viernes, mayo 11, 2012

ESPAÑA SE HUNDE … Y NO ES BROMA


Los políticos son siempre lo mismo. 
Prometen construir un puente aunque no haya río.

Nikita Jruschov 
(1894-1971) Político ruso.

Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los designios.

Diego de Saavedra Fajardo 
(1584-1648) Diplomático y escritor español.

*
El que no se atreve a ser inteligente, se hace político.
Enrique Jardiel Poncela 
(1901-1952) Escritor español.

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A principios de 2009, el pueblo islandés, al borde del colapso económico, dijo basta!!!. El Gobierno dimitió e Islandia se entregó a la difícil tarea de afrontar la crisis haciendo lo contrario de lo que estaban haciendo los demás: se negaron a rescatar a la banca y votaron en contra de pagar sus deudas con dinero público, persiguieron judicialmente a los banqueros y políticos responsables, ignoraron las amenazas de los mercados y consiguieron negociar con el FMI una salida  adaptada a sus propios planteamientos. ¿El resultado? Tres años después, el país está empezando a ver la luz al final del túnel.

En España la cosa no es así. Los españoles no son los islandeses, descendientes de los bravos vikingos. Aquí no hay pelotas, demasiada fiesta y tacatá, es decir, mucho hablar de fútbol, cotilleo y otras sandeces pero de verdades y agallas ná de ná. España es un país de chorizos y como español que soy, me avergüenzo de ello. ¿Dónde está esa furia española que tanto colmaron las covers internacionales cuando La Roja ganó el Mundial de Fútbol? Parece que las únicas pelotas que corren por España son las que circulan por el césped de los estadios de futbol, aunque muchas de ellas se fabrican en China. España se ha convertido en un país de gangsters y, para colmo, dentro de poco ya tendremos EuroVegas, un modelo de negocio quimérico perfecto para mafias, blanqueos y todo tipo de vicios que provocará un gasto público multimillonario. Spain is Different !!!

Pasa el tiempo y sigo viendo España como un país diferente, que va a su bola y siempre fuera de la tangente. Todavía tengo grabada aquella famosa frase que un mexicano maya me contó un día cuando, años atras, estuve en Rio Lagartos, Yucatán: “ustedes, los españoles, vinieron hace tiempo a quitarnos el oro, y ahora ustedes regresan para devolverlo”. Cuanta razón tenia ese mexicano que salía cada mañana a pescar con su barcachuela por los manglares de la zona. Nunca me gustó la historia de mi país, sobretodo en lo que hacia referencia a los Reyes Católicos, la llamada Conquista de América, y, posteriormente, los períodos históricos de las dictaduras de Primo de Rivera y Francisco Franco, respectivamente. Cuanta falsedad nos hicieron estudiar, en pos a valores nacionales que nunca han sido orgullo de muchos españoles. La historia siempre define a los pueblos y España, siempre ha sido pasto de ladrones, inquisidores, invasores o dictadores. Pero regresemos al presente, una realidad que, a cada segundo, se vuelve más turbia y viscosa.

España nunca ha sido esa tierra prometida donde todo relucía como una brillante sonrisa; España no es Rock And Roll, no es America del Norte ni Alemania o Francia, España es pasodoble y bravas. Si los españoles no somos capaces de parar esto, España se hunde y por el olor que huelo no veo pañuelo capaz de neutralizar toda esa pestilencia que, día a día, aflora por las cañerías político-económicas de un país a la deriva. Recuerdo que cuando era niño, creía y veía a los políticos como grandes hombres y mujeres capaces de llevar correctamente las riendas de un país, y hacerlo grande, importante, con clase y herencia, como hacen unos buenos padres con sus hijos o unos buenos empresarios con sus empresas. Pero ahora, de mayor, llegando a una edad donde todo debería ser Rock And Roll, España se sale de línea, revienta su asfalto y amenaza como una feria de vanidades. De la fiesta se ha pasado a la tragedia y de ésta al puro cachondeo, en un plis plas, argumentando burbujas explosivas y otros cantos de sirena, cuando en realidad, los gordinflones de élite son los que se han comido el país. Los políticos, bancos y financieros españoles, salvo contadísimas excepciones, se han licenciado honoris causa en corrupción y latrocinio, con la resultante vergüenza de sus profesiones. 

Y es que un país que recorta educación, escuelas, sanidad, salarios, que sube los impuestos a sus ciudadanos hasta dejarlos con la lengua seca, que inventa nuevas leyes para dejar sin trabajo a miles de ciudadanos, que desahucia familias enteras con niños pequeños y los deja en la calle, pero  sin embargo, en contraposición, tolera, protege y favorece a los que controlan los cotarros económicos y se lucran con ellos, es un país que no vale nada, es un país de hipócratas, de mala gente, de egoístas, de personajes sin escrúpulos que, a pesar de sus “grandes estudios” son una pandilla de ineptos, que deberían estar haciendo carreteras a pleno sol, en lugar de tomar jacuzzis y suculentas mariscadas a costa de los fondos públicos. Un país así, no merece ni escudo ni bandera; es una nación ingobernada por piratas, que usan España, como trampolín y tapadera de sucios negocios y trapicheos de baja estofa, incluyendo en el paquete, regalos, favores, fichajes multimillonarios, favores secretos, comisiones suculentas, salarios de escándalo y pensiones vitalicias que desorbitan los ojos de cualquier mortal con buena vista. Y encima tienen la suficiente caradura como para mofarse del país mientras sus operaciones siguen in crescendo (recordar la mofa de los casos Gürtel, Millet, por poner tan solo un par de ejemplos). Ahora se ha añadido en el pack la movida de Bankia y habrá más.

Ser político en España es un chollo y mientras el chollo dure, habrá quienes se aprovecharan de la movida para amasar fortunas y establecer lazos de compromiso secreto; luego, si te pillan, no pasa nada, cuatro días en las portadas de los medios y luego, a vivir del  cuento el resto de los días. Esto no puede continuar así. La vaca ya no tiene tetas, no hay mas leche pero siguen amorrados a la ubre. Ellos, solo ellos, esos que siempre ríen y acusan al vecino, son los que están quemando la piel del toro que, al final, quedará convertida en cenizas. España nunca mas volverá a lucir sus diamantes, porque nunca los ha tenido, pero si tenía sol e ilusiones, sueños por ser un país normal, con la esperanza de vivir mejor. Un país que, de estar bien gestionado, sería un país armónico, porque todos podrían estar contentos. Los trabajadores no piden Masserattis, chalets de lujo, ni mariscadas ni putas de 2000 euros la noche, quieren un salario digno, justo, acorde para cumplir sus necesidades y mantener a sus familias; quieren una estabilidad, poder comprar sus alimentos, pagar sus casitas y poder disfrutar de una pensión cómoda, tras haber dado su vida por el bienestar de la sociedad. Arreglar España va a ser una tarea difícil, si es posible, un milagro debería ocurrir para que todo volviera a ser minimamente normal; o los españoles espabilamos, y ponemos a esa gentuza responsable en el lugar que merecen, o todos prontamente iremos a parar al fondo de las marismas.

Fotomontaje y texto: KarlFM.-

1 comentario:

  1. Karl hem estat llegin el document la mare y yo, soc la Ester, et vui preguntar, que fer?¿?¿per aconseguir algo...¿?¿?yo estic com en pause...no se que fer.... un petonasss et deixo el meu email, ester-star@hotmail.es

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