Madonna es una artista que toca la fibra y remueve las entrañas, un cóctel emotivo que te coloca en una espiral sin fin. Como una excelente amazona de la intemporalidad, Madonna ha sabido cabalgar al paso de los tiempos y sin caerse del caballo ha evolucionado desde aquella inocente y pícara sensual chiquilla de Like a Virgin a la diva con imaginación, talento y creatividad de Frozen o Give it To Me. Sea cual sea su enorme tracklist, Madonna es un volcán sonoro rebosante de canciones de altísimo tonelaje que permanecerán para siempre como referencias indiscutibles en la historia de la música Pop.
Tick-Tack ... el espectáculo se ajustó a dos horas aproximadamente, un complet time que explosionó al más estilo Red Bull, dando lugar a un conjunto de formas sensuales que no pararon de moverse por todo un escenario repleto de múltiples gags estilísticos de elevada esfera aristocrática.
Madonna es una mujer única, que enamora a hombres, mujeres, gays, lesbianas, niños, abuelos, madres, hijas, nietos, a todas esas generaciones que aman y admiran el talento sin límites. Madonna es una mujer en constante renovación, siempre reinventándose a sí misma, porque su cabeza, puro diseño e ingeniería, lo permite, y su cuerpo, ingeniosa arquitectura móvil, siempre lo demuestra. Es capaz de remover los cimientos incluso del polvo. Su capacidad transformadora es infinita.
Disfruté mucho, con mis prismáticos clavados durante dos horas en mis ojos, ciego de emociones en primer plano, persiguiendo a esa preciosidad mientras se deslizaba como una serpiente dulce por la enorme pista del Estadi de Lluís Companys. Sin dudas Madonna es una mujer espectáculo, con un derroche de energía que a sus 50 años deja cortísimo a mogollón de jóvenes dispuestos al non stop never.
Nunca la había visto en directo y me dieron ganas de saltar al escenario y comérmela a besos, de tornillo incluso. Me impresionó mucho el estilazo zíngaro balcánico que le dio a su famosa Isla Bonita así como el final apoteósico con Give It to Me, excelente temazo perteneciente a su último álbum Hard Candy.
Madonna es una mujer muy inteligente, que sabe rodearse siempre de los tops y manejarlos para su industria propia; sus bailarines y coreografías son de primerísima línea y me incendió el beso labial a una de las muñecas vivas de She's Not Me.
Madonna es, además, un mito, como lo han sido mujeres inolvidables como MM, BB, CC, y muchísimas más. Es de las pocas cantantes que combinan con maestría, música, canciones, show, conexión, glamour, sensualidad, clase, elegancia, creatividad, protoenergía sin fin, diversidad creciente, etc. Me siento muy feliz por haber tenido la ocasión de verla y disfrutar de esa inolvidable experiencia.
Da igual si la escuchas en cd, en vivo, si la ves en sus increíbles videos, si la contemplas en sus impresionantes fotografías, sus movimientos son únicos y viéndola te flipas y terminas volando a otras dimensiones. Madonna es de esas mujeres con las que te encantaría sumergirte dentro de ella, recorrer sus sinuosas y musculadas formas y penetrar en su alma hasta el más intenso éxtasis. No es un bellezón pero es hipnóticamente atractiva, te desata los instintos y la imaginación, sus ojos son el alma de la jungla, la electricidad convertida en impulso sensual, dos puntos brillantes que te invitan a recorrer el universo aunque termines en un agujero negro.
El concierto fue sin dudas inolvidable, un impactante paseo por el espacio-tiempo, aunque como punto en contra el sonido no estuvo a la altura de una estrella. El lugar probablemente era fresco pero no el idóneo para lucir registros de voz y sonido; para mi el sonido rebotaba en exceso y necesitaba pantallas de amortiguación para que se envolviera el conjunto sonoro en un ciclo compacto y transparente.
A pesar de todo lo que más valoré del concierto en Barcelona fue el ambientazo y verla a ella, eso no tiene precio, porque Madonna es Madonnissssima, un crack crack que da la vuelta al mundo en menos de 80 días, un símbolo para muchos, un prototipo que muchas mujeres desean poseer.
Madonna es un puro Big Bang, una polivitamina que genera adicción y excita los metabolismos más dormidos. Una mujer que ha tenido y tiene la capacidad de sorprender, de provocar, de poner el dedo en la llaga sobre la carne iconográfica de los estamentos oficiales y salir por la puerta grande. Una dama inimitable que incita al baile, a divertirse, a transgredir y a ser libre como un ángel cristalino a través del mouvement perenne y el brainstorming eterno. Bye Bye Baby. Give it 2 Me.
Game Over.-
Foto: http://www.canaltematico.es
Texto: KarlFM.-
sábado, julio 25, 2009
MADONNISSSSIMA
Estelar, provocativa, incondicional, desafiante, rompedora, majestuosa, preciosa, impresionante, como una reina que reluce toda su luz con la clase que define a los diamantes más refinados; elegante, sexy, inocente a veces pero siempre maduramente fogosa, Madonna es siempre Madonnissssima, un doble crack femenino va más allá de cualquier descripción imaginada.
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