“Es verdad que las razones para estar indignados pueden verse hoy menos claramente relacionadas o el mundo se ha vuelto demasiado complejo. ¿Quién está haciendo el ordenamiento, quién lo decide? No es sencillo diferenciar entre todas las corrientes que nos gobiernan. No estamos lidiando con una pequeña elite cuyas actividades pueden ser fácilmente visibles. Este es un mundo vasto, en el cual tenemos una sensación de interdependencia. Vivimos en una interconectividad como nunca antes. Pero en este mundo todavía hay cosas intolerables. Para verlas, es bueno y necesario mirar, buscar. Le digo a los jóvenes, busquen poco y eso es lo que van a encontrar. La peor de las actitudes es la indiferencia, es decir no puedo hacer nada contra eso. Ya me las arreglaré para salir adelante. Por incluirte a ti mismo en esto, pierdes uno de los elementos que hacen al ser humano: la facultad de indignarse y el compromiso que es una consecuencia de lo primero. Estoy agradablemente sorprendido de que España se indigne”.
Stéphane Hessel,
Autor del libro, Indignados.
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“No basta con indignarse, es necesario convertir la indignación en resistencia y dar un paso más, el momento histórico impone la acción, la movilización, la protesta y la rebelión pacífica".
José Luís Sampedro.
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Como bien dice la prensa francesa, concretamente Le Monde, “España es un país poco acostumbrado a las reivindicaciones”. Cierto, los españoles hablan mucho pero actúan poco y así les va. Probablemente eso se deba a que España -a diferencia de Francia que tiene a sus espaldas una Revolución popular y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano- sea un país que aun vive en la sombra inconsciente de haber sufrido dos Repúblicas fallidas que dieron lugar a sus dos correspondientes dictaduras, la primera que generó la dictadura de José Antonio Primo de Ribera, y la segunda, que dio lugar a la dictadura de Francisco Franco y que durante 40 largos años dilapidó todas las libertades de los españoles. Eso pesa y deja recuerdos que precisan tiempo y mucha labor psicosocial para borrarlos del inconsciente. Quizás por eso los españoles somos una sociedad más vulnerable y más tendente a la sumisión y al pasotismo que otra, dos hechos que, junto a la inoperancia de los sindicatos y de los mass media, convierten la realidad española en un potaje de lentejas y garbanzos en constante estado de ebullición.
Pero siempre hay una esperanza de que un día las cosas sean diferentes y eso depende de nuestros niños y jóvenes a los que tenemos que concienciar de que siempre existen otras posibilidades de vida. Y justamente en estos momentos se está gestando un renacer de las conciencias sociales como un acto de resistencia y demandas ante una situación de saturación insostenible. No olvidemos que toda sociedad y sistema crea sus propios enfermedades y remedios y cuando un cuerpo enferma es que algo ha dejado de funcionar correctamente. Unos creen que lo que falla son los gobiernos y no el sistema pero los responsables de todo este mal son otros, esos que están detrás de los gobiernos y se llaman poderes económicos; esos son realmente los responsables de todo este receso social.
Pero siempre hay fuerzas que surgen para resistir y en estos momentos los jóvenes están clavando sus afilados colmillos en la yugular del sistema, justamente en el momento más delicado para la cima del poder y de su oposición: las elecciones generales del domingo 22 de mayo de 2011. No cabe duda de que la clase política bipartida está preocupada y efervescente; un enjambre de mosquitos tigre revolotean molestos sobre sus cabezas y con ganas de hincar el aguijón para provocar una erupción peligrosa. Es por ello que las juntas electorales de Madrid y otras ciudades españolas como Sevilla, Granada, Oviedo, Almería y Gijón, han disparado sus alarmas prohibiendo las concentraciones al entender que podían afectar a la campaña política electoral; en Barcelona las concentraciones crecieron y hubo cacerolada. Muchos españoles fuera del país se manifestaron también antes las embajadas de España de Londres, Berlín, París, Lisboa, Copenhague y Bruselas. Las redes sociales están consiguiendo movilizar las consciencias de la gente algo que los sindicatos y los mass media, así como otros partidos políticos con verdadera alma de cambio, deberían hacer y no hacen porque están vendidos al poder dominante. Los jóvenes han identificado perfectamente a los opresores y la sumisión del poder político al poder económico; no confían en ningún político.
El sistema está con las pelotas apretadas y salivando continuamente como los perros de Pavlov. Llevamos muchos años de abusos, de privilegios, de humillaciones y esto había que pararlo como fuere; como siempre los más jóvenes son los que se levantan y sacan las castañas del fuego; los adultos deberíamos aprender de estos chavales que luchan por sus sueños. Los manifestantes han sido listos y deben permanecer así sin violencias. Ellos se han acogido al artículo 21 de la Constitución española que reconoce el “derecho de reunión pacífica sin necesidad de autorización previa”. El civismo y la tranquilidad es la clave del éxito. Las sociedades han avanzado gracias a que algunos han sabido decir BASTA!
Los entendidos en movimientos sociales estiman que se está produciendo un nuevo renacer de la sociedad civil, Ahora hay más razones que en mayo del 68 para organizar una revuelta. Pero ¿por qué los jóvenes son los que alzan sus banderas?
“Porque padecen los problemas en sus propias carnes, son un espejo de la sociedad. Tienen un sistema inmunológico menos que la sociedad adulta y, sin embargo, son los que más energía tienen para luchar. Antes no protestaban porque estaban anestesiados en una sociedad de consumo, con situaciones familiares atípicas, viviendo una vida irreal, sin poder emanciparse y porque a diferencia de lo que sucedía en mayo del 68, no tienen intelectuales críticos que los espoleen. Las palabras de Michael Foucault en el 71 sobre lo lejos que se está de la democracia son ahora más reales que nunca pero en aquellos tiempos estaban Foucault y otros y ahora no hay nadie. Los intelectuales han olvidado la responsabilidad y los profesores nos limitamos a dar temarios porque estamos aplastados por el rodillo de la tecnocracia que nos obliga a pasar más tiempo rellenado formularios kafkianos que investigando”.
Fernando Gil Villa,
Profesor de Sociología en la Universidad de Salamanca,
autor de los libros “Juventud a la Deriva” y “La Exclusión Social”.
¿Hacia dónde irá este movimiento juvenil de protesta social? En estos incipientes momentos nadie lo sabe, no hay una respuesta clara, todo ha sido muy rápido, una reacción para muchos inesperada, una arcada y vómito consecuencia de un mal de vientre que dura hace mucho tiempo; pero lo que si es cierto es que el objetivo final será concretar una revolución política y social que rompa de una vez por todas con ese bipartidismo que tanto daño hace a nuestro país, generando constantes enfrentamientos entre Dos Españas de la que históricamente parece que aun no hemos salido. Se precisan opciones alternativas que desfragmenten esa bipolaridad tan enfrentada y que incluso futbolísticamente ha demostrado hasta donde puede llegar a crisparse. Esa construcción revolucionaria, esa spanish revolution como algún medio ha querido sacarse de la manga creativa para vender titulares, no debe ser edificada desde la “acampada” como algún periodista listillo de La Vanguardia ha querido etiquetar a la explosión juvenil de estos días; las construcciones revolucionarias se edifican desde la intelectualidad de un país, en colaboración con medios de comunicación y sindicatos, una tríade que hoy en día, está completamente sometida al poder por un puñado de suculentos euros mensuales y columnas de opinión con reserva vitalicia.
Las personas que protestan tienen sus motivos y representan esa masa que sufre en propia carne las injusticias e ineptitud del sistema. La misión de los “entendidos” no es criticar lo que valientemente hacen unos jóvenes si no tomarlos en serio y ayudarles a encauzar su protesta hacia un cauce intelectual, político y social adecuados. Lo fácil es criticar las iniciativas mientras se contempla la vida desde la poltrona o desde el ático intelectual a sueldo, desde estas posiciones la realidad se deforma y las iniciativas se ven como una estampida de búfalos o un campamento de cherokees, olvidando que una vez estos críticos de salón en sus tiempos “progres” iban a la uni mientras papá pagaba las facturas.
Quiero recordar que los privilegios franquistas, los políticos con poltrona y la mutilación de todas las libertades de los españoles, tardaron 40 años en desaparecer, es decir, se tardó 4 décadas en tener las pelotas de acampar y empanarse y de salir a la calle corriendo tras las cargas policiales de los grises, los autobuses incendiados y los vandalismos de la llamada izquierda progre de los 70. Muchos de los que ahora escriben en periódicos de élite o ocupan cargos políticos en sus respectivas comunidades autonómicas, corrían acojonados para no ser alcanzados por las porras o las balas de goma mientras gritaban a los cuatro viento …. LIBERTAD!!!
En aquellos tiempos no se podía quitar a los jóvenes Internet, desgraciadamente aun no existía, pero había otras cosas …. se prohibían libros, se cambiaban las letras de las canciones, se censuraban películas y no había más remedio que ir a Perpignan (France) o a Andorra para comprar las ediciones de Ruedo Ibérico, ver los desnudos de Emmanuelle, ir a los sex shops o asistir a los cursillos de verano de los campos universitarios del Rosellón francés. Todo esto costaba dinero y de dónde salía la pasta para sufragarse estos caprichos progresistas?. Quiero recordar también que los intelectuales rebeldes de la época escribían contra el sistema desde revistas de izquierda como El Viejo Topo, Hermano Lobo, La Codorniz, El Papus, Triunfo o Ajoblanco aunque muy a menudo sufrían los secuestros de la censura de la época.
No está bien que ciertas mentes supuestamente talentosas de este país utilicen en sus escritos frases fuera de contexto y hábilmente entrelazadas para desvirtuar o poner en duda manifestaciones espontáneas y razonables de personas que representan la gran mayoría de los españoles aunque muchos se queden en casa y no vayan a la “acampada”; frases como “Pueden cosernos a porrazos pero nunca nos quitarán InteneeeeeEEEER!” o “Mamá ¿me das dinero para la acampada?”. Hay que ser respetuoso con las personas que manifiestan sus preocupaciones y que por desgracia no tienen columnas reservadas en la prensa para poder expresar sus descontentos o fumadas mentales. Cabe preguntarse … ¿Quién está contento con la situación actual que se vive en España?
En una sociedad como la española pocos alternativas hay para mostrar desacuerdos ya que viendo el panorama todo, hasta ahora parecía anestesiado, ni siquiera esos que escriben a menudo en la prensa y hablan por la radio o por la tele, parecen hijos vip del sistema. Son aquella rama que decidieron tomar la pastilla roja en lugar de la azul y viven acomodados en su mundo Matrix ajeno a la realidad real.
¿Dónde está esa crítica que pone en duda el funcionamiento del sistema y las sociedades? ¿Dónde están estos intelectuales que construyen las bases de los movimientos revolucionarios? ¿Dónde están personas como Noam Chomsky, Michel Foucault, Herbert Marcuse, etc … que en sus tiempos marcaron las líneas para cambiar la sociedad? ¿Dónde están estos partidos políticos que dan la cara y buscan enfrentarse al sistema para conseguir mejoras en vez de recortes y pérdidas? ¿Dónde está esta prensa o medios que no esconden la verdad ni manipulan la realidad poniendo en jaque al sistema? ¿Dónde están los sindicatos de los trabajadores que realmente promueven los movimientos resistencia y lucha?
Los jóvenes han estado solos, abandonados, impregnados de consumo generado por estos adultos que conducen el sistema porque saben que los jóvenes son los que pueden cambiar las cosas; no han tenido apoyo de nadie, salvo contadas excepciones, pero se han auto organizado por si mismos, a su manera y lo que vale es que están sabiendo transmitir el mensaje. Para mi su grito es un duro golpe sobre la mesa, una arcada y un vómito para decir basta y zarandear la clase política de este país, algo que los eruditos privilegiados no han querido ni sabido hacer porque viven cómodamente acolchados en sus parcelas diamantinas. Y aunque en un principio estos jóvenes aun no tengan claro muchas cosas, la primera fase está sobre la mesa, ahora queda que la tríade haga su cometido, si tienen agallas.
En estos momentos, padres y adultos, debemos secundar y apoyar esta rebelión juvenil y sumarse a ella porque como padres y adultos que somos debemos defender el presente y futuro de todos, porque todos formamos parte de la sociedad afectada. Los intelectuales, los profesores, las universidades, las escuelas, los medios de comunicación, los sindicatos, etc., deberían volver a repasar sus respectivos códigos deontológicos y recordar para que eligieron sus profesiones ya que han doblegado sus conciencias en pos a quien les paga. La sociedad necesita voces intelectuales sinceras, comprometidas por las causas justas, gente verdadera que crea en los cambios, en la vida, y que desde sus propios espacios ayuden a construir las directrices y objetivos para que las iniciativas prosperen y lleguen a buen puerto. La sociedad no precisa de profesionales que envenenen con sus palabras las causas justas, ya sabemos que el sistema usa cualquier medio para aplastar los actos que vayan en su contra, sino que precisa de mentes despiertas cuyo intelecto no esté infectado por el virus del poder, gente capaz de escribir pensamientos coherentes que ayuden a mejorar la sociedad y a aglutinar los movimientos hacia una canalización correcta. Evitemos que futuros periodistas se vean moralmente obligados a escribir reflexiones como: “Siento vergüenza de estudiar periodismo y entrar algún día a formar parte de este gran circo mediático, de ser ciudadano y que me mientan a la cara, de que se manipule la realidad” (Esperanza Fernández, estudiante de Periodismo. Carta de los Lectores (diario 20 Minutos, 19-05-2011)
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Texto: KarlFM.-



B E S T I A L !!!!!
ResponderEliminarMario BG