sábado, febrero 11, 2012

LA GUERRA ES UN CRUEL Y JUGOSO NEGOCIO

"La guerra es un negocio sucio. Siempre lo ha sido. Es posiblemente el más antiguo, fácilmente el más lucrativo, y seguramente el más cruento. Es el único que es internacional en su alcance. Es el único en el que los beneficios se calculan en dólares y las pérdidas en vidas.”

General Smedley D. Butler, del Cuerpo de Marines de Estados Unidos,
el militar más condecorado en la historia de ese país.


¿Quién gana con la guerra? ¿Por qué es un negocio bombardear un país hasta dejarlo en ruinas? Después de la matanza, las empresas reemplazan a los aviones de combate. Los mismos países que, por ejemplo, bombardearon Libia, ahora reciben contratos millonarios para su reconstrucción ... ¿A quién le importan las vidas cuando con ellas se pueden obtner multimillonarias sumas de dinero y ventajosos beneficios de todo tipo?

“Libia es un país rico en reservas de petróleo, hay oportunidades para que los británicos y otras empresas participen en la reconstrucción".

Philip Hammond.
ministro de Defensa británico.

John Hilary, director ejecutivo de War on Want, una organización que lucha contra la pobreza en los países en desarrollo, asegura que después de las guerras las empresas de los países involucrados en las mismas obtienen los mejores contratos: “Bombardeamos, destruimos y después obtenemos contratos para la reconstrucción”.

El periodista australiano John Pilger , por ejemplo, que “Libia es una fuente con más petróleo que cualquier otro país en África, incluso Nigeria ... El Consejo Nacional de Transición dijo a Francia que si enviaba sus aviones al país le otorgaría a la empresa Total (primera empresa gala del sector) el 35 % de las reservas libias de petróleo”.

El analista mexicano Alfredo Jalife explicó a Telesur por qué la OTAN gana con la destrucción y luego la reconstrucción de Libia. El analista hizo una analogía entre Iraq, Afganistán y Libia, y señaló que ninguna de las tres naciones “tiene infraestructura de ninguna índole, están totalmente destruidas, pero eso es parte del negocio, porque luego van a la reconstrucción y ya tienen ignorado el dinero de la gran riqueza del país.”

Las guerras son un negocio redondo para los vencedores. ¡Pero a qué precio! ¿No es acaso el ser humano un animal racional? ¿Qué racionalidad puede haber en un conflicto armado, donde además, quienes cosechan fortunas, no participan en la batalla? Solo tiran a pelear a un hombre contra otro, como en el circo romano.

Así escribió el general Smedley D. Butler, en su libro War is a Racket: “Por lo menos 21 mil nuevos millonarios y multimillonarios fueron creados en EE.UU. durante la Guerra Mundial. Son los que admitieron sus inmensas ganancias con sangre en sus declaraciones de impuestos. Nadie sabe cuántos otros millonarios de la guerra falsificaron sus declaraciones de impuestos. ¿Cuántos de esos millonarios de la guerra cargaron un rifle? ¿Cuántos de ellos cavaron una trinchera? ¿Cuántos de ellos supieron lo que significa pasar hambre en un hoyo infestado de ratas? ¿Cuántos de ellos pasaron noches de insomnio y terror, evitando las granadas, la metralla y las balas de las ametralladoras? ¿Cuántos de ellos esquivaron la bayoneta de un enemigo? ¿Cuántos de ellos fueron heridos o muertos en batalla?”

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