlar una bacteria). Las bacterias son la principal esperanza en lo que concierne a la descontaminación de los suelos. Más allá de eso, el presidente Barack Obama podría suavizar los ángulos de este asunto en relación a las cuestiones geopolíticas.

Silvia Cattori: En los Anexos de su obra usted hace un recuento de todos los principales documentales, libros y artículos sobre el tema, en francés e inglés. ¿Por qué hay tan pocos?

André Bouny: En las obras generadas por la Guerra de Vietnam este arma química se menciona brevemente y muy pocas veces es objeto de una página entera. En Estados Unidos existen obras consagradas al agente naranja, esencialmente en referencia a los veteranos nacionales. En 2005 la Asociación de Amistad Franco-Vietnamita publicó en francés una pequeña antología de trece autores especializados. En el cine, por su parte, si bien existen algunos documentales -con frecuencia a iniciativa personal- todavía no se ha dedicado ningún largometraje al tema. La película sobre este tema, programada en un canal de la televisión francesa, dura 75 minutos y está dedicada a las gestiones judiciales vietnamitas en tierras estadounidenses.

Sin duda existen razones objetivas para ello, pero también irracionales: ausencia de presupuesto para una obra que no proyectará la imagen de un Estados Unidos benefactor, autocensura con el objetivo de preservar un honor herido o de no alarmar o indignar a la opinión pública ante imágenes insoportables de niños monstruos. El crimen del agente naranja puede resurgir con ocasión de la urgente preocupación por preservar el medio ambiente que no se libra de ser un efecto de moda. Por otra parte, la utilización de congéneres químicos del agente naranja en los pesticidas utilizados en la agricultura industrial moviliza a la gente en relación con una alimentación que asusta, y con razón, con lo que se relacionan así los pesticidas con los recursos alimenticios actuales; por el contrario, el agente naranja se utilizó en Vietnam, Laos y Camboya para destruir los recursos alimenticios de ayer. Al cerrarse, este círculo une indisociablemente las obras El mundo según Monsanto, de Marie-Monique Robin; Soluciones locales para un desorden global, de Coline Serreau; y Agent Orange – Apocalypse Viêt Nam: un signo de los tiempos.

Silvia Cattori: Es muy valiente dedicarse a un tema que los poderes quieren ignorar. Es de augurar que su libro, que ya ha sido recogido por los nuevos medios de comunicación, tenga el recibimiento que merece en la prensa tradicional.

André Bouny: 2010 es el año de la biodiversidad. ¡Debería serlo cada año! Se constata una evolución del público hacia una mayor toma de conciencia, un interés por discernir y conocer mejor los perjuicios de nuestras sociedades industriales sobre nuestras propias vidas. Esta constatación implica al público y a los medios de comunicación, ya que ambos están íntimamente unidos.

Aunque, por desgracia, el agente naranja no sea un asunto del pasado puesto que en este instante siguen muriendo y naciendo víctimas, por supuesto existe un deber de memoria y, sobre todo, de reparación. Tengo confianza: los medios tradicionales no pueden permanecer al margen de un problema que concierne a millones de víctimas.

En mi opinión, Internet y los medios tradicionales no son antagonistas, como con frecuencia los últimos creen, sino complementarios. No tienen por qué temerse mutuamente: simplemente deben abolir la línea que les divide sobre ciertas informaciones. Si ciertas páginas web se benefician de una audiencia importante, también es un hecho que para que una información llegue al gran público debe ser revelada por los grandes medios tradicionales; Internet no los pueden sustituir, al menos todavía. Espero que las páginas web sean un intermediario, un paso hacia los medios que usted llama «alineados»; no soy ingenuo, aunque quizá soy demasiado optimista. Las ONG como Médicos del Mundo, Médicos sin Fronteras, Handicap International, WWF, la Cruz Roja, etc., también deben acercarse a las víctimas del agente naranja que necesitan a todos. Cada uno debe salir de su parcela.

La opinión pública es la única que puede ejercer una presión lo suficientemente fuerte como para obligar a sus representantes y a los responsables políticos a intervenir ante sus homólogos de todos los países y, en particular, de Estados Unidos. Las víctimas están entre nosotros, aunque muchas de las personas expuestas ya han muerto. Los niños inocentes que hoy, tres generaciones después de la guerra, nacen sin brazos ni piernas, o sin ojos, incluso sin cerebro o con dos cabezas (la cantidad de malformaciones no tiene límites), estos niños son nuestros semejantes en el sentido más laico del término. Callar equivale a apoyar el crimen. Además, cuando los criminales no sólo siguen impunes sino que además prosperan con sus crímenes, hay muchas posibilidades de que cometan otros en el futuro. Es necesario conocer el pasado para impedir que esto vuelva a suceder.

Silvia Cattori: En su libro relata cómo la acción que emprendieron en Estados Unidos las víctimas vietnamitas del agente naranja se saldó con una denegación de justicia, de la que apenas informaron los grandes medios, y usted menciona los intereses cruzados de los grandes grupos industriales, de las grandes potencias y de los poderes mediáticos para explicar este escandaloso silencio. El mismo silencio rodea hoy a las informaciones que han reunido algunos grupos de investigadores sobre los efectos de las armas de uranio empobrecido, cuyos trabajos sólo han conocido por el momento una difusión demasiado restringida para movilizar a la opinión pública. En vista de ello, ¿cómo seguir siendo tan optimista como usted parece ser? En su opinión, ¿cuáles son los factores que podrían cambiar la situación de forma determinante?

André Bouny: Identificar bien los frenos a la justicia es una necesidad para ganar las causas en el terreno judicial. Es esencial la información sobre estos obstáculos, no sólo para denunciarlos sino para obtener el apoyo de la opinión pública, porque la justicia sólo se puede obtener si y cuando todos han comprendido bien la prueba de la injusticia. Pero nos encontramos en un círculo inmoral porque los intereses financieros unen a traficantes de armas y poderes mediáticos. A esto se añade la autocensura, consciente o inconsciente, fabricada por una ideología individualista la cual se basa en el milagro de un progreso perpetuo e ilimitado, que deja creer y aceptar que en el fondo nada es tan grave y que cualquier problema encontrará un día su solución y acabará por resolverse por sí mismo. Es un poco la misma mentira intelectual que la que consiste en creer que las fuentes de energía no renovables son inagotables y eternas.

Por lo que se refiere al optimismo, sé que hay periodistas curiosos y humanistas, ilustrados y valientes, como siempre los ha habido.

No se puede estar al lado de las víctimas y no creer en lo que se emprende por ellas, sin lo cual es inútil iniciar la menor acción que tenga por objetivo obtener unas mejores condiciones de vida para ellas. Por supuesto, la realidad puede aniquilar la esperanza. A veces ocurre también que el optimismo se desvanece o, más bien, se eclipsa. Pero si quienes apoyan a las víctimas mostraran un pesimismo resignado, ¿con quién podrían contar éstas? La situación de las víctimas del agente naranja, como la de otras víctimas, sólo podrá cambiar si una información sostenida de manera duradera hace tomar conciencia de su existencia a la opinión pública internacional.

NI LA SANCIONES, NI EL «BOTÓN NUCLEAR» FINANCIERO DETENDRÁN A PUTIN

El mundo vive una situación cada día más complicada y peligrosa como consecuencia de tres circunstancias principales, cada una de ellas más irracional que las otras: se ha dejado crecer un monstruo, se ha alimentado su ira innecesariamente desde hace años y, quienes supuestamente deberían contenerlo, se han hecho cada vez más dependientes de sus decisiones y suministros.

Que el expresidente de la nación más poderosa del planeta, cuyo partido puede ganar las elecciones legislativas de noviembre próximo y él mismo volver a la presidencia, no deje de halagar a Putin cuando acaba de invadir un país soberano (como también están haciendo, además de Trump, otros líderes políticos occidentales), es buena prueba de lo primero. Haber ayudado a que fuerzas claramente nazis se hayan hecho con resortes fundamentales de poder en Ucrania, permitir que un gobierno fruto de un golpe de Estado haya llevado a cabo miles de acciones violentas contra población ucraniana no ya pro rusa sino con pasaporte ruso, o alentar constantemente la entrada de Ucrania en la OTAN prueban, entre cosas razones, lo segundo. Y que un excanciller del país más poderoso de la Unión Europea, Gerhard Schröder, sea el presidente del consejo de administración de la mayor petrolera de Rusia, o que la estrategia energética de la Unión Europea se haya basado desde 1990 en el suministro de las autocracias y oligarquías corruptas de su lado oriental, confirman lo tercero.

Cuando se ha llegado a una situación de máxima tensión por la invasión militar rusa de Ucrania, Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea prestan a esta última una ayuda militar que es (como toda la anterior) materialmente inútil para hacer frente a la gran superioridad del ejército ruso. Y, para intentar frenarla, recurren a sanciones económicas que podrían llegar al llamado «botón nuclear» financiero, consistente en expulsar a Rusia del sistema SWIFT para impedir que las entidades bancarias o el gobierno ruso puedas realizar cobros y pagos con el exterior.

La pregunta es si estas medidas pueden frenar a Rusia y la respuesta, en mi modesta opinión, es no, por varias razones.

No es la primera vez que se establecen sanciones económicas contra un país y sabemos que su efecto es siempre limitado. Una economía minúscula y con muchísimos menos recursos que la rusa, como la cubana, lleva sobreviviendo 61 años a un embargo durísimo, e Irán tampoco se vino abajo cuando se le aplicó la misma exclusión financiera con la que ahora se amenaza a Rusia,.

Un estudio exhaustivo de doscientos cuatro casos de sanciones occidentales modernas ha demostrado que son «parcialmente exitosas en el 34 por ciento de los casos» (aquí). No son inocuas, desde luego, pero no se puede considerar que sean total y definitivamente eficaces.

De hecho, no se puede olvidar que Rusia soporta sanciones económicas desde hace años.

Diversos estudios han mostrado que las aplicadas por los países occidentales sobre los principales ejes estratégicos de la economía rusa (finanzas, defensa, petróleo y patrimonios de algunos oligarcas) han tenido un coste económico muy importante.

Aunque a su efecto hay que añadir el de la crisis de 2008 y el de la caída en el precio del petróleo, lo cierto es que el PIB de Rusia había disminuido un 35% de 2013 a 2020 y su renta disponible real un 10%. A pesar de ello, sin embargo, las entidades financieras internacionales y el propio Fondo Monetario Internacional no han dejado de alabar la estabilidad macroeconómica de Rusia porque había logrado contener la deuda pública (19,2% del PIB a finales del 2020) y aumentar sus reservas internacionales, unos 600.000 millones de dólares en ese mismo año, casi diez veces más que España, a pesar de tener un PIB solo ligeramente superior.

Según el último reporte del Congreso de Estados Unidos (aquí), a Rusia le afectan actualmente quince programas de sanciones cuyo efecto es limitado por varias razones: los políticos rusos están dispuestos a asumir el coste de las sanciones, pueden tener el efecto no deseado de aumentar el apoyo al gobierno ruso, y este ha limitado sus efectos mediante ayudas, contratos preferenciales y políticas de sustitución de importaciones y mercados alternativos. Dicho informe afirma que «los estudios sugieren que las sanciones han tenido un impacto negativo pero relativamente modesto sobre el crecimiento en Rusia»; en parte, porque se han adoptado tratando de «minimizar su impacto sobre el pueblo ruso y sobre los intereses económicos de los países que las imponen.»

Esto último es una segunda razón de por qué las sanciones a Rusia no terminan  de ser efectivas. Es cierto que Estados Unidos y los países europeos las han establecido no solo sobre objetivos económicos sino también sobre intereses concretos de algunos oligarcas rusos en el exterior. Pero lo han hecho muy limitadamente porque no han querido renunciar al gran negocio que Rusia les reporta. Aunque sea peccata minuta, recordemos que en España, sin ir más lejos, los millonarios chinos y rusos son los principales acaparadores de visados por compra de viviendas, una forma indirecta establecida por los gobiernos para que introduzcan aquí (como en otros muchos países) las fortunas que soportan el poder de la autocracia rusa.

Se ha calculado (aquí) que los oligarcas rusos tienen riqueza fuera de su país por un valor equivalente al 85% de su PIB, es decir, alrededor de 1,1 billones de dólares. Y ese dinero no es un patrimonio pasivo sino la fuente de grandísimos negocios de los que no solo se benefician los oligarcas sino también las entidades financieras y las grandes corporaciones y fondos de inversión occidentales. Utilizan para ello los paraísos fiscales cuyas puertas no se quieren abrir porque, si se hiciera, no se podría perseguir solo a unos («los malos») y no a otros (nuestros «buenos»).

Lo mismo que los países europeos no han querido frenar al monstruo nacionalista ruso durante las últimas tres décadas, porque querían aprovecharse y hacer caja con sus suministros, tampoco se ha querido acabar con la extraordinaria fuerza financiera en el exterior de la autocracia rusa: los negocios son los negocios.

La lucha del presidente Draghi para que la industria del lujo italiana quede fuera del alcance de las sanciones es la más patética expresión de la ética que guía la respuesta europea contra la autocracia.

La sanciones económicas no van a detener a Rusia mientras los países que las imponen no estén dispuestos a sufrir en sus carnes, o mejor dicho, en las carnes de sus propias oligarquías, las consecuencias y los costes de imponer un orden de justicia y paz en el planeta.

Además, resulta francamente impensable que los dirigentes rusos no hayan considerado los costes financieros que sus decisiones agresivas iban a llevar consigo, de modo que es muy poco realista creer que se hayan visto sorprendidos por ellos y que se vayan a detener por su causa.

Incluso me atrevo a pensar que algo parecido puede ocurrir con el llamado «botón nuclear» financiero. Aunque no cabe duda de que expulsar a Rusia del sistema de comunicaciones en que se basan los cobros y pagos internacionales tendría consecuencias gravísimas, me parece que no solo podrá esquivarlas sino que incluso pudiera tener efectos no deseados para occidente.

En primer lugar, por la razón antes aludida: Europa no está en condiciones de renunciar, al menos a medio plazo, al suministro de gas y otras materias primas rusas y la subida de precios subsiguiente la va a llevar a una situación económica muy delicada.

En segundo lugar, porque Rusia lleva años preparándose para esta eventualidad, creando un sistema nacional alternativo y otro en colaboración con China. El resultado de expulsar a Rusia del mecanismo le hará mucho daño, sin duda, pero puede abrir una brecha de incalculables consecuencias en el sistema financiero internacional que ha sido el soporte del comercio internacional globalizado de las últimas décadas. Un efecto que no estoy seguro de que los grandes poderes económicos y financieros de occidente estén dispuestos a asumir, al menos de momento. Y no se puede olvidar que es muy probable que las autoridades rusas controlen indirectamente o en la sombra miles de millones de dólares en el exterior con los que podrían provocar situaciones de gran inestabilidad en las finanzas internacionales.

Rusia no ha tomado la decisión de invadir Ucrania pensando que Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN se iban a cruzar de brazos. Contaba con las medidas y sanciones económicas que se están anunciando y adoptando; por cierto, de la manera menos efectiva, es decir, advirtiendo de ellas con antelación y aplicándolas con cuentagotas.

Me gustaría que esas medidas fueran lo suficientemente disuasorias como para frenar la invasión y poder retomar el conflicto desde otras coordenadas que no implicaran la guerra, la destrucción y la muerte de seres humanos. Me temo, como he dicho, que no lo serán y lo verdaderamente preocupante es que el nacionalismo ruso ha señalado ya muy claramente cuáles son sus dos principios de actuación: uno, que se cree con derecho a reconstruir el viejo imperio, y otro que si Estados Unidos pudo usar el arma nuclear cuando lo consideró oportuno, Rusia también puede utilizarla cuando lo crea conveniente.

La situación creada por la autocracia rusa es verdaderamente criminal y desastrosa y nada se puede equiparar a su responsabilidad en el caso de Ucrania. Pero la lógica que guía a occidente a la hora de frenarla tampoco es ejemplar, y no ha estado basada ni en la coherencia, ni en la prudencia, ni en la cultura de la paz que es la única que puede poner un poco de sensatez en este planeta”.

Juan Torres López

Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Málaga, carrera que estudió siempre como becario, y doctor en Ciencias Económicas y Empresariales desde 1981. Dos años más tarde obtuvo la plaza de profesor Adjunto de Economía Política y Hacienda Pública en la Universidad de Granada. En octubre de 1984 se incorporó a la de Málaga como catedrático contratado, plaza que ocupó definitivamente como funcionario en diciembre de 1986 en el área de Economía Aplicada. Desde octubre de 2008 es catedrático en la Universidad de Sevilla en el Departamento de Análisis Económico y Economía Política.

Ha sido Director de Departamento, Vicedecano, Decano de la Facultad de Derecho y Vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado de la Universidad de Málaga. Ha ocupado también el cargo de Secretario General de Universidades e Investigación de la Junta de Andalucía.

Entre los libros de los que es autor (listado aquí) destacan los manuales Economía Política (siete ediciones) e Introducción a la Economía, ampliamente utilizados por miles de estudiantes universitarios de España y América Latina.

Mas información en su web: https://juantorreslopez.com

lunes, abril 21, 2014

LA VERDAD SOBRE SIRIA


El Documental desvela claves realmente importantes: el trasfondo de la matanza de Hula, las razones por las que fracasa el “Plan de Paz” de Kofi Annan para Siria, la existencia de una “Tercera Fuerza” encubierta en el conflicto (convenida entre Arabia Saudí, Qatar, Estados Unidos y Gran Bretaña), el papel que juega el “desaparecido” príncipe Bandar ben Sultán, jefe de los servicios de inteligencia de Arabia Saudita, su vinculación con los atentados del 11-S, el despliegue de las redes terroristas que van desde Al-Qaeda, hasta la empresa británica BAE Systems y los grandes bancos del mundo, la posición del presidente ruso Vladimir Putin… Toda una serie de revelaciones debidamente documentadas que muestran la otra cara de este oscuro conflicto, una cara muy distinta a la que nos tiene acostumbrados la propagada oficial.

VIDEO


miércoles, septiembre 18, 2013

SIRIA, ¿HACIA LA TERCERA GUERRA MUNDIAL?



Siria, oficialmente, la República Árabe Siria, es un país del Oriente Próximo, en la orilla oriental del mar Mediterráneo, que comparte fronteras con Turquía por el norte, Irak por el este, Israel y Jordania al sur, y Líbano por el oeste. Su capital es Damasco, su presidente Bashar al-Asad y cuenta con una población total de unos 22,4 millones de habitantes.

Poco conocemos de este estado, inserto en un punto estratégico vital del que ahora pende un destino incierto. Hace poco fue Libia, pero antes fueron otros como los Balcanes, Irak, Afghatistán, etc… Detrás siempre están los mismos, los EEUU y sus aliados, con el mismo patrón:  crear situaciones que avalen la intervención militar.

Las guerras se hacen siempre bajo consignas de democracia y libertad, ese es el señuelo y para que la gente pique hay que generar el clima que lo justifique. Por ello la guerra es un negocio puro y llano y quienes se benefician del negocio de la misma son quienes conforman el complejo militar-industrial, los bancos y restantes entidades financieras.

Gracias al "terrorismo", el 11 de Setiembre no solo instaló un nuevo sistema de control social a través de la manipulación mediática sino que además impuso un “nuevo orden internacional”, como substituto de la “guerra fría” basado en la nueva “guerra contraterrorista”, que sirve para justificar las nuevas estrategias expansionistas del imperialismo norteamericano y de las corporaciones transnacionales capitalistas.

Ahora es el turno de Siria pero vendrán otros como Líbano, Irán, etc… y mientras los parámetros y directores sean los mismos, las historias de tiros estarán aseguradas. El miedo está en lo que éstas pueden llegar a causar.



Agradecimientos a 


domingo, abril 14, 2013

BATALLAS LEGENDARIAS: ALEJANDRO MAGNO, EL SEÑOR DE LA GUERRA (HISTORY CHANNEL): DE GAUGAMELA A HIDASPES



Tras la célebre batalla de Gaugamela contra los Persas, la última campaña de Alejandro Magno empezó cuando intentó extender su gran imperio hasta la India, demostrando que el engaño es una de las armas más poderosas que puede blandir un general. Al liderar sus ejércitos camino de la India, Alejandro Magno se enfrentó a uno de los desafíos tácticos más difíciles que un comandante de tierra puede encontrar: el paso de un río durante un feroz enfrentamiento contra un enemigo. Alejandro logró engañar al general indio Poros convenciéndolo de que no intentaría el paso. Sin embargo, al abrigo de la noche, dirigió a su infantería a través del río, cogiendo a las legiones indias por sorpresa. La victoria fue posible gracias a su brillantez estratégica y la campaña final de Alejandro continuó.

Batallas Legendarias: Alejandro, El Señor de la Guerra


domingo, febrero 24, 2013

EL EJÉRCITO PERMANENTE


Bond Steel, base Norteamericana en Kosovo


Durante el siglo pasado, EE.UU cubrió sigilosamente la Tierra con una red de bases militares como nadie antes lo hizo. Se encuentran en todos los continentes y han influido en la vida de millones de personas, aunque siguen siendo un misterio para la mayoría. En la actualidad hay 766 bases diseminadas por más de 100 países alrededor del globo y que dan cabida a más de 250.000 soldados, aparte del millón largo de los destinados en EE.UU. Casi la totalidad de las guerras en las que ha participado EE.UU a lo largo del siglo XX ha dejado tras de sí un rastro de nuevas bases militares, y no solo dentro de los límites de los países derrotados. Esta historia imparable es el punto de inicio del programa, que tratará de revelar los mecanismos, propósitos y estrategias ocultas de las bases, así como los riesgos que plantean para los países que las acogen. Viajaremos por seis países y tres continentes: Asia, América y Europa.


 

Agradecimientos a:


domingo, febrero 10, 2013

LA VERDADERA HISTORIA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA (HISTORY CHANNEL)


Esta es la historia de un país Aliado, que ayudó a los Nazis contra los judíos, y que mató a su propia gente a gran escala. Gracias a los Aliados triunfó en 1945, pero todos sus crímenes se ocultaron. Ahora vamos a contar la verdadera historia de un régimen asesino… Presentamos una mirada única con entrevistas y testimonios de gente que sufrió las consecuencias en su propia piel. Revelamos lo que le pasó a gente que nunca antes ha podido vocear su sufrimiento. Analizamos los tratos entre las SS y la KGB, los campos de hambruna en Ucrania, la masacre de Katyn, y los campos de la muerte en Siberia. Contamos también con imágenes de cómo ayudaron los soviéticos a Hitler para instigar la II Guerra Mundial, incluso con fotos de Heinrich Hoffman, el fotógrafo personal de Hitler. La historia soviética, oculta durante sesenta años, está repleta de dolor, de injusticia y de una política sin moral… la política del comunismo real soviético.

 


viernes, noviembre 16, 2012

STALINGRAD, LA BATALLA DE LAS RATAS


Hay momentos en la Historia de los seres humanos que estremecen, especialmente porque fueron escenario sangriento entre odios, ambiciones y supervivencia; un pulso entre ataques y defensas, entre aciertos y errores, que han marcado el destinos de las naciones al mismo tiempo que se han convertido en mitos.

La Batalla de Stalingrad fue un terrible enfrentamiento entre las fuerzas alemanas y el ejército soviético por la ciudad de Stalingrad, actualmente llamada Volgograd, entre el 23 de agosto de 1942 y febrero de 1943, durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial; una batalla dramática que causó de tres a cuatro millones de personas, entre soldados de ambos bandos y civiles. Está considerada como la más sangrienta en la historia de la Humanidad. Los alemanes la llamaron “Rattenkrieg”, “Guerra de Ratas”,  por lo que supuso luchar entre escombros, porquería, frío intenso, cadáveres y casa por casa, llegando incluso al interior de las cloacas de la ciudad. Esta es su verdad, una verdad donde la astucia y los errores fueron los protagonistas.

KarlFM.-

viernes, octubre 26, 2012

SUN TZU, EL ARTE DE LA GUERRA (DOCUMENTAL COMPLETO)

   

Hace mucho tiempo leí un libro que me prestó un amigo que me dejó completamente anonadado; en él se encerraban secretos que podían ser aplicados a muchas áreas de la vida, incluso más allá de las mismas; son libros que permanecen inalterables en el tiempo, en los espacios, y su contenido muestran una sabiduría sin precedentes. El Arte de la Guerra, de Sun Tzu -general chino que vivió alrededor del siglo V antes de Cristo- junto al Así Habló Zaratustra de Friedrich Nietzsche, el Principia Mathematica de Isaac Newton, el Dào Dé Jing de Lao Tsé, Los Derechos Humanos, de Thomas Payne, el I Ching o Libro de las Mutaciones e incluso La Biblia o El Corán, entre otras grandes obras, son libros que han marcado el destino de la Humanidad, bien por los principios reflexivos de indudable fuerza y sabiduría, bien por su enorme influencia y repercusión.



El Arte de la Guerra, con 2.000 años de antigüedad, es, sin duda alguna, el mejor libro de estrategia de todos los tiempos, un espléndido manual que inspiró a los grandes forjadores de Historia como Julio César, Genghis Khan, Napoleón Bonaparte, Nicolás Maquiavleo, Mao Tse Tung, etc. Durante la Guerra del Golfo a comienzo de la década de 1990, los generales estadounidenses Norman Schwarzkopf y Colin Powell practicaron los principios de Sun Tzu sobre el engaño, la velocidad y el ataque a las debilidades del enemigo. Se trata pues de uno de los más importantes textos clásicos chinos cuyas sabias palabras nunca han quedado anticuadas a pesar del paso del tiempo. No se trata únicamente de un libro de praxis militar, sino un tratado de estrategia suprema que enseña el arte de aplicar con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en los momentos de máxima confrontación, incluidos en la vida misma y los negocios. Sun Tzu fue un general chino que vivió alrededor del siglo V antes de Cristo.

KarlFM.-



Agradecimientos a:


LAS MEJORES FRASES DEL ARTE DE LA GUERRA

CAPITULO 1: Sobre la evaluación

La guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es forzoso manejarla bien. No reflexionar seriamente sobre todo lo que le concierne es dar prueba de una culpable indiferencia en lo que respecta a la conservación o pérdida de lo que nos es mas querido; y ello no debe ocurrir entre nosotros.

El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca.

Golpear al enemigo cuando está desordenado. Prepararse contra él cuando está seguro en todas partes. Evitarle durante un tiempo cuando es más fuerte. Si tu oponente tiene un temperamento colérico, intenta irritarle. Si es arrogante, trata de fomentar su egoísmo.

Si las tropas enemigas se hallan bien preparadas tras una reorganización, intenta desordenarlas. Si están unidas, siembra la disensión entre sus filas. Ataca al enemigo cuando no está preparado, y aparece cuando no te espera. Estas son las claves de la victoria para el estratega.

CAPITULO 2: Sobre la iniciación de las acciones

Si estás sitiando una ciudad, agotarás tus fuerzas. Si mantienes a tu ejército durante mucho tiempo en campaña, tus suministros se agotarán.

He oído hablar de operaciones militares que han sido torpes y repentinas, pero nunca he visto a ningún experto en el arte de la guerra que mantuviese la campaña por mucho tiempo.

Sé rápido como el trueno que retumba antes de que hayas podido taparte los oídos, veloz como el relámpago que relumbra antes de haber podido pestañear.

Un general inteligente lucha por desproveer al enemigo de sus alimentos. Cada porción de alimentos tomados al enemigo equivale a veinte que te suministras a ti mismo.

Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas.

Lo más importante en una operación militar es la victoria y no la persistencia. Esta última no es beneficiosa. Un ejército es como el fuego: si no lo apagas, se consumirá por sí mismo.

CAPITULO 3: Sobre las proposiciones de la victoria y la derrota

Es mejor conservar a un enemigo intacto que destruirlo.

Los que consiguen que se rindan impotentes los ejércitos ajenos sin luchar son los mejores maestros del Arte de la Guerra.

Nunca se debe atacar por cólera y con prisas. Es aconsejable tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan.

Un verdadero maestro de las artes marciales vence a otras fuerzas enemigas sin batalla, conquista otras ciudades sin asediarlas y destruye a otros ejércitos sin emplear mucho tiempo.

La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha, la ciudad no es asediada, la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo, y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia.

Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.

CAPITULO 4: Sobre la medida en la disposición de los medios

La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario.

La invencibilidad es una cuestión de defensa, la vulnerabilidad, una cuestión de ataque. Mientras no hayas observado vulnerabilidades en el orden de batalla de los adversarios, oculta tu propia formación de ataque, y prepárate para ser invencible, con la finalidad de preservarte. Cuando los adversarios tienen órdenes de batalla vulnerables, es el momento de salir a atacarlos.

La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia.

En situaciones de defensa, acalláis las voces y borráis las huellas, escondidos como fantasmas y espíritus bajo tierra, invisibles para todo el mundo. En situaciones de ataque, vuestro movimiento es rápido y vuestro grito fulgurante, veloz como el trueno y el relámpago, para los que no se puede uno preparar, aunque vengan del cielo.

Todo el mundo elogia la victoria en la batalla, pero lo verdaderamente deseable es poder ver el mundo de lo sutil y darte cuenta del mundo de lo oculto, hasta el punto de ser capaz de alcanzar la victoria donde no existe forma.

Si eres capaz de ver lo sutil y de darte cuenta de lo oculto, irrumpiendo antes del orden de batalla, la victoria así obtenida es un victoria fácil.

Cuando eres capaz de ver lo sutil, es fácil ganar.

Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después.

CAPITULO 5: Sobre la firmeza

Los expertos son capaces de vencer al enemigo creando una percepción favorable en ellos, así obtener la victoria sin necesidad de ejercer su fuerza.

El desorden llega del orden, la cobardía surge del valor, la debilidad brota de la fuerza. Si quieres fingir desorden para convencer a tus adversarios y distraerlos, primero tienes que organizar el orden, porque sólo entonces puedes crear un desorden artificial. Si quieres fingir cobardía para conocer la estrategia de los adversarios, primero tienes que ser extremadamente valiente, porque sólo entonces puedes actuar como tímido de manera artificial. Si quieres fingir debilidad para inducir la arrogancia en tus enemigos, primero has de ser extremadamente fuerte porque sólo entonces puedes pretender ser débil.

Cuando un ejército tiene la fuerza del ímpetu, incluso el tímido se vuelve valiente, cuando pierde la fuerza del ímpetu, incluso el valiente se convierte en tímido. Nada está fijado en las leyes de la guerra: éstas se desarrollan sobre la base del ímpetu.

Hace moverse a los enemigos con la perspectiva del triunfo, para que caigan en la emboscada.

CAPITULO 6: Sobre lo lleno y lo vacío

Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, y de ningún modo se dejan atraer fuera de su fortaleza.

Si haces que los adversarios vengan a ti para combatir, su fuerza estará siempre vacía. Si no sales a combatir, tu fuerza estará siempre llena. Este es el arte de vaciar a los demás y de llenarte a ti mismo.

Aparece en lugares críticos y ataca donde menos se lo esperen, haciendo que tengan que acudir al rescate.

Sé extremadamente sutil, discreto, hasta el punto de no tener forma. Sé completamente misterioso y confidencial, hasta el punto de ser silencioso. De esta manera podrás dirigir el destino de tus adversarios.

Llega como el viento, muévete como el relámpago, y los adversarios no podrán vencerte.

Cuando los adversarios llegan para atacarte, no luchas con ellos, sino que estableces un cambio estratégico para confundirlos y llenarlos de incertidumbre.

Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti.

Si haces que los adversarios no sepan el lugar y la fecha de la batalla, siempre puedes vencer.

Haz algo por o en contra de los adversarios para llamar su atención, de manera que puedas de ellos para atraer descubrir sus hábitos de comportamiento de ataque y de defensa.

Todo el mundo conoce la forma mediante la que resultó vencedor, pero nadie conoce la forma mediante la que aseguró la victoria.

Un ejército no tiene formación constante, lo mismo que el agua no tiene forma constante: se llama genio a la capacidad de obtener la victoria cambiando y adaptándose según el enemigo.

CAPITULO 7: Sobre el enfrentamiento directo e indirecto

La dificultad de la lucha armada es hacer cercanas las distancias largas y convertir los problemas en ventajas.

Si ignoras los planes de tus rivales, no puedes hacer alianzas precisas.

Sólo cuando conoces cada detalle de la condición del terreno puedes maniobrar y guerrear.

Una fuerza militar se establece mediante la estrategia en el sentido de que distraes al enemigo para que no pueda conocer cuál es tu situación real y no pueda imponer su supremacía.

Cuando una fuerza militar se mueve con rapidez es como el viento; cuando va lentamente es como el bosque; es voraz como el fuego e inmóvil como las montañas. Es rápida como el viento en el sentido que llega sin avisar y desaparece como el relámpago. Es como un bosque porque tiene un orden. Es voraz como el fuego que devasta una planicie sin dejar tras sí ni una brizna de hierba. Es inmóvil como una montaña cuando se acuartela. Es tan difícil de conocer como la oscuridad; su movimiento es como un trueno que retumba.

El primero que hace el movimiento es el “invitado”, el último es el “anfitrión”. El “invitado” lo tiene difícil, el “anfitrión lo tiene fácil”.

No persigas a los enemigos cuando finjan una retirada, ni ataques tropas expertas.

CAPITULO 8: Sobre los nueve cambios

Hay rutas que no debes usar, ejércitos que no han de ser atacados, ciudades que no deben ser rodeadas, terrenos sobre los que no se debe combatir, y órdenes de gobernantes civiles que no deben ser obedecidas.

Los generales que conocen las variables posibles para aprovecharse del terreno sabe cómo manejar las fuerzas armadas.

Las consideraciones de la persona inteligente siempre incluyen el analizar objetivamente el beneficio y el daño. Cuando considera el beneficio, su acción se expande; cuando considera el daño, sus problemas pueden resolverse.

Cansa a los enemigos manteniéndolos ocupados y no dejándoles respirar.

Los buenos generales: se comprometen hasta la muerte, pero no se aferran a la esperanza de sobrevivir; actúan de acuerdo con los acontecimientos, en forma racional y realista, sin dejarse llevar por las emociones ni estar sujetos a quedar confundidos. Cuando ven una buena oportunidad, son como tigres, en caso contrario cierran sus puertas. Su acción y su no acción son cuestiones de estrategia, y no pueden ser complacidos ni enfadados.

CAPITULO 9: Sobre la distribución de los medios

Las maniobras militares son el resultado de los planes y las estrategias en la manera más ventajosa para ganar. Determinan la movilidad y efectividad de las tropas.

Cuando combatas en una montaña, ataca desde arriba hacia abajo y no al revés.

Un ejército prefiere un terreno elevado y evita un terreno bajo, aprecia la luz y detesta la oscuridad.

Si los emisarios del enemigo pronuncian palabras humildes mientras que éste incrementa sus preparativos de guerra, esto quiere decir que va a avanzar. Cuando se pronuncian palabras altisonantes y se avanza ostentosamente, es señal de que el enemigo se va a retirar. Si sus emisarios vienen con palabras humildes, envía espías para observar al enemigo y comprobarás que está aumentando sus preparativos de guerra.

Si el enemigo ve una ventaja pero no la aprovecha, es que está cansado.

Si se producen murmuraciones, faltas de disciplina y los soldados hablan mucho entre sí, quiere decir que se ha perdido la lealtad de la tropa. Las murmuraciones describen la expresión de los verdaderos sentimientos; las faltas de disciplina indican problemas con los superiores. Cuando el mando ha perdido la lealtad de las tropas, los soldados se hablan con franqueza entre sí sobre los problemas con sus superiores.

Los emisarios que acuden con actitud conciliatoria indican que el enemigo quiere una tregua.

Si las tropas enemigas se enfrentan a ti con ardor, pero demoran el momento de entrar en combate sin abandonar no obstante el terreno, has de observarlos cuidadosamente. Están preparando un ataque por sorpresa.

El enemigo que actúa aisladamente, que carece de estrategia y que toma a la ligera a sus adversarios, inevitablemente acabará siendo derrotado.

Si tu plan no contiene una estrategia de retirada o posterior al ataque, sino que confías exclusivamente en la fuerza de tus soldados, y tomas a la ligera a tus adversarios sin valorar su condición, con toda seguridad caerás prisionero.

Cuando las órdenes se dan de manera clara, sencilla y consecuente a las tropas, éstas las aceptan. Cuando las órdenes son confusas, contradictorias y cambiantes las tropas no las aceptan o no las entienden. Cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo.

CAPITULO 10: Sobre la topología

Para poder vencer al enemigo, todo el mando militar debe tener una sola intención y todas las fuerzas militares deben cooperar.

Cuando las leyes de la guerra señalan una victoria segura es claramente apropiado entablar batalla, incluso si el gobierno ha dada órdenes de no atacar. Si las leyes de la guerra no indican una victoria segura, es adecuado no entrar en batalla, aunque el gobierno haya dada la orden de atacar.

Los que conocen las artes marciales no pierden el tiempo cuando efectúan sus movimientos, ni se agotan cuando atacan. Debido a esto se dice que cuando te conoces a ti mismo y conoces a los demás, la victoria no es un peligro; cuando conoces el cielo y la tierra, la victoria es inagotable.

CAPITULO 11: Sobre las nueve clases de terreno

La rapidez de acción es el factor esencial de la condición de la fuerza militar, aprovechándose de los errores de los adversarios, desplazándose por caminos que no esperan y atacando cuando no están en guardia.

En una invasión, por regla general, cuanto más se adentran los invasores en el territorio ajeno, más fuertes se hacen, hasta el punto de que el gobierno nativo no puede ya expulsarlos.

Que los movimientos de tus tropas y la preparación de tus planes sean insondables.

Prohibe los augurios para evitar las dudas.

Una operación militar preparada con pericia debe ser como una serpiente veloz que contraataca con su cola cuando alguien le ataca por la cabeza, contraataca con la cabeza cuando alguien le ataca por la cola y contraataca con cabeza y cola, cuando alguien le ataca por el medio.

Corresponde al general ser tranquilo, reservado, justo y metódico.

Cambia sus acciones y revisa sus planes, de manera que nadie pueda reconocerlos.

Puedes ganar cuando nadie puede entender en ningún momento cuáles son tus intenciones.

El principal engaño que se valora en las operaciones militares no se dirige sólo a los enemigos, sino que empieza por las propias tropas, para hacer que le sigan a uno sin saber adónde van.

Emplea a tus soldados sólo en combatir, sin comunicarles tu estrategia. Déjales conocer los beneficios que les esperan, pero no les hables de los daños potenciales. Si la verdad se filtra, tu estrategia puede hundirse. Si los soldados empiezan a preocuparse, se volverán vacilantes y temerosos.

La tarea de una operación militar es fingir acomodarse a las intenciones del enemigo. Si te concentras totalmente en éste, puedes matar a su general aunque estés a kilómetros de distancia. A esto se llama cumplir el objetivo con pericia.


CAPITULO 12: Sobre el arte de atacar por el fuego

No basta saber cómo atacar a los demás con el fuego, es necesario saber cómo impedir que los demás te ataquen a ti.

Un gobierno no debe movilizar un ejército por ira, y los jefes militares no deben provocar la guerra por cólera.

Actúa cuando sea beneficioso; en caso contrario, desiste. La ira puede convertirse en alegría, y la cólera puede convertirse en placer, pero un pueblo destruido no puede hacérsele renacer, y la muerte no puede convertirse en vida. En consecuencia, un gobierno esclarecido presta atención a todo esto, y un buen mando militar lo tiene en cuenta. Ésta es la manera de mantener a la nación a salvo y de conservar intacto a su ejército.

CAPITULO 13: Sobre la concordia y la discordia

La información no puede obtenerse de fantasmas ni espíritus, ni se puede tener por analogía, ni descubrir mediante cálculos. Debe obtenerse de personas; personas que conozcan la situación del adversario.

Si no se trata bien a los espías, pueden convertirse en renegados y trabajar para el enemigo.

No se puede obtener la verdad de los espías sin sutileza.

Cada asunto requiere un conocimiento previo.

Siempre que vayas a atacar y a combatir, debes conocer primero los talentos de los servidores del enemigo, y así puedes enfrentarte a ellos según sus capacidades.

Un gobernante brillante o un general sabio que pueda utilizar a los más inteligentes para el espionaje, puede estar seguro de la victoria.


El espionaje es esencial para las operaciones militares, y los ejércitos dependen de él para llevar a cabo sus acciones. No será ventajoso para el ejército actuar sin conocer la situación del enemigo, y conocer la situación del enemigo no es posible sin el espionaje.

Entrada destacada

ANNA CALVI – PEAKY BLINDERS ORIGINAL SCORE SEASON 5 & 6

«Me fascina la manipulación de las emociones con el sonido. Es misterioso para mí. A veces, poner en una escena la música opuesta a la que e...