Mostrando entradas con la etiqueta Covid-19. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Covid-19. Mostrar todas las entradas

sábado, febrero 05, 2022

¿LIBERTAD DE EXPRESIÓN? ¿DESINFORMACIÓN? GUERRA DE INTERESES Y PRINCIPIOS ENTRE SPOTIFY Y MÚSICOS

Dicen que una sociedad democrática se define, en parte, por su capacidad de tolerancia y por la libertad de expresión que ofrece. Sin embargo, este principio tiene sus propias contradicciones y límites por lo que se hace muy difícil establecer dónde residen los límites de esa libertad. Dependerá, en todo caso, de los casos a tratar. Es lo que está ocurriendo ahora con Spotify y algunos músicos que están retirando sus trabajos de la plataforma a raíz de los podcast antivacunas publicados en dicho medio.

¿Por qué es noticia este enfrentamiento?

Inmediatamente después de que Neil Young y Joni Mitchell sacasen su música de Spotify como protesta contra esta desinformación antivacunas difundidas en el podcast de Joe Rogan, se han unido David CrosbyGraham Nash y Stephen Stills, todos ellos miembros de la legendaria banda sureña CSNY. Según su opinión, «si bien valoramos siempre los puntos de vista alternativos, difundir desinformación, a sabiendas durante esta pandemia mundial, tiene consecuencias mortales. Hasta que se tomen medidas reales para demostrar que la preocupación por la humanidad debe equilibrarse con el comercio, no queremos que nuestra música, o la música que hicimos juntos, esté en la misma plataforma.

Tras el estallido de la polémica, Spotify no tardó en emitir un comunicado a los medios informativos puntualizando el protocolo que la compañía tenía pensado realizar para combatir la desinformación sobre el COVID y otros temas que puedan generar polémicas.

¿Quién es Joe Rogan?

Joe Rogan es un destacado escéptico de la vacuna COVID y tiene un contrato de exclusividad de 100 millones de dólares con Spotify. Aprovechando esta posición, señaló desinformación generalizada en su podcast, The Joe Rogan Experience, generando una fuerte discordia a nivel mundial. Creado en 2009 se ha convertido en uno de los podcast más populares. Ya en octubre de 2015 alcanzó los 16 millones de descargas y audiciones.

Para quien no lo conozcan, Joe Rogan es un cómico estadounidense, exdeportista, comentarista de artes marciales y presentador de podcast, que, al mismo tiempo, produce y realiza películas, programas televisivos y de música. Muchos lo definen como un provocador y un hábil personaje que sabe sacar jugo a los temas más dialécticos. Rogan no está afiliado a ningún partido político, pero tiene opiniones que muchos catalogan como libertarias. Apoyó a Ron Paul en las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2012 y a Gary Johnson en las elecciones presidenciales de los EE. UU. de 2016.

Entre sus múltiples particularidades, Rogan es un defensor de la legalización del cannabis y del uso del LSD, de los hongos de psilocibina y del DMT, experiencias que bajo control recomienda para la exploración y mejora de los estados de la conciencia. También es un ávido cazador y forma parte del movimiento norteamericano denominado Come lo que matas, que intenta alejarse de la ganadería industrial y del maltrato de los animales criados para alimento.

Por si parece poco, se opone a la circuncisión infantil rutinaria afirmando que faltan pruebas científicas sobre los beneficios de esta práctica, la cual no considera diferente a la mutilación genital femenina. También tiene un interés especial en la privación sensorial y en el uso de tanques de aislamiento para la meditación. Según comenta le han ayudado a explorar la naturaleza de la conciencia y a mejorar el rendimiento en diversas actividades físicas y mentales y de bienestar general.

¿Qué dice el podcast de Rogan en Spotify?

Todo empezó con la entrevista que hizo Rogan al Dr. Robert Malone. En ella ambos expresaron sus dudas acerca de la vacunación contra el COVID. En el podcast se afirmaba que las personas están siendo hipnotizadas para que acepten las vacunas y las mascarillas, calificando la situación de psicosis de formación masiva. La comunidad científica no tardó en responder de forma rotunda a través de una carta a Spotify donde entre otras cosas expresaba: «al permitir la propagación de aseveraciones falsas y dañinas para la sociedad, Spotify está provocando una desconfianza por parte del público en la investigación científica».

¿Qué puede esperarse de todo este enjambre polémico?

De momento, el boicot iniciado por Neil Young, artista que siempre está en permanente choque contra diversos aspectos de la industria musical, ha logrado su doble objetivo: la disculpa de Joe Rogan y provocar un cambio en la política de contenidos de Spotify, un gigante empresarial que vale casi lo mismo que BBVA y el doble que Repsol.

Según han comentado los altos dirigentes de Spotify: «A partir de ahora, cualquiera de los espacios donde se comente el COVID contará con una serie de medidas para evitar la propagación de desinformación relacionada con la pandemia. Entre ellas, la inclusión de un aviso en aquellos podcast donde se hable sobre la COVID o las vacunas recomendando visitar las webs oficiales donde existe información contrastada sobre la enfermedad. También se facilitarán herramientas para creadores que pueden crear conciencia sobre lo que es aceptable o no».

El propio Rogan, aparte de disculparse, también ha sido claro sobre el tema: «A partir de ahora, estoy interesado en averiguar cuál es la verdad, y por tanto a tener conversaciones interesantes con personas que tienen opiniones diferentes. No me interesa hablar solo con personas que tengan una perspectiva».

¿Qué puede pasar a partir de ahora?

Al margen de lo descrito, la posición de Spotify ha sido muy concisa, sobre todo teniendo en cuenta ciertos parámetros. Desde hace un tiempo, Spotify ha apostado muy intensamente por los podcasts en los cuales ha invertido mucho esfuerzo lo que le ha llevado a ganar mucho dinero y a posicionarse como líder en el reñido campo de la tecnología streaming. En estos momentos posee ya una oferta muy amplia de que va dirigida a un target de 365 millones de usuarios. Algunos de estos podcasts han suscitado controversias, especialmente aquellos que se han referido a temáticas políticas, de acoso sexual, transgénero y pandemia. Eso también genera gran audiencia.

Sin embargo, Spotify no cree que la compañía tenga responsabilidad editorial sobre lo que se dice en sus podcasts. Para ello, hizo una comparación directa con la música Rap: «También tenemos muchos raperos muy bien pagados en Spotify, que ganan decenas de millones de dólares cada año y no dictamos lo que ponen o deben poner en sus canciones». No cabe duda de que es cierto que el servicio de streaming no puede ser responsable de las letras de las canciones, aunque también es cierto que el modelo de negocio de los podcasts es diferente al musical. Ahora bien, rápidamente salta la duda … ¿si la música y los podcasts son negocios desemejantes en una misma plataforma, ¿también debe ser diferente la responsabilidad de los mismos? La respuesta no es fácil, y las respuestas traerán puntos de vista divergentes y contrapuestos. Nunca llueve por igual en todas partes. Con lo cual volvemos a la pregunta clave del principio … ¿Dónde están los límites de la libertad de expresión, de la información y de la desinformación y más cuando se relacionan con modelos de negocio multimillonarios?

Carlos Flaqué MonllonchOriginal publicado en Crazyminds

viernes, octubre 16, 2020

¿PANDEMIA O SINDEMIA? ¿CÓMO DEBE LLAMARSE LA CRISIS DEL CORONAVIRUS?

Un grupo de científicos de elevado renombre internacional asegura que el Covid 19 no es una pandemia y propone enfrentarlo como una sindemia. Los expertos sostienen que hacer frente al covid-19 desde el punto de vista de la sindemia permitirá fijarse no solo la enfermedad infecciosa sino también al contexto social de las personas. En este video explicamos más sobre este término al que se adhieren varios científicos y que propone un cambio de estrategia para enfrentar al virus que ha dejado de momento más de 1 millón de muertes en el mundo. La prestigiosa revista médica 'The Lancet' recupera esta idea abordar el problema de un modo u otro puede ser fundamental para su contención mundial.

viernes, octubre 02, 2020

LOS NUEVE APUNTES VITALES DE BYUNG-CHUL HAN SOBRE LA PANDEMIA

Supervivencia, sacrificio del placer y pérdida del sentido de la buena vida. Después de la pandemia: Sobrevivir se convertirá en algo absoluto, como si estuviéramos en un estado de guerra permanente. El ocio se ha convertido en un insufrible no hacer nada

BYUNG CHUL HAN

(Filósofo y ensayista surcoreano experto en estudios culturales. Profesor de la Universidad de las Artes de Berlín. Está considerado como uno de los filósofos más destacados del pensamiento contemporáneo por su crítica al capitalismo, la sociedad del trabajo, la tecnología y la hipertransparencia)


Byung-Chul Han, filósofo coreano nacido en Seúl y autor del libro “la desesperación de los rituales” y de otras obras, es una de las mentes más innovadoras y críticas de la sociedad actual. Según él nuestra vida está impregnada de hipertransparencia e hiperconsumismo, de un exceso de información y de una positividad que conduce de forma inevitable a la sociedad del cansancio. El pensador expresa asimismo su preocupación por que el coronavirus imponga regímenes de vigilancia y cuarentenas biopolíticas, la pérdida de libertad, el in del buen vivir y una falta de humanidad generada por la histeria y el miedo colectivo. "La muerte no es democrática", advierte este pensador. La Covid-19 ha dejado latentes las diferencias sociales, ya que “el principio de la globalización es maximizar las ganancias” y “el capital el enemigo del ser humano”. La pandemia “ha costado muchas vidas en Europa y en Estados Unidos, y lo sigue haciendo”. Está convencido de que "la pandemia hará que el poder mundial se desplace hacia Asia” frente a lo que se ha llamado históricamente el Occidente. Comienza una nueva era. En este sentido Byung Chul Han da nueve apuntes muy a tener en cuenta.


UNO: “El coronavirus está mostrando que la vulnerabilidad o mortalidad humanas no son democráticas, sino que dependen del estatus social. La muerte no es democrática. La Covid-19 no ha cambiado nada al respecto. La muerte nunca ha sido democrática. La pandemia, en particular, pone de relieve los problemas sociales, los fallos y las diferencias de cada sociedad. Con la Covid-19 enferman y mueren los trabajadores pobres de origen inmigrante en las zonas periféricas de las grandes ciudades. Tienen que trabajar. El teletrabajo no se lo pueden permitir los cuidadores, los trabajadores de las fábricas, los que limpian, las vendedoras o los que recogen la basura. Los ricos, por su parte, se mudan a sus casas en el campo".

DOS: “La pandemia no es solo un problema médico, sino social. Una razón por la que no han muerto tantas personas en Alemania es porque no hay problemas sociales tan graves como en otros países europeos y Estados Unidos. Además el sistema sanitario es mucho mejor en Alemania que en los Estados Unidos, Francia, Inglaterra o Italia”.

TRES: “El segundo problema es que la Covid-19 no sustenta a la democracia. Como es bien sabido, del miedo se alimentan los autócratas. En la crisis, las personas vuelven a buscar líderes. El húngaro Viktor Orban se beneficia enormemente de ello, declara el estado de emergencia y lo convierte en una situación normal. Ese es el final de la democracia”.

CUATRO: “Con la pandemia nos dirigimos hacia un régimen de vigilancia biopolítica. No solo nuestras comunicaciones, sino incluso nuestro cuerpo, nuestro estado de salud se convierte en objetos de vigilancia digital. El choque pandémico hará que la biopolítica digital se consolide a nivel mundial, que con su control y su sistema de vigilancia se apodere de nuestro cuerpo, dará lugar a una sociedad disciplinaria biopolítica en la que también se monitorizará constantemente nuestro estado de salud”.

CINCO: “El virus es un espejo, muestra en qué sociedad vivimos. Y vivimos en una sociedad de supervivencia que se basa en última instancia en el miedo a la muerte. Ahora sobrevivir se convertirá en algo absoluto, como si estuviéramos en un estado de guerra permanente. Todas las fuerzas vitales se emplearán para prolongar la vida. En una sociedad de la supervivencia se pierde todo sentido de la buena vida. El placer también se sacrificará al propósito más elevado de la propia salud”.

SEIS: “La pandemia vuelve a hacer visible la muerte, que habíamos suprimido y subcontratado cuidadosamente. La presencia de la muerte en los medios de comunicación está poniendo nerviosa a la gente. La histeria de la supervivencia hace que la sociedad sea tan inhumana. A quien tenemos al lado es un potencial portador del virus y hay que mantenerse a distancia. Los mayores mueren solos en los asilos porque nadie puede visitarles por el riesgo de infección. ¿Esa vida prolongada unos meses es mejor que morir solo? En nuestra histeria por la supervivencia olvidamos por completo lo que es la buena vida”.

SIETE: “Por sobrevivir, sacrificamos voluntariamente todo lo que hace que valga la pena vivir, la sociabilidad, el sentimiento de comunidad y la cercanía. Con la pandemia además se acepta sin cuestionamiento la limitación de los derechos fundamentales, incluso se prohíben los servicios religiosos. Los sacerdotes también practican el distanciamiento social y usan máscaras protectoras. Sacrifican la creencia a la supervivencia. La caridad se manifiesta mediante el distanciamiento. La virología desempodera a la teología. Todos escuchan a los virólogos, que tienen soberanía absoluta de interpretación. La narrativa de la resurrección da paso a la ideología de la salud y de supervivencia. Ante el virus, la creencia se convierte en una farsa”. 

OCHO: “El pánico ante el virus es exagerado. La edad promedio de quienes mueren en Alemania por Covid-19 es 80 u 81 años y la esperanza media de vida es de 80,5 años. Lo que muestra nuestra reacción de pánico ante el virus es que algo anda mal en nuestra sociedad”.

NUEVE: “La Covid-19 probablemente no sea un buen presagio para Europa y Estados Unidos. El virus es una prueba para el sistema. Los países asiáticos, que creen poco en el liberalismo, han asumido con bastante rapidez el control de la pandemia, especialmente en el aspecto de la vigilancia digital y biopolítica, inimaginables para Occidente. Europa y Estados Unidos están tropezando. Ante la pandemia están perdiendo su brillo. El virus no detiene el avance de China. China venderá su estado de vigilancia autocrática como modelo de éxito contra la epidemia. Exhibirá por todo el mundo aún con más orgullo la superioridad de su sistema. La Covid-19 hará que el poder mundial se desplace un poco más hacia Asia. Visto así, el virus marca un cambio de era”.


miércoles, julio 22, 2020

LA CULTURA DE LOS PAÍSES PUEDE SER UNA AYUDA O UN OBSTÁCULO ANTE UNA PANDEMIA



La velocidad de propagación y la tasa de mortalidad del COVID-19 muestran diferencias notables entre las naciones más afectadas. Si bien las distancias y recursos humanos y económicos y en la infraestructura sanitaria explican buena parte de la variación, las costumbres y la idiosincrasia también parecen tener un papel importante para entender el fenómeno de la pandemia.  Sin embargo, hay también factores sociopolíticos y culturales.

La ausencia de alternativas políticas y de una verdadera justicia de garantías hace que los ciudadanos se expongan a los castigos más severos si no obedecen. Es el caso donde priman las dictaduras de estado, como en China, Corea… No respetar a rajatabla las indicaciones de las autoridades implica más contagios y más muertes. De ahí la obediencia ciega. Pero no es solo eso. El factor cultural es crucial. Las tradiciones culturales que exigen sacrificio, honor y sentido colectivo son mucho más acentuadas en los países asiáticos que en los países europeos, especialmente en los mediterráneos. En los primeros (asiáticos), la cultura, sin duda, ha ayudado al control de la pandemia. No hay que olvidar que es el contacto entre las personas lo que permite la propagación del virus.

Coronavirus: alerta olímpica - Olé

Los mexicanos acuden al Vive Latino y exhiben escasa información ...

Coronavirus: ¿Es posible el contagio a través del aire? – Prensa Libre

Por tanto, no es casual que las naciones con mayor cultura y costumbres sociales, como Italia y España, sean los países europeos con más casos de coronavirus. Son sociedades abiertas, donde la vida colectiva es muy intensa. En otras culturas, las reglas de sociabilidad son muy diferentes. La distancia social, el clima, la educación, marcan diferencias. Suelen ser más individualistas. Los círculos sociales más reducidos, las amistades ocupan un lugar menos importante y, para muchos, no hay demasiado fuera del trabajo y la familia. Históricamente, los países anglosajones se han diferenciado de los latinos en ese sentido. Y el contraste es incluso mayor con algunas naciones asiáticas, como Japón o Corea. Cuanto más estrechas sean las interacciones entre los individuos, más se propagará el virus.

Es lógico que las medidas de aislamiento sean más difíciles de cumplir en países con vínculos comunitarios más estrechos. El impacto sobre la vida cotidiana es mucho más disruptivo y el costo es sin duda mayor. Lo interesante es que la abundancia de interacciones sociales significativas suele ser el mejor antídoto contra otra pandemia contemporánea: la depresión. Pocas cosas son más destructivas para la psiquis que la soledad y la ausencia de otros que se preocupen por uno.

La tasa de suicidios en Italia es de 5,5 cada 100.000 habitantes, según la Organización Mundial de la Salud. Es la tercera más baja de Europa, después de Grecia y de Chipre. La de España es 6,1, la quinta más baja, detrás de Albania. La tasa de Japón es de 14,3 suicidios cada 100.000 habitantes, más del doble. En Corea es más del triple: 20,2, la décima más alta del mundo. Las culturas más gregarias suelen ser más endebles en términos de responsabilidad individual. Las personas tienden a esperar las respuestas de afuera, de otros, y les cuesta más restringir sus deseos.

Corea del Sur ha hecho muy bien las cosas porque, después del brote de MERS en 2015 desarrolló un sistema de pruebas muy rápido y actualizado. Además, adoptó una aplicación que permite rastrear a cualquier persona infectada. Este tipo de vigilancia digital tiene varios aspectos controvertidos en términos de privacidad, pero es eficaz.

Por otro lado, la disponibilidad de una amplia infraestructura capaz de hacer muchas pruebas es uno de los factores que contribuye a disminuir la letalidad del virus y es una de las muestras de que el nivel de desarrollo de los países es un predictor importante. El mejor ejemplo es Corea, que gracias a hacer 15.000 tests por día y a tener un sistema de salud universal y de mucha calidad, registra 8.799 infectados, pero una tasa mortalidad entre ellos de 1,2%, frente al 9% de Italia, el 5,2% de España y el 4% de China.

La forma en que un país entiende la relación entre la salud, el medio ambiente, la política y la economía determinará cómo responderá a una crisis, cuáles serán las cuestiones clave y qué aprenderá de una pandemia como el coronavirus  Cuanto más éxito haya tenido invirtiendo en mantener la salud de base de la población, en atender a los sectores vulnerables, en programas de promoción de la salud y en infraestructura sanitaria, tanto más preparado estará para hacer frente a un desafío importante.

Teóricamente más desarrollo significa, entre otras cosas, mejores instalaciones sanitarias. Por ejemplo, con más respiradores, que son esenciales para mantener con vida a los pacientes críticos, que enfrentan serias dificultades respiratorias. Y significa también ciertos umbrales de igualdad, porque si el acceso a una salud de calidad está restringido a una minoría privilegiada, los efectos de una pandemia de este tipo van a ser mucho más devastadores.

Los grupos sociales con más poder económico y mayor nivel de educación van a poder enfrentarse muchísimo mejor a la crisis sanitaria. Las desigualdades sociales en salud están ahí y los que menos tienen son los más vulnerables. Esas desigualdades tienen que ver, en un grado alto, con el tipo de políticas sociales y económicas que se aplican en un país. En España las políticas neoliberales ejecutadas por los últimos gobiernos conservadores han tenido como consecuencia cierto desmantelamiento de los servicios sanitarios, que ahora se ha hecho más visible. La cantidad de camas hospitalarias por habitante es un indicador que revela que incluso entre los países más ricos hay diferencias radicales. En Corea, hay 11,5 cada 1.000 personas, y en Alemania hay 8,3. En España e Italia hay menos de la mitad: apenas 3 y 3,4, respectivamente.

Darío Mizrahi
INFOBAE

martes, abril 28, 2020

"LO QUE LE HAN HECHO A LA OMS ES CRIMINAL": NOAM CHOMSKY

Noam Chomsky - Pluto Press


Sin medias tintas y directo al grano, como acostumbra, Noam Chomsky ofrece unaradiografía de EEUU y del mundo en esta crisis. Desde su casa de Tucson (Arizona) y lejos de su despacho en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Noam Chomsky repasa en una entrevista las consecuencias de un virus que deja claro que los gobiernos están siendo “el problema y no la solución”.


30 frases filosóficas de Noam Chomsky


¿QUÉ LECCIONES POSITIVAS PODEMOS EXTRAER DE LA PANDEMIA?

La primera lección es que estamos ante otro fallo masivo y colosal de la versión neoliberal del capitalismo. Si no aprendemos eso, la próxima vez que pase algo parecido va a ser peor. Es obvio después de lo que ocurrió tras la epidemia del SARS en 2003. Los científicos sabían que vendrían otras pandemias, probablemente de la variedad del coronavirus. Hubiese sido posible prepararse en aquel punto y abordarlo como se hace con la gripe. Pero no se ha hecho. Las farmacéuticas tenían recursos y son super ricas, pero no lo hacen porque los mercados dicen que no hay beneficios en prepararse para una catástrofe a la vuelta de la esquina. Y luego viene el martillo neoliberal. Los Gobiernos no pueden hacer nada. Están siendo el problema y no la solución. Estados Unidos es una catástrofe por el juego que se traen en Washington. Saben cómo culpar a todo el mundo excepto a ellos mismos, a pesar de que son los responsables. Somos ahora el epicentro, en un país que es tan disfuncional que ni siquiera puede proveer de información sobre la infección a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿QUÉ OPINA DE LA GESTIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN TRUMP?

La manera en la que esto se ha desarrollado es surrealista. En febrero la pandemia estaba ya haciendo estragos, todo el mundo en Estados Unidos lo reconocía. Justo en febrero, Trump presenta unos presupuestos que merece la pena mirar. Recortes en el Centro de Prevención y Control de Enfermedades y en otras partes relacionadas con la salud. Hizo recortes en medio de una pandemia e incrementó la financiación de las industrias de energía fósil, el gasto militar, el famoso muro… Todo eso te dice algo de la naturaleza de los bufones sociópatas que manejan el Gobierno y que el país está sufriendo. Ahora buscan desesperadamente culpar a alguien. Culpan a China, a la OMS… y lo que han hecho con la OMS es realmente criminal. ¿Dejar de financiarla? ¿Qué significa eso? La OMS trabaja en todo el mundo, principalmente en países pobres, con temas relacionados con la diarrea, la maternidad… ¿Entonces qué están diciendo? “Vale, matemos a un montón de gente en el sur porque quizás eso nos ayude con nuestras perspectivas electorales”. Eso es un mundo de sociópatas.

TRUMP EMPEZÓ NEGANDO LA CRISIS, DIJO INCLUSO QUE ERA UN BULO DEMÓCRATA... ¿PUEDE SER ESTA LA PRIMERA VEZ QUE A TRUMP LE HAN VENCIDO LOS HECHOS?

A Trump hay que concederle un mérito... Es probablemente el hombre más seguro de sí mismo que ha existido nunca. Es capaz de sostener un cartel que dice “os amo, soy vuestro salvador, confiad en mí porque trabajo día y noche para vosotros” y con la otra mano apuñalarte en la espalda. Es así cómo se relaciona con sus votantes, que lo adoran independientemente delo que haga. Y recibe ayuda por un fenómeno mediático conformado por Fox News, Rush Limbaugh, Breitbart… que son los únicos medios que miran los republicanos. Si Trump dice un día “es solo una gripe, olvidaos de ella”, ellos dirán que sí, que es una gripe y que hay que olvidarse. Si al día siguiente dice que es una pandemia terrible y que él fue el primero en darse cuenta, lo gritarán al unísono y dirán que es la mejor persona de la historia. A la vez, él mismo mira Fox News por las mañanas y decide qué se supone que tiene que decir. Es un fenómeno asombroso. Rupert Murdoch, Limbaugh y los sociópatas de la Casa Blanca están llevando el país a la destrucción.

¿PUEDE ESTA PANDEMIA CAMBIAR LA MANERA EN LA QUE NOS RELACIONAMOS CON LA NATURALEZA?

Eso depende de la gente joven. Depende de cómo la población mundial reaccione. Esto nos podría llevar a estados altamente autoritarios y represivos que expandan el manual neoliberal incluso más que ahora. Recuerde: la clase capitalista no cede. Piden más financiación para los combustibles fósiles, destruyen las regulaciones que ofrecen algo de protección… En medio de la pandemia en EE.UU se han eliminado normas que restringían la emisión de mercurio y otros contaminantes… Eso significa matar a más niños estadounidenses, destruir el medio ambiente. No paran. Y si no hay contrafuerzas, es el mundo que nos quedará.


Noam Chomsky e o que a chamada civilização ocidental tem a ...


¿CÓMO QUEDA EL MAPA DE PODER EN TÉRMINOS GEOPOLÍTICOS DESPUÉS DE LA PANDEMIA?

Lo que está pasando a nivel internacional es bastante chocante. Está eso que llaman la Unión Europea. Escuchamos la palabra “unión”. Vale, mira Alemania, que está gestionando la crisis muy bien… En Italia la crisis es aguda… ¿Están recibiendo ayuda de Alemania? Afortunadamente están recibiendo ayuda, pero de una “superpotencia” como Cuba, que está mandado médicos. O China, que envía material y ayuda. Pero no reciben asistencia de los países ricos de la Unión Europea. Eso dice algo…El único país que ha demostrado un internacionalismo genuino ha sido       Cuba, que ha estado siempre bajo estrangulación económica por parte de EE.UU y por algún milagro han sobrevivido para seguir mostrándole al mundo lo que es el internacionalismo. Pero esto no lo puedes decir en EE.UU porque lo que has de hacer es culparles de violaciones de los derechos humanos. De hecho, las peores violaciones de derechos humanos tienen lugar al sudeste de Cuba, en un lugar llamado Guantánamo que Estados Unidos tomó a punta de pistola y se niega a devolver. Una persona educada y obediente se supone que tiene que culpar a China, invocar el “peligro amarillo” y decir que los chinos vienen a destruirnos, nosotros somos maravillosos. Hay una llamada al internacionalismo progresista con la coalición que empezó Bernie Sanders en Estados Unidos o Varoufakis en Europa. Traen elementos progresistas para contrarrestar el movimiento reaccionario que se ha forjado desde la Casa Blanca (…) de la mano de estados brutales de Oriente Medio, Israel (…) o con gente como Orban o Salvini, cuyo disfrute en la vida es asegurarse de que la gente que huye desesperadamente de África se ahoga en el Mediterráneo. Pones todo ese “reaccionarismo” internacional en un lado y la pregunta es…¿serán contrarrestados? Y solo veo esperanza en lo que ha construido Bernie Sanders.

SANDERS, UN ÉXITO...

Se dice comúnmente que la campaña de Sanders fue un fracaso. Pero eso es un error total. Ha sido un enorme éxito. Sanders ha conseguido cambiar el ámbito de la discusión y la política y cosas muy importantes que no se podían mencionar hace un par de años ahora están en el centro de discusión, como el Green New Deal, esencial para la supervivencia. No le han financiado los ricos, no ha tenido apoyo de los medios… El aparato del partido ha tenido que manipular para evitar que ganase la nominación. De la misma manera que en Reino Unido el ala derecha del Partido Laborista ha destruido a Corbyn, que estaba democratizando el partido en una manera que no podían soportar. Estaban dispuestos hasta a perder las elecciones. Hemos visto mucho de eso en EE.UU., pero el movimiento permanece. Es popular. Está creciendo, son nuevos... Hay movimientos comparables en Europa, pueden marcar la diferencia.

¿QUÉ CREE QUE PASARÁ CON LA GLOBALIZACIÓN TAL Y COMO LA CONOCEMOS?

No hay nada malo con la globalización. Está bien ir de viaje a España, por ejemplo. La pregunta es qué forma de globalización. La que se ha desarrollado ha sido bajo el neoliberalismo. Es la que han diseñado. Ha enriquecido a los más ricos y existe un enorme poder en manos de corporaciones y monopolios. También ha llevado a una forma muy frágil de economía, basada en un modelo de negocio de la eficiencia, haciendo las cosas al menor coste posible. Ese razonamiento te lleva a que los hospitales no tengan ciertas cosas porque no son eficientes, por ejemplo. Ahora el frágil sistema construido está colapsando porque no puede lidiar con algo que ha salido mal. Cuando diseñas un sistema frágil y centralizas la manufacturación y la producción solo en un lugar como China… Mira Apple. Hace enormes beneficios, de los que pocos se quedan en China o en Taiwán. La mayor parte de su negocio va a parar a donde probablemente han puesto una oficina del tamaño de mi estudio, en Irlanda, para pagar pocos impuestos en un paraíso fiscal.


Noam Chomsky, el intelectual americano que quiere remover ...


¿CÓMO ES QUE PUEDEN ESCONDER DINERO EN PARAÍSOS FISCALES? ¿ES ESO PARTE DE LA LEY NATURAL? NO. DE HECHO, EN ESTADOS UNIDOS, HASTA REAGAN, ERA ALGO ILEGAL. IGUAL QUE LAS COMPRAVENTAS DE ACCIONES. (...) ¿ERAN NECESARIAS? LO LEGALIZÓ REAGAN.

Todo ha sido diseñado, son decisiones… que tienen consecuencias que hemos visto a lo largo de los años y una de las razones por las que encuentras lo que se ha mal llamado “populismo”. Mucha gente estaba enfadada, resentida y odiaba al gobierno de forma justificada. Eso ha sido un terreno fértil para demagogos que podían decir: soy tu salvador y los inmigrantes esto y lo otro.

¿CREE QUE, TRAS LA PANDEMIA, ESTADOS UNIDOS ESTARÁ MÁS CERCA DEUNA SANIDAD UNIVERSAL Y GRATUITA?

Es muy interesante ver esa discusión. Los programas de Sanders, por ejemplo, sanidad universal, tasas universitarias gratuitas… Lo critican en todo el espectro -ideológico-. Las críticas más interesantes vienen de la izquierda. Los columnistas más liberales del New York Times, CNN y todos ellos… Dicen que son buenas ideas, pero no para los estadounidenses. La sanidad universal está en todas partes. En toda Europa de una forma u otra. En países pobres como Brasil, México… ¿Y la educación universitaria gratuita? En todas partes… Finlandia, Alemania, México… en todos lados. Así que lo que dicen los críticos en la izquierda es que Estados Unidos es una sociedad tan atrasada que no se puede poner a la altura del resto del mundo. Y te dice bastante de la naturaleza, la cultura y de la sociedad.

NOAM CHOMSKY

lunes, abril 13, 2020

LA COVID-19 ES EL ÚLTIMO AVISO Y, SIN CONCIENCIA CRÍTICA DE ESPECIE, A LA PRÓXIMA LA HUMANIDAD COLAPSARÁ


Militants històrics del PSUC signen un manifest de suport al ...

Eudald Carbonell Roura (Ribes de Freser, Cataluña, 1953) es uno de los arqueólogos de más prestigio y proyección internacional. Desde el año 1999 ocupa la cátedra de Prehistoria de la Universitat Rovira i Virgili y actualmente es investigador principal del Grupo de Autoecología Humana del Cuaternario de esta universidad e investigador del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES), un instituto transdisciplinar que trabaja en los principales yacimientos del mundo para averiguar el origen de las primeras poblaciones humanas y que forma parte de la élite de la investigación sobre la evolución humana. Como codirector del Proyecto Atapuerca y director general de la Fundación Atapuerca, Carbonell es uno de los artífices del Museo de la Evolución Humana, creado en Burgos, fruto de más de 30 años de investigación en los yacimientos de Atapuerca (…) Al margen de su tarea arqueológica, la socialización del conocimiento es una de las grandes obsesiones de Carbonell. Así como la reflexión en el entorno de la evolución humana y su futuro como especie, que ha plasmado en una amplia bibliografía en la que hay libros como 'Planeta humano', 'La conciencia que quema' o 'El nacimiento de una nueva conciencia'. En esta entrevista Carbonell se desgrana su pensamiento, el cual apunta al colapso de la especie humana asegurando que el coronavirus es el último aviso.

Conciencia Que Quema,La (Now books): Amazon.es: Carbonell i Roura ... Atapuerca. 40 aÑos inmersos en el pasado de Carbonell Roura ...

“El confinamiento es un proceso de desocialización. Tenemos la vertiente psicológica y la social. Y cuando desocializamos a una especie social, aparecen muchas contradicciones. Y eso mismo es lo que está pasando ahora. Estamos desocializando nuestra especie y la estamos resocializando en el espacio doméstico generando contradicciones importantísimas para nuestra psique, pero al mismo tiempo que nos desocializamos estamos hipercomunicados.

La revolución científico-tecnológica y la socialización de la tecnología están corroborando las ventajas para el ser humano que tiene el uso social de la tecnología. Nuestro cerebro ha producido esta hipersocialización tecnológica, pero a la vez hay muchos espacios cerebrales que aún no la tienen asumida. Pero ahora sí lo estamos incorporando. Es muy importante lo que está pasando, porque esta vez hemos sometido nuestra evolución a contradicciones y a incorporar el aprendizaje interacccionando continuamente con la tecnología (…)

La pandemia de la Covid-19 es absolutamente responsabilidad de los humanos porque no hemos sido capaces de tener un protocolo universal ante una pandemia como esta. Estos protocolos universales hace años que deberían estar hechos ante la aparición de otras epidemias. Estos protocolos deberían ser de estricto cumplimiento como especie, independientemente del país al que se pertenezca o de cualquier otro criterio. Y que deben estar guiados evidentemente por los epidemiólogos y virólogos. Por son la gente que tiene capacidad de saber exactamente el tipo de funcionamiento biológico de estas moléculas. Y esto no se ha hecho. Es curioso que muchos de estos científicos han recibido más dinero en 48 horas que en toda su vida investigando (…)

Es el típico planteamiento oportunista de las situaciones ligadas a la geopolítica y a las clases extractivas. En esto encontramos unas contradicciones evolutivas importantes que son consecuencia de estas visiones tan jerárquicas y oportunistas que tenemos en los momentos históricos. Cuando hay un peligro para la propia especie, no se puede estar discutiendo otras cosas que no sean la supervivencia y la reproducción de la especie (…)

Eudald Carbonell: «Elogio del Futuro» | Fundación Caja Castellón

La organización social y política de la humanidad en forma de estados con sociedades que pugnan entre ellas ¿es lo que impide actuar como especie de forma solidaria y aplicar estos protocolos. Lo hemos visto con lo que ha pasado ahora en la UE. La Unión Europea es una unión de pies de barro no creada para la solidaridad sino para organizar cómo las clases extractivas se llevan el dinero de la gente por la vía de los impuestos. Con unas minorías de poder sociales y económicas que se aprovechan de los estados para el robo y el drenaje continuado del dinero de la gente, en vez de mejorar las condiciones sociales. Por eso cuando ha habido problemas desaparece la Europa de Schengen y los estados se vuelven fortalezas (…)

Las pandemias han existido siempre, aunque es muy difícil poder encontrar evidencias. Pero hay que tener presente que las pandemias funcionan a partir de las cargas demográficas. No es lo mismo cuando esto afectaba a 200 o a 1.000 personas de un territorio hasta morir todos y no quedaba ningún huésped del virus que pudiera continuar el contagio porque a muchos kilómetros de distancia ni se enteraban. Ahora, en un mundo globalizado y de grandes comunicaciones de transporte, los huéspedes, que somos nosotros, se multiplican exponencialmente (…)

Habría que parar esta globalización y generar una conciencia crítica de especie en la educación y formación que socialice la revolución científico-tecnológica y que incremente la sociabilidad de los grupos y el problema es que la hemos hecho mal. Es una globalización con pies de barro. No es una globalización social sino una globalización dirigida por clases extractivas y esto hace que se tienda a la uniformización del planeta cuando lo que habría que hacer es mantener la diversidad y ser capaces de integrarla. Es decir, crear un consenso y que las diversas conductas y culturas humanas pudieran aportar a la nueva síntesis todo lo que sabemos y no perder memoria en el sistema. Es decir, la planetización.

Los humanos debemos evolucionar hacia una conciencia operativa. No solo una conciencia abstracta. La gente cree que la conciencia es algo abstracto pero no es verdad. Porque la conciencia es la fusión de la inteligencia con la organización social de nuestra especie (…) Si no la adquirimos vamos hacia el caos (…)

Es preciso romper con las jerarquías, conseguir unos sistemas de cooperación y de organización mucho más horizontales y de consenso que integren todas las formas de pensar que hay en el planeta con el objetivo de sacar siempre las mejores consecuencias. Esto ya ha pasado en nuestras culturas que se han adaptado al clima, a los crecimientos demográficos y a muchas otras cosas. Por lo tanto, hay una rica fuente de experiencia que hace que si sabemos dónde queremos ir, la podemos utilizar para generar las condiciones nuevas de nuestra especie (…)

Es la primera vez que el ser humano aplica una lógica de desafío de nuestra propia evolución y de la selección natural y, mediante la selección técnica cultural, establece mecanismos para evitar que la selección natural actúe. Esto es un gran desafío a la evolución humana. Ahora se puede hacer porque la biotecnología tiene los instrumentos capaces de llevarlo a cabo. Es un hecho favorable a la supervivencia de la especie humana, pero cada vez más automodificada genéticamente y probablemente en favor de unas conciencias nuevas que aparecerán cuando en este planeta haya varios tipos de especies y subespecies de humanos. Ahora estoy escribiendo sobre esto, que no es el futuro inmediato pero es el futuro del futuro (…)

Todos los libros del autor Carbonell Roura Eudald

La modernidad y la tecnoeuforia han provocado que como especie nos hayamos creído invulnerables, pero es un engaño semejante a la idea del estado del bienestar. La gente tiene miedo a la muerte y se esconde para creer que la muerte no forma parte de la vida. Y la vida se tiene como algo inconmensurable. La vida es obviamente lo más importante que hay, pero todavía estamos en esta fase de la evolución en que la muerte es una solución de la vida por mucho que en un futuro se retrase y se controle. El ser humano ha pensado siempre que esto o lo otro no me pasará a mí. Y hasta que muere alguien cercano no nos damos cuenta de que sí podemos morir. Forma parte de las respuestas que la antropogénesis humana ha construido con el hecho de no acordarse de lo malo (…) Con el engaño del estado del bienestar me refería a cuando la socialdemocracia implantó esa idea de que ese bienestar se instalaría en todas las clases medias, mucha gente se lo creyó (…) y no pensó que continuaban funcionando la conciencia y la lucha de clases. Y que no existía una conciencia crítica de la especie.

Después de pandemia lo que pasará es que la gente dentro de un tiempo no se acordará. A no ser que se empiece a plantearse lo que hace años decimos una serie de gente que estamos removiendo la conciencia crítica de especie. De lo contrario, lo que pasará es que a la próxima pandemia muy probablemente colapsará a la especie humana. De hecho, ya hace tiempo que estamos colapsando, aunque la gente no se quiere dar cuenta. Pero hace tiempo que estamos en el horizonte de acontecimientos de colapso. Los epidemiólogos y los virólogos ya hablan de que los episodios de ataque de estas moléculas son secuenciales y cada vez más exponenciales. Esto forma parte de la defensa de la propia estructura biológica cuando hay recargas demográficas y estas interacciones tan intensas e importantes. Tenemos concentraciones de 20, 30 y 40 millones de personas en metrópolis que son focos de crecimiento y de complejidad muy importantes pero también suponen sobrecargas demográficas que implican que los huéspedes de los virus sean difícilmente eliminables. Además, los humanos no somos responsables del cambio climático pero hemos contribuido a su aceleración y también interacciona con los hechos epidémicos. Todo ello conllevará cambios sociales.

Este sistema que estamos viviendo en la Tierra, este capitalismo viejo, caduco y acabado no es capaz de solucionar los problemas que genera. La socialización del capitalismo ya supuso 200 millones de muertos con las dos guerras mundiales. Por lo tanto, vamos hacia un nuevo sistema que o llegará de forma natural, lo que sería un desastre, o de forma lógica, que es como debería llegar. Si no se hace esto, lo que estamos haciendo es acelerar el colapso de la especie humana. Y es muy probable que ocurra. Si esto coge inercia y genera sinergia vamos realmente hacia un embudo evolutivo (…)

Esta pandemia es una oportunidad para cambiar el sistema. El problema es encontrar quién se atreverá a cambiarlo. ¿Qué parte de la especie será capaz de dar la vuelta al sistema? Yo no la conozco. Esta sería la mejor ocasión porque ahora el mundo está en paro técnico y en esta situación es cuando se pueden tomar medidas fuertes.

La Covid-19 es un aviso de este colapso. Nos ha puesto ante el espejo de nuestra deslealtad con la propia especie. La covid-19 lo que ha hecho es desestructurar un sistema que ya tenía muy poca estabilidad y mucho desequilibrio. Con consecuencias sociales y económicas evidentes. Y ahora todavía tenemos recursos para la supervivencia, pero si se produce con otras condiciones, las revueltas sociales y graves problemas que aparecerían en el planeta sin estos excedentes llevarían a una situación de gran confrontación de clases y de todo tipo.

eudald carbonell i roura - AbeBooks

En el marco de las posibilidades, cualquier escenario es posible y esto quiere decir que es el último aviso. Los sistemas hasta ahora siempre han cambiado de forma natural. La única vez que se ha intentado cambiar un sistema por parte de los humanos fue la revolución socialista a partir de una estructuración filosófica y no funcionó porque los humanos no estamos preparados para este tipo de pensamientos tan evolucionados. Al margen de este intento, los sistemas económicos han funcionado siempre solos. El capitalismo no lo hizo nadie. Es de ignorantes hablar de refundación del capitalismo porque no lo fundó nadie. Ahora tenemos otra oportunidad para refundar el sistema desde la lógica y no desde el azar. Si no lo hacemos, será el propio desequilibrio el que generará un sistema nuevo.

El colapso de la especie humana puede llevar al enfrentamiento total entre humanos e incluso a la depredación entre nosotros. En este colapso hay varios escenarios. Si cuando se produce, hay alimentos para todos, la desestructuración se puede dar en violencias no atomizadas. Pero si realmente llegamos al colapso sin alimentos, y este es un escenario muy extremo que probablemente no llegará, pero que hay que tener en cuenta, la depredación puede llegar a formas de comportamiento que incluso pueden incluir el canibalismo. Como ya se ha visto en otras ocasiones de la historia cuando no ha habido comida para todos. Esto a la gente no le gusta que lo digamos y te acusan de apocalíptico y de querer dar miedo. No lo digo para asustar sino para crear conciencia. Solo son escenarios. Pero los escenarios son la forma que tenemos de saber hacia dónde podemos ir.

¿Del colapso podemos pasar a la extinción de la especie humana? Esta es la gran pregunta. Algunos microbiólogos lo defienden. Yo pienso más en un escenario de colapsos consecutivos y de cambios estructurales. La socialización de la revolución tecnológico-científica nos llevará no a un nuevo paradigma sino a un mundo nuevo. Algo muy diferente que ahora mismo no podemos saber. Los cambios y las transformaciones ya no serán tales, sino que darán paso a cambios de fase. Serán fases diferentes con ruptura de la propia evolución. Con elementos nuevos que ahora no conocemos ni sabemos cómo serán. Pero antes de que esto ocurra hay que hacer planteamientos, como algunos nos hemos dedicado a través del pensamiento, sobre qué hacer, qué es la conciencia operativa y la conciencia crítica, cómo se debe socializar la revolución científico-tecnológica, como se debe hacer la cooperación, por qué hay que destruir los liderazgos... Toda una serie de cuestiones importantes que están pensadas no sólo desde el punto de vista ideológico sino de supervivencia de la especie en un mundo como el actual de 7.000 millones de especímenes humanos que como mucho puede llegar a los 10.000 millones y es cuando se producirán estos cambios estructurales a los que ahora desconocemos si nos podremos adaptar o no. Además, sobre las teorías de la extinción de la especie humana, yo siempre he pensado que esto no ocurrirá, entre otras cosas porque la tecnología permitirá vivir en un futuro en otros lugares que no serán la Tierra (…)

Los liderazgos son lo peor de la humanidad. Debemos evitar los líderes a toda costa y debemos ser capaces de crear autoconocimiento y autoorganización. Habitualmente los líderes son los más imbéciles de todos. No sabemos por qué, pero la selección natural también promociona ignorantes y gente que es incapaz para los puestos de responsabilidad que ocupan y que sirven siempre a las clases no inclusivas. Son gente con poca capacidad para escuchar a quien se ha de escuchar, que son los científicos, la gente que piensa de forma crítica, los que conocen los mecanismos de la historia y, a partir de un consenso de especie, integrarlos todos en pensar y discutir sobre los problemas para poder tomar decisiones. Y obviamente debe haber una representación política, pero hay que votar a personas que sean consistentes y coherentes con esta forma de pensar y no a personas incompetentes que normalmente son la mayoría y que no tienen capacidad operativa de reacción ante problemas importantes.

Now Books | Autores | Eudald Carbonell i Roura

Ante esta situación no parece que pueda prosperar ningún proyecto político que vaya en la dirección de este planteamiento... De esta crisis de la pandemia hay quien augura que surgirá más individualismo y liderazgos fuertes, autoritarismo e incluso crecimiento de la ultraderecha. A corto plazo es probable. A medio plazo es plausible que esto no sea así. Ahora la historia está acelerada. Estas crisis pueden provocar reacciones humanas de miedo. Pero los sistemas que surgen duran poco porque la gente cuando pierde el miedo, los tumba.

La especie humana, el Homo Sapiens después de 400.000 años de evolución, es la única que actualmente tiene una conciencia global de especie importante. La tiene aunque no la utilice para mejorar sus condiciones de vida porque sigue teniendo comportamientos jerárquicos de animal. Porque somos animales sociales jerárquicos y gregarios. Pero ninguna otra especie animal la tiene. Desde esta perspectiva somos una especie, al menos ahora mismo, única y singular. Hace cientos de miles de años probablemente todavía no, pero desde hace algunos miles de años sí tenemos esa conciencia de especie. Ahora hace falta que sea crítica.”

Eudald Carbonell disertará sobre evolución humana y conciencia ...


Entrevista publicada en el diario 'Público'
Ferrán Espada (Barcelona, 12/04/2010)
https://www.publico.es/entrevistas/entrevista-eudald-carbonell-covid-19-aviso-conciencia-critica-especie-proxima-humanidad-colapsara.html 

martes, abril 07, 2020

EL MUNDO TRAS LA PANDEMIA DE CORONAVIRUS

Coronavirus, una pandemia muy oportuna

Las 10 mayores pandemias de la Humanidad (y cómo se resolvieron ...

"Esta tormenta pasará. Sin embargo, las elecciones que haremos
nos cambiarán la vida en los próximos años"

YUVAL NOAH HARARI, HISTORIADOR Y FILÓSOFO.

¿A QUÉ SE ENFRENTA LA HUMANIDAD TRAS LA PANDEMIA DE CORONAVIRUS?

La humanidad se enfrenta a una crisis mundial. Quizá la mayor crisis de nuestra generación. Las decisiones que tomen los ciudadanos y los gobiernos en las próximas semanas moldearán el mundo durante los próximos años. No sólo moldearán los sistemas sanitarios, sino también la economía, la política y la cultura. Debemos actuar con rapidez y resolución. Debemos tener en cuenta, además, las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones. Al elegir entre alternativas, hay que preguntarse no sólo cómo superar la amenaza inmediata, sino también qué clase de mundo queremos habitar una vez pasada la tormenta. Sí, la tormenta pasará, la humanidad sobrevivirá, la mayoría de nosotros seguiremos vivos... pero viviremos en un mundo diferente.

Muchas medidas a corto plazo tomadas durante la emergencia se convertirán en parte integrante de la vida. Tal es la naturaleza de las emergencias. Aceleran los procesos históricos. Decisiones que en tiempos normales llevarían años de deliberación se aprueban en cuestión de horas. Tecnologías incipientes o incluso peligrosas se introducen a toda prisa, porque son mayores los riesgos de no hacer nada. Países enteros hacen de cobayas en experimentos sociales a gran escala. ¿Qué ocurre cuando todo el mundo trabaja desde casa y se comunica sólo a distancia? ¿Qué ocurre cuando escuelas y universidades dejan de ser presenciales? En tiempos normales, los gobiernos, las empresas y las juntas educativas no aceptarían nunca llevar a cabo semejantes experimentos. Pero no son estos tiempos normales.

En este momento de crisis, nos enfrentamos a dos elecciones particularmente importantes. La primera es entre vigilancia totalitaria y empoderamiento ciudadano. La segunda es entre aislamiento nacionalista y solidaridad mundial.


LA VIGILANCIA “HIPODÉRMICA”

Con el fin de detener la epidemia, toda la población debe seguir ciertas pautas. Hay dos formas principales de lograrlo. Un método es que el gobierno vigile a la población y castigue a quienes incumplan las reglas. Hoy, por primera vez en la historia humana, la tecnología hace posible vigilar a todo el mundo todo el tiempo. Hace cincuenta años, el KGB no podía seguir a 240 millones de ciudadanos soviéticos las 24 horas del día, ni aspirar a procesar de modo eficaz toda la información reunida. Debía recurrir a agentes y analistas humanos y le resultaba sencillamente imposible colocar a un agente tras cada persona. Sin embargo, ahora los gobiernos pueden recurrir a ubicuos sensores y potentes algoritmos, por lo que no necesitan espías de carne y hueso.

En su batalla contra la epidemia del coronavirus, varios gobiernos han desplegado ya las nuevas herramientas de vigilancia. El caso más notable es China. Escudriñando los teléfonos de los ciudadanos, haciendo uso de cientos de millones de cámaras con reconocimiento facial y obligando a las personas a controlar su temperatura y situación médica e informar sobre ellas, las autoridades chinas no sólo son capaces de determinar rápidamente quiénes son los posibles portadores del coronavirus, sino también de seguir sus movimientos e identificar a quienes entran en contacto con ellos. Toda una gama de aplicaciones para el móvil advierten a los ciudadanos de la proximidad de personas infectadas.

Esa clase de tecnología no se limita a Asia oriental. El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu autorizó recientemente el despliegue por parte del ‘Servicio de Seguridad General’ de la tecnología de vigilancia normalmente reservada a la lucha contra el terrorismo para seguir a pacientes con coronavirus. El correspondiente subcomité parlamentario se negó a autorizar la medida, pero Netanyahu la impuso con un “decreto de emergencia”.

El triple alegato de 1984: contra el totalitarismo, la vigilancia ...

La pandemia de Coronavirus en números; casos confirmados y muertes ...

HAY QUE ELEGIR ENTRE VIGILANCIA TOTALITARIA Y EMPODERAMIENTO CIUDADANO; Y ENTRE AISLAMIENTO NACIONALISTA Y SOLIDARIDAD MUNDIAL

Cabría argumentar que todo esto no tiene nada de nuevo. En los últimos años, los gobiernos y las empresas han recurrido a tecnologías cada vez más sofisticadas para rastrear, vigilar y manipular a las personas. Sin embargo, si no tenemos cuidado, la epidemia podría marcar un importante hito en la historia de la vigilancia. No sólo porque cabe la posibilidad de que normalice el despliegue de los instrumentos de vigilancia masiva en países que hasta ahora los habían rechazado, sino también porque supone una drástica transición de una vigilancia “epidérmica” a una vigilancia “hipodérmica”. Hasta la fecha, cuando tocábamos la pantalla del móvil y clicábamos sobre un enlace, el gobierno quería saber sobre qué clicaba exactamente nuestro dedo. Sin embargo, con el coronavirus, el objeto de atención se desplaza. El gobierno quiere saber ahora la temperatura del dedo y la presión sanguínea bajo la piel.

EL PUDIN DE EMERGENCIA

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos a la hora de comprender en qué punto nos encontramos en relación con la vigilancia es que ninguno de nosotros sabe exactamente cómo somos vigilados ni que ocurrirá en los próximos años. La tecnología de la vigilancia se desarrolla a una velocidad de vértigo y lo que parecía ciencia ficción hace 10 años es hoy una noticia desfasada. Hagamos un experimento mental. Imaginemos un hipotético gobierno que exige a todos los ciudadanos que llevemos una pulsera biométrica para vigilar la temperatura corporal y el ritmo cardíaco las 24 horas del día. Los algoritmos estatales almacenan y analizan los datos resultantes. De ese modo sabrán que estamos enfermos antes incluso de que lo sepamos nosotros mismos, y también sabrán dónde hemos estado y con quién nos hemos reunido. Sería posible reducir de modo drástico las cadenas de infección e incluso frenarlas por completo. Presumiblemente semejante sistema sería capaz de detener en seco la epidemia en un plazo de días. Maravilloso, ¿verdad?

El inconveniente, claro está, es que legitimaría un nuevo y espantoso sistema de vigilancia. Si alguien sabe, por ejemplo, que he clicado en un enlace de Fox News en lugar de hacerlo en uno de la CNN, aprenderá algo acerca de mis opiniones políticas y quizás incluso de mi personalidad. Ahora bien, si puede vigilar lo que me sucede con la temperatura corporal, la presión sanguínea y el ritmo cardíaco mientras veo las imágenes, puede aprender lo que me hace reír, lo que me hace llorar y lo que realmente me enfurece.

Resulta crucial recordar que la ira, la alegría, el aburrimiento y el amor son fenómenos biológicos como la fiebre y la tos. La misma tecnología que identifica la tos podría también identificar las risas. Si las empresas y los gobiernos empiezan a recopilar datos biométricos en masa, pueden llegar a conocernos mucho mejor de lo que nos conocemos nosotros mismos, y entonces no sólo serán capaces de predecir nuestros sentimientos sino también manipularlos y vendernos lo que quieran, ya sea un producto o un político. Semejante vigilancia biométrica haría que las tácticas de hackeo de datos de ‘Cambridge Analytica’ parecieran de la Edad de Piedra. Imaginemos a Corea del Norte en 2030, cuando todos los ciudadanos deban llevar una pulsera biométrica las 24 horas del día. Si al escuchar un discurso del Gran Líder la pulsera capta señales de ira, ya podemos despedirnos de todo.

1984 y otras distopías para sumergirte en el caos - Niu

Es posible, por supuesto, defender la vigilancia biométrica como medida temporal adoptada durante un estado de emergencia. Una medida que desaparecería una vez concluida la emergencia. Sin embargo, las medidas temporales tienen la desagradable costumbre de durar más que las emergencias; sobre todo, si hay siempre una nueva emergencia acechando en el horizonte. Mi país natal, Israel, por ejemplo, declaró durante su guerra de independencia de 1948 un estado de emergencia con el que se justificaron una serie de medidas temporales, desde la censura de prensa y la confiscación de tierras hasta unas normas especiales para hacer pudin (no es broma). La guerra de independencia se ganó hace mucho tiempo, pero Israel nunca ha suspendido el estado de emergencia y no ha logrado abolir muchas de las medidas “temporales” de 1948 (clementemente, el decreto de emergencia acerca del pudín se abolió en 2011).

Incluso cuando las infecciones por coronavirus se reduzcan a cero, algunos gobiernos ávidos de datos podrían argumentar que necesitan mantener los sistemas de vigilancia biométrica porque temen una segunda oleada de la epidemia, o porque una nueva cepa de ébola se está extiendo por el África central, o porque... ya ven por dónde va la cosa. En los últimos años se está librando una gran batalla en torno a nuestra intimidad. La crisis del coronavirus podría ser el punto de inflexión en ella. Porque, cuando a la gente se le da a elegir entre la intimidad y la salud, suele elegir la salud.

LA POLICÍA DEL JABÓN

En el hecho de pedir a la gente que elija entre intimidad y salud reside, en realidad, la raíz misma del problema. Porque se trata de una falsa elección. Podemos y debemos disfrutar tanto de la intimidad como de la salud. Es posible proteger nuestra salud y detener la epidemia de coronavirus sin tener que instituir regímenes de vigilancia totalitarios, sino más bien empoderando a los ciudadanos. En las últimas semanas, algunos de los esfuerzos que más éxito han tenido a la hora de contener la epidemia han sido los organizados por Corea del Sur, Taiwán y Singapur. Aunque esos países hicieron uso de las aplicaciones de seguimiento, han confiado mucho más en las pruebas exhaustivas, la información veraz y la cooperación voluntaria de una población bien informada.

La vigilancia centralizada y los castigos severos no son la única forma de hacer cumplir unas pautas beneficiosas. Cuando se comunica hechos científicos a la población y ésta confía en que las autoridades públicas les transmitirán esos hechos, los ciudadanos pueden hacer lo correcto sin necesidad de la vigilancia de un Gran Hermano. Una población automotivada y bien informada suele ser mucho más poderosa y eficaz que una población controlada e ignorante.

Consideremos, por ejemplo, el hecho de lavarnos las manos con jabón. Ha sido uno de los mayores avances de la historia de la higiene humana. Ese sencillo acto salva millones de vidas todos los años. Aunque es algo que damos por hecho, no fue hasta el siglo XIX cuando los científicos descubrieron la importancia de lavarse las manos con jabón. Antes, incluso médicos y enfermeras pasaban de una operación quirúrgica a otra sin lavarse las manos. Hoy miles de millones de personas lo hacen diariamente, no porque tengan miedo de la policía del jabón, sino porque entienden los hechos. Me lavo las manos con jabón porque sé cosas acerca de los virus y las bacterias, entiendo que esos pequeños organismos causan enfermedades y sé que el jabón puede acabar con ellos.

Sin embargo, para lograr tal nivel de conformidad y cooperación, se precisa confianza. La gente tiene que confiar en la ciencia, las autoridades públicas y los medios de comunicación. En los últimos años, los políticos irresponsables han socavado de forma deliberada la confianza en la ciencia, las autoridades públicas y los medios de comunicación. Ahora esos mismos políticos irresponsables podrían verse tentados de tomar la senda del autoritarismo, argumentando que no cabe confiar en que la población haga lo correcto.

La carta en la que Orwell explica por qué escribió '1984' (TRADUCCIÓN)

SI GOBIERNOS Y EMPRESAS REÚNEN DATOS BIOMÉTRICOS EN MASA, SABRÁN MÁS DE NOSOTROS QUE NOSOTROS MISMOS

Por lo general, una confianza que se ha erosionado durante años no puede reconstruirse de la noche a la mañana. Sin embargo, no son estos tiempos normales. En un momento de crisis, las mentes también pueden cambiar con rapidez. Podemos mantener amargas discusiones con nuestros hermanos durante años, pero cuando ocurre alguna emergencia descubrimos de repente una reserva oculta de confianza y amistad, y corremos a ayudarnos mutuamente. En lugar de construir un régimen de vigilancia, no es demasiado tarde para reconstruir la confianza de la gente en la ciencia, las autoridades públicas y los medios de comunicación. No cabe duda de que debemos hacer uso también de las nuevas tecnologías, pero esas tecnologías deberían empoderar a los ciudadanos. Estoy a favor de controlar mi temperatura corporal y mi presión sanguínea, pero esos datos no deberían utilizarse para crear un gobierno todopoderoso. Esos datos deberían hacer que yo pueda tomar decisiones personales más informadas, y también que el gobierno responda de sus decisiones.

Si pudiera hacer un seguimiento de mi propia situación médica las 24 horas del día, no sólo sabría si me he convertido en un peligro para la salud de otras personas, sino también qué costumbres contribuyen a mi propia salud. Y si pudiera acceder a estadísticas fiables sobre la propagación del coronavirus y analizarlas, me encontraría en capacidad de juzgar si el gobierno me está diciendo la verdad y si está adoptando las políticas adecuadas para combatir la epidemia. Siempre que se hable de vigilancia, debemos recordar que la misma tecnología de vigilancia no sólo puede utilizarse por los gobiernos para vigilar a los individuos, sino también por los individuos para vigilar a los gobiernos.

Por lo tanto, la epidemia de coronavirus constituye un importante test de ciudadanía. En días venideros, la elección de todos debería ser confiar en los datos científicos y los expertos en salud, en lugar de hacerlo en teorías conspirativas sin fundamento alguno y en políticos interesados. Si no tomamos la decisión correcta, quizá nos encontremos renunciando a nuestras más preciadas libertades, convencidos de que ésa es la única manera de salvaguardar nuestra salud.

NECESITAMOS UN PLAN MUNDIAL

La segunda elección importante a la que debemos enfrentamos es entre el aislamiento nacionalista y la solidaridad mundial. Tanto la propia epidemia como la crisis económica resultante son problemas mundiales. Sólo pueden resolverse eficazmente mediante la cooperación mundial.

En primer lugar, para derrotar el virus necesitamos ante todo compartir globalmente la información. Es la gran ventaja de los seres humanos sobre los virus. Un coronavirus en China y un coronavirus en Estados Unidos no pueden intercambiar consejos sobre cómo infectar a los humanos. Sin embargo, China puede enseñar a Estados Unidos muchas lecciones valiosas sobre los coronavirus y cómo tratarlos. Lo que un médico italiano descubre en Milán a primera hora de la mañana puede salvar vidas en Teherán por la tarde. Cuando el gobierno del Reino Unido duda entre diversas políticas, puede obtener consejo de los coreanos que ya se enfrentaron a un dilema similar hace un mes. Ahora bien, para que eso suceda, necesitamos un espíritu de cooperación y confianza mundial.

Los países deben estar dispuestos a compartir información de forma abierta y buscar humildemente asesoramiento, y ser capaces de confiar en los datos y las ideas que reciben. También necesitamos un esfuerzo mundial para producir y distribuir equipos médicos; sobre todo, kits de pruebas y respiradores. En lugar de que cada país trate de actuar localmente y acumule todos los equipos que pueda acaparar, el esfuerzo mundial coordinado acelerarían enormemente la producción de equipos susceptibles de salvar vidas y aseguraría una distribución más justa. Así como los países nacionalizan sectores clave durante una guerra, la guerra humana contra el coronavirus nos exige que “humanicemos” las cadenas de producción cruciales. Un país rico con pocos casos de infectados debería estar dispuesto a enviar los preciados equipos a un país más pobre con muchos casos, convencido de que, si más tarde necesita ayuda, otros países se la brindarán.

Internet Mondial Avec Des Connexions Numériques Du Monde Entier ...

LOS PAÍSES DEBEN ESTAR DISPUESTOS A COMPARTIR INFORMACIÓN DE FORMA ABIERTA

Consideremos un esfuerzo mundial similar para reunir personal médico. Los países hoy menos afectados podrían enviar personal médico a las regiones más afectadas del mundo, tanto para ayudarlos en sus momentos de necesidad como para adquirir una valiosa experiencia. Si más adelante el foco de la epidemia se desplaza, la ayuda podría empezar a fluir en la dirección opuesta. La cooperación mundial es esencial también en el frente económico. Dada la naturaleza global de la economía y las cadenas de suministro, si cada gobierno obra por su cuenta haciendo caso omiso de los demás, el resultado será el caos y el agravamiento de la crisis. Necesitamos un plan de acción mundial, y lo necesitamos sin tardanza

UNA PARÁLISIS COLECTIVA SE HA APODERADO DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL. NO PARECE QUE HAYA ADULTOS EN LA SALA

Otro requisito es alcanzar un acuerdo mundial sobre los viajes. La suspensión de todos los viajes internacionales durante meses causará tremendas dificultades y obstaculizará la guerra contra el coronavirus. Los países deben cooperar para permitir que al menos un pequeño grupo de viajeros esenciales sigan cruzando las fronteras: científicos, médicos, periodistas, políticos, empresarios. Se puede conseguir mediante un acuerdo mundial sobre preselección de viajeros en el país de origen. Si sólo se permite subir a un avión a viajeros cuidadosamente seleccionados, se estará más dispuesto a aceptarlos en el país de destino.

Por desgracia, los países apenas toman hoy alguna de esas medidas. Una parálisis colectiva se ha apoderado de la comunidad internacional. No parece que haya adultos en la sala. La celebración de una reunión de emergencia de los dirigentes mundiales para trazar a un plan de acción común habría sido deseable hace ya muchas semanas. Sólo a mediados de marzo lograron los dirigentes del G-7 organizar una videoconferencia, sin que por otra parte saliera de ella ningún plan en ese sentido.

En anteriores crisis mundiales (como la crisis económica de 2008 y la epidemia del ébola de 2014), Estados Unidos asumió el papel de líder mundial. Sin embargo, el actual gobierno estadounidense ha renunciado a la labor de liderazgo. Ha dejado bien claro que la grandeza de Estados Unidos le importa mucho más que el futuro de la humanidad.

Esa administración ha abandonado incluso a sus aliados más estrechos. Cuando prohibió todos los viajes procedentes de la Unión Europea, ni siquiera se molestó en notificarla con antelación, y mucho menos en llevar a cabo una consulta sobre una medida tan drástica. Ha escandalizado a Alemania ofreciendo supuestamente mil millones de dólares a una empresa farmacéutica de ese país para comprar los derechos monopólicos de una nueva vacuna contra la covid-19. Incluso si el actual gobierno estadounidense cambiara finalmente de rumbo y presentara un plan de acción mundial, pocos seguirían a un dirigente que nunca asume ninguna responsabilidad, nunca admite ningún error y que acostumbra a atribuirse siempre todos los méritos y achacar toda la culpa a los demás.

TODA CRISIS ES UNA OPORTUNIDAD: ESPEREMOS QUE LA ACTUAL EPIDEMIA CONTRIBUYA A QUE LA HUMANIDAD SE DÉ CUENTA DEL PELIGRO QUE SUPONE LA DESUNIÓN

Si el vacío dejado por Estados Unidos no es ocupado por otros países, no sólo será mucho más difícil detener la actual epidemia, sino que su legado seguirá envenenando las relaciones internacionales en los próximos años. Sin embargo, toda crisis es también una oportunidad. Esperemos que la actual epidemia contribuya a que la humanidad se dé cuenta del grave peligro que supone la desunión mundial.

Debemos tomar una decisión. ¿Viajaremos por la senda de la desunión o tomaremos el camino de la solidaridad mundial? Elegir la desunión no sólo prolongará la crisis, sino que probablemente dará lugar a catástrofes aún peores en el futuro. Elegir la solidaridad mundial no sólo será una victoria contra el coronavirus, sino también contra todas las futuras crisis y epidemias que puedan asolar a la humanidad en el siglo XXI.

Entrevista a Yuval Noah Harari sobre el coronavirus - Más Regiones ...

YUVAL NOAH HARARI

Entrada destacada

ANNA CALVI – PEAKY BLINDERS ORIGINAL SCORE SEASON 5 & 6

«Me fascina la manipulación de las emociones con el sonido. Es misterioso para mí. A veces, poner en una escena la música opuesta a la que e...