Muchas de las extrañas cosas que
suceden en el mundo son, por su naturaleza, insólitas, misteriosas y terribles;
suceden, sin más explicación posible, y aunque a veces pueden deberse a una cadena
de circunstancias casuales, aun y así, escapan a toda lógica comprensible. Nadie posee la
verdad de lo que sucede, en el ser humano, en el mundo, en el universo, en todas esas fuerzas
que los mueven, son, por tanto, entidades por sí mismas completamente desconocidas, siendo únicamente veraz lo
poco que sabemos del inmenso saber universal.
Siempre he creído que, tras lo aparente, existen fuerzas que no controlamos y que no sabemos de donde provienen, que objetivos persiguen y que hacen en nuestro realidad tangible; a veces, simplemente se manifiestan a través de hiper dimensiones desconocidas para la mente humana. No sabemos que pasa después de la muerte, ni tampoco que ocurre con nuestra energía una vez desaparece la materia que la contiene, somos entes psicofísicos y, como tales, nos dinamizamos en base a fenómenos y sinergias paranormales de las cuales no sabemos absolutamente nada. Desconozco que fuerzas habitan en esa casa veneciana, en esa supuesta maldita mansión, si lo que acontece es verdad o es imaginación desbordada, o simplemente los tipos han muerto en ella lo han hecho porque sencillamente había llegado su hora y el lugar a sido casual; sea lo que sea la razón, lo qie si es cierto es que la casa acojona, y su misterio circunda la húmeda atmósfera de los canales venecianos, quizás a la espera, de que alguna mente ávida resuelva el enigma.
Siempre he creído que, tras lo aparente, existen fuerzas que no controlamos y que no sabemos de donde provienen, que objetivos persiguen y que hacen en nuestro realidad tangible; a veces, simplemente se manifiestan a través de hiper dimensiones desconocidas para la mente humana. No sabemos que pasa después de la muerte, ni tampoco que ocurre con nuestra energía una vez desaparece la materia que la contiene, somos entes psicofísicos y, como tales, nos dinamizamos en base a fenómenos y sinergias paranormales de las cuales no sabemos absolutamente nada. Desconozco que fuerzas habitan en esa casa veneciana, en esa supuesta maldita mansión, si lo que acontece es verdad o es imaginación desbordada, o simplemente los tipos han muerto en ella lo han hecho porque sencillamente había llegado su hora y el lugar a sido casual; sea lo que sea la razón, lo qie si es cierto es que la casa acojona, y su misterio circunda la húmeda atmósfera de los canales venecianos, quizás a la espera, de que alguna mente ávida resuelva el enigma.
KarlFM.-
Sin duda, no hay ninguna ciudad en el mundo, y en concreto, ninguna calle o avenida comparable con el Gran Canal Veneciano. Las fachadas de sus majestuosos palacios deslumbran y abruman a turistas y visitantes, sea cual sea su procedencia. Para los amantes de lo misterioso, las callejuelas y recovecos de esta mágica ciudad son un paraíso que explota ante sus ojos a cada paso y a cada mirada. Cientos de antiguas leyendas se adhieren a las paredes desvencijadas que durante cientos de años, han sido testigo mudo de los más increíbles sucesos. Conspiraciones, asesinatos, guerras, terribles plagas como la peste negra…
Si uno pasea de noche por
aquellas calles, no puede evitar estremecerse al ver un gato negro cruzando el
puente del diablo, o al escuchar pasos cercanos mientras cruza presuroso por el
callejón de los asesinos. Los edificios oscuros, muchos
presa del abandono por sus costosas rehabilitaciones y mantenimiento, tan solo
son ruinas húmedas y corroídas donde las ratas juegan al escondite con los
fantasmas de antiguos nobles del pasado. Y de entre todos los palacios,
Ca´Dario es, con su torre ligeramente inclinada y su fachada de mármol
blanco, el más legendario de todos.
Ca´Dario es un lugar maldito
cuyos propietarios, desde el primero en 1487 hasta el último en 1993, han
muerto de modo violento uno tras otro después de adquirir el inmueble, en un
reguero de sangre que se prolonga hasta nuestros días. En sus cinco siglos de
existencia se pueden contar con los dedos de una mano los dueños de ese palacio
que han conseguido burlar a la maldición que pesa sobre ella y que han
fallecido de muerte natural. Con razón los venecianos llaman a Ca´Dario la
casa que mata.
Con esa fama a sus espaldas, y
después de que su último propietario, el magnate italiano Raul Gardini se
suicidara de un disparo en la sien en pleno escándalo de los procesos de
corrupción de Manos Limpias, no es de extrañar que el fastuoso palacete
renacentista llevara 10 años completamente abandonado. Estaba a la venta sí,
pero no encontraba comprador. Y no sólo por su elevado precio sino sobre todo,
cuentan los venecianos, porque nadie osaba desafiar la maldición que pesa sobre
la casa. Ahora, sin embargo, un valiente millonario estadounidense acaba de
atreverse a plantar cara al embrujo y ha comprado Ca´Dario. ¿O es posible que
haya desembolsado ocho millones de euros por la casa sin conocer su lúgubre
pasado?, se preguntan muchos de los habitantes de la laguna. Pero, por encima
de todas, la pregunta que estos días corre por toda Venecia es: ¿Volverá Ca´Dario a imponer su maldición?
De lo que no hay duda es que este
palacio suma un número considerable de infortunios, por llamarlos de alguna
manera. Ya en el siglo XV su primer dueño, el senador de la Serenissima
Giovanni Dario sufrió en sus carnes (o más exactamente, en la carne de su
carne) la maldición de la mansión. Su hija Marieta, que junto a su marido
Vincenzo Barbaro también residía en el palacio de marras, falleció de la
angustia que le provocó saberse en la más absoluta ruina económica. Ca´Dario
pasó entonces a manos de la familia Barbaro, contra quien el palacio también
dirigió su furia: uno de los herederos de esa noble estirpe fue asesinado en
Candia. Su siguiente propietario tampoco tuvo mucha suerte. Arbit Abbdoll, un
rico comerciante armenio de diamantes, murió en la miseria más total, después
de que perdiera su fortuna tras adquirir la maldita casa.
Los siglos pasaron y el inmueble
siguió haciendo de las suyas a todo aquel que osaba comprarlo. En el siglo XIX,
por ejemplo, un estudioso americano de Venecia llamado Radon Brown se suicidó
entre los muros de Ca´Dario junto a su compañero, después del escándalo que se
desató al saberse que ambos hombres eran pareja. El Palacio pasó entonces a
manos del también estadounidense Charles Briggs, quien ante las habladurías
sobre su homosexualidad abandonó Venecia y buscó refugio en México, donde su
amante se quitó la vida.
Pero la maldición llega hasta
nuestros días. En 1970 el entonces flamante propietario del inmueble, el conde
Giordano delle Lanze, fue asesinado en Ca´Dario por su amante, Raoul, un joven
marinero serbio de 18 años que le abrió la cabeza con una estatua de bronce.
Tras cometer el crimen, Raoul huyó a Londres, donde a su vez fue asesinado.
Para entonces, la maldición de Ca´Dario ya era de dominio público. Pero eso no evitó que Christopher Lambert,
el mánager del grupo The Who, la comprara. Aunque quizás le hubiera ido mejor
si no lo hubiera hecho. Poco después de adquirirla se cayó por las escaleras de
la casa londinense de su madre, muriendo en el acto. El siguiente fue el hombre
de negocios italiano Fabricio Ferrari quien, tras comprar la dichosa casa,
murió endeudado hasta las cejas en un accidente de coche. La misma suerte que
corrió el tenor Mario Del Monaco, que sufrió un grave accidente de tráfico que
estuvo a punto de costarle la vida mientras se dirigía a Venecia para cerrar la
compra de Ca´Dario
La casa pasa así a manos del
financiero Raul Giardini, quien se quitó la vida en 1993, justo un día antes de
que el grupo empresarial que dirigía se declarara en bancarrota. Desde entonces Ca´Dario estaba abandonada. Hasta ahora, que ha sido adquirida por un
millonario americano. ¿Se mostrará el palacio más condescendiente con él?
Fuente: www.elmundo.es