domingo, septiembre 20, 2009

BAJO EL HECHIZO DE LAS ROCAS MARINAS


A veces es necesario huir, despojarse de las cadenas urbanas y levantar el vuelo hacia la libertad, simplemente porque existen otras formas de vivir fuera del círculo cotidiano, es decir, más allá de nuestro habitual perímetro asfáltico; huir no solo es reconfortante sino que además te reconstruye el alma hecha pedazos. No importa que cosas dejamos atrás, sentimientos, obligaciones, quehaceres, compromisos, el simple hecho de romper la jaula representa la apertura hacia el mundo de los sueños convertidos en realidad.

Y es que vivimos tan sujetos a los problemas, a la negatividad, al duro fight for survival, que la fuerza personal se diluye como un yogur bajo en calorías. La ciudad nos golpea con su punzante aguijón, dejando profundas heridas que nos desangran hasta convertirnos en un seco arenque del Norte. Abandonar pues la espiral urbanita es imprescindible para recargarse de nuevas energías.

No es cuestión de irse a un odioso Marina d'Or o a un crucero de lujo por las islas griegas, para recuperar el estado perdido hay que irse a un lugar de paz, sencillo, sea el que sea pero que nos reconecte de nuevo por su enorme belleza natural y carga magnética. Por eso, el alma es quien dicta el lugar de escape, el momento y el cuaderno de Bitácora que redactar; los objetivos son fundirse en el espacio-tiempo de lo salvajemente natural y libre.

Nada de llevarse anclajes y recuerdos de la asfixiante urbe, en el nuevo lugar las coordenadas deben ser pocas pero fuertemente canalizadoras porque el barco anímico debe navegar libre sin motores de consumo, solo empujado por la fuerza intrépida del navegante y la bravura de los elementos naturales. Sólo se permite el flotante sonido de Pink Floyd surcando los conductos de los oídos a ritmo de una apasionada sinfonía acuática o paisajística.

Cuando eres capaz de romper tus cadenas y de crear tu propio climax personal, te sientes distinto, fuerte, inmortal, capaz de lanzarte al vacío y sentir que alzas el vuelo como una gaviota blanca o un negro cormorán. Es cuando el mundo se abre y te adentras en su propia esencia. Ahí, te vuelves divino, un ser creador; sientes todo aquello que en la esclavitud urbana no puedes ni tan siquiera intuir. Tu sangre se vuelve azul, como el mar, la piel se torna vibrante como un cascabel, la mente un constante fluir de ideas. Es el reencuentro con lo auténtico y eterno.

Cada uno elige los caminos de su vida como quiere, pero hagas lo que hagas, siempre hay que dejar un espacio para uno mismo, para pulir y depurar el alma, es decir, resetear el sistema, desfragmentar el disco duro cerebral, liberarse de los virus que nos contaminan la vida y empezar con todo el sistema operativo reinstalado y en orden. Todo en esta vida precisa de un mantenimiento constante y el ser humano no se escapa de las revisiones periódicas al taller.

Yo suelo hacerlo a menudo y en eso radica parte de mi armonia en la vida. Cuando percibo que mi estado está saturado de tanto gentío, curro, problemas, decepciones, agarro un weekend y me cuelgo en alguna parte niminal. Esta vez el lugar elegido fue la cima del cabo de Creus, final de la Costa Brava, provincia de Girona.

Como si fuera un Robinson Crusoe se tratara, viví aislado de la civilización en busca de mi mismo, reencontrarme con los sueños, con la simbiosis, con la reconversión, catalizando lo negativo en positivo, observando el sol, las aves, el mar, todo aquello que te hace sentir que formas parte del universo. Tuve la suerte de poder alquilar uno de los tres apartamentos rústicos que tiene la única edificación existente del lugar (las antiguas dependencias del farero), donde un grupo de jóvenes alternativos han montado un restaurante a ritmo de música atmosférica, calidad culinaria y unos atardeceres inolvidables rodeados de mar y naturaleza volcánica. Nada más bello que dormirse frente a la luz del faro y la luna y despertar al día siguiente con el anaranjado amanecer del sol. Estaba en el fin del mundo.

Para poder disfrutar del paisaje y la soledad del cabo de Creus no hay que quedarse quieto, hay que moverse por la zona y lo mejor es andar por su litoral, haciendo trekking diario con un mochila suave que lleve lo básico para una jornada completa (chaqueta, toalla, gafas de buceo, zapatos de agua, cámara de fotos, mp3 con música atmosférica, sombrero, un bastón como apoyo, buenas botas para andar, agua para beber, algo de comida, un libro de filosofía, cuaderno y bolígrafo para notas). Con ese equipo disfrutas de las más intensas sensaciones y registros, baño paradisíaco incluido. La música te ayuda a intensificar las sensaciones, Pink Floyd, Dead Can Dance, Steve Roach, Klaus Schulze, Schiller, Enigma, Loreena McKennitt, Tangerine Dream, Aphex Twin, Al Ghazaali, etc., pero a veces también es estimulante escuchar el silencio del sonido, el soplido del viento recorriendo los recodos del tejido rocoso, el bravo choque de las olas marinas contra la costa, el cantar de las aves surcando los cielos, cada momento posee su magia ecualizadora siendo tu mismo el director que maneja los elementos.

Andando es cuando descubres lo insólito, el fluir de los elementos, las calas desiertas, las grutas con efectos de luz impresionantes, los cielos con su peculiar drama, las cavernas submarinas, la fauna marina, las formas rocosas y los terrenos volcánicos, cuando te mueves por esos lindares tienes la sensación de estar por fuera del tiempo, vagando por las tierras lejanas de los ya desaparecidos dinosaurios.

El Cabo de Creus es un promontorio abrupto y rocoso de 67,2 m de altitud que se alza sobre el mar Mediterráneo en el nordeste de España, en la provincia de Gerona. Su belleza es tan extraordinaria que maravilla a cualquier aventurero. Dado su situación, está sujeto a la acción de un intenso oleaje, provocado fundamentalmente por la dura fusión de la tramontana (nombre que recibe un viento frío que sopla del norte y noroeste) y los vientos de levante. El cabo Creus, desde mayo de 1998 fue declarado parque natural, tanto la zona marítima, como la terrestre.

La fuerza del cabo de Creus en tan psíquica que siempre ha sido fuente y materia de creación artística. El Gran Masturbador, de Salvador Dalí, se inspira, según parece, en una roca de la cala Cullaré. También ha sido fuente de inspiración para músicos diversos, obras literarias y fotografías de exquisita belleza. Sin lugar a dudas el Cabo de Creus posee un misterioso magnetismo que te irradia todo el cuerpo y toda el alma. Su paisaje mineral, poblado de formas escultóricas naturales y seres pétreos fantásticos surgidos de la profunda erosión del mar y el viento. Hay rincones, rocas y fragmentos que definen la superficie de otro mundo, incluso llegas a sentir cierto miedo porque los fantasmas rocosos siempre te observan y acompañan.

El paraje fue uno de los escenarios del film The Light at the Edge of the World dirigido por Kevin Billington en 1971 y protagonizado por Yul Brynner y Kirk Douglas, una adaptación de la novela Le phare du bout du monde, de Jules Verne. En el extremo del cabo, más allá del faro, fue construida una torre que tenía que representar el faro llamado del Fin del Mundo, en el archipiélago de la Tierra del Fuego (Argentina), inspiración de la novela, y que fue demolida hace pocos años para restituir al paisaje su aspecto original.

En el lugar se encuentran restos de poblamientos del periodo prehistórico. La zona está salpicada de diversos restos de dolmens. Más al norte, ya en pleno cabo de Creus, se halla Cadaqués, y más al norte está, al final del cabo, el Port de la Selva. Una escapada a Cadaqués y a Port Lligat son imprescindibles, el primero porque aun mantiene su estilo original como cuna del arte y la bohemia hippie, y el segundo por ser el espacio creativo y hogareño del gran genio de Salvador Dalí (recomiendo la visita de su casa).

En los agrestes acantilados del cabo de Creus podemos observar el águila perdicera, el halcón peregrino o el búho real. De aves propiamente marinas encontramos diversas especies de gaviotas, el cormorán moñudo, las pardelas, los charranes o el alcatraz atlántico. El fondo marino es muy rico, gracias a la poca contaminación de las aguas. La presencia de coral rojo y de gorgonas es remarcable. El bogavante y la langosta hacen compañía a una gran variedad de peces entre los que destacan el sargo, la oblada, la salema, el cabracho y el mero.

Después de vivir toda una jornada de aventuras y sensaciones diversas, la noche, inmensamente estrellada bajo el hechizo lumínico de la luna, se abre como un infinito tejido hacia otras dimensiones y placeres. Nada mejor que relajarse en el restaurante de la zona, al aire libre, en una terraza al borde de los acantilados mientras disfrutamos de una riquísima Dorada al horno con vino blanco de Rueda, al mismo tiempo que escuchas un concierto de guitarra eléctrica a base de sonidos pinkfloydianos o las percusiones tribales de un dueto de negratas africanos. Cuando te retiras a la cama y abres la ventana, ves el centelleante movimiento de la luz del faro avisando a los marineros nocturnos de la perfilada costa del dios Creus. Es un espectáculo inmenso, lleno de valores y matices que no encuentras en la martilleante metrópolis, por tanto y siempre que puedo, me construyo mis propias arquitecturas ambientales. Soy persona que me gusta diseñar a la carta mis propias experiencias y dejarme llevar por sus flujos. Si eso no podría vivir.

Hay muchos lugares donde poder revivir todo eso, cercanos y lejanos, de sentirse realmente humano y no deshumano, de fundirte con la madre Naturaleza, la gran energía que lo mueve todo. Siempre vivimos atados a las leyes que marcan los amos sociales, las rutinas diarias, la relación distante con la gente y la naturaleza, es bueno e imprescindible, de vez en cuando dejarlo todo y retornar a otros espacios diferentes capaces de convertir nuestras grietas y cenizas en nuevos jardines de ideas y esperanzas. Como decía el filósofo y tratadista político inglés Thomas Hobbes, “la ley primera y fundamental de la naturaleza es buscar la paz”. Busquemos pues esa paz que tanto deseamos, que tanto nos quitan y que parece más cerca de lo que creemos pensar.

Saludos.-

Fotos en slide show:
http://www.flickr.com/photos/karlflaquemonllonch-1/sets/72157622287658913/show/

Nota: pinchar sobre el icono de las 4 flechas de la esquina inferior derecha para ver a modo de pantalla completa. Recomendable ver con música.

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