martes, diciembre 22, 2009

LOS NUMERATI ATACAN


Los seres humanos son simples símbolos numéricos; el gobierno nos ve como los 20 millones de habitantes o los 500 millones que compraron detergente … Mientras la economía global flaquea, las posibilidades de los Numerati aumentan. Correos electrónicos, documentos digitales. Dejamos pistas sobre nuestro desarrollo cognitivo y su declive. Yahoo! captura una media mensual de 2.500 datos sobre sus 250 millones de usuarios. Su meta es analizar nuestros actos: qué compramos, a quién votamos, e incluso a quién amamos. Los resultados son funestos: manipulan nuestra conducta, nuestra privacidad se evapora”.

Stephen Baker

Hace 233 años, un oscuro personaje llamado Adam Weishaupt, profesor de Derecho Canónico de la Universidad de Ingolstadt (Alemania), fundó una orden que habría de conmocionar su entorno y, particularmente, a la Iglesia Católica de entonces: los Illuminati.

Según las historias que nos llegan a la fecha (recreadas por Dan Brown en el Código da Vinci y documentadas por Paul H. Koch en su libro los Illuminati), aquella secta inspirada en los cultos precristianos y en la masonería medieval, planeaba derrocar las monarquías de Europa y acabar con la Iglesia Católica usando los mismos métodos que usaron los jesuitas para defenderla de los protestantes.

El poder del dinero era una de sus claves; ofrecer préstamos para mantener siempre aliados incondicionales y dispuestos a hacer favores. Su consigna residía en esta tesis: si somos capaces de estar en la Tesis y la Antitesis, lograremos una guerra, y esa humanidad que resulte después será un producto tan híbrido y debilitado que será fácil gobernar.

Leyendas van y vienen pero siempre están presentes, acompañando la Humanidad en el estadio que se encuentre; ahora, una nueva secta se ha ido conformando, basando su poder no sólo en el dinero sino en la información. Se llaman: los Numerati y que a su vez es el título del último libro de Stephan Baker que estoy leyendo.

Con las capacidades humanas completamente controladas, la invasión de la intimidad y la apropiación de información, se abren como una maliciosa forma más de aumentar ese control y esclavitud cuyo fin estriba en la aniquilación completa de toda posible libertad del ser humano.

El libro de Baker es impresionante porque al margen de los análisis que efectúa, abre muchas incógnitas sobre lo que está pasando con toda esa sutil estrategia de acoso a la que estamos siendo sometidos en diferentes aspectos de nuestras actividades diarias.

Stephen Baker ha escrito para Business Week durante más de veinte años, cubriendo México, América Latina y Europa, y ha vivido en Venezuela, Ecuador y Francia. Es especialista en blogs, matemáticas y nanotecnología, y ha colaborado en numerosas publicaciones, como The Wall Street Journal, Los Angeles Times, The Boston Globe y The Philadelphia Inquirer. Ha sido galardonado con el Premio Overseas Press Club y es coautor de blogspotting.net, considerado por The New York Times como uno de los cincuenta blogs que hay que seguir. Vive en Montclair, Nueva Jersey, con su esposa y sus hijos. Numerati, su primer libro, será publicado en dieciocho países.

Numerati se trata de un libro directo, sin contemplaciones, que mete el dedo en la llaga supurante de la realidad actual y futura. Lo que dice es sólo el principio de lo que que está por venir y que si nada se hace por evitarlo, nos vamos a tragar el engrudo aunque no queramos:

“Vivimos en un entorno que almacena constantemente información privada. Los carritos del supermercado, los sitios que consultas en internet o los teléfonos que marcas, ofrecen una eshaustiva estadística de tus preferencias. Hay investigadores dedicados a convertir estas cifras y marcas en patrones de conducta. Son los numerati, ingenieros, matemáticos o informáticos que están cribando toda la información que producimos en casi todas las situaciones de nuestras vidas. Estudian las páginas web que visitamos, los alimentos que compramos, nuestros desplazamientos con nuestros teléfonos móviles. Con todos nuestros registros digitales crean un enorme y complejo laboratorio del comportamiento humano. Tienen las claves para pronosticar los productos o servicios que podríamos comprar, los anuncios de la web en que haremos click, qué enfermedades nos amenazarán en el futuro, que tendencias sexuales tenemos, que tipos de ideologías o acercmientos culturales con los cuqles simpatizamos y hasta incluso si tendremos inclinaciones a colocarnos una bomba bajo el abrigo y subir a un autobús”.

Stephen Baker

Estos rastreadores dicen que son inofensivos ya que solo desean ayudarnos a encontrar los productos que necesitamos, las parejas y los viajes que buscamos, etc. Eso es la tapadera, el azuelo; detrás está la venta y la información para el control. Cuando actúan benefician a terceros que pagan por disponer de nuestras necesidades y usarlas para sus fines: venta, espionaje, control político, ideológico, económico, social, etc. En principio su trabajo parace legal pero el problema es que violan todas las cerraduras a su alcance y ponen en evidencia la indefensión en que vivimos. Vivimos en el corazón de un sociedad orweliana incipiente.

“Nos adentramos en un mundo vigilado y medido. Varios miles de ingenieros, matemáticos e informáticos rastrean y manejan la información que generamos a cada instante, sea en el medio en que nos desenvolvemos. Dejamos rastros por todas partes: con nuetros móviles, navegaciones por la red, por las tarjetas de crédito, las cuentas bancarias, las compras, todo eso son datos de oro para un imperio de recopiladores que trabajan para empresas, Gobiernos y partidos políticos. Cientos de miles de ojos pueden adivinar nuestros gustos, nuestras aficiones y hasta nuestras pasiones. No estamos tan solos como pensamos frente al ordenador. ¿Dónde se encuentra el límite de la privacidad? ¿Hasta qué punto es lícito tener acceso a determinada información? ¿Es posible que hoy alguien no sepa absolutamente nada sobre usted?”

(El País)

Una parte importante de los Numerati lleva a cabo sus actividades de manera coordinada en los Estados Unidos, su tierra prometida. En Europa las regulaciones más estrictas dificultan su tarea, sobre todo en países como Alemania y Francia.¿Qué podemos hacer para protegernos de los inquisitivos numerati?

“Esta creciente preocupación está empujando a políticos y legisladores a ambos lados del Atlántico para poner freno a una forma de marketing por Internet conocida como targeting del comportamiento. Están implicadas compañías como Yahoo y Google así como cientos de pequeñas empresas de publicidad. Llegan a acuerdos con editores, incluyendo los principales periódicos y revistas, para colocar a cada visitante un código informático identificador conocido como una cookie (galleta). Esto les permite seguir muchos de nuestros movimientos por la web. La mayoría de estas compañías ni siquiera se molestan en conseguir nuestros nombres y direcciones (seguramente eso les daría problemas con las autoridades de protección de datos). Nuestros patrones de navegación les son suficientes. Un madrileño que lee un artículo sobre París y consulta los precios sobre un tinto de Burdeos tendrá más probabilidades que los demás usuarios, según decide un programa automatizado, de hacer click en un anuncio de Air France. Así que le colocan uno mientras navega por la Red.

Aquellos preocupados con la privacidad pueden borrar las cookies de forma periódica, o incluso dar instrucciones a su ordenador de que no las acepte. Sin embargo, no todo el mundo comparte la misma opinión. Los hay que no tienen ni idea, los hay que les da igual todo y los hay que toman sus precauciones. Algunos están tan preocupados con la privacidad que juran "salirse de la pantalla". Pero hay muchos otros que publican los detalles más íntimos de sus vidas en Facebook, MySpace, Tuenti, Twitter. Mucha de esta gente no tiene inconveniente en contestar encuestas en sitios web de libros, cine o citas. Quieren que les conozcan mejor para poder recibir un servicio personalizado.

Pero los humanos somos distintos de las piezas de maquinaria en cosas importantes. Aprendemos, cambiamos y conspiramos cuando están en riesgo nuestros intereses. Y somos expertos en manipular los mismos sistemas diseñados para vigilarnos y controlarnos.

No pasará mucho tiempo hasta que nos encontremos rodeados de sensore o chips que estar’an isertos en todas partes, incluso dentro del cuerpo humano. Nos espiaremos a nosotros mismos y mandaremos informes digitales a las cúpulas del Poder. De hecho, el proceso ya está bastante avanzado. Mire todas esas cámaras de seguridad que llevan años en nuestras calles y edificios. Para los Numerati, ya estamos entregando las películas de nuestras mundanas vidas en sus laboratorios, cada día con mayor detalle.

Stephen Baker

Herederos de una ciencia que mezcla las herramientas de la computación con los conocimientos que dan las ciencias sociales, los Numerati conforman equipos de psicólogos, lingüistas, antropólogos, ingenieros electrónicos y científicos cibernéticos que van recopilando la información que dejan las personas, para conocer sus gustos, sus necesidades y posibilidades de consumo.

Conocen como nadie el comportamiento humano, saben qué le interesa a ese hombre que entró a la computadora a buscar una película de amor o acción; predicen que anuncio le interesará ver después, cuál atrapará su atención; están pendientes de sus entradas, de sus compras, de sus deseos. Aprenden a incorporarlo al grupo de los empleados, los consumidores, los votantes, los pacientes, los blogueros, los terroristas.

“La CIA, que es una agencia de espías tecnológicos, recoge información legal y obtiene datos de manera ilícita sobre cientos de miles de millones de personas, de conversaciones telefónicas, de tráfico de correos electrónicos, de las páginas de internet. Analiza los datos intentado encontrar los patrones de los posibles terroristas, enemigos del sistema, entre otras cosas".

Pero de la misma manera que Ellos no vigilan y analizan nuestras personalidades, nosotros, los ciudadanos, debemos seguir desenmascarando, sin tapujos, los mecanismos que utiliza la sociedad del poder para mantenerse en la cima de la pirámide. Hecha la ley, hecha la trampa, podemos despistarles incluso bloquearles mediante contramedidas y estrategias de disuasión, deconcierto, sembrado erróneo y perfilado múltiple; conociendo el enemigo es más fácil saber sus movimientos y tácticas y generarles montones de problemas. Por ello el sistema insiste en no facilitar la formación de la inteligencia para evitarse posibles enemigos inteligentes que desestabilizan sus formas y privilegios. Terminemos con las palabras del propio Stephan Baker:

“Google es el rey de Los Numerati; además usan el dinero que ganan en la publicidad para montar la computadora más poderosa del mundo y tener la montaña más grande de información jamás vista. Los virreyes de este reino de la información son IBM, Microsoft, Yahoo, las compañías de teléfonos en todas partes del mundo y otras tantas que se apuntan al festín. Mientras tanto, los Numerati siguen sumando y descifrando datos. Cada día que pasa nos conocen más, predicen nuestra conducta un poco mejor, y develan nuestros secretos”.

No olvideis las mascarillas; es un mundo de pedos; quien avisa no es traidor.

Saludos.-

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