viernes, noviembre 25, 2011

EL ATROZ ASESINATO DE LAS TRES MARIPOSAS: LAS HERMANAS MIRAVAL

"Cuando supe que habían caÍdo las tres hermanas Mirabal me dije:
la sociedad establecida ha muerto."

Amen de Mariposas
Pedro Mir, poeta nacional de la Rep. Dom.

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El 25 de noviembre fue declarado día internacional contra la violencia hacia la mujer en el Ier Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe celebrado en Bogotá (Colombia) en julio de 1981. En este encuentro las mujeres denunciaron la violencia de género a nivel doméstico y la violación y el acoso sexual a nivel de estados incluyendo la tortura y los abusos sufridos por prisioneras políticas. Se eligió el 25 de noviembre para conmemorar el violento asesinato a garrotazos de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y Maria Teresa). El brutal acontecimiento, que fue vendido a la prensa por Rafael Leónidas Trujillo, el más brutal dictador latinoamericano, como un trágico accidente, pero contribuyó a despertar la conciencia entre la población, que culminó, seis meses después, con el asesinato del caudillo. Para el movimiento popular y feminista de República Dominicana históricamente estas mujeres han simbolizado la lucha y la resistencia. Patria, Minerva y María Teresa crecieron en el seno de una familia rural acomodada en el paraje de Ojo de Agua, en Salcedo, el municipio más importante de la provincia que se rebautizó más tarde, y en honor a ellas, con el nombre de Hermanas Mirabal.

 

En 1960, la Organización de Estados Americanos condenó las acciones cometidas por el gobierno dominicano y mandó unos representantes a observar la situación en la República Dominicana. Por esta razón, Trujillo, conocido también como El Jefe, El Generalísimo, El Chivo o El Chapita, por su afición desmedida por las condecoraciones, ordenó que todas las mujeres detenidas en las cárceles fueran liberadas, incluso Las Mariposas –así eran conocidas entre sus compañeros de lucha las hermanas Miraval (Minerva, Patria y María Teresa). Sin embargo, sus esposos quedaron presos. Todos ellos fueron detenidos en La Victoria, en Salcedo pero luego Manolo y Pedro fueron transferidos a la cárcel San Felipe en Puerto Plata mientras  que Leandro permaneció en La Victoria.

Existían varias circunstancias que podían haber contribuido a la decisión de Trujillo a matar las hermanas Mirabal. Ellas representaban un peligro para su régimen porque eran bien-conocidas y admiradas en todas partes del país. No importaba cuántas veces Trujillo las arrestaba ni cuántas de sus propiedades y posesiones él confiscaba; Minerva, Patria y Maria Teresa se negaban a dejar su misión de restaurar la democracia y las libertades civiles a la nación. Se sabía que a Trujillo, un hombre casado, le gustaba seducir a las muchachas jóvenes y mantenía a sus varias amantes en sus mansiones por todo el país. En la celebración de 1949 en San Cristóbal, Trujillo falló en su esfuerzo a seducir a Minerva. En su libro Tres Heroínas y un Tírano, Miguel A. García habla de esta conversación entre Minerva y el dictador mientras que bailaban:

TRUJILLO: ¿Usted está de acuerdo con mi línea política?

MINERVA: No me interesa la política.

TRUJILLO: ¿Y si yo le mando a mis súbditos para que la conquisten?

MINERVA: ¿Y si yo conquisto a sus súbditos?

Trujillo tenía que ser muy selectivo cuando eligiendo los hombres dispuestos a cometer un crimen tan horripilante. Eligió a los asesinos a base de sus acciones anteriores; los que mostraban que ya no tenían ningún problema matando a cualquiera fueron elegidos. Estos hombres eran Victor Alicinio Peña Rivera y los siguientes miembros de la policía secreta: Ciriaco de la Rosa, Ramón Emilio Rojas, Alfonso Cruz Valeria, y Emilio Estrada Malleta. Esta policía, llamada el Servicio de Inteligencia Militar, o SIM, había sido organizada por Trujillo cuando aún estaba subiendo por los grados militares en el ejército. Su experiencia con los soldados de marina de los Estados Unidos le había enseñado unas cosas de inteligencia militar. Trujillo había formado varias agencias que espiaban en el público, y hasta en las otras agencias. Los ciudadanos dominicanos tenían que cargar tarjetas de identificación publicados por la policía.

Las desapariciones de los críticos de Trujillo y también los rumores de torturas e homicidios cumplidos por el SIM, crearon una reputación temerosa por el país. La participación de los susodichos asesinos en las actividades del SIM hizo que Trujillo los eligiera para llevar a cabo el homicidio de las hermanas Mirabal.

El 25 de noviembre de 1960, tres de las cuatro hermanas Mirabal -Patria, Minerva y Maria Teresa- viajaron a Puerto Plata en el norte desde Salcedo con el chofer Rufino de la Cruz para visitar a sus esposos quienes estaban detenidos en La Cuarenta. Ya era de noche cuando salieron de la cárcel y una tormenta había comenzado. Mientras viajaban por la carretera Santiago-Puerto Plata, una carretera entre las dos ciudades, su jeep fue parado por los susodichos hombres de Trujillo. Como es difícil, y verdaderamente imposible, para una persona que no estuvo presente contar el incidente, una narración por uno de los mismos asesinos es más apropiado.

“Después de apresarlos los condujimos al sitio cerca del abismo donde ordené a Rojas Lora que cogiera palos y se llevara a una de las muchachas, cumplió la orden en el acto y se llevó a una de ellas, la de las trenzas largas, María Teresa. Alfonso Cruz eligió la más alta, Minerva, yo elegí a la más bajita y gordita, Patria y a Malleta al chofer, Rufino de la Cruz. Ordené a Pérez Terrero que permaneciera en la a ver si se acercaba alguien que se pudiera enterar del caso. Esa es la verdad del caso. Yo no quiero engañar a la justicia ni al pueblo. Traté de evitar el desastre, pero no pude, porque de lo contrario Trujillo nos hubiera liquidado a todos.”

De esta manera, las hermanas Mirabal y Rufino de la Cruz fueron golpeados hasta la muerte al lado de una carretera entre Puerto Plata y Santiago. Patria tenía 36 años de edad, Minerva 34, y Maria Teresa 24. Este acto horrible sí tuvo consecuencias para Trujillo; el homicidio de tres mujeres indefensas era lo último que la población dominicana podía aguantar, y así comenzó el fin del régimen de Trujillo.-

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