jueves, septiembre 20, 2012

FRANCIA Y OTROS PAÍSES PROHIBEN CIERTOS ALIMENTOS TRANSGÉNICOS POR SU ALTISIMA TOXICIDAD



La manipulación genética de los alimentos supone un riesgo para nuestra salud. La ciencia tiene un conocimiento extremadamente limitado sobre los efectos a largo plazo de la liberación de estos organismos en el medioambiente y en la dieta de las personas.

Sin embargo, sin que en la mayor parte de los casos seamos informados de ello, los derivados de los OMG acaban frecuentemente en nuestros platos, bien a través de ingredientes derivados de transgénicos (por ejemplo, lecitinas de soja, harinas de maíz, almidones, aceites y grasas, proteína de soja, o ingredientes derivados de la colza), bien a través de los animales que consumimos, los cuales han sido alimentados con transgénicos. Además, productos frescos como la papaya transgénica estén disponibles en el mercado de ciertos países. Es posible que en un futuro próximo se autorice el arroz transgénico.

Debido a la presión de los consumidores, los supermercados de algunos países han abandonado los alimentos modificados genéticamente de sus estanterías y muchas empresas  productoras de alimentos han eliminado los ingredientes transgénicos de sus productos. Además, algunos productores líderes en carne de cerdo y pollo se han comprometido a no alimentar los animales con piensos transgénicos.

Es imperativo proteger a la ciudadanía de los peligros de los OMG (Organismos Modificados Genéticamente). Sin embargo, en muchos países hay fábricas y compañías que se niegan a informar al público acerca de la presencia de OMG en sus productos.

Tenemos derecho a elegir. Las autoridades, en aplicación de las normas internacionales, deben obligar a que se  proporcione en el etiquetado la información necesaria para una toma de decisiones adecuada en la elección de los productos agrarios y ganaderos.

GREENPEACE

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Las ratas alimentadas con maíz transgénico mueren antes y sufren cáncer con más frecuencia que las demás. Así se desprende de un estudio publicado este miércoles por la revista internacional Food and Chemical Toxicology, que califica los resultados de "alarmantes".

"Los resultados son alarmantes. Observamos por ejemplo dos o tres veces más mortalidad entre las hembras tratadas (con transgénicos). Hay entre dos y tres veces más tumores en las ratas tratadas de los dos sexos", ha explicado a la AFP Gilles-Eric Seralini, profesor de la Universidad de Caen, que dirigió el estudio.

Para realizar el estudio, se alimentaron doscientas ratas durante un máximo de dos años de tres maneras distintas: únicamente con maíz transgénico NK603, con maíz transgénico NK603 tratado con Roundup (el herbicida o más utilizado del mundo) y con maíz no modificado genéticamente tratado con Roundup. Ambos productos (el maíz NK603 y el herbicida) son propiedad del grupo estadounidense Monsanto.

Durante el estudio el maíz formaba parte de una dieta equilibrada, en proporciones equivalentes al régimen alimenticio en Estados Unidos.

"Los resultados revelan una mortalidad mucho más rápida e importante durante el consumo de los dos productos", indicó Seralini, un investigador que forma o formó parte de comisiones oficiales sobre los transgénicos en 30 países distintos.

"La primera rata macho alimentada con transgénicos muere un año antes que la rata indicador (es decir, que no se alimenta con transgénicos). La primera rata hembra ocho meses antes. En el 17º mes se observan cinco veces más machos muertos alimentados con 11% de maíz (transgénico)", explica el científico.

En lo que concierne los tumores, aparecen en los machos hasta 600 días antes que en las ratas indicador (en la piel y los riñones). En el caso de las hembras (tumores en las glándulas mamarias) aparecen una media de 94 días antes en las hembras alimentadas con transgénicos.

Los investigadores descubrieron que el 93% de los tumores de las hembras son mamarios mientras que la mayoría de machos murieron por problemas hepáticos o renales. El artículo de Food and Chemical Toxicology, del que la AFP pudo obtener una copia, muestra imágenes de ratas hembra con tumores más grandes que pelotas de ping-pong.

"Con una pequeña dosis de Roundup, que corresponde a la cantidad que se puede encontrar en Bretaña (norte de Francia) durante la época en que se esparce este producto, se observan 2,5 veces más tumores mamarios" que normalmente, explica Seralini.

El director del estudio explicó que los transgénicos agrícolas son organismos modificados para resistir a los pesticidas o para producirlos y recordó que el 100% de transgénicos cultivados a gran escala en 2011 fueron plantas con pesticidas.

"Por primera vez en el mundo, un transgénico y un pesticida han sido estudiados por su impacto en la salud a más largo plazo de lo que habían hecho hasta ahora las agencias sanitarias, los gobiernos y la industria", dijo el director del estudio.

Según Seralini, los efectos del maíz NK603 sólo habían sido analizados hasta ahora en periodos de tres meses. Algunos transgénicos ya fueron analizados durante tres años, pero nunca hasta ahora con análisis tan en profundidad, dijo el científico.

También es la primera vez, según Seralini, que el pesticida Roundup ha sido analizado a largo plazo. Hasta ahora sólo su principio activo (sin sus coadyuvantes) había sido analizado durante más de seis meses. "Son los mejores test que se pueden llevar a cabo antes las pruebas en humanos", explica el científico.

El estudio fue financiado por la fundación CERES, financiada en parte por unas cincuenta empresas, algunas del sector de la alimentación que no producen OMG, así como por la fundación Charles Leopold Meyer para el Progreso de la Humanidad.

Los expertos vinculados a los transgénicos restan importancia al informe

Por su parte, una asociación de expertos favorables a los organismos genéticamente modificados (OGM) ha asegurado que hasta ahora ningún estudio ha dejado patente los efectos tóxicos en animales.

"Existen numerosos estudios toxicológicos que han evaluado los efectos a largo plazo de los OGM en la salud de los animales. Estos estudios realizados con ratas, pero también con otros animales, por parte de investigadores de distintos horizontes, nunca revelaron efectos tóxicos", dijo la Asociación Francesa de Biotecnologías Vegetales (AFBV).

El estudio publicado hoy, según la AFBV, "no es el primero en evaluar los efectos a largo plazo de los OGM en la salud", contradiciendo el informe que asegura que sí es el primero en el mundo en hacerlo. La AFBV, que dijo tener a disposición del público "la lista de esos estudios (...) para los que deseen tener información diversificada", indicó que esperaría los detalles del estudio dirigido por Seralini para pronunciarse.

España autorizó el cultivo del maíz transgénico cuestionado en Francia.

El Gobierno autorizó experimentos con maíz transgénico NK603 en seis comunidades autónomas en el año 2011. Esta variante está en el punto de mira tras la publicación de un estudio que revela que las ratas alimentadas durante toda su vida con este tipo de grano, comercializado por la multinacional Monsanto, sufrieron tumores y daños múltiples en órganos vitales. 

El informe, realizado por investigadores franceses y publicado este miércoles en la prestigiosa publicación Food and Chemical Toxicology es el primer análisis que se realiza a largo plazo sobre los efectos del maíz transgénico en la salud y los resultados han puesto en jaque al Gobierno francés . 

Los Ministerios galos de Sanidad, Medio Ambiente y Agricultura han anunciado que trasladarán el informe a a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y el gobierno de François Hollande no descarta pedir a la UE la suspensión de urgencia la importación de este tipo de maíz.

En España, el Ejecutivo autorizó en 2011 la realización de experimentos con este cereal a las empresas agrícolas Pioneer y Monsanto en 34 parcelas de 12 provincias. Un año antes, recibieron permiso 38 localizaciones. El Gobierno todavía no ha facilitado los datos de 2012, pese a que el Ministerio de Medio Ambiente publica el informe generalmente entre los meses de abril y mayo.

“El uso de este maíz en España es experimental, pero el problema es el contagio. No sabemos si los cereales o vegetales que se cultivan en los terrenos colindantes han sido contaminados y han entrado en la cadena alimentaria”. La directora ambiental de Amigos de la Tierra, Liliane Spendeler, critica la ausencia de un seguimiento exhaustivo de las parcelas en las que se experimenta con este tipo de transgénicos.

El responsable de Greenpeace de Transgénicos, Luis Ferreirín, insiste en esta idea: “Este tipo de experimentos deberían hacerse en lugares cerrados. Al aire libre es imposible controlar que no se contaminen los cultivos convencionales o ecológicos. Incluso pueden ser contagiados a través de la apicultura”. 

La organización ecologista ha solicitado el informe a Criigen, el centro de investigación e información sobre ingeniería genética que ha desarrollado el estudio, para analizar la posibilidad de pedir una moratoria europea para todos los cultivos transgénicos. “Nos hemos puesto en contacto con el investigador Seralini, el autor del análisis, para que nos facilite los resultados”.

Ferreirín destaca que es el primer informe independiente que se realiza a largo plazo sobre los efectos de este tipo de productos. “Es la primera vez que se analiza el impacto sobre la salud de un alimento genéticamente modificado. Hasta ahora solo se habían publicado estudios de tres meses hechos por las propias multinacionales. Los resultados son alarmantes y refuerza nuestros temores sobre la peligrosidad de estos productos”.

En Europa solo está permitido cultivar y comercializar la variedad de maíz transgénico Monsanto MON810. La multinacional BASF logró en 2010 la licencia de cultivo de la patata transgénica Amflora, pero el rechazo unánime de la sociedad hizo recular a la empresa y retiró la comercialización de la Unión Europea.

Sin embargo, la UE importa varios cereales transgénicos para la alimentación animal y autoriza varios transgénicos como ingredientes o aditivos para preparar alimentos humanos. Y se pueden encontrar potencialmente en cereales para desayuno, galletitas de aperitivo, pan rallado, platos preparados, salsas, fiambres, cremas de postre, sopas, pasteles, etc.

También provienen del maíz y la soja muchos aditivos alimentarios, como almidón oxidado (E1404), fosfatos de almidón (E1410, E1412 a E1414), sorbitol (E420), lecitina de soja (E322) o aceite de soja oxidado (E479b). El maiz NK630 es uno de los transgénicos que ha recibido la autorización de la UE para ser importado como alimentación animal y humana.

La directora de Amigos de la Tierra y Luis Ferreirín coinciden en las conclusiones: "El NK603 ha llegado a nuestra cadena alimentaria y las consecuencias de este informe debería ser que las autoridades españolas y europeas tomasen cartas en el asunto de forma inmediata”

R. Queimaliños
Periodista.

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