miércoles, diciembre 08, 2010

LA POLÍTICA ES UN MONSTRUO QUE DEVORA LAS ALMAS Y LAS IDEAS


Llevamos muchos siglos intentado transformar las sociedades para alcanzar un grado de humanización y armonía dignos de la raza a la que pertenecemos, sin embargo, a pesar de los esfuerzos de algunas personas a lo largo de la historia, seguimos atrapados en la misma red de mentiras y sueños imposibles; cambiar la sociedad y hacerla más justa y habitable es una meta inalcanzable sobre todo teniendo en cuenta los motores que mueven los sistemas y las sociedades. Mucho habría de cambiar para que toda esta dinámica mundial se volviera afín a ideas que prevalecieran sobre los existentes intereses económicos y de poder.

Repasando la historia es cierto que muchas banderas y sentimientos se han alzado en nombre de los valores humanos con el fin de conquistar sueños y derribar mentiras cosechando al mismo tiempo algunos éxitos y fracasos; aun así muchos éxitos han terminado engullidos por sus propias debilidades y contradicciones o son objetivo y víctimas de la voracidad del sistema. De momento ningún ser humano e idea ha sido capaz de cambiar globalmente la sociedad para que se fundamente en los tres principios básicos de legalidad, igualdad y fraternidad; es más, cuando alguien ha intentado hacerlo ha sido apartado automáticamente de su intento. Conclusión: si no estás en el lado del sistema, la política es un monstruo gigantesco que devora cualquier alma o idea.

Partiendo de estas premisas podríamos decir que no somos tan inteligentes y humanos como deberíamos ser; nuestro sistema de vida se aparta más del bien que del mal y eso es una lacra que difícilmente es curable. Si la política estuviera al servicio de la construcción de armonías, el mundo sería de otra manera, probablemente una auténtica maravilla, porque hay riqueza y medios para que así sea. Pero la política y el star system mantienen la sociedad en una auténtica vorágine donde las dependencias y las carestías marcan el desarrollo de la sociedad.

Nadie pone en duda de que los sistemas sean necesarios, incluso los políticos, pero los sistemas deben funcionar correctamente y si no funcionan …. a la puta calle!!!. Deben acometer sus funciones para los cuales han sido desarrollados pero de forma justa y eficaz; deben ser fluidos y flexibles, transparentes y productivos, sin olvidar su equitatividad. Cuando un sistema falla debe cambiarse, debe ser automáticamente substituido por otro que funcione correctamente, sin embargo, en la vida real, los sistemas aunque no funcionen siguen operativos.

Desde hace mucho tiempo ya no surgen políticos con nuevas ideas, nuevos sistemas, nuevos enfoques sobre la sociedad, el mundo siempre se mueve en torno a una misma línea con dos polos opuestos en apariencia pero que en el fondo pertenecen a la misma moneda. Da igual si gana Zarpa de Acero, Max Audaz, el Llanero Solitario, el doctor Frankenstein, Vlad Tepes, o la Momia, todos compran sus disfraces en el mismo centro comercial: los bancos, las multinacionales y el sistema financiero. Ya no existen personajes revolucionarios, innovadores sociales, que con sus banderas removian los cimientos cenagosos del poder. No hay pelotas ya para enfrentarse a ese macro sistema económico que inunda nuestras vidas y que realmente es quien decide si toca blanco o negro. Esas ganas de cambiar las cosas se han convertido en polvo galáctico.

Todos los políticos aprenden a leer sus discursos y desarrollan, unos mejor que otros, el papel que marca su guión pero una vez han alcanzado el estrellato, se olvidan de su público y tienden la mano a los productores de billetes dejándose seducir por sus pérfidos encantos. La facilidad del dinero facilita ese lazo de forma inmediata porque digan lo que digan el dinero puede comprarlo casi todo y marca las diferencias en una sociedad como la actual; hoy en día sin dinero no eres nadie ni puedes hacer nada. El dinero, es esa poderosa y divina herramienta capaz de todo, pero esa herramienta sólo la poseen algunos privilegiados; interesa que sea asi para mantener el control de la superioridad.

Los políticos ganan demasiado dinero, demasiado para desarrollar un trabajo que la mayoría de las veces no solucionan nada. Los que realmente mueven las cosas son aquellos que  habitan detrás del telón del gran teatro, aquellos que nunca dan la cara pero actúan sigilosos como los guerreros ninjas. Son pura estrategia y táctica, invisibles pero presentes, silenciosos y eficaces. Como decía el célebre Arte de la Guerra de Sun Tzu, cuando desconoces y no ves a tu enemigo nunca puedes vencer un enfrentamiento.

KarlFM.-

3 comentarios:

  1. Puaggg, son unos degenerados ...

    Azules....

    marian

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  2. Los politicos...
    toda una emfermedad para este mundo,

    menudo detalle para la mente,

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  3. En los tiempo que vivimos, la política implica una serie de concesiones éticas que ya en origen dervirtúan su noble -en principio- labor.

    Los escándalos -cada vez más descarados- se suceden con una imponidad alarmante.Hay que reaccionar de alguna forma.

    Envidio tu tiempo, tu brillantez y tu ánimo.
    Un abrazo.

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