lunes, septiembre 07, 2015

ISLAM: RUMBO A EUROPA



Mientras los europeos lloran la muerte, desplazamiento y dolor de miles de refugiados, mientras el mundo habla de humanismo, se constriñe de pena y posibles ayudas, de hipocresía social, de inoperancia de los gobiernos, de ciudades de acogida, existe otra realidad detrás, agazapada bajo un plan estratégico muy hábilmente trazado que mueve todo este gran “tsunami” humano de migraciones masivas. El Estado Islámico (EI), de manera muy inteligentemente, está FORZANDO este éxodo gigantesco hacia uno de sus principales enemigos y objetivos históricos: Europa. Y el Islam nunca olvida.

Es por ello que a quien le gusta la estrategia sabe que detrás de los movimientos siempre hay un plan determinado cuyo principal objetivo es sorprender al enemigo atacándole por su punto más débil y Europa tiene muchos. Recordemos la famosa frase que siglos atrás ya predijo el Islam: 

“CONQUISTAREMOS EUROPA CON EL VIENTRE DE NUESTRAS MUJERES”.

Hoy en día los líderes islamistas persisten con esta estrategia que nunca han olvidado de sus mentes… Y el Estado Islámico lo tiene muy claro... Como dice el viejo refrán: "tiempo al tiempo"... La reflexión que aporta el siguiente vídeo es muy interesante...

lunes, julio 20, 2015

martes, octubre 07, 2014

FED UP



“Fed Up” descubre un sucio secreto de la industria alimentaria estadounidense, muchos más de nosotros de lo que nadie se podría imaginar enferma por lo que comemos. La cineasta Stephanie Soechtig y la periodista de televisión Katie Couric nos llevan a través de esta potente exposición a descubrir por qué, a pesar de la atención mediática, la fascinación del público con la apariencia, y las políticas del gobierno para combatir la obesidad en los niños estadounidenses, estos niños ahora tienen una esperanza de vida más corta que la de sus padres.


 
Es una gentileza


ESPIAS PSIQUICOS. PROYECTO STARGATE


 

Armas psicotrónicas, visión remota, radioestesia, precognición. Son algunos de los métodos usados por la CIA, el KGB, la DIA o el SRI en aras de la obtención de inteligencia enemiga mediante el espionaje psíquico. Su participación en la Crisis de los Rehenes de Irán, el descubrimiento del submarino ruso Typhoon, el secuestro del general de la OTAN James Dozzir, el bombardeo del destructor USS Starck por aviones iraquíes, o los zombis soviéticos. Los extraordinarios y asombrosos resultados obtenidos hacen que desde la Guerra Fría hasta la actualidad, el espionaje psíquico siga, a día de hoy, causando polémica.

 

Es una gentileza de 
 

miércoles, septiembre 17, 2014

LA ECONOMÍA DESENMASCARADA



Manfred Max-Neef, economista, ambientalista y político chileno e impulsor de la teoría del Desarrollo a escala humana, presenta su nuevo libro escrito junto al físico Philip B. Smith.

El libro desmonta la idea dominante de la economía como una ciencia exacta y como el único modo de vida posible, y presenta una propuesta para organizar de una nueva manera la actividad económica: el Desarrollo a Escala Humana, un modelo construido por Max-Neef basado en las necesidades y los satisfactores.

El sistema económico en el que vivimos no sólo obliga a la mayoría de la humanidad a vivir sus vidas en la indignidad y la pobreza, sino que además amenaza a todas las formas de vida del planeta. La economía desenmascarada ofrece una convincente crítica del sistema económico dominante, demostrando que las construcciones teóricas de la economía ortodoxa tienden principalmente a generar injusticias. La despiadada arremetida contra los ecosistemas globales de las últimas décadas, provocada por el masivo incremento en la producción de bienes, y el consiguiente agotamiento de las reservas de la naturaleza, no son una característica fortuita del sistema económico; son el resultado directo del pensamiento económico neoliberal, que solo reconoce valor a los objetos materiales. La obsesión por el crecimiento no es un concepto erróneo que los economistas ortodoxos puedan desaprender, sino algo inherente a su visión de la vida. Pero un sistema socioeconómico basado en la obsesión por el crecimiento nunca podrá ser sostenible ni propiciará la felicidad de las personas.

Este libro detalla los fundamentos de una nueva economía, donde la justicia, la dignidad humana, la compasión y la reverencia por la vida sean los valores rectores. Contrariamente a la absurda suposición de los economistas ortodoxos de que la economía es una ciencia exenta de valores éticos, una nueva economía debe explicitar sus valores.

Manfred Max-Neef es economista y músico chileno-alemán especializado en el área de desarrollo internacional, fundador y director del Centro de Alternativas de Desarrollo, CEPAUR, donde se dieron a luz la Teoría del Desarrollo a Escala Humana y los principios de la Economía Descalza, por los que fue galardonado en 1983 con el Premio Nobel Alternativo. Su obra Desarrollo a escala humana ha sido considerada por la Universidad de Cambridge como uno de los 50 libros más importantes en materia de SOSTENIBILIDAD.

FUHEN



Agradecimientos a YouTube y FUHEN

jueves, agosto 21, 2014

"CONSUMED", LA CULTURA DEL DESASTRE




Un documental que invita a la reflexión sobre las raíces psicológicas de la cultura moderna del consumo. Esta narrativa de nuestro tiempo habla de los roles que la evolución y la psicología han jugado en el consumismo moderno e identifica la “dosis saludable de marcas” que une a los seres humanos a nuestras tendencias de consumo. La película cuenta con interesante material de archivo del siglo 20, así como entrevistas con ecólogos, psicólogos, diseñadores y expertos en sostenibilidad.


Año: 2011
Duración: 53 Minutos
Audio: Inglés
Subtitulos: Si

Fuente: https://vk.com/video203650265_170037210


http://www.teledocumentales.com/consumed-es-nuestra-cultura-de-consumo-la-que-conduce-a-desastres/


lunes, abril 21, 2014

LA VERDAD SOBRE SIRIA


El Documental desvela claves realmente importantes: el trasfondo de la matanza de Hula, las razones por las que fracasa el “Plan de Paz” de Kofi Annan para Siria, la existencia de una “Tercera Fuerza” encubierta en el conflicto (convenida entre Arabia Saudí, Qatar, Estados Unidos y Gran Bretaña), el papel que juega el “desaparecido” príncipe Bandar ben Sultán, jefe de los servicios de inteligencia de Arabia Saudita, su vinculación con los atentados del 11-S, el despliegue de las redes terroristas que van desde Al-Qaeda, hasta la empresa británica BAE Systems y los grandes bancos del mundo, la posición del presidente ruso Vladimir Putin… Toda una serie de revelaciones debidamente documentadas que muestran la otra cara de este oscuro conflicto, una cara muy distinta a la que nos tiene acostumbrados la propagada oficial.


 

Agradecimientos a:

sábado, abril 19, 2014

IMPOSIBLE SOBREVIVIR (Documental excelente)





¿En manos de quiénes está el futuro de la humanidad?
¿Qué sucedería en una guerra termonuclear? 
¿Cómo se prepara la tercera guerra mundial


Película producida por el Comité de Acción Política de Lyndon LaRouche sobre la amenaza próxima de una guerra termonuclear mundial lanzada desde Londres y Washington. Estamos ante un film que eriza la piel como un lagarto hasta convertirte en añicos. La música de fondo, la sutil y angustiosa calma de la voz, lo que dice, las imágenes, las reflexiones, hacen del film una dosis de profunda angustia que obliga a razonar muy seriamente sobre de quien depende la vida de todos.

“Estimaciones e informes recientes indican que las fuerzas armadas de Estados Unidos, en particular la capacidad naval de Estados Unidos, estará en su punto más alto de capacidad de despliegue en los próximos meses, antes de que se retiren algunos de sus elementos, sean desfasados, o eliminados del presupuesto. Si hubiera un momento para lanzar un ataque, sería ahora, en los próximos meses.”




Agradecimientos a

martes, abril 08, 2014

"PROJEKT HUEMUL", EL CUARTO REICH EN ARGENTINA


“Tres fenómenos constituyen la base de la forma más maligna y peligrosa de la orientación humana; el amor a la muerte, el narcisismo maligno y la fijación simbiótico-incestuosa. Las tres orientaciones, cuando se combinan, forman el síndrome de decadencia, lo que mueve al hombre a destruir por el gusto de destrucción, y a odiar por el gusto de odiar. En oposición al "síndrome de decadencia" describiré el síndrome de crecimiento, que consiste en el amor a la vida (en cuanto opuesto al amor a la muerte), el amor al hombre (opuesto al narcisismo) y la independencia (opuesta a la fijación simbiótico-incestuosa). Cada individuo avanza en la dirección que ha elegido: la de la vida o la de la muerte, la del bien o la del mal.”

ERICH FRÖMM ("En el corazón del hombre")


A fines de la Segunda Guerra Mundial, los físicos alemanes luchaban para lograr una bomba atómica y otras “armas secretas antes que los Estados Unidos” pudieran hacerlo. Querían evitar la inminente caída del Tercer Reich. Pero los científicos de Hitler (éste había expulsado a Einstein de Alemania), no pudieron lograrlo. 

Curiosamente, Argentina, que se había mantenido neutral durante la guerra y, gracias a eso, había acumulado grandes reservas, ahora importaba científicos y técnicos del extinto Tercer Reich, quienes se encontraban a las órdenes de un nuevo líder: el General Juan Domingo Perón.

Cuando aún la Unión Soviética no tenía aun su primara Bomba “A”, Argentina ya estaba trabajando en el desarrollo de la energía nuclear mediante un método novedoso y único llamado la “Fusión Nuclear Controlada”. Mediante este método Argentina podía abastecerse de energía ilimitada y ser infinitamente más poderosa que el método norteamericano.

¿Era posible que las potencias triunfadoras permitieran que un país como Argentina, que había declarado la guerra al Tercer Reich pocas semanas antes de su derrota, desarrollara un plan independiente de energía nuclear que nadie, fuera de los Estados Unidos, poseía?

¿Era tolerable que los avances en tecnología atómica en Argentina se debieran a la cooperación de científicos alemanes del extinto Tercer Reich? ¿Acaso la “Tercera Posición” que proclamaba el general Perón, equidistante del capitalismo y el comunismo, encubría a un posible “Cuarto Reich” en América del Sur?

¿Por qué la propaganda oficial de los Estados Unidos hizo todo lo posible por identificar a Perón con los nazis? ¿El plan nuclear argentino incluía también el desarrollo de una bomba atómica, aquella que no llegó a lograr Adolf Hitler? 

Lo cierto es que, a comienzos de 1951 Argentina anunció al mundo el éxito de su plan nuclear secreto, haciéndose eco no solo la prensa argentina, sino la internacional. En la Casa Rosada el Presidente Perón y el científico austríaco Ronald Richter declaraban que el 16 de febrero de 1951, en la distante isla Huemul, en la Patagonia Argentina, se realizó la primera “fusión nuclear controlada” de la historia… Perón ya soñaba en voz alta con un submarino de propulsión nuclear de industria argentina. ¿También con la bomba atómica celeste y blanca…?




Agradecimientos a

domingo, marzo 30, 2014

HOMOSEXUALIDAD Y LESBIANISMO EN EL III REICH


"En los años 20, Berlín se había convertido en un paraíso homosexual, donde gays y lesbianas vivían relativamente al descubierto dentro de una subcultura de artistas e intelectuales. Con la llegada al poder de los Nazis, todo cambió. Entre 1933 y 1945 100.000 hombres fueron arrestados por ser homosexuales, bajo el cargo de sodomía, según el artículo 175 del Código Penal alemán de 1871. En 1997 los directors Robert Epstein y Jeffrey Friedman fueron a Amsterdam para la presentación de su película “El Celuloide Oculto”. Allí conocieron al Doctor Klaus Müller, un historiador Alemán y Director del Proyecto Europeo del Museo Memorial del holocausto de los Estados Unidos, y se propusieron sacar esta historia oculta a la atención internacional. Narrada por Rupert Everett." (TELEDOCUMENTALES).-


  
AGRADECIMIENTOS A

viernes, febrero 28, 2014

MUNDOS PARALELOS, POR JULIA OTERO


La primera vez que me contaron en el colegio la apasionante existencia de las líneas paralelas sentí inquietud y extrañeza. Mi poca dote genética para las matemáticas me impedía aceptar que esas paralelas nunca se encontrarían. Cualquier concepto inapelable -vale para el nunca o para el siempre- resultaba irritante para la niña que fui. Luego una crece y aprende de la vida que las matemáticas también se explican en las actitudes. Pues bien, no se me ha ocurrido nada que explique mejor el debate parlamentario de esta semana que los mundos paralelos. Parece sarcástico incluso el título de la cosa: lo llaman debate pese a la manifiesta incapacidad para intercambiar nada. No se escuchan, no se contaminan de las ideas del otro, no son permeables a los mundos ajenos. Cada cual en su rebaño: rectas paralelas que jamás se cruzarán.

He leído que las respectivas aficiones quedaron satisfechas con el juego de su delantero. El presidente, con la valentía que le caracteriza, apenas habló de corrupción, nada de educación ni de sanidad, ni una palabra del aborto. Rubalcaba hizo un discurso ideológico, y Rajoy, el de un gestor que no se mete en política. Y ambos parecían el protagonista de El sexto sentido, ignorando que están muertos por más que luchen desesperadamente por su supervivencia. Si PP y PSOE son entre sí líneas paralelas, juntos a su vez lo son con respecto al resto. En esta ocasión resultó patética su costumbre de buscar el ganador, como si en el futuro no tuviesen que contar con partidos emergentes que les devorarán por varios flancos. Toda la Cámara constituye en sí un mundo paralelo que no se cruza con el de la calle, hastiada de una casta (nunca pensé que usaría esa palabra) que en general no se ha ganado la vida fuera de las ubres de palacio, con sus iPads y su canesú de privilegios.

Objeto de deseo electoral

Una simple lectura de los titulares del día siguiente en los medios de comunicación constata que también en el periodismo (o en lo que se haya convertido) hay dos mundos paralelos que no solo no convergen jamás sino que se escupen y se desprecian. Las fuerzas no están equilibradas, desde luego. Tres directores de diario cesados en apenas unos meses ya indican que bromas, las justas.

La sinfonía de mundos paralelos es inacabable en este país. La macroeconomía frente a la economía familiar; los que pagan a Hacienda y los que sistemáticamente defraudan; los antiabortistas y los que defienden la libertad de las mujeres; los ricos y los pobres; españolistas e independentistas...

Acabado el no debate sobre el estado de la nación, se acerca la primera ocasión en que los ciudadanos nos convertimos en objeto de deseo: las elecciones europeas. Y aunque una campaña electoral ahora mismo actúe como el bromuro sobre la maltrecha libido colectiva, yo me estoy votando encima.

Julia Otero
Periodista (El Periódico)

jueves, febrero 20, 2014

RARE SHOES



El zapato es una pieza que se lleva en los pies y que sirve para proteger los pies mientras realizamos diferentes tareas. El avance de los zapatos ha sido tal, que hoy en día, algunos de ellos se los considera como obras de arte, recopilando tras ellos una larga lista de fetichistas consagrados. Pero hasta llegar aquí, el calzado recoge una larga historia. Estos son algunos ejemplos de los muchísimos que existen; los hay desde extravagantes e imposibles, hasta curiosos, divertidos, de mal gusto, incómodos y transgresores. La imaginación no tienen límites…





 

jueves, enero 30, 2014

CHARLES BUKOVSKI (1)


Cuando eres joven
un par de zapatos femeninos de tacón alto,
inmóviles y solitarios en el ropero
pueden encender tus huesos.

EL AMOR ES UN PERRO DEL INFIERNO.

La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes.

Casi todos nacen genios y los entierran tontos

El intelectual es un hombre que dice una cosa simple de un modo complicado, un artista es un hombre que dice un a cosa complicada de un modo simple

Cuando los hombres controlen los gobiernos, los hombres no necesitaran gobiernos, hasta entonces estamos jodidos

La civilización es una causa perdida; la política, una absurda mentira;
el trabajo, un chiste cruel



Maravilloso documental de uno de los más grandes escritores norteamericanos. Poeta, mujeriego, alcohólico, peleador, pero sobretodo un alma sensible encerrada en un cuerpo duro y triste que se atreve a narrar sus historias de vida de forma despojada, describiendo el mundo que lo rodea con una soltura y pasión pocas veces vista en la literatura moderna. En este repaso a la vez poético y crudo creado por el director John Dullaghan aparecen admiradores como Bono, Sean Penn y Tom Waits entre otros, contando sus experiencias con el autor de "Escritos de un viejo indecente" y "Factótum".

Este es el gran Bukowski señoras y señores, el único tipo sobre la tierra capaz de destapar cañerías con una máquina de escribir, una botella de vino, y algunas de las frases más vívidas y profundas como tiro en la nuca, que se puedan llegar a leer jamás.



Agradecimientos a

jueves, enero 09, 2014

¿POR QUÉ NO ESTALLA UNA REVOLUCIÓN?



¿Te has preguntado alguna vez porqué nadie reacciona ante la infame oleada de opresión y abusos de todo tipo que estamos sufriendo?

¿No te produce perplejidad el hecho de que tras tantas y tantas revelaciones sobre casos de corrupción, injusticias, robos y burlas a la ley y a la población en general, a la cual se le ha robado literalmente el presente y el futuro, no suceda absolutamente nada?

¿Te has preguntado por qué no estalla una Revolución masiva y por qué todo el mundo parece estar dormido o hipnotizado?

Estos últimos años se han hecho públicas informaciones de todo tipo que deberían haber dañado la estructura del Sistema hasta sus mismísimos cimientos y sin embargo la maquinaria sigue intacta, sin ni tan solo un arañazo superficial.



Y esto pone de manifiesto un hecho extremadamente preocupante que está sucediendo justo ante nuestras narices y al que nadie parece prestarle atención.  Parece increíble, pero los acontecimientos lo demuestran a diario.

SABER LA VERDAD YA NO IMPORTA.
La información ya no tiene relevancia.


Desvelar los más oscuros secretos y sacarlos a la luz ya no produce ningún efecto, ninguna respuesta por parte de la población. Por más terribles e impactantes que sean los secretos revelados.

Durante décadas hemos creído que los luchadores por la verdad, los informadores capaces de desvelar asuntos encubiertos o airear los trapos sucios, podían cambiar las cosas. Que podían alterar el devenir de la historia.


De hecho, hemos crecido con el convencimiento de que conocer la verdad era crucial para crear un mundo mejor y más justo y que aquellos que luchaban por desvelarla eran el mayor enemigo de los poderosos y de los tiranos. Y quizás durante un tiempo ha sido así.

Pero actualmente, la “evolución” de la sociedad y sobretodo de la psicología de las masas nos ha llevado a un nuevo estado de cosas. Un estado mental de la población que no se habría atrevido a imaginar ni el más enajenado de los dictadores. El sueño húmedo de todo tirano sobre la faz de la tierra: no tener que ocultar ni justificar nada ante su pueblo.


Poder mostrar públicamente toda su corrupción, maldad y prepotencia sin tener que preocuparse de que ello produzca ningún tipo de respuesta entre aquellos a los que oprime. Ésta es la realidad del mundo en el que vivimos. Y si crees que esto es una exageración, observa a tu alrededor. El caso de España es palmario.


Un país inmerso en un estado de putrefacción generalizado, devorado hasta los huesos por los gusanos de la corrupción en todos los ámbitos: el judicial, el empresarial, el sindical y sobretodo el político.

Un estado de descomposición que ha rebosado todos los límites imaginables, hasta salpicar con su pestilencia a todos los partidos políticos de forma irreparable.
  



Y sin embargo, a pesar de hacerse públicos de forma continuada todos estos escándalos de corrupción política, los españoles siguen votando mayoritariamente a los mismos partidos, derivando, como mucho, algunos de sus votos a partidos subsidiarios que de ninguna manera representan una alternativa real.

Ahí está el alucinante caso de la Comunidad Valenciana, la región más representativa del saqueo desvergonzado perpetrado por el Partido Popular y donde, a pesar de todo, este partido de auténticos forajidos y bandoleros sigue ganando las elecciones con mayoría absoluta. Una vergüenza inimaginable en cualquier nación mínimamente democrática.

Y desgraciadamente, el caso de Valencia es solo un ejemplo más del estado general del país: ahí tenemos el indignante caso de Andalucía dominada desde hace décadas por la otra gran mafia del estado, el PSOE, que junto con sus socios de los Sindicatos y el apoyo puntual de Izquierda Unida han robado a manos llenas durante años y años.

O el caso de Cataluña con Convergencia y Unió, un partido de elitistas ladrones de guante blanco, por poner otro ejemplo más. Y es que podríamos seguir así por todas las comunidades autónomas o por el propio gobierno central, donde las dos grandes familias político-criminales del país, PP y PSOE, se han dedicado a saquear sin ningún tipo de recato.


Y a pesar de hacerse públicos todos estos casos de corrupción generalizada; a pesar de revelarse la implicación de las altas esferas financieras y empresariales, con la aquiescencia del poder judicial; a pesar de demostrarse por activa y por pasiva que: 

la máxima respuesta de la ciudadanía ha sido “ejercer el legítimo derecho de manifestación”, una actividad muy parecida a la que hace la hinchada cuando su equipo de fútbol gana una competición y sale en masa a la calle para celebrarlo.


Es decir, nadie ha hecho nada efectivo por cambiar las cosas, excepto picar cacerolas. Y el caso de la corrupción política desvelada en España y la nula reacción de la población es solo un ejemplo de entre muchos tantos a lo largo y ancho del mundo.
     



Ahí está el caso del deporte de masas, azotado como está por la sospecha de la corrupción, de la manipulación y del dopaje y por la más que probable adulteración de todas las competiciones bajo el control comercial de las grandes marcas…y a pesar de ello, sus audiencias televisivas y su seguimiento no solo no se ve afectado, sino que sigue creciendo cada vez más y más y más…

Pero todos estos casos empequeñecen ante la gravedad de las revelaciones hechas por Edward Snowden y confirmadas por los propios gobiernos, que nos han dicho, a la cara, con luz y taquígrafos, que todas nuestras actividades son monitoreadas y vigiladas, que todas nuestras llamadas, nuestra actividad en redes sociales y nuestra navegación en Internet es controlada y que nos dirigimos inexorablemente hacia la pesadilla del Gran Hermano vaticinada por George Orwell en “1984”. Y lo que es más alucinante del caso: una vez “filtradas” estas informaciones, nadie se ha preocupado de rebatirlas. ¡Ni mucho menos!



Todos los medios de comunicación, los poderes políticos y las grandes empresas de Internet implicadas en el escándalo han confirmado públicamente este estado de vigilancia como algo real e indiscutible. Como mucho han prometido, de forma poco convincente y con la boca pequeña que no van a seguir haciéndolo… ¡Incluso se han permitido el lujo de dar algunos detalles técnicos! ¿Y cuál ha sido la respuesta de la población mundial cuando se ha revelado esa verdad? ¿Cuál ha sido la reacción general al recibir estas informaciones? Ninguna.




Todo el mundo sigue absorto con su smartphone, sigue revolcándose en el dulce fango de las redes sociales y sigue navegando las infestadas aguas de Internet sin mover ni una sola pestaña… Así pues, ¿De qué sirve saber la verdad?

En el caso hipotético de que Edward Snowden o Julian Assange sean personajes reales y no creaciones mediáticas con una misión oculta, ¿De qué habrá servido su sacrificio?

¿Qué utilidad tiene acceder a la información y desvelar la verdad si no provoca ningún cambio, ninguna alteración, ni ninguna transformación?

¿De qué sirve saber de forma explícita y documentada que la energía nuclear solo nos puede traer desgracias, como nos demuestran los terribles accidentes de Chernobyl y Fukushima, si tales revelaciones no surten ni el más mínimo efecto?


¿De qué nos sirve saber que los bancos son entidades criminales dedicadas al saqueo masivo si seguimos utilizándolos? ¿De qué nos sirve saber que la comida está adulterada y contaminada por todo tipo de productos tóxicos, cancerígenos o transgénicos si seguimos comiéndola?


¿De qué nos sirve saber la verdad sobre cualquier asunto relevante si no reaccionamos, por más graves que sean sus implicaciones? No nos engañemos más, por duro que sea aceptarlo. Afrontemos la realidad tal y como es.

En la sociedad actual, saber la verdad ya no significa nada. Informar de los hechos que verdaderamente acontecen, no tiene ninguna utilidad real.

Es más, la mayoría de la población ha llegado a tal nivel de degradación psicológica que, como demostraremos, la propia revelación de la verdad y el propio acceso a la información refuerzan aún más su incapacidad de respuesta y su atonía mental.


La gran pregunta es ¿POR QUÉ? ¿Qué nos ha conducido a todos nosotros, como individuos, a este estado de apatía generalizado?

Y la respuesta, como siempre sucede cuando nos hacemos preguntas de este calado, resulta de lo más inquietante. Y está relacionada, directamente, con el condicionamiento psicológico al que está sometido el Individuo en la sociedad actual.

Pues los mecanismos que desactivan nuestra respuesta al acceder a la verdad, por más escandalosa que ésta resulte, son tan sencillos como efectivos. Y resultan de lo más cotidiano.


Simplemente todo se basa en un exceso de información. En un bombardeo de estímulos tan exagerado que provoca una cadena de acontecimientos lógicos que acaban desembocando en una flagrante falta de respuesta. En pura apatía.

Y para luchar contra este fenómeno, resulta clave saber cómo se desarrolla el proceso…


¿CÓMO SE DESARROLLA EL PROCESO?

Para empezar, debemos entender que todo estímulo sensorial que recibimos está cargado de información. Nuestro cuerpo está diseñado para percibir y procesar todo tipo de estímulos sensoriales, pero la clave del asunto radica en la percepción de información de carácter lingüístico, entendiendo por “lingüístico”: todo sistema organizado con el fin de codificar y transmitir información de cualquier clase.

Por ejemplo, escuchar una frase o leerla implica una entrada de información en nuestro cerebro, de carácter lingüístico. Pero también lo implica ver el logo de una empresa, escuchar las notas musicales de una canción, ver una señal de tráfico o oír la sirena de una ambulancia, por poner algunos ejemplos…


Una persona en el mundo actual, está sometida a miles y miles de estímulos lingüísticos de este tipo a lo largo de un día normal, muchos de ellos percibidos de forma consciente, pero la inmensa mayoría percibidos de forma inconsciente, que deben ser procesados por nuestro cerebro. El proceso de captación y procesamiento de esta información lo podríamos dividir básicamente en 3 fases: percepción, valoración y respuesta.

Percepción

Sin lugar a dudas, formamos parte de la generación con mayor capacidad de procesamiento de información a nivel cerebral de la toda historia de la humanidad, con muchísima diferencia, sobre todo a nivel visual y auditivo. Es más, a medida que nacen y crecen nuevas generaciones, éstas adquieren una mayor velocidad de percepción de información. Una muestra de ello la podemos encontrar en el propio cine.


Visualiza un antiguo western de John Wayne, en una secuencia cualquiera de acción, como por ejemplo, un tiroteo. Y después visualiza una secuencia de un tiroteo o de una persecución de coches en una película actual. Cualquier secuencia de acción de una película actual está trufada de sucesiones rapidísimas de planos de corta duración.

En tan solo 3 o 4 segundos verás diferentes planos: la cara del protagonista conduciendo, la del acompañante gritando, la mano en el cambio de marcha, el pie pisando el pedal, el coche esquivando un peatón, el perseguidor que derrapa, el malo que agarra la pistola, como dispara por la ventanilla, etc…y cada plano habrá durado apenas décimas de segundo. Las imágenes se suceden a toda velocidad como los disparos de una ametralladora. Y sin embargo eres capaz de verlas todas y procesar el mensaje que contienen.


Ahora ponte la película de John Wayne. No encontrarás sucesiones de planos a ritmo de ametralladora, sino sucesiones de planos mucho más largos en duración y con mayor tamaño de campo visual. Probablemente, un espectador de la época de John Wayne se habría mareado viendo una película actual, pues no estaría acostumbrado a procesar tanta información visual a tanta velocidad.



Esto es un ejemplo sencillo del bombardeo de información al que está sometido el cerebro de alguien en la actualidad, en comparación con el de una persona de hace tan solo 50 años.

Añádele a esto todas las fuentes de información que te rodean, como la televisión, la radio, la música, la omnipresente publicidad de todo tipo, las señales de tráfico, los diferentes y variados ropajes que viste cada una de las personas con las que te cruzas por la calle y que representan, cada uno de ellos una serie de códigos lingüísticos para tu cerebro, la información que ves en tu móvil, en la tablet, en Internet y añádele, además, tus compromisos sociales, tus facturas, tus preocupaciones y los deseos que te han programado tener, etc.  etc. etc.


Se trata de una auténtica inundación de información que debe procesar tu cerebro continuadamente. Y todo ello en un cerebro del mismo tamaño y capacidad que el de ese espectador de los westerns de John Wayne hace 50 años.

Por lo visto, parece que nuestro cerebro tiene capacidad suficiente para percibir tales volúmenes de información y comprender los mensajes asociados a esos estímulos. Ahí no radica el problema. De hecho parece que nuestro cerebro disfruta con ello, pues nos hemos convertido en adictos al bombardeo de estímulos. El problema aparece en la siguiente fase.



Valoración

Es cuando debemos valorar la información recibida, es decir, cuando llega la hora de juzgar y analizar sus implicaciones, que nos topamos con nuestras limitaciones. Porque, literalmente:

No disponemos de tiempo material para hacer una valoración en profundidad de esa información.

Antes de que nuestra mente, por sí misma y con criterios propios, pueda juzgar de forma más o menos profunda la información que recibimos, somos bombardeados por una nueva oleada de estímulos que nos distraen e inundan nuestra mente.

Es por esta razón que nunca llegamos a valorar en su justa medida, la información que recibimos, por importantes que sean sus posibles implicaciones. Para comprenderlo mejor, vamos a utilizar una analogía, en forma de pequeña historia.

Imaginemos a una persona muy introvertida, que pasa la mayor parte de su tiempo encerrada en casa. Prácticamente no tiene amigos ni entabla relaciones sociales de ningún tipo. Ahora supongamos que esa persona baja al supermercado a comprar una botella de leche y cuando va a pagarla, se le cae al suelo y la rompe, causando gran estruendo y manchando su ropa a ojos de todos los clientes y de la cajera. Cuando esa persona vuelva a su casa, aislada de toda relación y estímulo social, probablemente dará un gran valor a lo acontecido en el supermercado.

Se preguntará por qué le cayó la leche y qué movimiento en falso realizó para que eso sucediera; se preguntará si fue culpa suya o fue culpa de la botella que era demasiado resbaladiza; analizará en su cabeza la mirada de la cajera y los gestos y comentarios de todos y cada uno de los clientes; incluso observará las manchas en su ropa e intentará adivinar lo que pensaban sobre ella las demás personas al verla en esa situación.

Se sentirá ridícula y juzgará aquel acontecimiento meramente anecdótico como mucho más importante de lo que realmente es. Simplemente porque para ella, ese ridículo en el supermercado será el gran acontecimiento social del día o de la semana. Y quizás no lo olvide nunca más en su vida.

Ahora sustituyamos a la persona introvertida y sin relaciones por un modelo opuesto. Una persona extrovertida, que pasa el día entero rodeada de gran cantidad de personas y acontecimientos, interactuando frenéticamente con clientes y compañeros de trabajo, hablando por teléfono, concertando citas, comprando, vendiendo, haciendo reuniones, riendo, enfadándose y rematando el día tomando copas con los amigos.

Supongamos que esta persona va a comprar la leche y también se le cae causando gran estruendo y manchándose la ropa. La valoración que hará del hecho será meramente anecdótica, pues representará un evento más de entre los muchos acontecimientos de carácter social que experimenta a lo largo de la jornada. Y en pocas horas se habrá olvidado de lo sucedido.

Una persona en la sociedad actual se asemeja mucho al segundo modelo, sometido a gran cantidad de estímulos sensoriales, sociales y lingüísticos. Para nosotros, toda información recibida es rápidamente digerida y olvidada, arrastrada por la corriente incesante de información que entra en nuestro cerebro como un torrente.

Porque vivimos inmersos en la cultura del “twitt”, un mundo donde toda reflexión sobre un evento dura 140 caracteres. Y esa es la profundidad máxima a la que llega nuestra limitada capacidad de análisis.


Es por esta razón, por nuestra impotencia a la hora de valorar y juzgar por nosotros mismos el volumen de información al que estamos sometidos, que la propia información que nos es transmitida lleva incorporada la opinión que debemos tener sobre ella, es decir, aquello que deberíamos pensar tras realizar una valoración profunda de los hechos.

Es decir, el emisor de la información le ahorra amablemente al receptor el esfuerzo de tener que pensar.

Ese es el procedimiento que utilizan los grandes medios de comunicación y en un mundo con individuos auténticamente pensantes sería calificado de manipulación y lavado de cerebro.

La televisión es un claro ejemplo de ello. Fijémonos en un noticiario cualquiera. Todas las noticias de todas las cadenas estan narradas de forma tendenciosa, de manera que contengan en su redactado y presentación no solo la información que debe ser transmitida, sino la opinión que debe generar en el espectador.


O más claramente aún, el ejemplo de las omnipresentes tertulias políticas, donde los tertulianos son calificados como “generadores de opinión”. Es decir, su función es generar la opinión que deberías fabricar por ti mismo. Así pues, el bombardeo continuo e incesante de información en nuestro cerebro nos impide juzgar adecuadamente el valor de los hechos, con criterio propio y según nuestros códigos internos.

Nos quita el tiempo que deberíamos tomarnos para sopesar las consecuencias de un acontecimiento y lo fragmenta en pedacitos de 140 caracteres y con ello, convierte en breve y superficial cualquier juicio que emitamos sobre una información recibida.

Resumiendo: nos hace pensar “en titulares” y por norma general, esos titulares ni tan solo los pensamos nosotros mismos, sino que nos son inoculados con la propia información.


Respuesta

Una vez reducido a la mínima expresión nuestro tiempo de valoración personal de los hechos, entramos en la fase decisiva del proceso, aquella en que nuestra posible respuesta queda anulada.

Aquí entran en juego las emociones y los sentimientos, el motor de toda respuesta y acción. Y es que al fragmentar y reducir nuestro tiempo dedicado a juzgar una información cualquiera, también reducimos la carga emocional que asociamos a esa información.

Observemos nuestras propias reacciones: podemos indignarnos mucho al conocer una noticia cualquiera, ofrecida en un noticiario, como por ejemplo el desahucio forzoso de una familia sin recursos, pero al cabo de unos segundos de recibir esa información, somos bombardeados por otra información distinta que nos lleva a sentir otra emoción superficial diferente, olvidando así la emoción anterior.


Para decirlo de forma gráfica y clara: de la misma manera que nuestra capacidad de juicio y análisis queda reducida a un “twitt”, nuestra respuesta emocional queda reducida a un emoticono.


Y aquí es donde reside la clave del asunto. Es en este punto donde queda desactivada nuestra posible respuesta. Para comprenderlo mejor, volvamos a la analogía de las personas introvertida y extrovertida que rompían la botella de leche en el supermercado.

La persona introvertida encerrada en su hogar, que ha otorgado un valor más profundo a los hechos acontecidos en el supermercado seguirá dándole vueltas al asunto una y otra vez.

Es decir, no olvidará fácilmente las emociones vinculadas al ridículo que sintió en ese momento y con mucha probabilidad, esa exposición continuada a sus propias emociones acabará desembocando en un sentimiento de incomodidad ante la posibilidad de volver al lugar de los hechos.
Así pues, es muy posible que esa persona no vuelva durante un tiempo a comprar en ese supermercado, aunque eso implique que ha que ir bastante más lejos a comprar la leche. Hasta el punto de llegar a fabricar un sentimiento de repulsa hacia el propio establecimiento y las personas que la vieron hacer el ridículo.

Es decir, la energía emocional que habrá volcado sobre ese hecho concreto, habrá terminado desembocando en una reacción efectiva ante el hecho en sí.

Sin embargo, la persona extrovertida volverá sin ningún problema al supermercado a comprar leche, pues en su mente, el suceso llevará asociada muy poca carga emocional. Como mucho, quizás se ruborice un poco al ver a la cajera o a algún cliente. Es decir, la persona extrovertida, no emprenderá acciones efectivas y tangibles derivadas del suceso de la botella de leche.

Más allá de las valoraciones que hagamos sobre estos personajes inventados, estos ejemplos nos sirven para demostrar que el bombardeo incesante de información al que estamos sometidos acaba desembocando en una fragmentación de nuestra energía emocional y por ello acabamos ofreciendo una respuesta superficial o nula.

Una respuesta que en momentos como el que vivimos, intuimos debería ser mucho más contundente y que sin embargo, no llegamos a generar porque carecemos de energía suficiente para hacerlo.


Y todos observamos desesperados a los demás y nos preguntamos ¿Por qué no reaccionan? ¿Por qué no reacciono yo? Y esa impotencia desemboca, al final, en una sensación de frustración y apatía generalizadas.

Ésta parece ser la razón básica por la que no se produce una Revolución cuando, por la lógica propia de los acontecimientos, debería producirse. Se trata pues, de un fenómeno meramente psicológico.


Éste es el mecanismo básico que aborta toda respuesta de la población ante los continuos abusos recibidos. La BASE sobre la que se sustentan todas las manipulaciones mentales a las que estamos sometidos actualmente. El mecanismo psicológico que mantiene a la población idiotizada, dócil y sumisa. Lo podríamos resumir así:

El excesivo bombardeo de información nos impide tomarnos el tiempo necesario para otorgar el valor adecuado a cada información recibida y con ello, nos impide asociarle la suficiente carga emocional como para generar una reacción efectiva y real.


¿CONSPIRACIÓN O FENÓMENO SOCIAL?

Poco importa si todo esto forma parte de una gran conspiración para controlarnos o si hemos llegado a este punto por la propia evolución de la sociedad, porque las consecuencias son exactamente las mismas: los más poderosos harán lo posible por mantener estos mecanismos en funcionamiento; incluso fomentarán tanto como puedan su desarrollo, simplemente porque les beneficia.

De hecho, la propia revelación de la verdad favorece estos mecanismos. A los más poderosos ya no les importa mostrarse tal y cómo son ni desvelar sus secretos, por sucios y oscuros que éstos sean. Revelar estas verdades ocultas contribuye en gran medida a aumentar el volumen de información con el que somos bombardeados.

Cada secreto sacado a la luz crea nuevas oleadas de información, que puede ser manipulada e intoxicada con datos adicionales falsos, contribuyendo con ello a la confusión y al caos informativo y con ello a nuevas oleadas secundarias de información que nos aturden aún mas y nos suman más profundamente en la apatía.

Si combinamos esta apatía, fruto de la poca energía emocional con la que intentamos responder, con las tremendas dificultades que el propio sistema nos pone a la hora de castigar a los responsables, se generan nuevas oleadas de frustración, cada vez más acusadas, que nos llevan, paso a paso, a la rendición definitiva y a la sumisión absoluta.

Así pues, no lo dudes: a las personas que ostentan el poder les interesa bombardearte con enormes volúmenes de información lo más superficial posible. Porqué una vez instaurada en la sociedad esta forma de interactuar con la información recibida, todos nosotros nos convertimos en adictos a ese incesante intercambio de datos.



El bombardeo de estímulos representa una auténtica droga para nuestro cerebro, que cada vez necesita más velocidad en el intercambio de informaciones y exige menos tiempo para tener que procesarlas.


Nos sucede a todos: cada vez nos cuesta más dedicar tiempo a leer un artículo largo cargado de información estructurada y razonada. Exigimos que sea más resumido, más rápido, que se lea en una sola línea y que se ingiera como una pastilla y no como un ágape decente.

  
Nuestro cerebro se ha convertido en un drogadicto de la información rápida, en un yonqui ávido de continuos chutes de datos que ingerir, a poder ser pensados y analizados por cualquier otro cerebro, para no tener que hacer el esfuerzo de fabricarnos una compleja y contradictoria opinión propia. Porque odiamos la duda, pues nos obliga a pensar. Ya no queremos hacernos preguntas. Solo queremos respuestas rápidas y fáciles.

  

Somos y queremos ser antenas receptoras y replicadoras de información, como meros espejos que rebotan imágenes externas. Pero los espejos son planos y no albergan más vida en ellos que la que reflejan proviniendo del exterior. Hacia ahí se dirige el ser humano de forma acelerada. ¿Vamos a permitirlo?


CONCLUSIÓN

Quizás todo lo expuesto anteriormente no es lo que querías escuchar. Es poco estimulante y resulta algo complicado y farragoso, pero las realidades complejas no pueden reducirse a un ingenioso titular en forma de “twitt”.

Para emprender una transformación profunda de nuestro mundo, para iniciar una auténtica Revolución que lo cambie todo y nos lleve a una realidad mejor, deberemos descender hasta las profundidades de nuestra psique, hasta la sala de máquinas, donde están en marcha todos los mecanismos que determinan nuestras acciones y movimientos. Ahí es donde se está dirimiendo la auténtica guerra por el futuro de la humanidad


Nadie nos salvará desde un púlpito con brillantes proclamas y promesas de una sociedad más justa y equitativa. Nadie nos salvará sólo contándonos la supuesta verdad, ni desvelando los más oscuros secretos de los poderes en la sombra.

Como acabamos de ver, la información y la verdad ya no tienen importancia, porque nuestros mecanismos de respuesta están averiados. Debemos descender hasta ellos y repararlos; y para conseguirlo, debemos saber cómo funcionan. Para ello no será necesario:

Hacer un complejo curso de psicología: observando con atención y razonando por nosotros mismos podemos conseguirlo.

Porque no se trata de algo esotérico ni fundamentado en creencias extrañas de carácter Místico, Religioso o New Age. Es pura lógica:

No hay revolución posible sin una transformación profunda de nuestra psique a nivel individual. Porque nuestra mente está programada por el Sistema. Y por lo tanto, para cambiar ese Sistema que nos aprisiona, antes debemos desinstalarlo de nuestra mente.

¿Tú lo vas a hacer?