Madonna es una artista que toca la fibra y remueve las entrañas, un cóctel emotivo que te coloca en una espiral sin fin. Como una excelente amazona de la intemporalidad, Madonna ha sabido cabalgar al paso de los tiempos y sin caerse del caballo ha evolucionado desde aquella inocente y pícara sensual chiquilla de Like a Virgin a la diva con imaginación, talento y creatividad de Frozen o Give it To Me. Sea cual sea su enorme tracklist, Madonna es un volcán sonoro rebosante de canciones de altísimo tonelaje que permanecerán para siempre como referencias indiscutibles en la historia de la música Pop.
Tick-Tack ... el espectáculo se ajustó a dos horas aproximadamente, un complet time que explosionó al más estilo Red Bull, dando lugar a un conjunto de formas sensuales que no pararon de moverse por todo un escenario repleto de múltiples gags estilísticos de elevada esfera aristocrática.
Madonna es una mujer única, que enamora a hombres, mujeres, gays, lesbianas, niños, abuelos, madres, hijas, nietos, a todas esas generaciones que aman y admiran el talento sin límites. Madonna es una mujer en constante renovación, siempre reinventándose a sí misma, porque su cabeza, puro diseño e ingeniería, lo permite, y su cuerpo, ingeniosa arquitectura móvil, siempre lo demuestra. Es capaz de remover los cimientos incluso del polvo. Su capacidad transformadora es infinita.
Disfruté mucho, con mis prismáticos clavados durante dos horas en mis ojos, ciego de emociones en primer plano, persiguiendo a esa preciosidad mientras se deslizaba como una serpiente dulce por la enorme pista del Estadi de Lluís Companys. Sin dudas Madonna es una mujer espectáculo, con un derroche de energía que a sus 50 años deja cortísimo a mogollón de jóvenes dispuestos al non stop never.
Nunca la había visto en directo y me dieron ganas de saltar al escenario y comérmela a besos, de tornillo incluso. Me impresionó mucho el estilazo zíngaro balcánico que le dio a su famosa Isla Bonita así como el final apoteósico con Give It to Me, excelente temazo perteneciente a su último álbum Hard Candy.
Madonna es una mujer muy inteligente, que sabe rodearse siempre de los tops y manejarlos para su industria propia; sus bailarines y coreografías son de primerísima línea y me incendió el beso labial a una de las muñecas vivas de She's Not Me.
Madonna es, además, un mito, como lo han sido mujeres inolvidables como MM, BB, CC, y muchísimas más. Es de las pocas cantantes que combinan con maestría, música, canciones, show, conexión, glamour, sensualidad, clase, elegancia, creatividad, protoenergía sin fin, diversidad creciente, etc. Me siento muy feliz por haber tenido la ocasión de verla y disfrutar de esa inolvidable experiencia.
Da igual si la escuchas en cd, en vivo, si la ves en sus increíbles videos, si la contemplas en sus impresionantes fotografías, sus movimientos son únicos y viéndola te flipas y terminas volando a otras dimensiones. Madonna es de esas mujeres con las que te encantaría sumergirte dentro de ella, recorrer sus sinuosas y musculadas formas y penetrar en su alma hasta el más intenso éxtasis. No es un bellezón pero es hipnóticamente atractiva, te desata los instintos y la imaginación, sus ojos son el alma de la jungla, la electricidad convertida en impulso sensual, dos puntos brillantes que te invitan a recorrer el universo aunque termines en un agujero negro.
El concierto fue sin dudas inolvidable, un impactante paseo por el espacio-tiempo, aunque como punto en contra el sonido no estuvo a la altura de una estrella. El lugar probablemente era fresco pero no el idóneo para lucir registros de voz y sonido; para mi el sonido rebotaba en exceso y necesitaba pantallas de amortiguación para que se envolviera el conjunto sonoro en un ciclo compacto y transparente.
A pesar de todo lo que más valoré del concierto en Barcelona fue el ambientazo y verla a ella, eso no tiene precio, porque Madonna es Madonnissssima, un crack crack que da la vuelta al mundo en menos de 80 días, un símbolo para muchos, un prototipo que muchas mujeres desean poseer.
Madonna es un puro Big Bang, una polivitamina que genera adicción y excita los metabolismos más dormidos. Una mujer que ha tenido y tiene la capacidad de sorprender, de provocar, de poner el dedo en la llaga sobre la carne iconográfica de los estamentos oficiales y salir por la puerta grande. Una dama inimitable que incita al baile, a divertirse, a transgredir y a ser libre como un ángel cristalino a través del mouvement perenne y el brainstorming eterno. Bye Bye Baby. Give it 2 Me.
Game Over.-
Foto: http://www.canaltematico.es
Texto: KarlFM.-
sábado, julio 25, 2009
MADONNISSSSIMA
Estelar, provocativa, incondicional, desafiante, rompedora, majestuosa, preciosa, impresionante, como una reina que reluce toda su luz con la clase que define a los diamantes más refinados; elegante, sexy, inocente a veces pero siempre maduramente fogosa, Madonna es siempre Madonnissssima, un doble crack femenino va más allá de cualquier descripción imaginada.
viernes, julio 24, 2009
LOS NIÑOS QUE NO AMABAN A LAS NIÑAS
Parece ser que eso de construir una sociedad estable, justa, libre e inteligente, donde las personas se comporten como seres íntegros y civilizados es una rotunda utopía por no decir un fracaso. Guerras, matanzas, asesinatos, tráficos, violaciones, escándalos, corrupciones, maltratos, torturas, vejaciones, demuestran el grado de calidad humana que vive nuestra sociedad y el nivel que ha conseguido tras 20 siglos de esfuerzos.La realidad social es el reflejo de lo que se cuece en la mentalidad de quienes la dirigen y de quienes viven en ella y, con frecuencia, se trata de una realidad muy chocante y caprichosa difícilmente comprensible pero tristemente avergonzante. No cabe duda que muchos seres humanos son incapaces de comportarse como tales; siendo independiente en que estrato de la pirámide se encuentren ubicados. Vivimos anclados en una sociedad terriblemente convulsionada por cosas muy graves que prontamente se olvidan sin aprender de ellas, es decir, nuestra vida se desenvuelve en una sociedad que vive deprisa y olvida rápido.
Las dos niñas españolas de 13 años que han sido víctimas de una violación múltiple por parte de varios chicos menores en Isla Cristina, Huelva y Baena, Córdoba, es algo que ha consternado a todo el conjunto social del país; sin embargo, a pesar de la enorme resonancia nacional de ambos casos, veremos cuanto tiempo va a durar dicha consternación y que se aprenderá de ellas. De momento, lo que si es cierto, es que estos dramáticos sucesos han dejado a varias familias rotas y un montón de preguntas en el aire que precisan de rápidas respuestas. Veamos algunas de ellas.
¿Dónde se aprende que una menor es una persona con derechos y no un objeto de placer? ¿Dónde se aprende el respeto y el control del apetito sexual? ¿Qué modelos son los que incitan a violar y cuáles a respetar? ¿Quiénes permiten que chicos tan jóvenes se conviertan en auténticos desalmados? ¿La escuela, la familia, la sociedad son los auténticos responsables? ¿Nuestras leyes son blandas o existe un exceso de impunidad legal? ¿Vivimos una creciente banalización de la sexualidad o la culpa de todo recae en los valores educacionales que hoy en día no se transmiten correctamente por quienes lo hacían antaño? ¿Nuestra cultura posee las claves necesarias y certeras para desarrollar una convivencia basada en el sentido común, el equilibrio y la felicidad o realmente es una sociedad que se basa en las innumerables contradicciones y defectos que tiene?
Lo he dicho en anteriores blogs, nuestro sistema de vida es un auténtico caos y como tal tiene lo que propiamente genera. El concepto de familia, por ejemplo, está roto y el capitalismo neoliberal es el responsable de esta quiebra. Tradicionalmente los roles familiares, justos o no, estaban muy bien definidos, el padre, por una parte, era el que salía a trabajar y la madre, por otra, cuidaba el hogar y a los hijos; ambos tejían el entramado de los valores humanos y sociales de aquellos momentos y el resultado era una sociedad más o menos equilibrada con un os valores concretamente definidos. Las escuelas y el Estado respaldaban dicho sistema con lo cual todo era uno, compacto y firme. No entro en valoraciones ideológicas sobre si ese sistema era o no correcto, si era represivo o liberal, lo que importa es que en ese momento había un conjunto de valores cohesionado por los tres pilares que precisa la formación de un futuro ciudadano: familia, escuela y Estado.
La sociedad actual, sin embargo, va por otro lado, todos aquellos valores de antaño se han desmoronado y la vida se ha convertido en un enjambre de desequilibrios, cada uno va a su bola, lpadres y madres deben ausentarse para trabajar y subsistir y los hijos quedan alejados de su influencia directa siendo su educación mayoritariamente completada por terceras personas que a su vez no se sienten respaldadas por sistemas que garanticen resultados óptimos.
Crisis, cambios de gobiernos, globalización, pasión por el consumo, irreflexibilidad, idiotización cultural, pasotismo, hipotecarismo, ociosidad, miedo social, precariedad laboral, incertidumbre, inseguridad, falta de respeto, stress, vivir a prisa, volatización de los sentimientos, trastornos consecuentes, etc., hacen que las familias y las escuelas no sean capaces de controlar a las futuras generaciones y se pierda el hilo conductor de los valores. Las consecuencias terminan en desajustes psicológicos y conductas antisociales como vandalismo, bulling, mobbing, violaciones, etc., y todo tipo de violencias hacia personas y cosas; como se decía antiguamente ... lo que se siembra se recoge. Por tanto el niño que maltrata y viola hoy a una niña lo hará mañana a otras mujeres, incluida la propia. Stieg Larsson lo dejó bien claro en Los Hombres que no Amaban a las Mujeres.
La fiscal de menores de Sevilla, Auxiliadora de la Rosa, reconoce que “los chavales le dan muy poca importancia a la sexualidad porque han perdido el respeto hacia ella, algo que ya forma parte de la cotidianidad”.
El psiquiatra Luís Rojas Marcos dice que “los chicos tienen los valores que los adultos les transmiten: deseo de satisfacción inmediata, tolerancia a la violencia y a la falta de respeto. La violencia se siembra en los primeros años de vida, se cultiva a lo largo de la infancia y el fruto maligno se recoge en la adolescencia”.
Los juristas creen que estas violaciones de menores no ponen de relieve fallos en la ley sino en las pautas sociales de conducta en ese entorno … “El problema principal está en la familia, la escuela, los medios de comunicación que tienden a imponer mensajes de autosatisfacción, liderazgo y consumo por encima de cualquier exigencia de responsabilidad”.
Los expertos dicen que “los menores necesitan sentir que forman parte de un grupo y en muchos casos hacen lo que sea para no estar al margen de él; además, perciben que la responsabilidad en compañía se diluye”.
Germán Castellanos presidente de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia, comenta que “en el grupo confluyen muchas personalidades prototípicas como el líder, que marca la pauta, o el servil, que hace lo que le mandan por miedo a ser excluido del grupo”.
Como siempre las pelotas van de un lugar a otro porque nadie quiere encajar los goles. Las familias acusan a las escuelas y al Estado; el Estado responsabiliza a las familias porque no son capaces de transmitir valores positivos a los hijos y las escuelas culpabilizan a los padres y al Estado. El pitote es enorme y de ahí las grietas. No hay cohesión.
Culpables lo son todos, de eso no cabe duda, aunque ninguno lo admita. El Estado porque es el máximo artífice para desarrollar una sociedad compuesta por individuos responsables en todas sus facetas y facilitar los medios para conseguirlo. Las escuelas porque deberían ser capaces de generar sistemas formativos inteligentes que formasen sujetos pensantes, reflexivos, críticos y afines a unas leyes pensadas con sensatez y eficacia. Las familias porque deberían saber educar valores coherentes y no dejarse absorber por toda esa espiral de capitalismo neoliberal donde trabajo y dinero es todo olvidándose de educar y prestar el tiempo necesario a los hijos.
Y yo me pregunto ¿para qué sirven las leyes sino para conducir a la sociedad hacia valores responsables? ¿Quién establece los cánones éticos o educacionales para escuelas y universidades y crea las leyes para que se cumplan? ¿Quién forma a las familias? ¿Qué se hace para que la sociedad se sostengan sobre pilares sensatos?
Conviene reflexionar porque la sociedad se ha construido y se sigue construyendo sobre bases resquebrajadas, columnas de barro fácilmente pulverizables que no garantizan futuros equilibrios y existencias. Los casos de violencia juvenil deben servir para que la sociedad y sus órganos representativos (poderes judicial y político), reflexionen en profundidad sobre lo que pasa, cuáles son sus causas y que soluciones se precisan, una reflexión sin límites de banderas, desde el trono del poder hasta la butaca de la oposición, desde el poder oculto hasta el poder eclesiástico, porque da igual el color que luzcan sus abultadas posaderas, los desechos huelen mal tanto si comes langostas, verduras o restos del contenedor.
Existe un viejo dicho que dice cada persona tiene lo que se merece y cada sociedad sufre las consecuencias de sus propios errores. Las enfermedades sociales las engendra el propio sistema y de ellas se nutre al mismo tiempo; incluso a veces pienso que se producen y se toleran para que otros puedan vivir de ellas: militares, industrias, gobiernos, ayuntamientos, fuerzas de seguridad, bancos, multinacionales, sistemas médicos, funerarias, sistema judicial, etc. Lo que si está claro es que matar, violar, torturar, violentar, en cualquiera que sean sus formas y edades, no debería ser gratuito y permanecer impune.
Nuestra sociedad no funciona correctamente y la prueba se palpa día a día, en la realidad cotidiana, aquí, allí y más allá. Todos esos males ocurren porque nos hemos empeñado en seguir un camino descerebrado, donde se premia lo impremiable y no se incentiva lo venerable. Nadie cree ni fomenta los valores positivos de la Humanidad, ni siquiera los políticos saben dar ejemplo. Ante una sociedad así no es de extrañar pués que cada día ocurran cosas muy desagradables de las que deberíamos sentir vergüenza por llamarnos “humanos”.
Cuesta creer que unos críos que han dejado la niñez hace cuatro días, hayan violado a unas crías trece añeras. No hay excusas posibles; ni los medios de comunicación, ni las películas, ni los videojuegos, ni siquiera Internet, etc., son los promotores de semejantes conductas aberrantes. Las personas, chicos incluidos, deben saber diferenciar entre el bien y el mal, y todo aquel que usa el engaño, la premeditación, la alevosía y el chantaje, debe ser castigado, tenga la edad que tenga.
No cabe duda de que todos tenemos deseos sexuales pero no por ello violamos a las personas que deseamos; cierto es que vemos violencia en el cine, en la TV, en los videojuegos, pero no por ello matamos ni pegamos a nadie. ¿Por qué? Porque tenemos incrustados en nuestra cabeza los valores que nos permiten diferenciar lo que está bien y lo que está mal. Es el juego de los equilibrios. La familia, la escuela, la universidad, la cultura, las buenas amistades, el Estado y la sociedad general, son quienes nos han formado en esa capacidad de diferenciar.
Por una parte, el subdesarrollo moral de esta sociedad, al igual que la baja intensidad educativa de los poderes que reducen el ser humano a un consumidor unidimensional preocupado tan sólo por satisfacer sus deseos de manera inmediata, y por otra parte, la hipersexualización de la sociedad y, con ella, de la infancia y la primera adolescencia, etapas en las que el sujeto posee un menor control racional sobre su comportamiento y una menor capacidad de autorrepresión, son algunas de las causas que llevan a los jóvenes a este tipo de delitos. La carencia de valores, la tibieza de la ley así como otras causas que ya he citado en este texto, hacen que todo el conjunto asi como la Ley del Menor, precisen de una urgente reforma para acabar de una vez con impunidades y tolerancias que inducen al delito.
Espero que lleguemos a tiempo para evitar este tipo de daños aunque vistos los motores que dinamizan la evolución de las sociedades, cada vez resulta menos creíble tener esperanzas que la Humanidad cambiará a mejor.
Saludos.-
Ilustración: Cover (front and back, Desperate Rock 'N' Roll Volume Eleven.-
lunes, julio 06, 2009
AQUÍ SE HACE LO QUE YO DIGO ...
La vida podría ir mejor si todos nos detuviéramos a pensar y cambiar de dirección, pero nadie sabe como parar la rueda, mejor dicho, no se quiere. Vivimos sobre una cuerda floja y mientras intentamos mantener el equilibrio fuertes vientos nos empujan a caer al abismo. Esa incertidumbre entre caer y mantenerse es lo que hace que la gente tenga miedo y el miedo frena todo bienestar.
Si en tiempos de nuestros padres la vida se construía en base a proyectos de largo plazo hoy en día a duras penas podemos mantener un objetivo inmediato. Por ejemplo, hay millones de personas que sufren mientras trabajan y eso envilece la vida. Las personas, piezas fundamentales de toda sociedad, se han vuelto piezas numeradas con una fecha de caducidad, instrumentos de usar y tirar; da igual lo que seas y hagas, actualmente nadie está seguro en ninguna parte, hoy estás y mañana eres parte de la historia, así de simple, y lo peor es que al poco tiempo de irte ya nadie de acuerda del ti.
La sociedad actual, inserta en una competitividad cada vez más feroz, busca generar individuos egoístas, completamente abyectos, que sean capaces de trabajar o morir sin importar los medios para conseguirlo ni los derechos que se pierdan. No importa que el sujeto tenga una vida personal, que tenga capacidades como ciudadano, necesidades personales, que piense, que sufra, lo único que se valora es su capacidad de producción., de trabajar para el sistema. La sociedad globalizada y capitalista anula a las personas hasta convertirlas en masas de pizza, económicas y fácilmente rellenables. El trabajo es un medio para domesticar a las personas.
El otro día alguien cercano a mí y con cierto cargo en una empresa me remitió un video que me dejó sumergido en el más puro blanco mental; cuando me puse a sincronizar de nuevo mis circuitos saqué todo tipo de carambolas neuronales; parece ser que donde trabaja se ha puesto de moda, desde hace poco tiempo, cierto remix de técnicas que parecen más bien sacadas de una fusión entre código militar y drama cinematográfico. ¿Recordáis la famosa Chaqueta Metálica de Stanley Kubrick? Recordemos por si acaso….
La despersonalización o técnicas de destrucción del yo, son, asimismo, sistemas que se han usado desde tiempos inmemoriales para adiestrar ejércitos despiadados y comandos militares con el fin de obtener auténticas máquinas de matar y de morir sin cuestionarse nada. Hoy en día estas técnicas militares han sido también extrapoladas al mundo trabajo, entre otros. El objetivo es lograr individuos dispuestos a conseguir todo sin pensar en los porqués, máquinas obedientes e imparables dispuestos a cualquier sacrificio por la causa empresarial. ¿Cómo se logra eso? Mediante sugestivas técnicas de manipulación psicológica. Comparemos el sargento cabrón de La Chaqueta Metálica con el entrenador de ventas del siguiente video.
La manipulación es la habilidad de tratar a una persona o a un grupo de personas como si fueran objetos maleables con el fin de dominarlos fácilmente y obtener de ellos cualquier tipo de respuesta. El manipulador no habla a la inteligencia, no respeta la libertad ni la autoestima de sus objetivos, su función de destruir la personalidad del otro para lograr el máximo control del mismo.
En el “Mundo Feliz” de Aldous Huxley, por ejemplo, las personas viven, a través de mensajes hipnopédicos, es decir, completamente manipuladas para creerse felices y obedecer a los intereses del Estado; estos mensajes quedan grabados en las mentes de los individuos de tal manera que se aceptan como verdades inamovibles. La televisión, sin darnos cuenta, nos va hipnotizando hacia tipos de mensajes concretos. Ese es el futuro que nos aguarda: una sociedad donde los trabajadores produzcan sin cesar, donde los ciudadanos no pidan, no protesten, sacrifiquen sus derechos y vida personal y ejecuten, sin rechistar, los guiones establecidos.
Los manipuladores cotidianos son esas personas que pasan por nuestra vida imponiéndonos su visión del mundo y su forma de hacer y sentir. Quienes manipulan devalúan y desprecian, intimidan e inhiben, porque mediante sus amenazas de castigo intentan demostrar poder y fuerza, exigen, critican, remarcan defectos, amenazan y generan sentimiento de culpa. Nada bueno puede salir del maltrato. Quien haya visto La Chaqueta Metálica ya sabe como termina la historia:
Los que miran con recelo, los que elevan su voz más de lo normal, los que no respetan, no escuchan, imponen si razonar, los que usan malos modos, humillan, los que encuentran que todo trabajo es defectuoso, los que propagan chismes, los que no confían en los demás, forman parte de una fauna social que usa la violencia como estrategia. Parece que hoy en día estos métodos se han puesto de moda en muchos curros.
El Informe de la OIT (Organizacion International del Trabajo), revela el aumento de la violencia en los lugares de trabajo en la mayor parte del mundo, siendo especialmente indicado la violencia psicológica y el aumento el autoritarismo laboral. Esta realidad empresarial marca el fin del compañerismo produciendo la quiebra solidaria de los trabajadores y la aparición de actitudes muy individualistas.
En algunas empresas suele darse el caso que, ciertos personajes que han subido de categoría, de repente empiezan, sin ton ni son, a experimentar cambios de personalidad mostrando incluso formas inauditas de comportamiento; si antes del ascenso eran afables, solidarios y con sentido del humor, el cambio los convierte en personas irascibles, nerviosas, intermitentes, lunáticas, e incluso a veces esperpénticas, los casois más graves incluso destruyen toda capacidad de relación. Son personajes que no asimilan el nuevo menú y se ahogan en su propia indigestión.
Sin lugar a dudas se trata se lideres donde la falta de empatía se intenta suplir mediante la afirmación de un autoritarismo rígido y distante. No escuchan, viven obcecados en sus trece, provocando tensas relaciones que, a la larga, terminan en rupturas o bajas laborales. Son los clásicos que imponen "a usted se le paga por trabajar, no por pensar", "aquí se hace lo que yo digo, y al que no le guste, a la calle", "el que no está conmigo, está contra mi", etc. Se trata, sin lugar a dudas, de distintas formas de abuso de poder.
También es cierto que en muchas empresas hay personas que tienen mayor probabilidad de ser envidiadas por sus características personales, sociales o familiares, por su éxito social, inteligencia, apariencia física, forma de ser en general. Estas personas suelen caer bajo las redes de manipuladores, envidiosos y acosadores, una conducta muy frecuente en nuestra sociedad actual sobretodo en los puestos de trabajo. Generalmente las personas pacíficas suelen ser víctimas de jefes desaprensivos quienes enmascaran sus propias debilidades bajo ese disfraz de autoridad extrema.
En otras ocasiones el acoso laboral o mobbing aparece como consecuencia de estas relaciones de manipulación psicológica. No es violencia física, sino más bien un acoso psicológico persistente que suele afectar a trabajadores perfectamente válidos, capaces, bien valorados y creativos. Las víctimas frecuentemente son personas superdotadas que suelen ser los mejores de la organización. Suelen ser sujetos con elevada ética, honradez y rectitud, así como con un alto sentido de la justicia. Personas con alguna característica que los distingue, personas altamente capacitadas. Personas populares, líderes natos. Personas con una elevada capacidad empática, sensibilidad o comprensión del sufrimiento ajeno. Personas con situaciones personales o familiares altamente satisfactorias. Como dijo recientemente Michel Lebouf en su libro El Gran Secreto de la Motivación, “dirigir no es mandar sino conducir la gente al éxito”. EVITEMOS CONVERTIRNOS EN CHAQUETAS METÁLICAS.
Saludos.-
Texto KarlFM.-
Ilustración: www.conexionbrando.com
Si en tiempos de nuestros padres la vida se construía en base a proyectos de largo plazo hoy en día a duras penas podemos mantener un objetivo inmediato. Por ejemplo, hay millones de personas que sufren mientras trabajan y eso envilece la vida. Las personas, piezas fundamentales de toda sociedad, se han vuelto piezas numeradas con una fecha de caducidad, instrumentos de usar y tirar; da igual lo que seas y hagas, actualmente nadie está seguro en ninguna parte, hoy estás y mañana eres parte de la historia, así de simple, y lo peor es que al poco tiempo de irte ya nadie de acuerda del ti.
La sociedad actual, inserta en una competitividad cada vez más feroz, busca generar individuos egoístas, completamente abyectos, que sean capaces de trabajar o morir sin importar los medios para conseguirlo ni los derechos que se pierdan. No importa que el sujeto tenga una vida personal, que tenga capacidades como ciudadano, necesidades personales, que piense, que sufra, lo único que se valora es su capacidad de producción., de trabajar para el sistema. La sociedad globalizada y capitalista anula a las personas hasta convertirlas en masas de pizza, económicas y fácilmente rellenables. El trabajo es un medio para domesticar a las personas.
El otro día alguien cercano a mí y con cierto cargo en una empresa me remitió un video que me dejó sumergido en el más puro blanco mental; cuando me puse a sincronizar de nuevo mis circuitos saqué todo tipo de carambolas neuronales; parece ser que donde trabaja se ha puesto de moda, desde hace poco tiempo, cierto remix de técnicas que parecen más bien sacadas de una fusión entre código militar y drama cinematográfico. ¿Recordáis la famosa Chaqueta Metálica de Stanley Kubrick? Recordemos por si acaso….
La despersonalización o técnicas de destrucción del yo, son, asimismo, sistemas que se han usado desde tiempos inmemoriales para adiestrar ejércitos despiadados y comandos militares con el fin de obtener auténticas máquinas de matar y de morir sin cuestionarse nada. Hoy en día estas técnicas militares han sido también extrapoladas al mundo trabajo, entre otros. El objetivo es lograr individuos dispuestos a conseguir todo sin pensar en los porqués, máquinas obedientes e imparables dispuestos a cualquier sacrificio por la causa empresarial. ¿Cómo se logra eso? Mediante sugestivas técnicas de manipulación psicológica. Comparemos el sargento cabrón de La Chaqueta Metálica con el entrenador de ventas del siguiente video.
La manipulación es la habilidad de tratar a una persona o a un grupo de personas como si fueran objetos maleables con el fin de dominarlos fácilmente y obtener de ellos cualquier tipo de respuesta. El manipulador no habla a la inteligencia, no respeta la libertad ni la autoestima de sus objetivos, su función de destruir la personalidad del otro para lograr el máximo control del mismo.
En el “Mundo Feliz” de Aldous Huxley, por ejemplo, las personas viven, a través de mensajes hipnopédicos, es decir, completamente manipuladas para creerse felices y obedecer a los intereses del Estado; estos mensajes quedan grabados en las mentes de los individuos de tal manera que se aceptan como verdades inamovibles. La televisión, sin darnos cuenta, nos va hipnotizando hacia tipos de mensajes concretos. Ese es el futuro que nos aguarda: una sociedad donde los trabajadores produzcan sin cesar, donde los ciudadanos no pidan, no protesten, sacrifiquen sus derechos y vida personal y ejecuten, sin rechistar, los guiones establecidos.
Coronel: ¡Marine! ¿Qué es esa chapa que llevas ahí?
Bufón: Un símbolo de paz, ¡señor!
Coronel: ¿Y qué llevas escrito en tu casco?
Bufón: Nacido para matar, ¡señor!
Coronel: Nacido para matar en el casco y una insignia de paz en la solapa ...
¿Qué significa?
Bufón: No lo sé, señor!
Coronel: No lo sabes muy bien, ¿verdad?
Bufón: Uh ... No ...
Coronel: ¡¡Pues no te hagas la picha un lío que te meto un paquete que te cagas!!
Full Metal Jacket – La Chaqueta Metálica
Stanley Kubrick
Bufón: Un símbolo de paz, ¡señor!
Coronel: ¿Y qué llevas escrito en tu casco?
Bufón: Nacido para matar, ¡señor!
Coronel: Nacido para matar en el casco y una insignia de paz en la solapa ...
¿Qué significa?
Bufón: No lo sé, señor!
Coronel: No lo sabes muy bien, ¿verdad?
Bufón: Uh ... No ...
Coronel: ¡¡Pues no te hagas la picha un lío que te meto un paquete que te cagas!!
Full Metal Jacket – La Chaqueta Metálica
Stanley Kubrick
Los manipuladores cotidianos son esas personas que pasan por nuestra vida imponiéndonos su visión del mundo y su forma de hacer y sentir. Quienes manipulan devalúan y desprecian, intimidan e inhiben, porque mediante sus amenazas de castigo intentan demostrar poder y fuerza, exigen, critican, remarcan defectos, amenazan y generan sentimiento de culpa. Nada bueno puede salir del maltrato. Quien haya visto La Chaqueta Metálica ya sabe como termina la historia:
Los que miran con recelo, los que elevan su voz más de lo normal, los que no respetan, no escuchan, imponen si razonar, los que usan malos modos, humillan, los que encuentran que todo trabajo es defectuoso, los que propagan chismes, los que no confían en los demás, forman parte de una fauna social que usa la violencia como estrategia. Parece que hoy en día estos métodos se han puesto de moda en muchos curros.
El Informe de la OIT (Organizacion International del Trabajo), revela el aumento de la violencia en los lugares de trabajo en la mayor parte del mundo, siendo especialmente indicado la violencia psicológica y el aumento el autoritarismo laboral. Esta realidad empresarial marca el fin del compañerismo produciendo la quiebra solidaria de los trabajadores y la aparición de actitudes muy individualistas.
En algunas empresas suele darse el caso que, ciertos personajes que han subido de categoría, de repente empiezan, sin ton ni son, a experimentar cambios de personalidad mostrando incluso formas inauditas de comportamiento; si antes del ascenso eran afables, solidarios y con sentido del humor, el cambio los convierte en personas irascibles, nerviosas, intermitentes, lunáticas, e incluso a veces esperpénticas, los casois más graves incluso destruyen toda capacidad de relación. Son personajes que no asimilan el nuevo menú y se ahogan en su propia indigestión.
Sin lugar a dudas se trata se lideres donde la falta de empatía se intenta suplir mediante la afirmación de un autoritarismo rígido y distante. No escuchan, viven obcecados en sus trece, provocando tensas relaciones que, a la larga, terminan en rupturas o bajas laborales. Son los clásicos que imponen "a usted se le paga por trabajar, no por pensar", "aquí se hace lo que yo digo, y al que no le guste, a la calle", "el que no está conmigo, está contra mi", etc. Se trata, sin lugar a dudas, de distintas formas de abuso de poder.
También es cierto que en muchas empresas hay personas que tienen mayor probabilidad de ser envidiadas por sus características personales, sociales o familiares, por su éxito social, inteligencia, apariencia física, forma de ser en general. Estas personas suelen caer bajo las redes de manipuladores, envidiosos y acosadores, una conducta muy frecuente en nuestra sociedad actual sobretodo en los puestos de trabajo. Generalmente las personas pacíficas suelen ser víctimas de jefes desaprensivos quienes enmascaran sus propias debilidades bajo ese disfraz de autoridad extrema.
En otras ocasiones el acoso laboral o mobbing aparece como consecuencia de estas relaciones de manipulación psicológica. No es violencia física, sino más bien un acoso psicológico persistente que suele afectar a trabajadores perfectamente válidos, capaces, bien valorados y creativos. Las víctimas frecuentemente son personas superdotadas que suelen ser los mejores de la organización. Suelen ser sujetos con elevada ética, honradez y rectitud, así como con un alto sentido de la justicia. Personas con alguna característica que los distingue, personas altamente capacitadas. Personas populares, líderes natos. Personas con una elevada capacidad empática, sensibilidad o comprensión del sufrimiento ajeno. Personas con situaciones personales o familiares altamente satisfactorias. Como dijo recientemente Michel Lebouf en su libro El Gran Secreto de la Motivación, “dirigir no es mandar sino conducir la gente al éxito”. EVITEMOS CONVERTIRNOS EN CHAQUETAS METÁLICAS.
Saludos.-
Texto KarlFM.-
Ilustración: www.conexionbrando.com
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