domingo, mayo 01, 2011

HA MUERTO ERNESTO SÁBATO


El escritor argentino Ernesto Sábato, falleció ayer sábado 30 de abril de 2011,  a los 99 años. A lo largo de su vida pronunció numerosas frases que reflejan parte de actitud ante la evolución del mundo, la vejez y la globalización, entre otras temáticas. Recordemos algunas de ellas:

La gente cree que anarquista es el que pone bombas, pero anarquistas han sido los grandes espíritus como, por ejemplo León Tolstoi. el anarquismo siempre me ha parecido una vía de conseguir justicia social con libertad plena. Y valoro el cristianismo del Evangelio. Este siglo es atroz y va a terminar atrozmente. Lo único que puede salvarlo es volver al pensamiento poético, a ese anarquismo social, y al arte.

La formidable crisis del hombre, esta crisis total, está sirviendo al menos para reconsiderar los modelos. Y no es casualidad que en diferentes partes del mundo empiece a reivindicarse otro tipo de socialismo, más cercano a aquel que preconizaba Proudhon, o al que en nuestros tiempos han sostenido espíritus nobles y lúcidos como Mounier, entre los cristianos y Bertrand Russell, entre los agnósticos. Un socialismo que respete la persona, que termine con la alienación y la sociedad de consumo, que termine con la miseria física pero también con la espiritual, que ponga la técnica y la ciencia al servicio del hombre y no, como está sucediendo, el hombre al servicio de aquellas. Un socialismo descentralizado que evite los pavorosos males del superestado, de la policía secreta y de los campos de concentración.

Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte. (Diálogos con Jorge Luis Borges)

Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás.

Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables.

El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria. Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse.

A cada hora el poder del mundo se concentra y se globaliza. La masificación ha hecho estragos, ya es difícil encontrar originalidad en las personas y un idéntico proceso se cumple en los pueblos, es la llamada globalización.

¿Qué se puede hacer en ochenta años? Probablemente, empezar a darse cuenta de cómo habría que vivir y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena. (Uno y el universo)

Habrá siempre un hombre tal que, aunque su casa se derrumbe, estará preocupado por el Universo. Habrá siempre una mujer tal que, aunque el Universo se derrumbe, estará preocupada por su hogar. (Uno y el universo)

Se discute si Dalí es auténtico o farsante. Pero ¿tiene algún sentido decir que alguien se ha pasado la vida haciendo una farsa?.

¿Por qué no suponer, al revés, que esa continua farsa es autenticidad? Cualquier expresión es, en definitiva, un género de sinceridad. (Uno y el universo)

El presente engendra el pasado. (Uno y el universo)

El oficio -en el arte-, consiste en que no se lo advierta. (Uno y el universo)

¿O será uno de esos seres solitarios y a la vez temerosos que sólo resisten la soledad con la ayuda de ese gran enemigo de los fantasmas, reales o imaginarios, que es la luz?. (Sobre héroes y tumbas)

Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano. (Antes del fin)

Todo hace pensar que la Tierra va en camino de transformarse en un desierto superpoblado... Este paisaje fúnebre y desafortunado es obra de esa clase de gente que se habrá reído de los pobres diablos que desde hace tantos años lo veníamos advirtiendo, aduciendo que eran fábulas típicas de escritores, de poetas fantasiosos. (Antes del fin)

Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa.

Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás.

La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.

Al parecer, la dignidad de la vida humana no estaba prevista en el plan de globalización

La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados.

Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil.

Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.

Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas.

Lástima que cuando uno empieza a aprender el oficio de vivir ya hay que morir.

El artista debe de ser mezcla de niño, hombre y mujer.

El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.

Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse.

Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.

El mundo es una sinfonía pero  Dios toca de oído.

Un creador es un hombre que en algo "perfectamente" conocido encuentra aspectos desconocidos. Pero, sobretodo, es un exagerado.

La Historia no es mecánica porque los hombres son libres para transformarla.

Ernesto Sabato (pronunciado «Sábato» y escrito generalmente con tilde, aunque él no la agregaba), nació en Rojas, Provincia de Buenos Aires, 24 de junio de 1911 y murió en  Santos Lugares, el 30 de abril de 2011[3] ). Fue un escritor, ensayista, físico y pintor argentino muy comprometido con la defensa de los derechos humanos en su país. Escribió tres novelas: El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador, e innumerables ensayos sobre la condición humana.

EN PAZ DESCANSES MAESTRO !!

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