
Vivimos tan encerrados en lo que habitualmente vemos o creemos ver que muchas veces olvidamos que existen otras formas de ver las cosas; la imaginación es la llave que nos permite transgredir los límites de la realidad visible y penetrar en la esencia de lo desconocido.
El arte es uno de estos lenguajes que permite saltar esos marcados límites que nos impone el sentido cotidiano de lo aceptado como normalidad generalizada. No se trata de encorsetar las realidades sino de abrirles sus cerraduras para que puedan volar libremente hacia lo insospechado. Solo así se descubre y se progresa.
El arte por tanto no es simplemente el resultado de algo hecho con talento sino que es un camino punzante e infinito para explorar mundos dispares, a veces mundos realísticos que solemos reconocer al instante porque nos resultan familiares, a veces mundos abstractos porque requieren grandes dosis de interpretación, a veces mundos oníricos porque desnudan claves inconscientes difícilmente comprensibles pero que ofrecen experiencias inauditas; el arte, por tanto, no tiene fronteras y es la llave que mágicamente permite abrir las puertas hacia universos distintos con múltiples percepciones y significados.
Todos conocemos a los grandes artistas clásicos o modernos como Leonardo, Turner, Delacroix, Van Gogh, Dalí, Kandinsky, etc., pero poco sabemos de los nuevos creadores actuales, gente que muchas veces no goza de la credibilidad de los marchants de arte (verdaderos inútiles que no entienden de arte) con una nueva visión, método y forma de interpretar esos mundos y percepciones que nos dejan hipnotizados entre dimensiones desconocidas.




Algunos de estos nuevos artistas han dejado las pinturas y pinceles clásicos por las nuevas tecnologías digitales aunque los hay que combinan ambas técnicas. Para mi lo más valorativo del artista es saber expresar lo que éste siente y persigue y conseguir que todo ese paquete impacte, con talento, a quien lo ve. Aunque parezca incomprensible, existen muchos pintores de herramientas tradicionales que están muy valorizados por obras que no son más que manchas, rayas, puntos o simplemente nada, como últimamente ví en una exposición de un autor consagrado.
En el arte actual lo que importa es la idea o concepto en sí mismo así como los materiales o sistema que emplea para generar sus producciones. Por ejemplo, imaginemos una sala donde vemos varios lienzos de grandes dimensiones donde uno es la propia tela sin nada y se define como Ausencia, otro está completamente blanco y se titula Pureza, otro es negro y se llama Muerte, otro es rojo y su título es Pasión, otro azul y se denomina Vida, etc., ¿Podemos llamar a eso arte? Probablemente si ya que un cuadro de esos puede valorarse en más de 100.000 euros. ¿Qué lo hace especial? Posiblemente la originalidad del artista, la movida de sus representantes, las influencias y tendencias del momento y los booms periodísticos.
Pero por más original o snob que se pretenda ser a mi, este tipo de arte me deja completamente inocuo aunque puedo llegar a entenderlo; mis inclinaciones artísticas son muy propias aunque si es cierto que hay cosas que suelen gustar más a una gran mayoría. Por ejemplo nadie discute la belleza de La Creación de Adán de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, o el Cristo de Salvador Dalí. Hay cosas que son universalmente aceptadas como obras de arte y sin discusión pero existe otro tipo de arte que si es fácilmente discutible, polémico o incluso rechazable.
A mi suele gustarme el arte que apunta hacia conceptos definidos y que intenta expresar algo aunque dicho mensaje sea muy extraño; probablemente para otros mis gustos artísticos rocen quizás la stravaganza. El arte, es sin lugar más subjetivo cuanto más transgresor se vuelve, es decir, cuando cruza el umbral más allá de lo que he denominado anteriormente como sentido cotidiano de lo aceptado como normalidad generalizada.
Es por ello que personalmente me gustan las obras que intentan transferir mensajes descodificables según mis propias codificaciones artísticas. Si cuando observo una obra de arte no obtengo un feedback inmediato, se produce en mi una completa Communications Breakdown.
Recuerdo que un famoso artista español, Santiago Sierra, hizo una exposición muy atípica en la cual presentó, como obras de arte, una serie de monolitos hechos con materia fecal humana importada de las sucias calles de la India. Su objetivo quizás fuera denunciar la mísera profesión de los sanitarios hindúes que se dedican a recoger los excrementos que dejaban los miles de personas en las calles de la capital, pero una cosa es usar el arte como denuncia y otra es el arte en si como belleza.
Hay artistas que han realizado exposiciones con tampax usados, con restos de basuras, con materias muertas y con toda clase de cosas cual de ellas más extravagantes e incluso de mal gusto. Hay quien hace del arte un compendio de animaladas y pasadas de bola, hay quien utiliza el arte como forma de transmitir cosas, ideas, realidades o sueños, hay quien lo utiliza como una provocación hacia algo. El arte pues, visto así, no tiene límites porque su fin consiste en lograr los propósitos que persigue el artista; pero nunca olvidemos que una cosa es el gusto personal y otra es la calidad de la obra.
No voy a profundizar en lo que es el arte en si mismo ya que la finalidad del blog no consiste en eso sino en dar a conocer a nuevos artistas que hacen cosas realmente diferentes y sorprendentes, artistas de nueva ola, prácticamente desconocidos por el gran público y que, a mi modo de ver, resultan muy interesantes por los distintos medios y técnicas que utilizan, los mensajes que transmiten, la calidad y originalidad que aportan, todo un conjunto de variables sensitivas y epistemológicas que logran conectarme con distintos propósitos más allá de lo humanamente perceptible.
Muchos de esos autores utilizan las nuevas tecnologías informáticas, mezclando entre si diferentes lenguajes artísticos como los 3D, la ilustración, la pintura digital, la fotografía y la química de elementos diversos, como es mi caso, por ejemplo, en proyectos como Phantoms y Bloodsuckers.
Los softwares informáticos de creación gráfica e ilustración no son fáciles de usar y más cuando quieres obtener con ellos obras de corte profesional, requieren mucha destreza y dominio der sus posibilidades; además hay que usarlos con otro tipo de aplicativos y sistemas. PhotoShop, por ejemplo, precisa, al margen de un completo control del programa, de buenas nociones de fotografía profesional que nos habiliten sobre el control de la luz, el volumen, la perspectiva, el encuadre, la cromatología, etc. Painter e Illustrator precisan de un gran dominio de dibujo, pintura y color para conseguir obras interesantes; no es lo mismo dibujar a lápiz que con tableta gráfica. Shade, Maya, 3DStudio, etc, son herramientas infográficas que requieren un conocimiento exhaustivo de perspectivas, croma, texturizaciones, dibujo técnico y figurativo, iluminación, sombreados, renderizaciones, cinética, etc., y que solo los más expertos profesionales son capaces de lograr con resultados sorprendentes.
Mucha gente se cree que pintar, dibujar, ilustrar con los ordenadores y sus softwares es cuestión de un plis plas. Este tipo de personas ignora la dificultad de los medios; deben entender que dibujar no es hacer garabatos y chuminadas de week-end para amigos, familiares o páginas de red social. Diseñar, pintar, ilustrar, crear, es algo muy serio y difícil que requiere arduos conocimientos de muchas disciplinas, técnicas y medios y muchísimas horas de entrega, paciencia, inspiración y talento innatos. La masificación que se han hecho de los ordenadores, los programas y las cámaras digitales hacia los sectores familiares y de aficionados, ha hecho mucho daño a los verdaderos profesionales que se dedican a ello. Hoy en día cualquiera con un pc y algunos programillas se ve capaz de diseñar, pintar o hacer montajes algunos de ellos realmente muy kitsch; algo que sinceramente está muy lejos de la verdadera realidad y calidad profesional.
Muchas veces las personas somos muy cerradas a aceptar lo nuevo y permanecemos anclados en la comodidad de lo conocido. Nos cuesta aceptar lo nuevo y menos lo que se sale de nuestras casillas neuronales. El movimiento del pincel, el gesto de la mano, la fuerza del trazo, etc., son dinámicas hipercomplejas en el mundo del software gráfico pero cuando se manejan con maestría son comparables a los ejecutados por los grandes artistas clásicos. Es como comparar el escritor tradicional que escribía con pluma, tinta y papel, al escritor moderno que cambió esos elementos por la máquina de escribir de carro y posteriormente por la electrónica o los autores actuales que usan el ordenador y el Word para escribir sus best sellers y ensayos. Es cuestión de mentalización. El contenido de la obra será el mismo porque el arte siempre es arte si se realiza con calidad y es independiente de los medios que utilice para sus creaciones. En el arte gráfico los medios permiten aun mayores experimentaciones que en el escrito porque los medios en si hacen crear y variar lo que se pretende hacer.
Kazuhiko Nakamura, conocido como Almacan, es un impresionante artista japonés de 47 años cuya obra está inspirada en una mezcla personal de surrealismo y estética Cyberpunk. Sus creaciones contienen un curioso puzzle de softwares 3D (Shade) y 2D (Photoshop) mediante los cuales logra la figuración de seres humanos, metálicos y robóticos compuestos por infinidad de artilugios. Su página web Mechanical Mirage es una auténtica delicia.
Influenciado por la obra de diversos artistas clásicos y contemporáneos como el austriaco Ernst Fuchs, de estilo figurativo mitológico con ciertos elementos mágicos y fantásticos, o el suizo H.R. Giger, creador del célebre Alien y de aterradores engendros biomecánicos y atmósferas inquietantes, o por Brueghel, Salvador Dalí y Giuseppe Arcimboldo conocido este último por sus representaciones manieristas del rostro humano a partir de flores, frutas, plantas, animales u objetos que, colocados de tal manera sobre el lienzo asemejaba todo el conjunto un retrato humano. Las obras de Nakamura están realizadas pues a modo de un enigmático puzzle iconográfico donde todas sus piezas se mezclan para engendrar biomecanoides la frialdad de los que recuerdan a veces al expresionismo de Fritz Lang o la biomecánica gigerniana.


Espero que disfrutéis de este curioso e enigmático artista de nuestros tiempos.Texto: KarlFM.-
Ilustraciones: Kazuhiko Nakamura
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