http://www.youtube.com/watch?v=RmVVZtFE2DE
http://www.youtube.com/watch?v=zZgv4S23IC8
Según numerosas profecías, la especie humana está condenada de desaparecer. Así lo han vaticinado durante siglos varios profetas y religiones. ¿Existe esperanza para que esto no ocurra? ¿Es todo un mito? ¿Qué nos aguarda a corto plazo? La mayoría de los expertos aseguran que las profecías se basan en la dimensión espiritual del hombre pero ¿por qué esa espiritualidad? Y si eso del espíritu no es más que una sensación humana y en realidad el futuro está aguardando en la próxima esquina para engullirnos como cualquier estrella que muere en el espacio?
Si el mundo puede cambiar o desaparecer dentro de poco o quien sabe cuando … importa un carajo, la mayoría de la gente cree que esa posibilidad es tan remota y disparatada que les trae sin cuidado, ¿a quién debería importarle que el globo terráqueo pudiera sufrir una catástrofe dentro de poco o más tarde si realmente todos vivimos sin la consciencia cercana de que eso es posible? Sinceramente a nadie.
Todo esto del Apocalipsis, de la alienación galáctica, de las posibles tormentas solares, del movimiento de los polos y del desplazamiento de la corteza terrestre, parecen argumentos más propios para una novela de Arthur C. Clarke o resultados paranoicos fruto de mentes imaginativas, catastrofistas o mesiánicas.
Ni Nostradamus, ni Fulcanelli, ni la predicción de la Cruz de Hendaya, ni tan siquiera el calendario maya, las profecías antiguas, las nuevas teorías científicas, las enseñanzas religiosas o el ya inminente cambio climático, no son alarmas suficientes ni tan siquiera para poner un freno en la rueda de la alocada evolución capitalista. Somos tan prepotentes que creemos que nada es capaz de borrarnos del mapa. Esa es la trampa de nuestro propio egocentrismo.
Todo eso del fin del mundo, venga de donde venga, a muchos les parece una historia entretenida para ver en una peli o en una noticia curiosa de magazine de fin de semana para bromear entre birras y bravas picantes. El ser humano es así de estúpido, cabezota, vacío y poco reflexivo y más cuando se trata de temas donde se juega el tipo, sus avances, o cosas que se escapan a toda comprensión humana. Y es que por naturaleza el ser humano se toma a cachondeo posibilidades que deberían anteponerse, al menos como puntos de reflexión, a su afán desmedido de poder, dinero y prepotencia irracionales.
Muchas culturas antiguas vaticinaron el fin del mundo, asi es, el calendario maya, las profecias de los indios Hopi, las inscripciones de la Cruz de Hendaya, los oráculos de Roma y de Delfos e incluso el I Chin en China revelan lo que se avecina en el 2012, asi como las teorías científicas acerca como que la Tierra estará en una misma linea con el sol y el centro de la galaxia lo que producirá la alteración magnética de los polos ocasionando terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas gigantescas.
Pero lo más curioso del asunto es que encima de no creernos todo eso del fin del mundo -en el fondo no queremos admitir que nuestro paso por esa vida es eso, un simple paso- hemos edificado una civilización basada en bases completamente irreales, en mitos religiosos, donde dioses intangibles gobiernan nuestras vidas, deidades que nadie ha visto pero que damos por supuesto de que existen porque ciertos profetas lo dijeron y escribieron hacen un montón de siglos. En nombre de esos códigos religiosos antiguos hemos matado, torturado, invadido, condenado, perseguido, hemos edificado símbolos ostentosos y ricas iglesias, y hemos declarado guerras, cruzadas, exterminios llevando el sufrimiento a millones de personas mientras se predicaba igualdad, ayuda, amor y paz. Impresionante!!!
Creemos en la religión (incluso hoy en día) y mantenemos a un Papa y su curia que aun no se que demonios hace por el bien del mundo; creemos en Dios y la Iglesia pero nos cuesta admitir que puedan existir fuerzas paranormales o fuerzas naturales capaces de hacer girar la tortilla y que nuestro mundo puede terminar en cualquier momento, algo que incluso en la propia Biblia está descrito como Apocalipsis y Día del Juicio Final.También basamos nuestro poder humano en base a un dinero que no deja de ser otro invento estúpido que de no se existir probablemente el mundo sería mejor.
El otro día fui a ver la última película de Roland Emmerich, 2012, un film de ficción que hay que saber leer entre líneas porque al margen de su grandiosa espectacularidad, perfectos e increíbles efectos especiales y ciertos puntos exagerados de acción de superhéroe, la cinta muestra una trama interesante con unos puntos de reflexión importantes que es preciso desarrollar tras finalizar la visión del largometraje.
No voy a plantear un crítica del film, por la red corren a punta pala y para todos los gustos. Para mi el cine es personal. Hay gente que se flipa con películas que a mi me dejan indiferente pero sea lo que sea siempre procuro sacar mensaje de lo que veo y si no hay nada que sacar es que la película realmente no merecía la pena. Un film es una historia y como tal debe dejarte algo cuando termina. Sin lugar a dudas mejor invertir los euros en 2012 que en The Box, la última partida de Cameron Díaz, un film ininteligible desde principio a fin.
Para mí 2012 deja un claro mensaje muy importante: a pesar de nuestra inmensa civilización, no somos nada porque simplemente somos un punto más en la gigantesca estructura de la Naturaleza, una fuerza desconocida a la que constantemente desafiamos y ponemos a prueba con nuestro irracional sistema de vivir. De repente, sin más, cualquier cosa puede derribar de un soplido toda nuestra querida civilización y poner al ser humano en jaque mate, es decir, situarlo en medio de la cuerda floja con el abismo oscuro bajo sus pies y la desapración como única salida. Somos muy vulnerables y quizás por eso nos vendría bien una cura importante de humildad simplemente para aprender a redirigir los destinos de nuestra amenazada Humanidad y buscar otro camino más armónico tal como describen mayas y Hopis. Si no creemos en el destino, en nosotros mismos en los pocos valores positivos que hemos creado como símbolos de fe y esfuerzo, sino somos capaces de unir nuestros esfuerzos en un objetivo común, tenemos un futuro negro incluso en los momentos más trágicos donde alguien debe decidir quien debe vivir y quien debe morir, un dilema moral que también se plantea en el film.
Nadie sabe con certeza sabe cuando el mundo será diferente o terminará pero lo que si está claro y, por cuestión lógica del evolucionismo, es que todo tiene un principio y un fin y todo está ligado a la ley de las transformaciones. Por más que queramos ser Dios no somos más que un conjunto mortal de carne y huesos.
Probablemente algo va a pasar, si será o no el fin del mundo no lo se, pero a partir de cierto momento la vida en la Tierra será distinta y ojalá sea para mejorar y quitarse de encima esa lacra maliciosa que venimos arrastrando dese hace siglos. Estemos por tanto preparados para cuando llegue ese día mientras tanto reflexionemos junto a las sabias palabras del biólogo francés Jean Rostand:
El hombre es un átomo irrisorio perdido en el cosmos inerte y desmesurado, sabe que su febril actividad no es más que un pequeño fenómeno local, efímero, sin significación y sin sentido. Sabe que sus valores no le sirven más que a él, y que, desde el punto de vista sideral, la caída de un imperio, o incluso la ruina de un ideal, no cuenta más que el hundimiento de un hormiguero bajo el pie de un paseante distraído.
De esta forma, no tendrá otro recurso más que aplicarse en olvidar la inmensidad bruta, que le aplasta y le ignora. Repudiando el vértigo estéril de lo infinito, sordo al aterrador silencio de los espacios, tratará de volverse tan incósmico como inhumano es el universo; bravamente replegado sobre sí mismo, se consagrará humildemente, terrestramente, humanamente, a la realización de sus mezquinos designios, en los que fingirá poner la misma seriedad que si apuntasen a fines eternos.
Saludos.-
