lunes, abril 08, 2013

LOS VERDADEROS DUEÑOS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN ESPAÑA

Como en tiempos pasados, aristocracia, burguesía, banca y clero, se unen para imponer en la sociedad,  su doctrina histórica y sistemática, una visión deformada del mundo y adaptada a sus ambiciones e intereses. Afortunadamente, Internet y la proliferación de periodistas alternativos, independientes o desahuciados de su lugar de trabajo,  a causa de las múltiples reestructuraciones habidas en los medios de comunicación, ofrecen cierta esperanza que se encamina hacia un neo periodismo que surge como una necesidad de equilibrio,  en el seno de una sociedad carcomida por los intereses del neoliberalismo  global más sangriento.


-Carlos Flaqué Monllonch-



El problema es que la prensa presta demasiada atención a las institciones y poca a los ciudadanos. Siempre he pensado que a los periodistas no les gusta la gente. Creen que su misión es educar a las masas y se dirigen a sus lectores con paternalismo… Los periodistas no pueden seguir trabajando como cuando no existía Internet. Tienen que aportar un valor añadido a las informaciones, romper con la tendencia de dar el mismo enfoque que los demás y elaborar contenidos que realmente interesen a los lectores. De lo contrario, no merecerán su salario.

-Robert G. Picard-

Se habla mucho sobre el tema, desde muchas perspectivas, pero de todas ellas la que más se acerca a su verdadera esencia, es la que indica que los medios de comunicación de masas están completamente controlados por un entramado internacional, que busca el control global de todas las áreas de la sociedad. En un mundo donde todo se basa en la dinámica económica, quien controla las finanzas, controla la Humanidad.

Nuria Almirón Roig, Doctora en Periodismo y Ciencias de la Comunicación por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, nos ofrece un estudio interesante sobre los principales datos estructurales de los grupos privados que controlan los medios de comunicación en España. Se trata de una visión general, que parte un poco antes del estallido de la gran crisis económica mundial, que ha arrastrado a España a graves consecuencias. El análisis se basa en un trabajo de investigación, apoyado por fuentes sólidas y tablas de datos muy concluyentes, abarcando temas muy concretos, como la vertiente económica de los medios en el año 2009 (activos, resultados de crecimiento, cifras globales de negocio, cotización en Bolsa, niveles de crecimiento y pérdida), su compleja estructura de propietarios y fusiones (grandes familias, inversores institucionales como entidades de crédito, fondos de inversión mutuales, de riesgo, aseguradoras, capital extranjero), su variopinto origen geográfico (comunidades autonómicas), la apertura al sector multimedia, la diversificación de los medios y las famosas cuotas de mercado, entre otros datos económicos y financieros.

Como crítica personal destacaría que se trata de un estudio excesivamente técnico, denso de lectura, llegando a confundir en muchos momentos; le hecho en falta un gancho periodístico que lo convierta más ameno y claro, sin perder el norte de su finalidad: los datos, nombres y fusiones que se barajan en él. Por otra parte, el estudio queda incompleto, ya que hablar de los medios tan sólo en base a porcentajes económicos, sin analizar las ideologías que los mueven, es hablar omitiendo la parte motivacional que mueve todo el “tinglado”, es decir, la manta ideológica que cubre el cuerpo de la Bestia.

La suma de ambas visiones revelaría, con mejor perspectiva, que los medios de comunicación españoles se hallan muy concentrados hacia una misma dirección, una tendencia política muy vinculada a los grandes capitales financieros que mueven todo el dinero del país, muy anterior a la transición “democrática”. En pocas palabras, salvo pequeñas excepciones, los medios de comunicación españoles se encuentran situados en la derecha nacional más tradicionalista, quien pone toda la carne en el asador para controlar la información que circula en el país. Para ello usa una compleja estructura de sociedades, en constante cambio y fusión, al más viejo estilo de las “matrioshkas” rusas, convirtiendo la “piel del toro” en un auténtico laberinto rocambolesco y de difícil comprensión.

Partiendo de las tesis volcadas en el libro Cómo nos venden la moto: información, poder y control de medios, sus autores, Noam Chomsky (el control de los medios de comunicación) e Ignacio Ramonet (pensamiento único y nuevos amos del mundo), nos hablan de la manipulación informativa como medio para obtener y perpetuar el Poder y control sobre la sociedad. Según ambos, la democracia actual es un espejismo que no se ajusta para nada a la idea idílica que disponemos de la misma, sino que está bajo el más absoluto control de los sistemas que someten todo aquello que puede ir en su contra, alejando, por ejemplo, a los medios de comunicación de la libertad, transparencia e imparcialidad, que presumen tener en sus principios éticos y profesionales, a fin de mantener un doble juego perfectamente dirigido con claros objetivos de mantener a raya la sociedad. Es más, según las teorías de Walter Lippmann, existe una división social que diferencia a los que dirigen y controlan la sociedad, de la población que sigue los cambios realizados por ésta. A través de un hábil sistema, los medios de comunicación y otros sectores implicados (educación, Iglesia…), manipulan la actualidad según intereses marcados por las ideologías que los representan, generando una opinión pública completamente alejada de la verdad. Los medios de comunicación de masas son pues, un arma de control social.

Cuesta de comprender cómo -a pesar de la crisis económica que asola el país y que los medios de comunicación sufren un importante déficit económico y de audiencia- éstos siguen siendo sostenidos por sus dueños, haciéndose cargo de las pérdidas y logrando aun mayores inversiones. El afán por lograr imponer un mayor poder con el fin de canalizar la sociedad hacia un pensamiento único y colectivo, supera toda lógica. Prácticamente no existen alternativas de oposición, fuerzas poderosas y bien organizadas que puedan contrarrestar este dominio peligroso de los medios, y re-equilibrar esta influencia de control sobre la sociedad.

El ciudadano se halla aislado, indefenso, aturdido, víctima de manipulaciones informativas, desinformaciones, persuasiones de todo tipo, que le inducen a pasar de intentar comprender lo que vive y siente, a tan sólo ver lo que le ponen intencionadamente, dejándolo sin posibilidad de análisis, acarreando una simplificación distorsionada de la realidad. Es por ello que la función informativa de los medios está perdiendo terreno, probablemente es lo que se busca, elaborando como substitutos nuevas formas de distracción y entretenimiento. Los conceptos de actualidad y veracidad informativas van cambiando, en pos a una información filtrada y llana, completamente dirigida y previamente controlada, creando esa necesidad de leer poco y colocando en su lugar una cultura visual más fácilmente manipulable. Como afirma Robert G. Picard, el sistema de información se ha pervertido y la concentración de poder en grandes grupos de comunicación está acelerando una total adhesión a fórmulas de pensamiento único, trastornando el verdadero objetivo de la información: iluminar y enriquecer el debate democrático. Es quizás por eso, que el periodismo escrito, no todo, está en peligro porque, en ciertos casos, todavía facilita cierto discernimiento intelectual.

Volviendo al texto de Nuria Almirón, ella diferencia los medios de comunicación en base a las aportaciones del profesor Robert G. Picard, a saber, entre grupos de comunicación y propietarios de los mismos, aunque ambos, muy afectados de forma desigual -por la situación actual de crisis económica- arrastran una larga lista de reajustes de personal, reducciones radicales de gastos, deslocalización de los centros de producción -para abaratar- cierres o fusiones de ediciones, delegaciones, publicaciones, e incluso de canales de televisión. La caída de la inserción publicitaria, unida al descenso de las ventas por parte de un público profundamente afectado por la pérdida de su poder adquisitivo, la presencia de la información gratuita en la Red y de otros factores como el cambio de hábitos del público, ha hecho que el sector se encuentre en una situación muy complicada. Pero lo más curioso de todo esto es que -mientras los grandes grupos de comunicación logran sobrevivir a pesar del enorme endeudamiento que poseen- los pequeños grupos con escaso nivel de endeudamiento, están desapareciendo como por arte de magia. ¿Será que el pez grande se está comiendo al pequeño y así liquida toda posible competencia o desincronía?

Los grandes siempre sobreviven, porque detrás tienen las grandes fortunas y multinacionales que les insuflan el aliento financiero necesario para que puedan seguir corriendo la Marathon comunicativa. Esta oxigenación constante, permite que el círculo del Poder siga engordando y con él, las influencias manipulativas de la información. Lamentablemente las sociedades andan a la deriva, sin apenas ofrecer resistencias; han perdido sus referentes de confianza. Ni medios, ni sindicatos, ni instituciones, ni intelectuales o artistas, mueven un ápice organizativo frente al inconmensurable poder de la banca, del mercado financiero, de los gobiernos, y de las multinacionales. La espiral sigue girando en un perverso torbellino, engullendo todo tipo de “estampas” corruptas, errores y silencios, una realidad que nunca parece terminar. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo masticados en la boca del monstruo? ¿Qué podemos esperar de todo esto?

Carlos Flaqué Monllonch.-

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