Los políticos son siempre lo
mismo.
Prometen construir un puente
aunque no haya río.
Nikita Jruschov
(1894-1971) Político ruso.
*
Todo el estudio de los políticos
se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad,
disimulando el engaño y disfrazando los designios.
Diego de Saavedra Fajardo
(1584-1648) Diplomático y
escritor español.
*
El que no se atreve a ser
inteligente, se hace político.
Enrique Jardiel Poncela
(1901-1952) Escritor español.
***
A principios de 2009, el pueblo
islandés, al borde del colapso económico, dijo basta!!!. El Gobierno dimitió e
Islandia se entregó a la difícil tarea de afrontar la crisis haciendo lo
contrario de lo que estaban haciendo los demás: se negaron a rescatar a la
banca y votaron en contra de pagar sus deudas con dinero público, persiguieron
judicialmente a los banqueros y políticos responsables, ignoraron las amenazas
de los mercados y consiguieron negociar con el FMI una salida adaptada a
sus propios planteamientos. ¿El resultado? Tres años después, el país está
empezando a ver la luz al final del túnel.
En España la cosa no es así. Los
españoles no son los islandeses, descendientes de los bravos vikingos. Aquí no
hay pelotas, demasiada fiesta y tacatá, es decir, mucho hablar de fútbol,
cotilleo y otras sandeces pero de verdades y agallas ná de ná. España es un
país de chorizos y como español que soy, me avergüenzo de ello. ¿Dónde está esa
furia española que tanto colmaron las covers internacionales cuando La Roja
ganó el Mundial de Fútbol? Parece que las únicas pelotas que corren por España
son las que circulan por el césped de los estadios de futbol, aunque muchas de
ellas se fabrican en China. España se ha convertido en un país de gangsters y,
para colmo, dentro de poco ya tendremos EuroVegas, un
modelo de negocio quimérico perfecto para mafias, blanqueos y todo tipo de
vicios que provocará un gasto público multimillonario. Spain is Different !!!
Pasa el tiempo y sigo viendo
España como un país diferente, que va a su bola y siempre fuera de la tangente.
Todavía tengo grabada aquella famosa frase que un mexicano maya me contó un día
cuando, años atras, estuve en Rio Lagartos, Yucatán:
“ustedes, los españoles, vinieron hace tiempo a quitarnos el oro, y ahora
ustedes regresan para devolverlo”. Cuanta razón tenia ese mexicano que salía
cada mañana a pescar con su barcachuela por los manglares de la zona. Nunca me
gustó la historia de mi país, sobretodo en lo que hacia referencia a los Reyes
Católicos, la llamada Conquista de América, y, posteriormente, los períodos
históricos de las dictaduras de Primo de Rivera y Francisco Franco,
respectivamente. Cuanta falsedad nos hicieron estudiar, en pos a valores
nacionales que nunca han sido orgullo de muchos españoles. La historia siempre
define a los pueblos y España, siempre ha sido pasto de ladrones, inquisidores,
invasores o dictadores. Pero regresemos al presente, una realidad que, a cada
segundo, se vuelve más turbia y viscosa.
España nunca ha sido esa tierra
prometida donde todo relucía como una brillante sonrisa; España no es Rock And
Roll, no es America del Norte ni Alemania o Francia, España es pasodoble y
bravas. Si los españoles no somos capaces de parar esto, España se hunde y por
el olor que huelo no veo pañuelo capaz de neutralizar toda esa pestilencia que,
día a día, aflora por las cañerías político-económicas de un país a la deriva.
Recuerdo que cuando era niño, creía y veía a los políticos como grandes hombres
y mujeres capaces de llevar correctamente las riendas de un país, y hacerlo grande,
importante, con clase y herencia, como hacen unos buenos padres con sus hijos o
unos buenos empresarios con sus empresas. Pero ahora, de mayor, llegando a una
edad donde todo debería ser Rock And Roll, España se sale de línea, revienta su
asfalto y amenaza como una feria de vanidades. De la fiesta se ha pasado a la
tragedia y de ésta al puro cachondeo, en un plis plas, argumentando burbujas
explosivas y otros cantos de sirena, cuando en realidad, los gordinflones de
élite son los que se han comido el país. Los políticos, bancos y financieros
españoles, salvo contadísimas excepciones, se han licenciado honoris causa en
corrupción y latrocinio, con la resultante vergüenza de sus profesiones.
Y es que un país que recorta
educación, escuelas, sanidad, salarios, que sube los impuestos a sus ciudadanos
hasta dejarlos con la lengua seca, que inventa nuevas leyes para dejar sin
trabajo a miles de ciudadanos, que desahucia familias enteras con niños
pequeños y los deja en la calle, pero sin embargo, en contraposición,
tolera, protege y favorece a los que controlan los cotarros económicos y se
lucran con ellos, es un país que no vale nada, es un país de hipócratas, de
mala gente, de egoístas, de personajes sin escrúpulos que, a pesar de sus “grandes
estudios” son una pandilla de ineptos, que deberían estar haciendo carreteras a
pleno sol, en lugar de tomar jacuzzis y suculentas mariscadas a costa de los
fondos públicos. Un país así, no merece ni escudo ni bandera; es una nación ingobernada
por piratas, que usan España, como trampolín y tapadera de sucios negocios y
trapicheos de baja estofa, incluyendo en el paquete, regalos, favores, fichajes
multimillonarios, favores secretos, comisiones suculentas, salarios de
escándalo y pensiones vitalicias que desorbitan los ojos de cualquier mortal
con buena vista. Y encima tienen la suficiente caradura como para mofarse del
país mientras sus operaciones siguen in crescendo (recordar la mofa de los
casos Gürtel, Millet, por poner tan solo un par de ejemplos). Ahora se ha añadido
en el pack la movida de Bankia y habrá más.
Ser político en España es un
chollo y mientras el chollo dure, habrá quienes se aprovecharan de la movida
para amasar fortunas y establecer lazos de compromiso secreto; luego, si te
pillan, no pasa nada, cuatro días en las portadas de los medios y luego, a
vivir del cuento el resto de los días. Esto no puede continuar así. La
vaca ya no tiene tetas, no hay mas leche pero siguen amorrados a la ubre.
Ellos, solo ellos, esos que siempre ríen y acusan al vecino, son los que están
quemando la piel del toro que, al final, quedará convertida en cenizas. España
nunca mas volverá a lucir sus diamantes, porque nunca los ha tenido, pero si
tenía sol e ilusiones, sueños por ser un país normal, con la esperanza de vivir
mejor. Un país que, de estar bien gestionado, sería un país armónico, porque
todos podrían estar contentos. Los trabajadores no piden Masserattis, chalets
de lujo, ni mariscadas ni putas de 2000 euros la noche, quieren un salario
digno, justo, acorde para cumplir sus necesidades y mantener a sus familias;
quieren una estabilidad, poder comprar sus alimentos, pagar sus casitas y poder
disfrutar de una pensión cómoda, tras haber dado su vida por el bienestar de la
sociedad. Arreglar España va a ser una tarea difícil, si es posible, un milagro
debería ocurrir para que todo volviera a ser minimamente normal; o los
españoles espabilamos, y ponemos a esa gentuza responsable en el lugar que
merecen, o todos prontamente iremos a parar al fondo de las marismas.
Fotomontaje y texto: KarlFM.-

Karl hem estat llegin el document la mare y yo, soc la Ester, et vui preguntar, que fer?¿?¿per aconseguir algo...¿?¿?yo estic com en pause...no se que fer.... un petonasss et deixo el meu email, ester-star@hotmail.es
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