domingo, mayo 27, 2012

LOS ROSTROS PERTURBADOS DE SYLWIA MAKRIS


“Hay una chispa dentro de todo. Una luz que vive en los ojos de una persona, un recuerdo que se enciende, el brillo de una pasión que nunca fue declarada. Un rostro siempre dice más de lo que sabe, lo cual es la razón por la que una fotografía no es una mera reproducción de lo que es”.

Sylwia Makris


Sylwia Makris es una fotógrafa nacida Gdynia, Polonia, durante1973. Empezó trabajando como escultora antes de descubrir en el 2007 su pasión por la fotografía. Actualmente vive en Munich, Alemania.

Sylwia Makris nos presenta un trabajo a medio camino entre la fotografía y el efectismo de la pintura clásica, con claros despuntes hacia un personalismo arcano. Sus trabajos son como lienzos donde la figura destaca sobre fondos oscuros y juegos perversos de cromas ancianos, resaltando la personalidad de sus protagonistas como almas encerradas en sus propios castillos olvidados. Es la exaltación dramática de un mundo onírico y oscuro, en cuyo seno laten los remolinos sensitivos que se entrelazan a modo de un psicodrama emergente; sus rostros emanan gélidas expresiones, dibujadas a través de maquillajes patológicos, ropajes mixtados entre barroquismo, rococó y tendencias retro, neogóticas y metálicas, un arco alquímico que desprende historias rasgadas como un carnaval de sangres nobles entre llantos y hielo. Es un mundo que cuartea la visión del que lo mira, que lo engulle y lo eriza como el pelaje de un espín; es un cosmos gráfico que se gesta desde el vientre profundo del sueño perturbado, ese punto cero cuando los seres detienen su soplo de vida ante la presencia angustiante de la muerte, simbolizada ésta por su blanquezina piel marmórea, y la mirada inerte del olvido eterno; son existencias clavadas en el fondo del abismo, como una piedra caída desde la cima hasta el fondo; son figuras suspendidas, en la dimensión intangible, de lo cálido y lo frío, de lo muerto pero vivo, de lo enfermizo pero transmisible; son ninfas veladas por el rasgueo contínuo de la luz definitiva, cuando el destello cegador absorbe la existencia como un papiro dejado en el tiempo.

No cabe duda de que Sylwia Makris es un punto divergente, una línera que sale de su tangente para orbitar otras anti geometrías, como un diamante penetrado por el haz luminoso que se transforma en un prisma; su firma es arte puro, sus trabajos se envuelven de un finísimo metal noble que irradia aristocracia y luminiscencia. Su técnica destila perfeccionismo, detallismo de lujo, estudio previo, concepto trabajado, atrezzos distintivos; su manejo de la luz y la sombra es ciencia y técnica enamoradas de lo sensible con delicadeza extrema, rozando casi la rotura anímica. Son trabajos que te dejan aprisionado en el abismo donde todo termina y empieza.  

KarlFM.-
  

































































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