martes, mayo 22, 2012

JEAN DE CARIES TAYLOR, EL ESCULTOR DE LAS ALMAS HUMEDAS





 

 


 

 

No es un sueño, ni una maquetación, hay personas que transforman las cosas imposibles en universos reales; son tejedores de vida dentro de otros mundos, vidas que aparentemente son inanimadas pero que sintetizan la fuerza vital de su creador y del ambiente donde se alojan. Jean de Caires Taylor, es uno de estos artistas que transforma las piedras en almas vivas bajo las profundas aguas de los océanos.

Nació en 1974, de padre inglés y madre guayanesa; una parte de su biografía se desarrolló entre Europa, Asia y el Caribe; en estos lares fue donde el mar embriagó su sediente espíritu de creación. Se graduó en la Camberwell College of Arts perteneciente a la University of the Arts London, con una BA Honours en Escultura y Cerámica (1998). Dada su enorme afición al mar cursó los estudios de naturalismo y obtuvo la especialidad de instructor de buceo submarino, actividad que lleva ejerciendo más de 14 años en una gran variedad de países, cual d ellos más exótico. En mayo del 2006 logró el reconocimiento internacional por la creación del primer parque de esculturas submarinas en Grenada, Indias Occidentales. Sus esculturas submarinas fueron esculpidas fuera de las aguas y posteriormente insertadas en los fondos marinos para crear bases artificiales donde se pudieran arraigar y desarrollar arrecifes coralíneos y ser hábitat para especies que buscan hogar o son víctimas de las transformaciones provocadas por los procesos biológicos, como algas, plancton



Jean de Caires Taylor, realiza sus obras en base a las posibilidades que ofrece la sostenibilidad generada por la acción humana positiva y los moldeados transformables que se generan por la acción abrasiva e invasiva de los ambientes. Basándose en la tradición figurativa de la imagen, su objetivo es poner de relieve las cuestiones medioambientales más allá de los confines del arte y la lógica ya que muchas de sus esculturas se convierten en fantasmas alienígenas ansiosos por devorarte.






Son trabajos dinámicos, adheridos al proceso de la vida, creación, desarrollo, transformación; son seres pétreos que nunca mueren porque se integran en su medio ambiente y evolucionan hacia una conversión con el medio que lo asienta y alimenta. Mientras el tiempo y la naturaleza avanzan, sobre estas cabezas, cuerpos y objetos de piedra, se van alojando multitud de otras pequeñas vidas, formando colonias que se apoderan de sus bases esculpidas, hasta lograr convertirse en ciudades multicromales de una dinámica indescriptible, cuyo vaivén húmedo produce un ápice de sensaciones diversas que oscilan entre la belleza y el horror más extremos, sin dejar pausa entre lo intermedio y lo extraño.

Es arte que sobrecoge, que aprieta el alma del solitario submarinista que de repente se topa y se enfrenta a estos fantasmas de piedra  desgastada. Es como pasear entre un cementerio de cadáveres a la deriva pero al mismo tiempo ajardinados por las huellas invasoras de los procesos naturales. Son como la vida misma, un proceso que se inicia en las capacidades de la creación y termina transformándose en aquello que le dio origen.

KarlFM.-















 




















2 comentarios:

  1. Si mirar la fotos ya de por sí inquietan. Abajo, imagino...

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    1. Sin lugar a dudas inquietan, por si mismas y por la transformacón que sufren; el habitat le confiere el toque de angustia y misterio que hace saltar todas las alarmas personales. Gracias Dacil por dejar tu comentario. Saludos.

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