Sus caras no me gustan, cuando las observo veo siempre a esos dandys ridículos de artificial compostura que se esconden siempre bajo una falsa sonrisa más propia de bufones e hipócritas que de almas honestas. Inmutables, jocosos, planchados como si salieran de un microondas, se empluman de gomina y ricitos dalinianos creyéndose ya artistas de las finanzas cuando no son más que feas aves de rapiña. Sus pijas voces delatan sus tapaderas. Los expertos en lingüística periodística los tildan como películas de misterio o quinquis de serie barata, “El Señor de los Trajes”, El Bigotes, El Brazo Incorrupto de la Ley, etc., haciendo fina ironía a sus caros gustos por las telas que no se arrugan, a sus artimañas de bajos fondos, o a su peculiar forma de embaucar a los tontos que creen en ellos. Visten de perlas aunque a muchos les sientan las gasas como un preservativo de máquina.
Quienes presumen de ser pijos las marcas terminan por salpicarles las respectivas bragueteras; de esos hay muchos aunque algunos no lleven pantalones y si faldas de corte barbero aunque su culo sea como una plaza de toros y su jeta como el pico de un loro. Pero en este país todo vale si eres del Clan, da igual si te pillan con las manos en la masa si en el chequeo muestras la tarjeta VIP de político intocable con “licencia para robar y vivir del cuento”, aunque la tarjeta tenga fecha de caducidad. Mientras el gallo cante aprovecha para quitarle los huevos y disfrutar de sus gallinas.
Cuando has hecho un curso sobre Morfologia Facial o Psicomorfología (técnica de conocer a los demás a través de la estructura y dinámica de los elementos de la cara), te das cuenta que la cara lo dice todo; cuando observas con ahínco los caretos de ciertos personajes te percatas del chino que esconden bajo la piel. Da igual si llevan bigote, coches de diseño, bolsos Tous, correa de piel de serpiente o se peguen grandes juergas con tops rusas de alto standing. Todos van al WC y dejan sus malos olores por igual aunque usen Carolina Herrera o Armani. España es un cielo muy contaminado donde sobrevuelan muchos cuervos de capa larga en ansiosa busca de dorada carroña.
Os acordáis del pijo Eduardo Andrés Julio Zaplana Hernández-Soro, ex alcalde de Benidorm, ex presidente de la Generalidad Valenciana, ex ministro de Trabajo y ex portavoz del Partido Popular en la oposición en el Congreso? EXXXXXXX!!!!! Qué mal olor diossssssssssssss. Según he podido comprobar actualmente es delegado para Europa del Grupo Telefónica donde cobra casi un millón de euros al año. Evidentemente sigue sin perder su moreno solarium de altos quilates y disfrutando de sus famosas fiestas privadas por donde han desfilado muchas promesas del sexo femenino, claro. Recordemos algunas “nesseiradas” del pajarraco en cuestión:
Zaplana: «Le pides dos millones de pelas o tres de lo que quieras.»
Palop: «Si tenemos que repartir, macho... tenemos que pedirle un poco más.»
Zaplana: «Claro, un poquito más. Yo es que no se ni lo que vale el solar ni nada [...] lo que te dé, y me das la mitad bajo mano.»
Palop: «Yo se lo explicaré.»
Zaplana: «¿Eh? Ya se lo explicarás tú y le sacas la pasta[...]»
[...]
Zaplana: «Pues eso es lo que pasa. ¡Ay! Tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir. Ahora me tengo que comprar un coche. ¿Te gusta el Vectra 16 Válvulas?»
Dejemos por un momento el cachondeo y leamos un poco de cultura seria. Se entiende por corrupción la acción o inacción de una o varias personas reales que manipulan los medios públicos en beneficio propio y/o ajeno, tergiversando los fines del mismo en perjuicio del conjunto de la ciudadanía a la que debían servir y beneficiar. La corrupción ha ocupado la atención de la sociedad española, contribuyendo incluso a derribar a gobiernos. La corrupción política ha sido una constante española desde la aprobación de la Constitución de 1978 hasta nuestros días, pervirtiéndose el sistema democrático y debilitándose la confianza de la Sociedad en sus representantes públicos. Cada año, Transparencia Internacional publica un índice sobre la percepción de la corrupción en todos los países del mundo. La estadística muestra cómo la población evalúa la corrupción en su país, de 1 (mucha corrupción) a 10 (menos corrupción). En 2008 España obtuvo el puesto 28 (puntuación de 6,5) que corresponde al puesto 28 en una lista de 180 países, ocupando el 14º entre los 25 miembros de la Unión Europea. En el años 2009 España obtuvo el puesto 35 (puntuación de 6,1), o sea peor.
¿Por qué hay tanta corrupción en España? España sigue siendo bastante permisiva con la corrupción. España es tierra de chorizos. La principal causa de los escándalos es el alto número de cargos de designación política en las instituciones nacionales, autonómicas y locales. Son redes clientelares que viven de que su partido gane las elecciones. En EE UU el alcalde no puede colocar a mucha gente. El Ayuntamiento lo gestionan profesionales. En muchas ciudades europeas sólo tres o cuatro personas son nombradas por el partido ganador.
El elemento común es el ladrillo y el dineral que lleva aparejado. El ladrillo ha hecho millonarios a muchos y también llevará a muchos a la cárcel. El sistema de financiación de las corporaciones locales es el caldo de cultivo. Los ayuntamientos se financian a través de los convenios urbanísticos, y esa es una vía de penetración perfecta para la corrupción. Si no se soluciona la primera, con eso que algunos han llamado la segunda descentralización, no se acabará con la segunda, señalan los expertos. Los promotores compran los terrenos cuando aún no se puede edificar a un precio muy bajo. Buena parte de ese «ahorro» lo dedican a pagar los favores del conseguidor y de los corruptos del ayuntamiento implicado. El resto de su ganancia la consiguen con una nueva venta del solar, ya a un precio mucho más elevado, o bien con la venta de los inmuebles que construye. Dinero fácil para todos y posibilidad de repetir la operación casi hasta el infinito.
Ver lista completa en:
http://www.transparencia.org.es
(pinchar en Índice de Percepción de la Corrupción 2009 y luego en tabla sintética de resultados)
Volvamos al cachondeo .... Roban, mienten, se esconden, se aprovechan, hacen todo tipo de traperías y disfrutan de la vida ociosa como auténticos padrinos de la mafia rusa y encima son contratados por multinacionales donde aun cobran más. ¿Este mundo tiene sentido? O sea si robas poco y eres un pedo te cae el pelo, pero si robas mucho pero vistes marca y tienes contactos estás muy poco en chirona y a todo lujo; cuando sales te esperan los millones en las Islas Caimán y un séquito de dispuestas nativas. La Justicia ni tocarlos, simplemente se van de un lugar para meterse en otra selva. Se van unos pero hay otros esperando en la recámara, afilando sus uñas para dar el siguiente buen zarpazo. Pero lo más triste e indignante de toda esta mafionovela, es la percepción de impunidad que existe ante tanta desvergüenza y latrocinio. La Justicia en este país es un cachondeo. Solo faltaba ya lo del caso Garzón, una auténtica garzonada porque aquí se lo quieren cepillar mientras que en Paris se le premia. Lo más grave de todo este percal es la profunda sensación de estúpidos que todos nosotros tenemos cuando vemos que todos los días tenemos que trabajar para un sistema que convive con ese terrible y permitido hedor político. Por suerte algunos cumplen su misión sacando a la luz las porquerías de la comuna pero todavía queda el resto de los ciudadanos para rebelarnos y limpiar toda la mugre restante.
"No debe haber refugios seguros para el dinero corrupto. Es tiempo de poner fin a las excusas", comenta Huguette Labelle, presidenta de Transparencia Internacional. Si España sigue bajando puestos será una cosa mala, una cosa mala en todos los sentidos. "Es una verdadera lacra que España siga siendo un candado y cerrojo a una información que es de los ciudadanos … No pueden seguir secuestrando la información a los ciudadanos con el prejuicio de que puede ser malutilizada. No somos súbditos, somos ciudadanos y tenemos derecho a conocer y utilizar esa información ... Para luchar eficazmente contra la corrupción, más que establecer nuevos tipos penales, en España sería necesario reformar una justicia que es del siglo XIX … La justicia lenta sigue sin ser justicia" (Jesús Sánchez Lambás, director general de la Fundación Ortega y Gasset).
Saludos,
KarlFM.-

