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miércoles, marzo 13, 2013

WHATSAPP, EL CARAMELO ENVENENADO

QUIEN CONTROLA LOS MEDIOS, CONTROLA LA CULTURA
(Allen Ginsberg, uno de los padres espirituales del Flower Power, del Hippismo y de los movimientos sociales que se extendieron por el mundo en la década de los 60 y 70).
 
…Y QUIEN CONTROLA LA CULTURA, CONTROLA LA VIDA.
(KarlFM).
 

¿De verdad es gratuita esta aplicación? La respuesta es NO. De hecho, es carísima. El precio que pagas (aparte de la tarifa de Internet que hayas contratado) es tu intimidad. Automáticamente después de instalarte WhatsApp, dejas de ser el propietario de la fracción de tu vida que allí compartas. Todas las conversaciones y archivos intercambiados pasan a ser propiedad de WhatsApp Inc. Además la aplicación realiza una radiografía de tu terminal, identifica los contactos que tienen el programa y los copia, trazando un mapa de conexiones, una red social de hecho, solo visible por la empresa. Por si fuera poco, aceptando las condiciones de uso consistes expresamente que tus datos personales sean transferidos a EE.UU. y se les aplique la legislación de aquel país, mucho menos protectora con la intimidad de las personas que las políticas de privacidad europeas.
 
Pero lo más terrorífico del tema lo descubro hablando con un amigo informático, experto en aplicaciones. Es la forma en que WhatsApp almacena y gestiona tus datos. Si observamos desde dentro la estructura de ficheros de la aplicación llegamos a dos ficheros llamados msgstore.db y wa.db. Estos ficheros están en un formato llamado SQLite. Si los importamos con alguna herramienta que permita ojear su interior (me recomienda SQLite Manager), nos encontramos la primera sorpresa: ninguno de los datos ahí contenidos está cifrado. En wa.db se almacenan los contactos y en msgstore.db todos los mensajes. WhatsApp te da la oportunidad de eliminar conversaciones, pero la realidad es que estos archivos se copian en su base de datos y permanecen allí ad infinitum. La segunda sorpresa ya es la bomba: Si el envío o recepción de mensajes se produce con el GPS de tu Smartphone activado, la aplicación almacena también en el fichero msgstore.db las coordenadas del lugar desde donde has mantenido la conversación. Además de la fecha y la hora, por supuesto.
 
El negocio está claro. Jan Koum (el héroe) y el resto de socios de WhatsApp Inc. pueden hacer lo que más les apetezca con toda esta información, venderla al mejor postor, un poco como Facebook. La fórmula es sencilla: a más información, más posibilidades de negocio. En esta línea, por encima de la letra pequeña está la filosofía de la empresa. Para generar millones de conversaciones diarias no basta con la gratuidad del producto, hay que lograr generar y aumentar la necesidad de comunicarse de los usuarios cada día.

Esta necesidad se logra a partir del exhibicionismo colectivo cavernícola típico del siglo XXI (cuanta más gente te vea más guai eres, p.ej: “Me acaban de dar un codazo en toda la cara”) y a través de la intrusión de tu espacio. Y es que, a diferencia de otras plataformas como Facebook, donde el usuario escoge cuando se conecta y la interacción se produce en aquel momento, la comunicación por WhatsApp directamente te persigue. Una campanilla, literalmente, llama a tu puerta, o  a tu móvil en este caso, para anunciarte que alguno de tus (seguro) muchos contactos de la caverna te está contando (muy probablemente) cualquier tontería, porque es gratis y porque te demuestra que piensa en ti, que sois “amigos”, por si en algún momento lo dudabas. Consecuentemente, por los mismos motivos, siempre contestas. Y Koum y sus “superhéores adjuntos” van recopilando información. Su información, tal y como has consentido. Su plan culmina con la adicción del usuario a esta nueva manera de conversar. Adiós, mundo real. En el fondo, ¿qué más da pagar este precio si nos sentimos amados y no nos rascamos el bolsillo? Todo va bien en la caverna.

Josep Berruezo


domingo, abril 29, 2012

LOS TELÉFONOS MÓVILES NOS ESPÍAN



Todas las personas que tienen teléfonos móviles ya pueden empezar a despedirse de su privacidad. Lamentablemente, la mayoría de los usuarios de estas seductoras maquinitas de comunicación, cada vez más sofisticadas, no tienen ninguna idea sobre el espionaje que se está realizando a partir de las mismas. Por ejemplo, muchos programas spyware, que se introducen en el interior de los móviles de formas muy diversas, permiten a los hackers escuchar las conversaciones que realizamos a través de los teléfonos móviles, incluso cuando están apagados. Pero la cosa no termina aquí. Las empresas telefónicas, todas y sin excepción, hacen negocios paralelos a nuestras espaldas; ellas saben más sobre nosotros de lo que nos atreveríamos a imaginar.  Sin nuestro consentimiento, se encargan del seguimiento de nuestros móviles a cualquier lugar donde vayan, e incluso realizan un registro completo y detallado de todo lo que hacen. Además, las compañías de telefonía móvil venden esta información a quien esté dispuesto a pagar por ella, incluyendo la policía local y gobiernos. Además, es un secreto a voces que la mayoría de gobiernos desarrollados de todo el mundo, especialmente el de EEUU, tienen controlados todos los registros de llamadas de telefónicas móviles de sus ciudadanos. Estas conversaciones privadas se mantienen en bancos de datos durante muchos años. 

La compañía telefónica sabe dónde vives, qué sitios web visitas,  las aplicaciones que descargas,  los videos que te gusta ver, y hasta donde te encuentras. Ahora bien, algunos han comenzado a vender esa información valiosa para el mejor postor. ¿Quién está comprando esta información?

Las agencias policiales están cada vez más involucradas en los datos de teléfonos móviles para pillar a los sospechosos, y con frecuencia, son las empresas de telefonía celular las  que venden estos datos a quien los necesita. Así que todo aquel que está violando la ley, su teléfono puede usarse para reunir pruebas y seguirle la pista. 

Por si fuera poco, el gobierno federal de los EEUU ha estado construyendo secretamente, en el desierto de Utah, el mayor centro de datos en la historia del mundo. Este centro de datos se utilizará para guardar una cantidad casi inimaginable de datos digitales, incluyendo las llamadas de teléfonos móviles. El siguiente artículo de la revista Wired lo confirma:  

En Utah, un centro de datos está siendo construido por la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana.  El proyecto, altamente secreto, es la última pieza de un complejo puzzle de control llevado a cabo en  la última década.  Su propósito es interceptar, descifrar, analizar y almacenar, vastas extensiones de comunicaciones en el mundo, a través de los satélites, los cables subterráneos y submarinos y de cualquier red  de comunicación, bien sean de organizaciones internacionales como nacionales.  La fortificada construcción, de más de 2,000,000,000  dólares, debe estar en funcionamiento en septiembre de 2013. Este gigantesco monstruo de espionaje digital, fluirá a través de sus servidores y routers y almacenará, en sus sofisticadas bases de datos, todas las formas de comunicación que realicen los ciudadanos, incluyendo el contenido completo de mensajes de correo electrónico privados, llamadas de teléfonos celulares, y las búsquedas de Google, así como todo tipo de datos personales, recibos, facturas, transacciones, viajes, itinerarios, compras, etc.

Ante tal amenaza, la pregunta salta a la vista. ¿No es ilegal que los gobiernos intercepten nuestras llamadas telefónicas? En realidad lo es pero estos organismos, como controlan los medios y la información, utilizan todo tipo de lagunas jurídicas y tecnicismos legales para conseguir sus propósitos.

Los gobiernos de todo el mundo están usando los teléfonos móviles para cazar a la gente que no les gusta y llevarlos a la cárcel. Un reciente artículo de la revista Bloomberg, detalla cómo el gobierno iraní está agresivamente dedicado al uso de teléfonos celulares para tomar medidas enérgicas contra los disidentes; un claro ejemplo es el caso de Saeid Pourheidar,  periodista de la oposición iraní. Es más, los propios cristianos en Irán han aprendido que deben tener las baterías de sus teléfonos móviles totalmente fuera, antes de reunirse en la iglesia;  si no lo hicieran, la policía secreta aparecería y serían arrestados.

Ahora bien, la mayoría de personas no necesitan preocuparse de ser llevados a la cárcel por motivos políticos o religiosos, pero si por otras razones que podrían afectarnos a todos. Los spywares pueden hacer posible que un acosador pueda controlar nuestra vida estemos dónde estemos, saber que hacemos las 24 horas del día y escuchar todo lo que decimos, incluso  cuando el móvil está apagado. El siguiente es un artículo publicado por WTHR lo cita:

Los vendedores de software espía dicen que usted puede recurrir a las llamadas de alguien, leer sus mensajes de texto y realizar un seguimiento de sus movimientos en cualquier lugar y a cualquier hora. Dicen que se puede atrapar a un cónyuge infiel, proteger a sus hijos de una niñera mala y oír lo que su jefe está diciendo sobre usted. Y mientras estás espiando a los demás, de forma totalmente invisible, sin dejar rastros.

Por ejemplo, SITEL es un sistema utilizado por el estado español para escuchar las llamadas telefónicas que realizamos los españoles, así que todas nuestras conversaciones privadas, aquellas donde hablamos de nuestros anhelos, deseos, proyectos, problemas, pensamientos y toda clase de cuestiones intimas, SITEL se encarga de escucharlas, controlarlas y registrarlas si es necesario. En el siguiente videoprograma, se habla sobre ¿Quién?, ¿Cuándo?, ¿Cómo?, ¿Cuánto? y de que manera opera SITEL, asimismo se explican algunas técnicas para eludirlo y de cómo en la telefonía móvil se redujo la encriptación GSM para facilitar el pinchado de los teléfonos por algunas organizaciones gubernamentales a nivel mundial. 

Resumiendo, tu teléfono celular te haciendo prisionero de un mundo digital completamente vigilado, controlado y registrado. La policía puede escuchar tus conversaciones y realizar un seguimiento en cualquier momento que desee. El gobierno puede escucharte y realizar un seguimiento en cualquier momento que desee. Las grandes corporaciones pueden comprar, de ciertas empresas de telefonía móvil, la totalidad de la información personal que los teléfonos celulares para sus fines diversos. Y para colmo cualquiera puede hackearte el móvil para husmear en tu supuesta intimidad. Si eres poseedor de un teléfono celular y todavía deseas tener algo de privacidad, entonces saca la batería fuera del móvil cuando no lo estés utilizando. Cuanta más tecnología mayor control y pérdida de libertades.






Nuestro mundo se está convirtiendo en un lugar de escasa privacidad y todos tenemos que ser conscientes de los cambios que están sucediendo. Cada vez se vuelve más interconectado, por algunas razones esto es bueno porque permite a la gente informarse, aprender, intercambiarse y organizarse en la distancia pero por otra parte nos vuelve más dependientes de la tecnología, un caramelo dulce que crea adicción pero que conlleva en sula parte venenosa que puede llegar a matar nuestra individualidad. Con esa dependencia a la tecnología nuestra privacidad va disminuyendo y eso pérdida la aprovechan los sistemas de control para mantenernos subyugados. Es por ello que un sistema digital de control de las redes se está construyendo a nuestro alrededor que, en un futuro muy próximo, podría ser utilizada para fines muy malévolos; algo asi como quedar atrapados en el interior de una gigantesca tela de araña en cuyo centro habita agazapada la gran tarántula oscura ansiosa por atraparnos y engullirnos en su panza. Así que todos debemos ser muy prudentes con nuestras elecciones y usos porque nuestro mundo está cambiando y no para mejor.

 KarlFM.- 

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