miércoles, septiembre 29, 2010

HUELGAS CON SABOR A HUMO, HUELGAS CON "SAVOIR FAIRE"

 JAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!


Evidentemente nada es perfecto en ningún país pero cada vez que viajo me doy cuenta de las diferencias que existen entre los países y sus respectivas culturas y formas de proceder, y, sin lugar a dudas, cada país merece estar donde realmente está. Viajar no solo produce placeres y ampliación de cultura sino que te brinda la posibilidad de ver todo aquello que es capaz de hacer y producir la nación que visitas.

Suelo viajar mucho, aunque menos de lo que quisiera pero a dónde voy observo todo lo que puedo y no me refiero a museos, monumentos y restaurantes sino el día a día de la gente, sus problemas y forma de vivir; los viajes representan una forma directa de aprender y adquirir experiencias y conocimientos, muchos de ellos no reflejados en los libros o folletos. Por tanto, la toma en directo es la mejor forma de contrastar las realidades que vives.

Uno de los países que más visito es Francia, no porque sea vecino directo al mío, Portugal y Marruecos también lo son pero allí no ven ni mi sombra acercarse, sin embargo, cada vez que viajo a Francia no puedo evitar las comparaciones con mi país, mí “querida” España y las diferencias son brutales. Mientras Francia es un país puntero en acontecimientos de todo tipo, incluso cuando convoca huelgas (siempre saca a millones de personas a la calle en defensa sus derechos), España es el llamado país de la pandereta, porque siempre piensa en la fiesta, la picaresca o el escaqueo; sus huelgas nunca suelen llegar a nada.

Francia es un país altamente desarrollado económica y socialmente, con una elevada difusión internacional de su cultura e influyente en el plano geopolítico del mundo entero. Es la quinta economía mundial y alberga las más importantes multinacionales, líderes en diversos segmentos de la industria y del sector primario; es, además, el primer destino turístico mundial, con más de 80 millones de visitantes extranjeros anuales. Es, asimismo, cuna de la primera Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

España es algo más cercano a su vecino Marruecos que a las potencias de Francia o Alemania; podemos decir que es un medio país que ni las propias campañas publicitarias, ni el turismo europeo (cada vez más barriobajero), ni las presidencias de la UE por España, logran borrar esa imagen estereotipada de pirineo pre-africano. No es culpa de los toros, del flamenco, de su historia, del nacionalismo centralista ni de los periféricos; ni siquiera de la sangría o la siesta; los responsables de que España sea el país del cachondeo y últimamente paraíso de las corrupciones, de la inmigración ilegal y de los grupos mafiosos, es consecuencia de su cuerpo diplomático, de sus pésimos políticos, de sus incívicos ciudadanos y de sus mediocres periodistas, todo un conjunto global apto para risotear a pierna suelta.

“A pesar de esa tímida penetración cultural española que según los más optimistas está en un camino ascendente, los tópicos de la España profunda todavía persisten en la Europa moderna.  Algunos autores modernos españoles que viajan con timidez pero con fuerza están haciendo que ese estado de cosas cambie, sin embargo, según los hispanistas europeos consultados, todavía queda mucho por recorrer para salvar las actuales carencias de España”.

El País

Dicen que las huelgas solo se hacen cuando las bocas callan y las razones se agotan, cuando el dialogo es imposible y sindicatos y gobiernos no se entienden ante hechos que perjudican a los trabajadores. En estos momentos hay muchas más razones para iniciar una huelga general, no de un día sino de muchos. El paro, que sobrepasa el 20%, el aumento de los impuestos (IVA, rentas del capital a los ahorradores, etc.) y la reforma laboral, que es un abaratamiento del despido para las empresas, y podríamos añadir lo que ya se conoce como la próxima propuesta de la regulación del sistema de pensiones. Un menú indigesto para todos los estómagos currantes de este país.


La huelga general anunciada para el 29 de septiembre del 2010 es un claro ejemplo de ineficacia y de mal planteamiento. En Francia hace poco se aprobó la ampliación de la jubilación de los 60 a los 62 años.  La respuesta popular fue rotunda e inmediata: a la semana ... huelga. En España, la música suena de otra forma: se hace el recorte social más importante de su historia (esto solo es el principio) y la respuesta sindical ha sido una mala huelga a los 3 meses. Francia, una vez más, nos da cien mil lecciones sobre cómo zarandear los planteamientos de gobiernos y patronales; sus sindicatos y ciudadanos, con una gran conciencia social sobre sus espaldas, marcan pautas que paralizan el país obligando a sus dirigentes a negociar; en España la cosa cambia, las huelgas son como el agua chirri con menú de rancho: un conjunto idóneo para alimentar los mass media con vanas palabras y el parlamento con puro cachondeo.

La huelga que España convoca no servirá para nada porque llega tarde, mal y en un pésimo momento; muchos aprovecharán la jornada como una fiesta y se dedicarán a sus cosillas o a ir de compras. Consecuencia: el gobierno de Zapatero hará caso omiso a las voces ciudadanas y seguirá con lo suyo. Antes de fin de año, por ejemplo, se perjudicará el sistema de pensiones, algo que en Francia ya ha causado multitudinarias reacciones.

Los sindicatos españoles, a diferencia de los franceses, son muy débiles y los derechos de los trabajadores  se ven cada vez más menguados. Los sindicatos están muy mal organizados, se alimentan de las subvenciones estatales y trabajan con el miedo por corbata debido a sus dependencias. En Francia los huelguistas que van a la huelga cobran de los sindicatos mientras que en España nadie les suelta un duro y las empresas reducen los salarios de los huelguistas; así … nada se puede conseguir.

Mientras los españoles darán cuatro gritos, llenarán las cafeterías o se quedarán en casa, los franceses volvieron a impresionar al mundo porque sus sindicatos lograron reunir en París una manifestación gigantesca en defensa de las pensiones. A diferencia de la sonrisa cínica de Zapatero, el presidente Nicolas Sarkozy estos días se acuesta con un nudo en sus neuronas: la movilización masiva ciudadana le obligar a ponerse en primera línea y explicar mejor si puede o no realizar su reforma de las pensiones.

Un sindicato es una organización democrática, integrada por trabajadores en defensa y promoción de sus intereses sociales, económicos y profesionales relacionados con su actividad laboral, sin embargo los derechos de los trabajadores están desapareciendo, els sistema muy hábilmente se encarga de ello. La crisis provocada ha sido una juegada maestra porque uno de los impactos más crudos de esta crisis ha sido los miles de empleos caídos, la reducción de los salarios y el deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores y de sus familias. Los ricos no han notado nada. Pronto llegará el día en que todos los ciudadanos no ricos seremos esclavos del Capital, algo así como se ha venido viendo en algunos Films de ficción desde hace años.

España es una fiel candidata a ganar estos Óscars porque en España no es normal que un mileurista pague el mismo porcentaje de impuestos que un 10 mil eurista. Un país que se mueve con esta tónica nunca puede ir bien. Las familias españolas pagan más impuestos que la media de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) pero poseen salarios con los cuales no llegan a fin de mes. ¿Dónde van a parar todos estos impuestos? Esto es tema para otro blog pero viendo el país uno pronto se percata el destino de toda esa millonada de gravámenes.

Si añadimos a la crisis, la corrupción, la pésima gestión, la improductividad como país y todo lo que conlleva el enchufismo y los trapos sucios, el despilfarro puede dispararse a niveles incalculables. Se podrían hacer muchas cosas con estas cantidades de dinero, por ejemplo, terminar con el déficit y que todos pudiésemos ganar mejores sueldos y vivir mejor, de esa manera la sociedad funcionaria más equilibrada, armónica y rentable. Pero … la pobreza existe porque alguien la crea. Ni populares ni sociatas, ni ninguna especie política de corte nacional o autonómico es lo suficiente honesto y comprometido para hacer las cosas bien y elevar a un país a la cima del bienestar y la ecuanimidad. Mientras los políticos y diversos personajes sigan cobrando sus millonarios sueldos y los trabajadores deban contentarse con las migajas del pan sobrante, España siempre tocará panderetas y soplará gaitas, aunque la Roja siga brindando copas del mundo con sabor a cava.

KarlFM.-

2 comentarios:

  1. E leído tus impresiones sobre Francia y su manera de protestar ante las injusticias, estoy totalmente de acuerdo con tigo en cuanto a su forma de hacer las huelgas ¡tenemos que reconocer que son únicos! el hecho de haber ganado una revolución imprime carácter, (eso es evidente)
    Ten en cuenta que nos adelantan 200 años, ellos fueron capaces de deshacerse de la Monarquía, y en cambio nosotros la restauramos,

    Te veo muy derrotista en cuanto a nuestro país, ¡yo me siento mas optimista! viendo el resultado de la ultima huelga en Barcelona vi revivir mis esperanzas, Por mucho que nos quieran hacer creer que los disturbios fueron cosa de los inadaptados, algo esta sudeciendo en nuestra juventud, lo que paso ayer en Barcelona fue exactamente lo mismo que paso en Siatel

    Es cierto que queda mucho por hacer, pero mientras queden en este país personas como tú y yo, capaces de transmitir nuestro sentido crítico a los demás, debemos tener esperanza. El problema es que somos minoría, pero una minoría muy comprometida..

    Disculpa, es que metí en tus Blogs….

    Un saludo. Fina..

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  2. Las escenas de violencia en Seattle llevó a algunos periodistas a comentar que eran testigos del “comienzo de una revolución” vinculada a la “revolución de 1968”. Sin embargo eso nunca fue ni cierto ni comparable. Lo que vincula a los disturbios de Seattle con los vuelcos de 1968 es la ausencia de una voluntad revolucionaria. En 1968, Europa se estremeció ante una rebelión estudiantil que se desbordó por las calles de París. Alentada por las violentas demostraciones contra la guerra en Viet-Nam que sacudían a las universidades americanas, y en un ambiente que parecía estimular toda insurrección, política o sexual, la manifestación estudiantil, expandida a otros sectores, pareció por un momento que se iba a transformar en una revolución.

    La ola rebelde, sin embargo, chocó contra las flexibles murallas de un sistema capitalista que termina volviendo capitalistas a quienes lo critican, y se disolvió en melancólica espuma radical. Simultáneamente, el final de la guerra en Viet-Nam apagó los últimos rescoldos de la rebeldía de los “hippies” en los Estados Unidos. Si hubo revolución, ocurrió en el campo sexual. La mini falda fue su símbolo.

    ¿Pero cuál es la diferencia entre rebelión y revolución ?. Nadie lo ha expresado más certeramente que Ortega y Gasset. La rebelión se alza contra los abusos, la revolución contra los usos. La rebelión lucha por reducir los abusos de un sistema político, la revolución por aplastar a ese sistema. En 1793, los campesinos franceses querían un mejor trato de los nobles, los “jacobinos” querían liquidar a la nobleza. En 1968, los jóvenes estudiantes franceses y norteamericanos carecían de ese espíritu y no quisieron, o no pudieron, desequilibrar al “establishment”. Su más memorable letrero expresaba, la diversidad ideológica que reinaba entre ellos y el vago idealismo que los animaba: “Aquí lo único que se prohíbe es prohibir”.

    En Seattle, la protesta no se dirigió contra el gobierno o contra el sistema capitalista, se movilizó contra una institución poco conocida, la World Trade Organization (Organización del Comercio Internacional) a la cual una mayoría de grupos en los países industriales culpan de sacrificar la atmósfera, el balance ecológico, la supervivencia de muchos animales, y el bienestar de los pobres y los trabajadores, a la voluntad de compañías internacionales y la de gobiernos que luchan por desarrollarse.

    España es incapaz de hacer algo así, lo único que se acercó fueron las revueltas estudiantiles del final de la era franquista cuando en las calles de Barcelona se podían ver barricadas y autobuses ardiuebndo en medio de escuadras policiales grises con armas lacrimógenas y pelotas de goma.

    Con esa huelga general del 29 de sept del 2010 no percibo ese idealismo comun que mueve a un grupo para conseguir unos objetivos; veo a un mogollón de mal llamados antisistema que dan rienda suelta a sus carencias bajo los efectos de canutos y botellones de alcohol barato. No veo una conciencia ideológica, unos valores de lucha y cambio, veo gamberros (el 35& eran extranjeros) que se aprovechan de la ocasión para robar Lewis y otras ropa de marca y desahogar sus propias limitaciones de forma agresiva. Para mi eso no es conciencia de clase ni siquierea antisistema.

    Gracias Josefina por tu brillante mensaje, me ha encantado y motivado. Espero más de ellos.
    Besos.

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