

¿Cuál es el límite entre el arte, la tortura, el derecho a la vida y la libertad?. El control social se debilita cuando se corta el vínculo entre los actos realizados y sus consecuencias. Cuando se desactiva el control moral, la persona puede llevar a cabo acciones crueles que no haría en condiciones normales, cambiando su comportamiento hacia otros individuos. El control moral se desactiva cuando la persona siente que sus conductas reprobables son justificadas o desvincula sus conductas reprobables con las consecuencias negativas para otros. Cada persona debe identificar y rechazar las actitudes en su sociedad que estimulan el trato desigual y la agresión.
Negligencias, abandonos, tenencia irresponsable, espectáculos crueles, brutales procedimientos industriales, investigaciones científicas sin escrúpulos, son algunos actos de crueldad con animales que demuestran aun más la posible y denigrante condición humana. ¿Por qué razón personas comunes cambian su comportamiento y apoyan acciones crueles contra otros seres vivos?
La sola idea de que una cosa cruel pueda ser útil es ya de por sí inmoral.
Marco Tulio Cicerón
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Proverbio árabe
Marco Tulio Cicerón
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Proverbio árabe
La crueldad humana es un misterio. Nadie sabe aún en que parte de nuestro cerebro habita ese impulso que obliga a las personas a exterminarse, un raro honor que sólo compartimos con las ratas. El placer sádico de la tortura, la atracción festiva de la muerte, el rito religioso instituido en torno a la matanza de seres de la misma especie sólo se da en los humanos.
Las ratas también se autoaniquilan pero, al contrario que los hombres, no toman esa característica como un hecho cultural o timbre de gloria ni jalonan ese largo camino de sangre, que se llama historia, con estatuas de héroes y mártires. Habrá que aceptar humildemente que la crueldad humana es algo natural, efecto de una descompensación de minerales en algún bulbo del cerebro.
Actualmente tenemos la sociedad española dividida por un tema de cuernos, no por cuestión de infidelidades de pareja sino por una ilógica infidelidad al sentido común. Corridas de toros si, corridas de toros no, o mejor dicho, crueldad si crueldad no, porque en el fondo es eso, se somete a votación la crueldad en si misma, en nombre de lo que sea, para quien sea y que demonios represente o signifique; los actos deplorables en nuestra sociedad deben desaparecer si queremos seguir luciendo en el pecho la etiqueta de humanos. El Arte es creación jamás destrucción.
Parece ser que para a ciertos “humanos” el acto de torturar y matar ciertos animales como parte esencial de un espectáculo y cultura únicos, es considerado una tradición milenaria, un supuesto “arte”, “belleza plástica”, riqueza de cualidades “humanas”, simbología especial y un folklore insustituible.
El sufrimiento o la muerte de un ser vivo nunca debería convertirse en un espectáculo de una cultura. No valen las justificaciones y comparaciones ni siquiera las reminiscencias históricas; en la época de los romanos los hombres se enfrentaban a muerte con leones en las arenas del Coliseo y sin embargo a pesar de formar parte de una cultura hoy en día sería impensable. Hay cosas y tradiciones que con el tiempo se superan porque el ser humano supuestamente evoluciona y aprende a diferenciar lo salvaje de lo civilizado. La historia de la Humanidad está plagada de tradiciones que con el paso de los tiempos han visto su adiós.
Una persona que abusa de los animales no puede tener empatía hacia otros seres vivos y tiene el riesgo de generar violencia hacia las personas. La violencia es violencia y matar es matar.
La producción de carne, la obtención de pieles, los experimentos científicos con animales y las producciones industriales de animales para alimentos, son también, actos crueles que deberían prohibirse unos y ser regulados otros de manera más humana; la supervivencia de una raza nunca debería basarse en la crueldad sistematizada e irracional de sus víctimas. Matar nunca debe ser una cualidad que ensalce los valores humanos. La muerte es el final de la vida y no un espectáculo.
Muy diferente es cuando un ser vivo, de la especie que sea, mata por su supervivencia, es decir, para alimentarse o como defensa propia de si mismo y de su hábitat. Aunque algunas de estas muertes por supervivencia se basen en sus crueles y deshumanizados sistemas, su finalidad no consiste en el espectáculo emocional que provoca, sino en alimentar a millones de humanos que claman comer cada día en todas las partes del mundo. Desgraciadamente somos demasiados y la muerte industrializada en forma de alimento es una realidad que también debería tomar otros procedimientos. Pero el ser humano es el único ser vivo que justifica el acto de matar por placer, lujo, trofeo, espectáculo, ambición o interés.
Imaginemos por un instante que los papeles se invierten … En una sociedad taurina los hombres más bravos son criados especialmente para luego morir frente la audacia de un toro, máximo símbolo de la cultura dominante. Mientras el humano muere desnudo públicamente los toros aplauden con sus pezuñas negras y agitan enfebrecidos sus rabos.
Pongamos otro ejemplo, imaginemos que unos extraterrestres de una raza muy superior a la nuestra nos consideran como animales especiales para sus tradiciones culturales, entre las que destaca la Humanotaquia, un tradición de años luz donde se celebran las famosas Corridas de Humanos Intergalácticas; los humanos, en el centro de un ruedo de arena cósmica, una vez picoteados con lanzas y banderillas luminosas, deben sortear los capeos del Matador galáctico y finalmente morir tras una fina estocada de espada cuántica. Como símbolo de valor, al humano se le cortan las orejas y el rabo (el que tiene entre las piernas). Sólo al humano más bravo y fuerte se le perdona la vida para que fecunde de nuevo a mas hembras humanas con el fin de dar nuevas crías que en un futuro terminarán también bajo la sórdida luz de la muerte. De forma irónica hay quien piensa de otra forma.
Transformar la gesta torera nunca será aceptada por los que aman los toros. si no se tortura ni se mata al animal, sólo se torea al bravo animal con el cien por cien de sus posibilidades y fuerzas, el torero entonces podría demostrase a si mismo y a los demás cuanto tiempo es capaz de aguantar las continuas embestidas del negro animal y con qué arte lo hace. Pero el riesgo de muerte para el torero aumentaría considerablemente ya que éste no partiría con la ventaja inicial del toro ya herido por el picador y los banderilleros.
El toro, por su parte, debería defender su orgullo animal frente la osadía humana. Hay quien incluso va más allá de todo eso e incluso ciertas personas consideradas de altos niveles intelectuales persiguen la belleza y la verdad entre espectáculos deplorables como las corridas de toros.
Como vivimos en una permanente sociedad mercantil si una vida no es rentable no tiene sentido. Yo pregunto ¿qué rentabilidad tienen para la sociedad humana muchas de las especies animales que cohabitan con nosotros y nuestro mundo? ¿El León es rentable? ¿ La leona produce leche? ¿Comeríais solomillo de león o leoncitos al horno? Cierto es que en algunos países se comen animales que en otros son impensables. Por ejemplo en Asia y África es habitual que los humanos coman insectos, hay restaurantes de lujo solo para eso. Para nosotros las hormigas no son rentables pero para ciertos países si lo son, sólo se las extermina cuando representan una amenaza para las cosechas o el ganado (Marabunta). En China se comen a los perros, en otros países es típico comer sesos de mono que se matan vivos en la misma mesa del restaurante: en España es típico comer en las marisquerías de lujo ostras y almejas vivas también es típico comer sangre frita, huevos de animal, intestinos, orejas, morros, hígados, pies de cerdo (que pisan mierda todo el día), etc. ¿Quién es quien para decir qué es rentable y qué no?
También es cierto que en muchas culturas hay animales que han sido y siguen siendo no productivos en términos económicos pero se les considera sagrados (por ejemplo, las vacas en la India) o simplemente necesarios como criaturas hijas de la creación. Cada especie viva en este planeta tiene su espacio y función, de lo contrario la Naturaleza misma lo extermina o simplemente nunca le da la posibilidad de aparecer. Probablemente los antiguos saurios eran una especie tan gigantesca que su voracidads desequilibraba la armonía del hábitat natural y por eso la Naturaleza cambio sus condiciones para que desaparecieran; curiosamente hay que entender que desde entonces nunca más han vuelto aparecer especies gigantescas y sin embargo las más numerosas, resistentes y variadas son las más pequeñas: los insectos.
La Naturaleza nada hace gratuitamente, en su seno todo debe obedecer a un equilibrio interno y de momento el único animal que destruye ese balance es el llamado humano; quizás no tarde mucho el tiempo donde la Naturaleza se de cuenta de que el hombre es una especie amenazante y ésta se convierta en una cruel torera y el humano en un toro de lidia.
Y que nada mejor como final que sembrar este blog con las inteligentes palabras de Gerard Quintana, músico y un hombre pleno que resume con maestría, lógica, visión, sentido y coherencia, el destino cruel de ese maravilloso animal que libre debería vivir como símbolo de la fuerza brava y natural.
“Las razones por las que he tomado postura a favor de la prohibición de las corridas de toros son las mismas por las que lo hice a favor de la prohibición de la tortura, o del escarnio público, o del abuso de poder, llegado el caso. La imagen de un ser vivo convertido en objeto de entretenimiento mientras su sistema nervioso le va transmitiendo el dolor de las heridas gratuitas, rodeado por las gradas que aplauden a su verdugo, me subleva con toda la empatía que me transmite la víctima introducida en un mecanismo de tortura y agonía en el que su torturador es el único que puede salvarla. Como el César que tiene el derecho a dar y tomar la vida. Me parece totalmente anacrónico, y no tendré ningún argumento que pueda justificar esta aberración, cuando mis hijos me pregunten qué ha hecho esa pobre bestia para recibir un castigo tan humillante.
El agravante de mantener el espectáculo de la muerte como fiesta nacional y señal de identidad -exhibida durante años en la televisión pública-,, con sus sucedáneos enquistados en muchas fiestas populares en forma de toros embolados y otras crueldades parecidas, en las que una multitud se enfrenta a un solitario ser vivo, distinto, fuerte, mítico, para, finalmente, ser sometido y ejecutado en la plaza pública, me hizo tomar la decisión de comprometerme con esta iniciativa popular.
El hombre ha puesto a prueba su valor, ha demostrado su habilidad y sangre fría y que es el rey de esta selva. Pero, llegados a este momento en el que debemos plantearnos nuestro papel en este nuevo mundo global, y en el que debemos alcanzar una nueva conciencia en la relación con nuestro entorno y nuestros coetáneos por pura supervivencia, me parece que las tradiciones y los modelos de futuro deben ser otros. Debemos dar un salto evolutivo. Los modelos tradicionales deben evolucionar con nosotros y, con el tamiz de la experiencia, debemos elegir entre lo que nos resulta útil y lo que es un lastre, para seguir un camino de futuro en el que crueldad y tortura no sean el ejemplo.
Es cierto que incluso Goya y Picasso pintaron sus tauromaquias, como es cierto también que plasmaron los horrores de la guerra en Los fusilamientos del 3 de mayo y el Guernica. El mundo del arte a menudo ha observado fascinado el rostro vivo de la muerte.
El toro ha sido la excepción de muchas prohibiciones, hasta el momento. Solo su silueta sigue observándonos por las carreteras de la casualmente llamada piel de toro, mientras todos los demás símbolos publicitarios fueron desterrados de nuestra vista en nombre de la seguridad vial. Solo él sigue muriendo en un espectáculo público en Catalunya, mientras el resto de animales ha sido desterrado de los circos en nombre de unos derechos que curiosamente no protegen ni al toro ni al caballo, los dos protagonistas de las corridas.
Quizá ya es hora de apartar las manos de sus cuernos y considerarlo como lo que es. Un ser vivo más y no algo que algunos pueden utilizar como símbolo sangriento. Recordemos que, en el juego de las simbologías, la respuesta desde Catalunya fue otro símbolo extraído del mundo animal y estampado en los coches: el burro catalán, una especie protegida que no necesita sangrar para vivir. Incluso en la India, las vacas son el símbolo y eso significa que son más respetadas, en lugar de torturadas. No es extraño que Gandhi, un hombre que fue timón y ejemplo de ese país y del mundo entero con su sentido incorruptible de la ética, dijera: «La evolución de una nación puede verse en el trato que reciben sus animales"
Saludos.-
Texto y foto del toro: KarlFM
Foto: La Verdad al Desnudo (campaña antitaurina de la cantante Alaska, modelo en la imagen)
Las ratas también se autoaniquilan pero, al contrario que los hombres, no toman esa característica como un hecho cultural o timbre de gloria ni jalonan ese largo camino de sangre, que se llama historia, con estatuas de héroes y mártires. Habrá que aceptar humildemente que la crueldad humana es algo natural, efecto de una descompensación de minerales en algún bulbo del cerebro.
Actualmente tenemos la sociedad española dividida por un tema de cuernos, no por cuestión de infidelidades de pareja sino por una ilógica infidelidad al sentido común. Corridas de toros si, corridas de toros no, o mejor dicho, crueldad si crueldad no, porque en el fondo es eso, se somete a votación la crueldad en si misma, en nombre de lo que sea, para quien sea y que demonios represente o signifique; los actos deplorables en nuestra sociedad deben desaparecer si queremos seguir luciendo en el pecho la etiqueta de humanos. El Arte es creación jamás destrucción.
Parece ser que para a ciertos “humanos” el acto de torturar y matar ciertos animales como parte esencial de un espectáculo y cultura únicos, es considerado una tradición milenaria, un supuesto “arte”, “belleza plástica”, riqueza de cualidades “humanas”, simbología especial y un folklore insustituible.
“El goce espiritual de quien contempla el arte del toreo en su esencia supera, solapa y sublima, cualquier primera lectura frívola, folclórica o moral del fenómeno en cuestión. La tauromaquia es pues un rito creado para el goce y consumo humanos”.
“En la plaza de toros, el espectador ve reflejado su instinto de supervivencia, al tiempo que se reafirma la capacidad humana para la superación de la dificultad límite, la que puede acabar con su vida si no se esmera en la aplicación de las soluciones que valor, inteligencia y técnica le proporcionan”.
“El comportamiento del torero en el ruedo debe ser ejemplar, dar argumentos para la superación y demostrar fuerza espiritual para seguir viviendo a pesar de las dificultades. El toreo es el espejo de la realidad”.
“El toro bravo es el único animal criado por el hombre exclusivamente … para acabar muriendo en el marco de la corrida. Excepto si se le perdona la vida por su gran bravura y se le convierte en semental, el toro acabará en todos los casos muerto y hecho filetes”.
“Mirando a nuestro alrededor -canarios en jaulas, perros con sogas al cuello, delfines en piscinas, patos para foie, cocodrilos en el zoo, los raticidas o el ddt- podemos afirmar que la relación entre humano y animal en una plaza de toros es más higiénica e incluso moralmente instructiva”.
Salvador Boix
Periodista
El Periódico (“La hipocresía de la prohibición”, 16-12-2009)
“En la plaza de toros, el espectador ve reflejado su instinto de supervivencia, al tiempo que se reafirma la capacidad humana para la superación de la dificultad límite, la que puede acabar con su vida si no se esmera en la aplicación de las soluciones que valor, inteligencia y técnica le proporcionan”.
“El comportamiento del torero en el ruedo debe ser ejemplar, dar argumentos para la superación y demostrar fuerza espiritual para seguir viviendo a pesar de las dificultades. El toreo es el espejo de la realidad”.
“El toro bravo es el único animal criado por el hombre exclusivamente … para acabar muriendo en el marco de la corrida. Excepto si se le perdona la vida por su gran bravura y se le convierte en semental, el toro acabará en todos los casos muerto y hecho filetes”.
“Mirando a nuestro alrededor -canarios en jaulas, perros con sogas al cuello, delfines en piscinas, patos para foie, cocodrilos en el zoo, los raticidas o el ddt- podemos afirmar que la relación entre humano y animal en una plaza de toros es más higiénica e incluso moralmente instructiva”.
Salvador Boix
Periodista
El Periódico (“La hipocresía de la prohibición”, 16-12-2009)
El sufrimiento o la muerte de un ser vivo nunca debería convertirse en un espectáculo de una cultura. No valen las justificaciones y comparaciones ni siquiera las reminiscencias históricas; en la época de los romanos los hombres se enfrentaban a muerte con leones en las arenas del Coliseo y sin embargo a pesar de formar parte de una cultura hoy en día sería impensable. Hay cosas y tradiciones que con el tiempo se superan porque el ser humano supuestamente evoluciona y aprende a diferenciar lo salvaje de lo civilizado. La historia de la Humanidad está plagada de tradiciones que con el paso de los tiempos han visto su adiós.
Una persona que abusa de los animales no puede tener empatía hacia otros seres vivos y tiene el riesgo de generar violencia hacia las personas. La violencia es violencia y matar es matar.
La producción de carne, la obtención de pieles, los experimentos científicos con animales y las producciones industriales de animales para alimentos, son también, actos crueles que deberían prohibirse unos y ser regulados otros de manera más humana; la supervivencia de una raza nunca debería basarse en la crueldad sistematizada e irracional de sus víctimas. Matar nunca debe ser una cualidad que ensalce los valores humanos. La muerte es el final de la vida y no un espectáculo.
“Hay que pensar si el animal es un objeto de entretenimiento o un ser vivo. Es una cuestión de sensibilidad, no de libertad”.
Gerard Quintana
Músico
Gerard Quintana
Músico
Muy diferente es cuando un ser vivo, de la especie que sea, mata por su supervivencia, es decir, para alimentarse o como defensa propia de si mismo y de su hábitat. Aunque algunas de estas muertes por supervivencia se basen en sus crueles y deshumanizados sistemas, su finalidad no consiste en el espectáculo emocional que provoca, sino en alimentar a millones de humanos que claman comer cada día en todas las partes del mundo. Desgraciadamente somos demasiados y la muerte industrializada en forma de alimento es una realidad que también debería tomar otros procedimientos. Pero el ser humano es el único ser vivo que justifica el acto de matar por placer, lujo, trofeo, espectáculo, ambición o interés.
Imaginemos por un instante que los papeles se invierten … En una sociedad taurina los hombres más bravos son criados especialmente para luego morir frente la audacia de un toro, máximo símbolo de la cultura dominante. Mientras el humano muere desnudo públicamente los toros aplauden con sus pezuñas negras y agitan enfebrecidos sus rabos.
Pongamos otro ejemplo, imaginemos que unos extraterrestres de una raza muy superior a la nuestra nos consideran como animales especiales para sus tradiciones culturales, entre las que destaca la Humanotaquia, un tradición de años luz donde se celebran las famosas Corridas de Humanos Intergalácticas; los humanos, en el centro de un ruedo de arena cósmica, una vez picoteados con lanzas y banderillas luminosas, deben sortear los capeos del Matador galáctico y finalmente morir tras una fina estocada de espada cuántica. Como símbolo de valor, al humano se le cortan las orejas y el rabo (el que tiene entre las piernas). Sólo al humano más bravo y fuerte se le perdona la vida para que fecunde de nuevo a mas hembras humanas con el fin de dar nuevas crías que en un futuro terminarán también bajo la sórdida luz de la muerte. De forma irónica hay quien piensa de otra forma.
“Sería más interesante que matasen al torero, el espectáculo ganaría mucho”.
Quim Monzó
Escritor
“¿Qué es el placer de ver a un animal herido hasta la muerte?”
Ricky Gervais
Actor de la serie The Office
Quim Monzó
Escritor
“¿Qué es el placer de ver a un animal herido hasta la muerte?”
Ricky Gervais
Actor de la serie The Office
Transformar la gesta torera nunca será aceptada por los que aman los toros. si no se tortura ni se mata al animal, sólo se torea al bravo animal con el cien por cien de sus posibilidades y fuerzas, el torero entonces podría demostrase a si mismo y a los demás cuanto tiempo es capaz de aguantar las continuas embestidas del negro animal y con qué arte lo hace. Pero el riesgo de muerte para el torero aumentaría considerablemente ya que éste no partiría con la ventaja inicial del toro ya herido por el picador y los banderilleros.
“El toro cuando se enfrenta al torero ya le merman las fuerzas porque antes de entrar al ruedo ya ha sufrido, golpes, pinchazos, raspaduras, etc. Cuando el toro entra en la plaza ya es un medio cadáver andante que se enfrenta a un payaso con una espada que lo matara despiadadamente en nombre cobarde del arte y la cultura”.
Linea 36
Linea 36
El toro, por su parte, debería defender su orgullo animal frente la osadía humana. Hay quien incluso va más allá de todo eso e incluso ciertas personas consideradas de altos niveles intelectuales persiguen la belleza y la verdad entre espectáculos deplorables como las corridas de toros.
“Muchas personas creen que prohibiendo las corridas de toros, los toros vivirían mejor, pero la prohibición haría que estos magníficos animales desaparecieran para siempre. Los toros de lidia no tienen otro rendimiento económico que no sea la lidia. No sirven para producir leche y carne a gran escala. ¿No sería más fácil, simplemente cambiar las reglas del toreo?”.
Ramón García Costa
Profesor de Veterinaria de la Universitat Autònoma de Barcelona
“Si consiguen prohibir los toros, irán a por la prohibición de pruebas científicas con animales, gracias a las cuales algunos de los propios antitaurinos están vivos. Hay que cerrarles la puerta”.
Jaume Sosa
Científico
“En la época franquista mis padres fueron de los que hacían largas colas en Perpinyá para ver El último tango en París y yo tendré que ir a Francia a ver toros”.
Natalia Molero
Escritora
“Los proanimales creen tener la superioridad moral sobre otros. Algo que me recuerda a los tiempos de Hitler”
Luis Corrales,
Coordinador de la Plataforma para la Promoción y Difusión de la Fiesta.
Ramón García Costa
Profesor de Veterinaria de la Universitat Autònoma de Barcelona
“Si consiguen prohibir los toros, irán a por la prohibición de pruebas científicas con animales, gracias a las cuales algunos de los propios antitaurinos están vivos. Hay que cerrarles la puerta”.
Jaume Sosa
Científico
“En la época franquista mis padres fueron de los que hacían largas colas en Perpinyá para ver El último tango en París y yo tendré que ir a Francia a ver toros”.
Natalia Molero
Escritora
“Los proanimales creen tener la superioridad moral sobre otros. Algo que me recuerda a los tiempos de Hitler”
Luis Corrales,
Coordinador de la Plataforma para la Promoción y Difusión de la Fiesta.
Como vivimos en una permanente sociedad mercantil si una vida no es rentable no tiene sentido. Yo pregunto ¿qué rentabilidad tienen para la sociedad humana muchas de las especies animales que cohabitan con nosotros y nuestro mundo? ¿El León es rentable? ¿ La leona produce leche? ¿Comeríais solomillo de león o leoncitos al horno? Cierto es que en algunos países se comen animales que en otros son impensables. Por ejemplo en Asia y África es habitual que los humanos coman insectos, hay restaurantes de lujo solo para eso. Para nosotros las hormigas no son rentables pero para ciertos países si lo son, sólo se las extermina cuando representan una amenaza para las cosechas o el ganado (Marabunta). En China se comen a los perros, en otros países es típico comer sesos de mono que se matan vivos en la misma mesa del restaurante: en España es típico comer en las marisquerías de lujo ostras y almejas vivas también es típico comer sangre frita, huevos de animal, intestinos, orejas, morros, hígados, pies de cerdo (que pisan mierda todo el día), etc. ¿Quién es quien para decir qué es rentable y qué no?
También es cierto que en muchas culturas hay animales que han sido y siguen siendo no productivos en términos económicos pero se les considera sagrados (por ejemplo, las vacas en la India) o simplemente necesarios como criaturas hijas de la creación. Cada especie viva en este planeta tiene su espacio y función, de lo contrario la Naturaleza misma lo extermina o simplemente nunca le da la posibilidad de aparecer. Probablemente los antiguos saurios eran una especie tan gigantesca que su voracidads desequilibraba la armonía del hábitat natural y por eso la Naturaleza cambio sus condiciones para que desaparecieran; curiosamente hay que entender que desde entonces nunca más han vuelto aparecer especies gigantescas y sin embargo las más numerosas, resistentes y variadas son las más pequeñas: los insectos.
La Naturaleza nada hace gratuitamente, en su seno todo debe obedecer a un equilibrio interno y de momento el único animal que destruye ese balance es el llamado humano; quizás no tarde mucho el tiempo donde la Naturaleza se de cuenta de que el hombre es una especie amenazante y ésta se convierta en una cruel torera y el humano en un toro de lidia.
“Los abolicionistas y los animalistas, llevados por su buena fe, a veces subvierten la escala natural queriendo interpretar en los animales unos derechos iguales o superiores a los de las personas … La fiesta taurina es un arrebato de pasión, de brutalidad estética y un despilfarro de misterio … Todos llevamos en la sangre, en la memoria, en los ancestros, el ritual de la corrida de toros. Aunque duela, estamos habitando desde siglos en la piel del toro. La corrida no es más que una metáfora de la vida, con su sublimación, crueldad, miedo y la constante presencia de la muerte. Esa muerte que queremos ignorar, como ya ignoramos la vejez y la enfermedad”.
Joan Pere Viladecans
Periodista (“La Catalanidad de las fiestas con toros”, El Periódico, 18-12-2009)
Joan Pere Viladecans
Periodista (“La Catalanidad de las fiestas con toros”, El Periódico, 18-12-2009)
Y que nada mejor como final que sembrar este blog con las inteligentes palabras de Gerard Quintana, músico y un hombre pleno que resume con maestría, lógica, visión, sentido y coherencia, el destino cruel de ese maravilloso animal que libre debería vivir como símbolo de la fuerza brava y natural.
“Las razones por las que he tomado postura a favor de la prohibición de las corridas de toros son las mismas por las que lo hice a favor de la prohibición de la tortura, o del escarnio público, o del abuso de poder, llegado el caso. La imagen de un ser vivo convertido en objeto de entretenimiento mientras su sistema nervioso le va transmitiendo el dolor de las heridas gratuitas, rodeado por las gradas que aplauden a su verdugo, me subleva con toda la empatía que me transmite la víctima introducida en un mecanismo de tortura y agonía en el que su torturador es el único que puede salvarla. Como el César que tiene el derecho a dar y tomar la vida. Me parece totalmente anacrónico, y no tendré ningún argumento que pueda justificar esta aberración, cuando mis hijos me pregunten qué ha hecho esa pobre bestia para recibir un castigo tan humillante.
El agravante de mantener el espectáculo de la muerte como fiesta nacional y señal de identidad -exhibida durante años en la televisión pública-,, con sus sucedáneos enquistados en muchas fiestas populares en forma de toros embolados y otras crueldades parecidas, en las que una multitud se enfrenta a un solitario ser vivo, distinto, fuerte, mítico, para, finalmente, ser sometido y ejecutado en la plaza pública, me hizo tomar la decisión de comprometerme con esta iniciativa popular.
El hombre ha puesto a prueba su valor, ha demostrado su habilidad y sangre fría y que es el rey de esta selva. Pero, llegados a este momento en el que debemos plantearnos nuestro papel en este nuevo mundo global, y en el que debemos alcanzar una nueva conciencia en la relación con nuestro entorno y nuestros coetáneos por pura supervivencia, me parece que las tradiciones y los modelos de futuro deben ser otros. Debemos dar un salto evolutivo. Los modelos tradicionales deben evolucionar con nosotros y, con el tamiz de la experiencia, debemos elegir entre lo que nos resulta útil y lo que es un lastre, para seguir un camino de futuro en el que crueldad y tortura no sean el ejemplo.
Es cierto que incluso Goya y Picasso pintaron sus tauromaquias, como es cierto también que plasmaron los horrores de la guerra en Los fusilamientos del 3 de mayo y el Guernica. El mundo del arte a menudo ha observado fascinado el rostro vivo de la muerte.
El toro ha sido la excepción de muchas prohibiciones, hasta el momento. Solo su silueta sigue observándonos por las carreteras de la casualmente llamada piel de toro, mientras todos los demás símbolos publicitarios fueron desterrados de nuestra vista en nombre de la seguridad vial. Solo él sigue muriendo en un espectáculo público en Catalunya, mientras el resto de animales ha sido desterrado de los circos en nombre de unos derechos que curiosamente no protegen ni al toro ni al caballo, los dos protagonistas de las corridas.
Quizá ya es hora de apartar las manos de sus cuernos y considerarlo como lo que es. Un ser vivo más y no algo que algunos pueden utilizar como símbolo sangriento. Recordemos que, en el juego de las simbologías, la respuesta desde Catalunya fue otro símbolo extraído del mundo animal y estampado en los coches: el burro catalán, una especie protegida que no necesita sangrar para vivir. Incluso en la India, las vacas son el símbolo y eso significa que son más respetadas, en lugar de torturadas. No es extraño que Gandhi, un hombre que fue timón y ejemplo de ese país y del mundo entero con su sentido incorruptible de la ética, dijera: «La evolución de una nación puede verse en el trato que reciben sus animales"
Saludos.-
Texto y foto del toro: KarlFM
Foto: La Verdad al Desnudo (campaña antitaurina de la cantante Alaska, modelo en la imagen)