LA LIMOSNA Y EL RECORTE
NO SON LA SOLUCIÓN A LA POBREZA DE UN PAÍS.
EL TRABAJO, LA MOTIVACIÓN Y LOS INCENTIVOS CREADORES,
HACEN QUE UN PAÍS PUEDA CRECER, DAR Y RECIBIR.
KarlFM.-
El avance de la pobreza en países
como España afecta ya a una cuarta parte de la población, lo que pone de
manifiesto la falta de eficiencia de las medidas y estrategias adoptadas por
los gobernantes durante los últimos años. es un momento de cambio y nos toca
asimilar que la clave, como siempre, está en reinventarse, redefinir nuestras
necesidades e identificar qué podemos hacer para satisfacer necesidades ajenas.
¿Nos adaptamos, nos reinventamos o
desaparecemos?
-Carolina Velasco-
Ciencias Económicas en la
Universidad Autónoma de Madrid
Supervisora de Operaciones del
Banco Halifax Hispania.
Colaboradora de GurusBlog en análisis
económicos.
Hoy en día, abrir la prensa sobrecoge. No hay página que no te crispe la azotea. Nuestras vidas se han convertido
en un juego tan perverso, que ser y sentirse “español”,
es, en estos momentos, una completa vergüenza, bajo cualquier ámbito, en el
trabajo, en la política, en la economía, en la vida social, en la cultura, en
todo. Somos un país lamentable y desgraciadamente vamos de mal a peor. Podríamos haber si do un país con clase, con riqueza, con capacidad exportadora y con altos niveles de coeficiente intelectual y empresarial; sin embargo, vamos a la cola, con los muertos de hambre, en el vagón de tercera, donde meten el pienso y las malas hierbas. Que tristeza ver como la piel del bravo toro se convierte en mojama.
Actualmente, y según las últimas
cifras publicadas por la UNICEF, España tiene más de dos millones de niños
sumidos en la pobreza, siendo esta cifra la más elevada de
todos los países de la Unión Europea; tan sólo Rumanía y Bulgaria están por
debajo. Unos 30 millones de niños viven esta situación en los 35 países más
desarrollados del mundo. A efectos de los avances y desarrollos
actuales, es completamente impensable que estos niños mueran de hambre sabiendo
de toda la riqueza existente entre los países desarrollados y las grandes sumas
que se embolsan los políticos, financieros, banqueros y restantes jetas. ¿En
qué clase de mundo vivimos? ¿Hemos llegado al extremo de que la vida de los niños nos importa un carajo? Cada vez que mis años se acumulan me voy dando cuenta de que el mundo va mal y que tarde o temprano esto tendrá un trágico final. Tanta injusticia y maldad son insostenibles y convierten a la Humanidad es una voragine fría, egocéntrica, obsesiva y mortal, cuya única finalidad es la ambición del poder para generar una completa sumisión.
La inmensa
mayoría de españoles deberían saber de todo esto, aunque muchos de ellos hagan la vista gorda, no
sean conscientes o simplemente pasen del tema; los que si somos conscientes de esta debacle, estamos hartos de ver como la
escasa masa cerebral de esta nación, se está convirtiendo en una pésima hamburguesa de bajo
precio; vivimos en un país donde ya no se piensa, no se produce, donde los
escándalos financieros se han convertido en variable cotidiana hasta tal
extremo que parece normal; solo hay bocazas, latrocinios de oro, caraduras,
hipócritas y vividores de alto standing;
el resto vive sumergido en la más profunda sumisión, carencia e inseguridad. Para
colmo, los políticos persiguen atrasar las jubilaciones y reducir las
pensiones. Quieren que la gran masa trabajadora pague los excesos, abusos,
corrupciones y enriquecimientos de las clases dirigentes que, abusivamente, se ha
enriquecido mediante el robo, la estafa y la pésima gestión.
Y es que cada vez que en este
país algún famoso, político, banquero y demás especímenes abren la boca, es
para salir huyendo, porque nada de lo que dicen
es creíble; solo hablan sandeces, amenazas, mentiras, amaños,
encubrimientos, trampeos, partidismos, intereses, influencias y silencios, con la única finalidad de no destapar la madriguera
del conejo. Da igual si escuchas a
los políticos, si ves la tele, lees la prensa o las revistas, te tragas la
publicidad, acudes a los médicos, a los curas, a los abogados, a los maestros,
a los tribunales de justicia, a la policía, a los banqueros, a los mercados, o
la madre que los parió, todo está absolutamente engrasado para que el sistema ruede mientras se va chupando del engaño, muy sabiamente montado. Este país
es una inmensa jarana y, nos guste o
no, todos mantenemos su sistemática supervivencia.
Por tanto, todo lo que ves, lo
que compras, consumes, quieres hacer, o adquieres como propio, no es lo que
parece ser; por ello antes que nada, hay que desmenuzarlo todo, analizarlo,
compararlo y contrastarlo, porque aun así, suponiendo que se superen a priori todos los análisis realizados,
pasado un tiempo, todo fallará y se terminará haciendo caldo para la gallina.
La vida es un puro negocio y todos
somos carnaza para los tiburones que la gestionan. Los programas políticos, los
recortes presupuestarios, las rebajas salariales y de servicios, las pérdidas y
ajustes sociales, los seguros, las multas, las ofertas, los descuentos, las
rebajas, los medicamentos, los alimentos, los impuestos, etc., todo forma parte
de la estrategia, según corran los tiempos de vacas gordas o vacas flacas.
Todo aquello que pagamos o perdemos, sirve para engordar las arcas de los que chupan a costa nuestra, para seguir viviendo como emperadores, como oligarcas del jetismo y el apropiamiento indebido; curiosamente se atreven a bajar los sueldos de los trabajadores pero ellos mantienen los suyos, los incrementan o se autogestionan primas y pensiones millonarias, aun así haciendo un mal trabajo, no solucionando los problemas, endeudando el país mas, cortando por donde no deben y manteniendo por donde deberían cortar. Pero es que además, quieren justificarse a toda costa, intentando culpabilizar a los ciudadanos diciendo que no son responsables, y que están acostumbrados a ser niños bajo el cálido sustento paternalista del Estado.
Todo aquello que pagamos o perdemos, sirve para engordar las arcas de los que chupan a costa nuestra, para seguir viviendo como emperadores, como oligarcas del jetismo y el apropiamiento indebido; curiosamente se atreven a bajar los sueldos de los trabajadores pero ellos mantienen los suyos, los incrementan o se autogestionan primas y pensiones millonarias, aun así haciendo un mal trabajo, no solucionando los problemas, endeudando el país mas, cortando por donde no deben y manteniendo por donde deberían cortar. Pero es que además, quieren justificarse a toda costa, intentando culpabilizar a los ciudadanos diciendo que no son responsables, y que están acostumbrados a ser niños bajo el cálido sustento paternalista del Estado.
No importa si los responsables de
quiebras bancarias son los culpables de las mismas, a ellos no les importa
sacar la katana y rebanar las cabezas
de las familias trabajadoras, de cargarse la riqueza del país, de los derechos
históricamente adquiridos. España es un país extraño, decadente, donde todo lo
villano es posible y el resto va directo a la centrifugadora.
KarlFM.-












































































