"Las personas sexualmente activas viven más años"Sylvia de Béjar
Especialista en Sexualidad y autora del libro "Tu sexo es aún más tuyo"
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La famosa Pirámide de Maslow, incluye ya, en su nivel de necesidades fisiológicas básicas, el mantener relaciones sexuales junto a otras necesidades de supervivencia como respirar, alimentarse o descansar. Ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Pirámide_de_Maslow.
El sexo, siendo un a necesidad vital en el ser humano, siempre ha estado sujeto al control y a las más sutiles de las represiones. Cuesta de entender que algo tan básico lleve de culo a toda la Humanidad, en cualquier época de la Historia, bajo cualquier cultura e ideología. Unos, según dicen las malas lenguas, por exceso, otros por carencia o privación, la cuestión es que si partimos de que el sexo siempre ha sido el niño feo de la religión y el Estado, llegamos a la conclusión de que al ser una necesidad tan básica es una forma perversa de ejercer el control sobre las personas y eso al Poder le fascina.
Si partiéramos de la base de que Dios existiera y fuera el responsable de haber creado al hombre y a la mujer, no tiene sentido que la religión -como seguidora de las enseñanzas divinas sobre la Tierra- reprima y castigue la práctica del sexo fuera de lo que ella define como “sexualidad matrimonial”; no debemos olvidar que Dios, según los mitos cristianos, creó al ser humano a su imagen y semejanza y curiosamente lo creó dándole la oportunidad de que pudiera gozar de sus necesidades, entre ellas el sexo.
Por otro lado la sociedad en general reprime el sexo o se escandaliza cuando se habla abiertamente de él; existe una cierta tendencia a ocultar nuestros deseos y prácticas sexuales cuando, no obstante, otras necesidades básicas se comparten libre y públicamente, comer, beber, incluso dormir. Nunca he comprendido ese manía de “esconderse”, de reprimirse e incluso de autocastigarse. El ser humano es un ente sexual y como tal debe liberar de forma sabia esa necesidad hacia los objetos correspondientes; de lo contrario se convierten en obsesiones que dan lugar a trastornos o salidas de emergencia (relaciones con prostitutas) o de cariz violento (violación, abuso, etc) ; en el mejor de los casos puede llegarse a la sublimación, es decir, dirigir de forma inconsciente e involuntaria la energía psíquica asociada a un deseo sexual o representación inaceptable hacía actividades no censurables por la conciencia moral. Para Freud, muchas de las actividades socialmente muy bien valoradas como la ciencia, el arte y la religión, son consecuencia de la sublimación de intereses y pasiones bajos y poco aceptables. Si repasamos la Historia vemos que curiosamente eran más liberales ciertas culturales antiguas que nuestra avanzada civilización actual. Parece ser que el sexo es cuestión de cultura.
La importancia que el sexo debe ocupar en nuestras vidas se recoge en el libro "Tu sexo es aún más tuyo" (Edicions 62), escrito por Sylvia de Béjar, periodista y especialista en sexualidad en diferentes programas de radio y televisión. Sin prejuicios y en muchos casos desmontando tópicos, el libro invita a disfrutar de la sexualidad de una forma plena y saludable. Sylvia ya ha vendido más de 250.000 ejemplares en España y prepara una nueva actualización del libro que incluirá nuevos estudios sobre el punto G femenino y la circuncisión.
Hace ya tiempo leí de esta periodista “El Sexo es Tuyo” y me encantó su enfoque desde el punto de vista de mujer, donde analizaba con rigor y amenidad todos los temas relacionados con la actividad sexual humana, desde las zonas erógenas, la pornografía, el sexo en grupo, etc. Ahora con su nuevo libro, Sylvia de Béjar, dice que no se dedica el suficiente tiempo al sexo y así es, pero yo diría incluso que no se practica lo suficiente y quien se atreve a practicarlo mucho se le acusa de adicto, obseso, ninfómana y otros calificativos. Vivimos en una sociedad estúpida.
Yo creo que hay que dejarse de tonterías y hablar y hacer sexo siempre que los implicados quieran. Desgraciadamente la gente no está preparada moralmente para disfrutar de una sexualidad libre, abierta y sin culpas. Y mientras eso siga así, siempre de verá el sexo como algo extraño, cerrado, privado, escandalizante o perverso en muchos casos. Por otro lado nunca debemos confundir sexo con amor porque aunque muchas veces ambos coinciden, no tienen porque estar en conjunto ya que son diferentes, con lo cual se puede disfrutar de sexo sin amor y amor sin sexo, pero eso es tema ya para otro blog. Veámos la entrevista que se ha hecho hace pocos dias a la autora del libro. Recomiendo la lectura de “Confidencias de Mujer a Hombres”:http://www.elmundo.es/magazine/m75/textos/sexo...
KarlFM.-
El sexo, siendo un a necesidad vital en el ser humano, siempre ha estado sujeto al control y a las más sutiles de las represiones. Cuesta de entender que algo tan básico lleve de culo a toda la Humanidad, en cualquier época de la Historia, bajo cualquier cultura e ideología. Unos, según dicen las malas lenguas, por exceso, otros por carencia o privación, la cuestión es que si partimos de que el sexo siempre ha sido el niño feo de la religión y el Estado, llegamos a la conclusión de que al ser una necesidad tan básica es una forma perversa de ejercer el control sobre las personas y eso al Poder le fascina.
Si partiéramos de la base de que Dios existiera y fuera el responsable de haber creado al hombre y a la mujer, no tiene sentido que la religión -como seguidora de las enseñanzas divinas sobre la Tierra- reprima y castigue la práctica del sexo fuera de lo que ella define como “sexualidad matrimonial”; no debemos olvidar que Dios, según los mitos cristianos, creó al ser humano a su imagen y semejanza y curiosamente lo creó dándole la oportunidad de que pudiera gozar de sus necesidades, entre ellas el sexo.
Por otro lado la sociedad en general reprime el sexo o se escandaliza cuando se habla abiertamente de él; existe una cierta tendencia a ocultar nuestros deseos y prácticas sexuales cuando, no obstante, otras necesidades básicas se comparten libre y públicamente, comer, beber, incluso dormir. Nunca he comprendido ese manía de “esconderse”, de reprimirse e incluso de autocastigarse. El ser humano es un ente sexual y como tal debe liberar de forma sabia esa necesidad hacia los objetos correspondientes; de lo contrario se convierten en obsesiones que dan lugar a trastornos o salidas de emergencia (relaciones con prostitutas) o de cariz violento (violación, abuso, etc) ; en el mejor de los casos puede llegarse a la sublimación, es decir, dirigir de forma inconsciente e involuntaria la energía psíquica asociada a un deseo sexual o representación inaceptable hacía actividades no censurables por la conciencia moral. Para Freud, muchas de las actividades socialmente muy bien valoradas como la ciencia, el arte y la religión, son consecuencia de la sublimación de intereses y pasiones bajos y poco aceptables. Si repasamos la Historia vemos que curiosamente eran más liberales ciertas culturales antiguas que nuestra avanzada civilización actual. Parece ser que el sexo es cuestión de cultura.
La importancia que el sexo debe ocupar en nuestras vidas se recoge en el libro "Tu sexo es aún más tuyo" (Edicions 62), escrito por Sylvia de Béjar, periodista y especialista en sexualidad en diferentes programas de radio y televisión. Sin prejuicios y en muchos casos desmontando tópicos, el libro invita a disfrutar de la sexualidad de una forma plena y saludable. Sylvia ya ha vendido más de 250.000 ejemplares en España y prepara una nueva actualización del libro que incluirá nuevos estudios sobre el punto G femenino y la circuncisión.
Hace ya tiempo leí de esta periodista “El Sexo es Tuyo” y me encantó su enfoque desde el punto de vista de mujer, donde analizaba con rigor y amenidad todos los temas relacionados con la actividad sexual humana, desde las zonas erógenas, la pornografía, el sexo en grupo, etc. Ahora con su nuevo libro, Sylvia de Béjar, dice que no se dedica el suficiente tiempo al sexo y así es, pero yo diría incluso que no se practica lo suficiente y quien se atreve a practicarlo mucho se le acusa de adicto, obseso, ninfómana y otros calificativos. Vivimos en una sociedad estúpida.
Yo creo que hay que dejarse de tonterías y hablar y hacer sexo siempre que los implicados quieran. Desgraciadamente la gente no está preparada moralmente para disfrutar de una sexualidad libre, abierta y sin culpas. Y mientras eso siga así, siempre de verá el sexo como algo extraño, cerrado, privado, escandalizante o perverso en muchos casos. Por otro lado nunca debemos confundir sexo con amor porque aunque muchas veces ambos coinciden, no tienen porque estar en conjunto ya que son diferentes, con lo cual se puede disfrutar de sexo sin amor y amor sin sexo, pero eso es tema ya para otro blog. Veámos la entrevista que se ha hecho hace pocos dias a la autora del libro. Recomiendo la lectura de “Confidencias de Mujer a Hombres”:http://www.elmundo.es/magazine/m75/textos/sexo...
KarlFM.-
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ENTREVISTA A SYLVA DE BÉJAR
¿Hoy en día se dedica el suficiente tiempo al sexo en nuestra sociedad?
No. Porque hablamos mucho y no se dedica el suficiente tiempo de cuidarlo y hablar estos temas con la pareja. Hay que ser atrevido y no tener miedo de decir al otro lo que se piensa por si puedes abrir una nueva puerta. Hay una frase muy bonita de Rousseau: "El mundo de la realidad tiene sus límites, el mundo de la imaginación es ilimitado".
Bonita frase. ¿Pero la sociedad está satisfecha sexualmente?
No lo estamos porque las expectativas son tan irreales que cuando incluso logras aquello que soñabas te preguntas qué hay de nuevo. Los adultos estamos fallando mucho en la parte emocional. Lo que nos atrae de la vida es lo que no tenemos. Si es tan fácil acceder a ello pierde su gracia.
¿Y la sociedad está bien informada sobre temas de sexología?
Tiene posibilidad de estarlo pero otra cosa es que lo esté. Tenemos los medios porque hay muy buenas página webs, programas de televisión y de radio pero existe todavía el problema de que la gente quizás no acceda a ellos porque se busca el lado morboso del tema. Estamos en una sociedad que nos dicen que tenemos que ser hipersexuales hasta tal punto que el sexo se ha convertido en un artículo más de consumo.
¿Existe alguna edad determinada para disfrutar más del sexo?
El momento de máximo vigor sexual del hombre se produce aproximadamente entre los 17 y 20 años. A partir de ese punto va descendiendo, pero muy lentamente. En la mujer el proceso es distinto. Nosotras alcanzamos nuestra máxima plenitud sexual entre los 35 y 40 años. A partir de entonces también empieza a descender lentamente.
¿De qué manera es beneficioso el sexo para la salud?
Desde las maneras aparentemente más triviales: tonifica el cuerpo, quita dolores menstruales y lumbares, combate migrañas, y ayuda a hidratar y proteger la piel porque las glándulas sudoríparas secretan más agua y aceites... hasta otras de enorme peso.
Por ejemplo …
Combate la depresión ya que libera endorfinas lo que provoca sensación de euforia y bienestar disminuyendo el estrés. También previene el cáncer de próstata en los hombres y la atrofia vaginal en las mujeres posmenopáusicas. Asimismo, para los hombres, incluso puede haber un beneficio en términos de longevidad.
Entonces practicar el sexo de una forma activa ayuda a vivir más tiempo...
Está comprobado que las personas que tienen una vida sexual más activa viven más años que las que no la tiene. En un estudio, con un seguimiento a 10 años, los investigadores de la Universidad de Bristol (Inglaterra) examinaron la relación entre la frecuencia de orgasmo y la mortalidad entre los 918 hombres de 45 y 59 años del sur de Gales...
¿Cuál fue su conclusión?
El riesgo de mortalidad se redujo en un 50 por ciento durante ese período entre los hombres que tenían orgasmos con frecuencia, dos o más por semana, frente a los que lo tuvieron menos de un orgasmo al mes. Otro estudio realizado en Queens (Belfast, Irlanda del Norte) muestra que teniendo relaciones sexuales tres o más veces a la semana, los hombres redujeron su riesgo de ataque cardíaco o de derrame cerebral a la mitad.
¿Y quién disfruta más de su sexualidad: las personas sin compromiso o las parejas con una relación estable?
Los estudios dicen que los matrimonios suelen ser más felices porque hay más posibilidades de tener esa relación. Es decir, un soltero no implica que tenga sexo cada día. En cambio, si una persona casada tiene la posibilidad en casa con lo cual es más fácil acceder al sexo a través de esa relación. También la confianza y la intimidad de la pareja permiten nuevas posibilidades.
Por sexos, ¿quién tiene una mente sexualmente más abierta: el hombre o la mujer?
En principio los hombres son mucho más abiertos a las prácticas nuevas y al abrir la relación que la mujer porque desde el principio de los tiempos la mujer era la que tenía el peligro de quedarse embarazada y ser juzgada.
¿Esto no está cambiando?
Es cierto que con la píldora anticonceptiva y otros factores como la independencia económica permiten a la mujer pensar con más libertad y tener una mentalidad sexual más abierta. Además, a diferencia de los hombres, a las mujeres les cuesta menos reconocer que no sabemos algo sobre sexo.
¿El sexo tiene que ser necesariamente egoísta?
En el sexo hay que ser egoísta pero de una forma positiva. Si tú eres feliz también haces feliz a tu pareja.
En el libro también recoge 365 +1 sugerencias. ¿Qué consejos daría para disfrutar de una vida sexual más plena?
El primero y fundamental es no dar por sentada tu vida sexual. Hay que cuidarla y dedicarle tiempo. Otros consejos básicos son saber comunicarte con tu pareja y tener una buena cultura sexual.
Entrevista de Jesús Sancho a Sylvia de Béjar
La Vanguardia, 14 abril 2010