domingo, marzo 06, 2011

REFLEXIONES PARA REFLEXIONAR (4)


Quizá en aquellos años sucedió algo que no ha muerto; que sólo está dormido; cualquier tiempo pasado fue anterior, pero igual un día de estos se nos despiertan los sesenta

Michael Wadleigh
Ganador del Oscar en 1969 por su documental Woodstock


Va vestido como los hippies de su filme pero cree tanto en su época que a él no le queda postizo. Le pregunto si no vive un poco congelado en los 60. Y no se mosquea. Al contrario, responde encantado que sí. He aquí sus conclusiones.

La Vanguardia.-


Tengo cerca de 70 años, nací en el 42, en Ohio, EEUU. Amo mis 70 años, porque me permitieron vivir en los 60: la década de mayor creatividad y progreso de las conciencias del siglo. Mis padres fueron activistas sociales y yo hoy sigo luchando por mejorar el mundo. Mi madre enseñaba a los 92. .

Amo todos mis años porque gracias a mi edad pude ser joven en los sesenta, la década de mayor creatividad, transformación y progreso del siglo. Conocí y traté a Luther King y experimenté la revolución de las conciencias de Gandhi. Viví un momento en el que los mayores talentos del siglo competían y cooperaban para lograr componer la mejor música. Y no lo hacían sólo por vender más discos ni ganar más dinero ni ser los más de nada, sino por el puro placer de crear y compartirlo. Hoy, como mucho, cambian a veces los políticos, pero ni siquiera las políticas, y menos aún se plantea nadie cambiar conciencias.

Los 60 fueron muy realistas. Nos dimos cuenta de que ganar más y más dinero y consumir más y más hasta agotar todos los recursos disponibles era entonces y actualmente muy poco realista. Hoy en día si dices lo obvio eres un peligroso idealista fuera de toda lógica. Sólo importa lo cuantificable: las cifras, porque son inmediatamente transformables en resultados: en una cantidad de dinero y con él se mide el éxito o fracaso. Todo lo que no se puede medir en dinero está fuera de esa competición que todo el mundo cree correr.

¿En los sesenta no importaba la pasta? Importaba la guitarra de Jimi Hendrix! Era el mejor pero no por su guitarra. Se han invertido fortunas en mejorar las guitarras eléctricas desde entonces pero nadie ha vuelto a tocar como él. El progreso no está en la guitarra sino en el modo de tocarla y en las conciencias de quienes la escuchan. La ignorancia del público se cultiva haciéndoles creer que mejorar la música es tener guitarras más potentes, que avanzar es tener un coche más rápido y comunicarse, pasarse la vida ante una pantalla: mucho Twitter; mucho Facebook... Y nada que decir.

Yo veo jóvenes inteligentes y capaces. Son magníficos, buena gente, pero no cuestionan nada: creen que lo que hay es lo único y se conforman con ser uno más dentro de ese triste posible. Su reto sólo es ganar más. En los sesenta, la clase media se autoanalizó y lo que vio no le gustó y puso el mundo entero patas arriba, pero desde dentro, desde las conciencias. Por eso adoro tener 70 años, porque me permitieron vivir aquello.

Mis padres eran maestros de escuela: lucharon por los derechos civiles en el sur. Yo estudié Medicina en Columbia para ser útil, pero también tenía una Harley... Gran motocicleta ... E iba al Apollo en Harlem a escuchar música negra. Así conocí a quienes hicieron posible mi documental. Woodstock fue el lugar donde en 1911 se fundó el Partido Comunista de Estados Unidos, un sitio vinculado a la lucha por la igualdad: el lugar donde los estudiantes y los obreros confraternizaron, se dieron la mano y cambiaron la historia.

Ningún trabajo es menos que otro. Los millonarios, los políticos y los militares preocupados tan sólo por seguir siendo poderosos; esos que han enviado a hijos a Vietnam y ahora los llaman delincuentes y aporrean a otros hijos pacifistas.

Ahora si triunfar es acumular, guerrear, dominar ... Me fui a Hollywood aupado por el Oscar, pero allí convirtieron mi trabajo en una farsa comercial. Lo abandoné para dedicarme a ayudar a los demás en África y Asia con mi chica, Brigitte. Soy útil, un ganador, porque no deseo más de lo que tengo.

4 comentarios:

  1. Hasta en los desiertos más áridos aparecen pequeños reductos de vida, de paz, de frescura... éste blog, sin duda, es como un oasis en medio de este mundo descerebrado....

    Azules...

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  2. Magnífico, aunque es sólo un ejemplo de salida personal; hoy, "los mercados" lo tragan todo y han creado una burguesía mezquina que con un mínimo bienestar se conforma y no cuestiona nada; desgraciadamente y como dice el viejo profesor de "Lugares comunes": "la izquierda es sólo un actitud personal que no trasciende a la esfera privada".
    Soy algo pesimista, como ves, aunque admiro profundamente a personajes como el que citas.
    Un abrazo, amigo

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  3. aprecio tu escrito mi querido Karl,
    que bien me siento cuanto te leo, y compartes todo esto,
    gracias por la fuerza de tu pluma

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  4. Lo primero que he sentido mientras leía esto... es dónde se quedaron esa cantidad de gente anónima que formó parte de esa revolución. Por qué apagaron sus voces, por qué se cansaron y se unieron al sistema.

    Sin embargo quiero pensar que quizá sigan revolucionando su entorno más próximo anónimamente... tal y como lo hicieron por entonces. Que simplemente sus gestos no tienen hoy la repercusión que tuvieron en su día.

    Saludos desde Vigo. Un placer leerte.

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