sábado, marzo 19, 2011

LA SEGURIDAD TOTAL NUCLEAR NO EXISTE


Si ha fallado el ordenado y pulcro Japón (que lo sabe todo sobre terremotos y maremotos), también puede fallar Francia y no digamos España, reino de la chapuza y la picaresca.

En el Mediterráneo no se prevén tsunamis pero vaya usted a saber qué puede pasarnos.
Es como la historia de ese pobre tipo que no fumaba ni bebía para mantenerse sano pero un día, por la calle, le arrolló un autobús.

Nucleares y Estereotipos
Francesc-Marc Álvaro
Periodista de La Vanguardia


Sabias palabras las de este profesional del periodismo en respuesta irónica a la soberbia sarkozyniana de agitar a los cuatro vientos que las nucleares francesas parecen inexpugables, blindadas bajo una hermética seguridad alquímica capaz de transformar los errores e imprevistos en soluciones y previsiones. Parece ser que Nicolás Sarkozy tiene el secreto de la seguridad total, ese pequeño “gran hombre” que calza zapatos con tacones más altos para intentar igualar la seductora figura de los metro setenta y seis de la primera dama de Francia. 

Quien avisa no es traidor, reza el slogan clásico y generalmente el exceso de confianza o seguridad muchas veces se paga caro. La presunción francesa de que sus nucleares son completamente seguras, en detraimiento de lo que sucede en Japón, no es un movimiento inteligente, propio de mentes coherentes. Es como tildar de tontos o ineficaces a los japos y de chicos listos a los gabachos. Pues ni los nipones son tan tontos ni los franchutes tan espabilados, porque la inteligencia muchas veces estriba en encontrar soluciones en los momentos de mayor dificultad. Los japoneses han cometido un error, un grave error que puede costarles muy caro pero también hay que valorar la capacidad de respuesta de todo el país. El tiempo irá desvelando la lista de errores y negligencias.

Sarkozy tiene la suerte de dirigir un país donde las sacudidas sísmicas son inexistentes, por el momento, pero eso no exime a Francia o a ningún otro país, de poder sufrir desastres o incluso atentados. Siempre hay que dejar abierta la posibilidad de que pueda ocurrir algo no previsible. Nadar con precaución y previsión, sin omitir posibles sorpresas, es pues, una ley vital para cualquier acción que se precie de táctica y estrategia inteligentes. Nunca hay que olvidar que la seguridad total no existe.

No cabe duda de que el gobierno francés justifica sus palabras en pos a sus propios intereses ya que Francia dispone de muchísimas centrales nucleares repartidas por todo el territorio. Cualquier “sombra” o duda sobre la red nuclear supondría una total desconfianza hacia dicha energía y hay demasiado dinero invertida en eso. 

Tampoco es inteligente apostar todo a una misma carta y más sabiendo que esa carta es peligrosa a pesar de ofrecer ciertas ventajas útiles y sustanciosas. En cualquier momento puede ocurrir un fallo, un cataclismo, incluso una serie de acontecimientos que pueden desencadenar una reacción en cadena. Tener un país sembrado de plantas nucleares es como tener diseminado por el mismo una red de bombas potenciales. Las centrales nucleares precisan de mucho mimo, de excesiva atención y recursos humanos, técnicos y tecnológicos, y lo peor, de grandes inversiones para que siempre estén seguras. Pero la cosa no acaba aquí, hay que tener todo un inmenso plan de emergencia listo y actualizado para que en caso de necesidad pueda activarse con pleno éxito. El factor tiempo en emergencias nucleares es de vital importancia.

Evidentemente existen otras cartas menos peligrosas, quizás sean en parte costosas pero quizás a la larga son más rentables porque eluden esa peligrosidad adjunta que conlleva las nucleares por sí mismas. Aunque  haya quien diga que las centrales nucleares son seguras, apostar por la energía nuclear es jugar con fuego, y quien juega con las llamas es fácil que un día pueda quemarse. Una llamarada nuclear supondría miles o millones de afectados, dependiendo de la gravedad que se produzca, por tanto la energía nuclear es un riesgo demasiado alto para asumir.

¿Qué es más importante tener una energía supuestamente más barata pero que requiere grandes inversiones para mantenerla segura o apostar por otro tipo de energía menos peligrosa? Si se quisiera producir toda la energía eléctrica mundial por medios nucleares, habría que construir 2 centrales cada semana durante 50 años.  Además los videntes problemas de seguridad incrementados ahora con el terrorismo internacional y los problemas que generan los residuos y posibles accidentes la convierten en una alternativa muy costosa. 4.000 millones de euros costará la central nuclear de nueva generación EPR que se está construyendo en la costa de Normandía, así como a los 400 millones para el acondicionamiento de cada uno de los reactores atómicos ya existentes para prolongar su vida útil de 40 a 60 años; Por ello la empresa Electricité de France (EDF) quiere aumentar un 20% el precio de la electricidad en tres años para financiar sus inversiones en capacidades de producción.

De los 27 países de la Unión Europea, 14 tienen centrales nucleares, sumando un total de 143 reactores atómicos. Los países productores cubren con la energía nuclear una parte importante de su consumo energético. La tendencia de los últimos años ha sido extender la vida de los reactores y aumentar esta producción para reducir la dependencia del petróleo y el gas.

Francia, con 58 reactores en 19 centrales nucleares, es el país de la UE que más energía nuclear produce, con la que cubre en torno al 80 por ciento de su consumo; seguido del Reino Unido, con 19 reactores en nueve lugares del país, además de la planta reprocesadora nuclear de Sellafield, al noroeste de Inglaterra.

En el caso de Francia, con una edad media de 25 años, la vida útil de los reactores atómicos se evalúa y se prolonga cada diez años. La más antigua en explotación es la central de Fessenheim, en el noreste del país y con 33 años en funcionamiento. La Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN) de Francia ha comenzado a autorizar a las centrales más antiguas a prolongar su vida útil hasta los 40 años. http://es.noticias.yahoo.com

Tendré la ocasión de hablar de la energía nuclear, de lo que aporta a Francia, de la seguridad del proceso nuclear francés y al tiempo de la obligación de ver lo que pasa en otros lugares para aprovechar la experiencia, para garantizar a los franceses que eso no puede pasar aquí  (Nicolás Sarkozy).

Hace falta un debate sobre la seguridad nuclear, pero decirles a los franceses que se va a salir de la energía nuclear es mentirles porque el país no puede prescindir durante los próximos decenios. Hay que dar un impulso a las energías renovables como estamos haciendo, estas fuentes representarán como máximo un 20% en los próximos años. En la actualidad, los 58 reactores nucleares franceses generan en torno al 80% de la electricidad del país (Alain Juppe, Ministro de Asuntos Exteriores de Francia).

Apostemos pues por las energías limpias o renovables, aquellas que se obtienen de fuentes naturales virtualmente inagotables, unas por la inmensa cantidad de energía que contienen, y otras porque son capaces de regenerarse por medios naturales.


KarlFM.-

3 comentarios:

  1. El jefe de Gabinete del Gobierno japonés, Yukio Edano, ha reconocido que varios alimentos procedentes de las prefecturas afectadas por los escapes de la planta nuclear Fukushima-1 presentan niveles de radiación muy por encima del nivel legal, según hizo saber este sábado en rueda de prensa.

    Javier

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  2. Los japoneses son gente disciplinada, resistente, unidos en la cohesión social que proporciona la convivencia con el desastre. Pero la urbe empieza a intuirse a sí misma como el Neo-Tokio apocalíptico del relato de Akira, renacido de las cenizas del desastre ciberpunk.

    Porque saben que su ciudad, su país entero, no volverá jamás a ser el mismo. Nada puede ser igual tras un terremoto que alcanzó la magnitud de 8,9, un tsunami aterrador, y el riesgo de explosión multiplicado en la dañada central nuclear de Fukushima.

    Mariona TacTac

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  3. Rastreando en el manga, el anime, en el cine o en la literatura, vemos que la premonición del apocalipsis es esencial en la cultura popular japonesa. Japón y la cultura del desastre

    Durante los últimos 60 años el fantasma de la destrucción no abandona Japón, obligando al pueblo nipón a acomodar el Apocalipsis en un rincón del saber colectivo.

    Ni Kao

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