lunes, enero 28, 2008

EL AZOTE NEGRO DE UN DICTADOR

“Hasta un mono lo haría mejor ... que el Señor se lleve pronto a Mugabe”.

Eso es lo que dicen los pobres y desolados habitantes de Zimbabwe, uno de los países más ricos del Africa negra pero que actualmente está en la bancarrota total.
¿Qué demonios pasa en Zimbabwe?

En Zimbabwe nada funciona y menos el Estado, la gestión politico-económica es pésima y la corrupción es total. No hay alimentos, agua, electricidad, gasolina, ni siquiera piezas mecánicas para recambios. Lo poco que se puede conseguir es a precio millonario, a cambio de favores y solo para muy pocos privilegiados. Para tener una vaga idea de como son Mugabe y sus secuaces del partido oficial ZANU-PF, solo cabe saber que, para ganar las elecciones de su país, sacan los votos incluso de los muertos de Sida. Otra tàctica es la de premiar, con pequeñas cosas como herramientas agricolas, gasolina, tractores, etc, a quienes les apoyan. El resto de gente se las apaña como puede, comiendo cualquier cosa, bebiendo lo que encuentran. Y es que la gente gana menos de 20 euros al mes ы actualmente la tasa de paro ronda el 80% de la población adulta.

Еl miedo, la ignorancia, la represión, la tortura, la muerte son medios para controlar el país. Las medidas del gobierno han llevado al cierre de más empresas, y a la detención, multa o encarcelamiento de más de 4.000 empresarios.
Los préstamos al país se han paralizado desde el año 2000, y se le han impuesto restricciones, la UE ha decretado congelar con efecto inmediato las cuentas europeas de casi todos los miembros del Gobierno de Mugabe, acusados de corrupción. Éstos, además, tienen prohibida su entrada en Europa. El río Zambezi tiene un potencial de generación de energía que sería suficiente para colmar las necesidades energéticas de ocho países adyacentes. La enorme cantidad de electricidad que produce tal caída de agua no está explotada, como sí lo está en las cataratas del Niágara (EE UU), donde se encuentra una de las plantas de energía más eficientes del mundo occidental.

La vida media en Zimbabwe no llega a los 40 años, la mortalidad infantil hasta los 10 años es de un 650 por mil. Dos cuartas partes de la población está infectada de VIH y cada dia se infectan 600 personas. La inflación oficial es del 8.000%, la real es del 150.000%, la mayor en la historia de cualquier lugar en el mundo. La entrada de periodistas internacionales está prohibida bajo pena de cárcel. Los precios cambian cada hora, los hospitales exigen dinero por adelantado y los apagones eléctricos interrumpen las intervenciones quirúrgicas constantemente. Las librerias están clausuradas. Las colas para subir al autobús son tan enormes que los conductores multiplican por cinco las tarifas, los que no pagan la diferencia son apeados. El Estado es el principal cliente del mercado negro y evidentemente se benefica del mismo. Todos los comercios y empresas tienen pérdidas irrecuperables pero si cierran sus negocios son automáticamente expropiados.

Reаlmente ¿cómo es posible que un país que era riquisimo pueda llegar tan bajo?
"Zimbabwe era considerado hasta comienzos del siglo como el "Granero de África" por la riqueza de su producción agrícola, pero una caótica reforma agraria por la cual las granjas comerciales en manos de zimbabuenses blancos fueron expropiadas y entregadas a los negros destruyó ese sector y tuvo un grave impacto en el resto de la economía" (Agencia EFE).-

Texto: KarlFM
Foto 1: fotomontaje de KarlFM
Foto 2: Robert G. Mugabe

jueves, enero 17, 2008

TENER UN JEFE TÓXICO SUPONE UN IMPORTANTE RIESGO PSICOSOCIAL

Pasar 8 o 12 horas diarias de mal rollo en el trabajo acaba pasando factura. La salud se resquebraja, el coco se va a la mierda y empiezan la caídas, las depres, la ausencia de rendimientos y la pérdida de producción y rentabilidad, sea de lo que sea. En su lugar aparecen los hijos de la negatividad, los males de pelota, el hastio, la vagancia, las ausencias, las bajas e incluso la marcha de la empresa o la entrada en refugios de otras cosas muy peligrososas. Todo eso depende del grado de fuerza y de la persona que se vea afectada, pero yo me pregunto ..... ¿Es eso trabajar?

Dicen que trabajar dignifica y que el trabajo es salud, quien dice eso debe haber tomado copas de más o realmente tiene la suerte de poder disfrutar de un trabajo excelente. Para la gran mayoría, el trabajo es un palo, una obligación que hay que hacer por pelotas, e incluso para otros es un patológico suplicio.

Esa negativa visión del trabajo se debe a que muy pocos estamentos y empresas son capaces de crear ilusión y ganas hacia el mismo. Algunas entidades tienen al frente directivos que irradian toxicidad como si fueran armas bioquímicas. Son conocidos como los “jefes tóxicos”(la toxicidad es una sustancia química que, administrada a un organismo vivo, tiene efectos nocivos).

Un jefe tóxico, es lo peor que puede pasar profesionalmente. No se libra ninguna institución, en todas las organizaciones abundan estos depredadores. Hay que escapar de ellos a velocidad luz. Si te a tocado uno así, pon pies en polvorosa y cambia de trabajo porque no te enseña nada pero te quema, te destroza, y te hace la vida imposible, en todos los planos y ámbitos. Hay estudios que tienden a revelar que la permanencia al lado de un jefe tóxico puede acortar la vida en 10 años, debido al impacto de stress, fatiga, ansiedad, depresión, desmotivación y un largo etc. de efectos negativos. Por tanto ojo al dato.

El sábado 12 de enero del 2008, el diario El País, publicó, sobre este tema, un amplio reportaje en su sección Salud, del que extraje las siguientes conclusiones:

El 36% de los currantes pondrían a “chef” en el diván de los terapeutas. El 30% de los que se cambian de trabajo lo hacen por su jefe. ¿Y eso? Jajaja, buena pregunta .... porque de su conducta directiva dependen el rendimiento de la empresa y la salud física y mental de sus trabajadores. Hay jefes que son “chapeau”, son tipos inteligentes que saben sacar de cada persona lo mejor de ellas mediante la motivación y la confianza otros que irradian, sin embargo, generan malestar, estrés, angustia y todo tipo de malos rollos. Son cabezas narcisistas, mediocres y con mogollón de problemas psicológicos que proyectan sobre los demás. La diferencia entre unos y otros son aquellos que saben sacar el lustre allíi donde no lo hay, incluso desde las propias toxinas asalariadas (recuperación de trabajadores tóxicos): son capaces de desarrollar talento y motivación de todo lo que tocan. Veámos algunos “pintas” típicos para cuando nos topemos con alguno de ellosreconocerlos y sepamos ver de que van:

El director narcisista es aquel que monopoliza todos los éxitos de sus trabajadores como medallas propìas y en cambio culpabiliza los fracasos a los demás. Nunca apoya, colabora o incentiva pero si destruye a todo aquel que puede amenazar su poltrona. Reclama admiración de sus empleados.

El director exprimidor, denominado tambien vampírico o licuador, es aquel que te chupa, licua o exprime todo y te deja en los huesos, sin pulpa y sin jugos. Es capaz de manipular la realidad a su antojo hasta tal extremo de hacerte sentir culpable.

El director psicópata es aparentemente encantador pero interiormente es un “serial killer”, malévolo, frío y calculador, un cobarde que hace su doble juego como un troyano. Suele ensañarse con sus víctimas más frágiles. Miente sistemáticamente.

El director paranoide es aquel que ve fantasmas por todos lados y actúa en consecuencia; cree que todo el mundo va a perjudicarlo. Se cree perseguido y desconfia de todo el mundo, fiscaliza constantemente el trabajo de sus subordinados e interpreta negativamente las iniciativas.

El director autoritario es el clásico “führer” laboral, que se impone a toda costa, con mala leche o mirada fulminante; solo entrar en su despacho produce “canguelis”; va de tipo duro y tiene al personal acojonado. No da pie a nada sino lleva su sello real.

El director pasota es aquel que deja hacer o se despreocupa de todo, nunca decide y deja que las cosas ocurran según las circunstancias y oprtunidades; es blando y carece de caràcter para manejar las cosas.

Todos hemos tenido alguna vez algun tipejo de estas calaña y poor suerte algunos nos los hemos quitado de encima como las hojas cuando se las lleva el viento. Las personas necesitamos crecer interiormente, aprender, sentirnos útiles y válidos. Precisamos del estímulo y del reconocimiento y poder decidir, somos animales con capacidad de crear y aprendemos haciendo las cosas.

La gratificación que siente el trabajador cuando es motivado e incentivado por su superior incrementa la autoestima de aquel y potencia los resultados de la producción y rentabilidad del mismo. Es lo que en psicología se llama circuito del estimulo, motivacion, placer, recompensa. Los jefes tóxicos consiguen bloquear dicho circuito y anular la condición natural que gratifica el esfuerzo.

Este tipo de jefes (jefezuelos mejor dicho) sitúan a sus trabajadores en labores que no les corresponden a sus capacidades o categorias, se apropian de sus ideas, no reconocen sus méritos e impiden que desarrollen sus habilidades; suelen sobrecargar de trabajo y exigir horas a cambio de nada. Eso demuestra falta de previsón, de planificación, organización y control por parte de dichos jefes, ineptudes que finalmente caen sobre la base trabajadora. Son jefes con complejos, inseguros, que usan la realidad a su manera para compensar sus propias carencias.

Al margen de los jefes tóxicos en el mercado laboral se ha puesto de moda una figura denminada neo-manager que son verdaderos expertos en el arte de urdir redes de instrumentalización de los demás a su servicio propio, los «psicópatas organizacionales» están siendo auténticos modelos y verdaderos configuradores del neomanagement en el siglo XXI. El neo-mánager vendría a ser un tipo de pescador que tiende a pescar óptimamente en aguas revueltas, pero que es capaz, si no viene el río como él necesita, de revolver sus aguas una y otra vez hasta conseguirlo

Según un estudio realizado por Iñaki Piñuel, psicólogo del trabajo y profesor de la Universidad de Alcalá de Henares: "El buen neomanager busca, recompensa y promociona a aquellos trabajadores que presentan o pueden alcanzar rápidamente tales características. Aquellos que no presentan esta capacidad de adaptabilidad simplemente son eliminados del lugar de trabajo ...

... En semejante entorno impredecible y turbulento -se advierte- ninguna organización puede comprometerse a garantizar a sus empleados un empleo estable de por vida. El precio que se paga en el mundo del trabajo por extrapolar indebidamente teorías y descripciones procedentes del mundo de la etología, como teorías prescriptivas, es validar un esquema siempre destructivo del capital social de los grupos humanos: la rivalidad o guerra de todos contra todos. Por ello nuestros trabajadores, sometidos a semejante entorno tóxico están cada vez más exhaustos, estresados, hostigados y quemados".

Gracias a los dioses mi jefe no es un agente tóxico, sino todo al contrario, es un jefe motivador y cercano a sus trabajadores, aunque si es cierto que, en mi vida, alguno de estos virus tóxicos se han cruzado en mi camino. De ellos ni me acuerdo porque pronto fueron eliminados.

KarlFM.-

miércoles, enero 16, 2008

LA GENERACIÓN DE LO SEXUALMENTE INMEDIATO

Soy uno de esos maduros que ha intentado siempre evolucionar según la dinámica de los tiempos para adaptarse a los cambios y mantener ese espíritu juvenil que da fuerza a la vida. Procuro ser liberal y he vivido cosas que me han dado experiencias malas, medias y muy interesantes. Me ha gustado plasmar en mi mismo muchas de las tendencias de moda y movimientos juveniles y a pesar de mi edad intento mantenerme en la cresta de las nuevas olas. Quien me conoce sabe que no miento. No podría vivir ni sentir de otra manera. Vivo y moriré con la juventud clavaba en mis venas, porque es la fuerza y el motor de la ilusión y el cambio. Sin embargo, a pesar de estar muy cercano a los jóvenes, hay cosas que me sobrepasan porque considero que no son “chic” sino de mal gusto, salidas de su tangente y carentes de encanto. Cuando tenia 16 años era rebelde pero educado, como dicen “lo cortés no quita lo valiente”. Por eso la vida sin poesia e imaginación resulta un fracaso.

Hoy en dia está de moda esa filosofía urbanita del “aquí te pillo, aquí te mato”. Parece ser que los jóvenes actuales pasan del esfuerzo, del sacrificio, de las ilusiones por conseguir algo, todo lo quieren ya, ipso facto, ya de lo contrario pierden el interés. Son los hijos de la permisimidad, de la excesiva tolerancia; muchos de ellos no respetan ni las cosas ni las personas, ni a los propios padres. Esto genera las bases de una convivencia muy conflictiva en el seno de una sociedad plagada de conflictos. La sociedad ha perdido los papeles, nada está en el sitio donde debería estar.


En mis tiempos juveniles las cosas eran distintas, habia que mover el culo y las neuronas para lograr las cosas. El respeto a los padres era vital, el respeto a los maestros fundamental, el respeto a la autoridad decreto ley; te gustara o no era el sistema de vida. Sin esfuerzos ni sacrificios a pan y agua. Nos gustaban las chicas y para salir con ellas teniamos que espabilarnos y demostrarles nuestros encantos de la forma más bella y original posible. Nos comiamos el coco para conseguir que una chica se fijara en nosotros; eso era maravilloso, requería esfuerzo, sensibilidad, detallismo, imaginación, diferenciación, elegancia, “savoir faire” y aunque muchas veces no alcanzabas el éxito cuando lo lograbas volvías a casa dando botes de alegria y te sentías especial por haber logrado conquistarlas. Ese juego de poderes convertía la seducción y la conquista en algo inolvidable. Pero también es cierto que muchas veces volvias a casa con el calentón entre piernas y completamente frustrado porque te habian dado puerta. Era el juego de la vida, el placer de la inversion y las consecuencias del riesgo.

Ahora todo es más fácil aunque es más insustancial. En los años 60 y 70 lograr besar una chica era una tarea de tiempo y no digamos irte a la cama con ella, eso era ya un acto de heroísmo digno de un medallero. Había una educación muy represiva, el sexo era pecado, no teníamos idea de nada, las chicas podian fácilmente quedarse embarazadas y “las que se dejaban” al dia siguiente todo el barrio sabia que eran “chicas fáciles”. Ante tal panorama, las chicas frenaban cualquier intento hasta el matrimonio. A pesar de ello habían otras alternativas ya que las necesidades biológicas estaban al rojo vivo. Al margen de la tipica masturbación, muchos chicos se estrenaban con profesionales, incluso algun padre atípico pagaba a una prostituta para que su hijo se convirtiera ya en un “hombre”. Los conceptos machistas eran muy claros y definidos y lo masculino primaba el “top ten” de la época. Cuando llegaba el verano los chicos españoles iban locos a las zonas turísticas en busca de extranjeras ya que éstas tenian otra mentalidad, estaban liberadas, deseaban la marcha del moreno español y caliente, tomaban las anti-babys y trás las vacaciones se marchaban a sus respectivos países sin pedir noviazgos a cambio. La caida del franquismo, la llegada de la democracia significó dejar el lastre de la represión y empezar una nueva vida sexual más libre, al menos eso parecia ser. El tiempo ha demostrado que ha habido mayor permisividad pero el sexo sigue siendo tabú y objeto de morbosidad.

Se me hace dificil comprender como una cosa que da placer, intercambio de caricias y sensaciones, que desahoga las tensiones y reaviva el metabolismo, y que además es el resultado de una obra de ingeniería natural, de una divinidad caprichosa o de alguna fuerza desconocida, sigue siendo, a fechas actuales, algo morboso, rebuscado, represivo, controlable como elemento social, prostituible, etc. Mientras sigamos viendo el sexo como algo sucio, punible, dominante, esclavizador, prohibido, perverso, etc., mal andamos, ya que con ello alimentamos nuestros más oscuros deseos y damos alas a cualquier grupo que quiera sacar provecho de ello. “Prohibe y crearás la necesidad de transgredir; reprime y alimentarás el deseo de descubrir”. ¿Por qué ocurre esto?

Porque el ser humano tiene un clara tendencia hacia las cosas prohibidas; lo prohibido crea curiosidad y ésta genera excitación: el cócktel final se llama “morbo”. Lo que hay que entender de una vez que el sexo es algo natural, un instinto animal que el ser humano necesita pero que se empeña en doblegar, manipular o reprimir. No existe lógica ni razonamiento sensato que justifique esa actitud, porque el sexo es una necesidad básica que la Naturaleza ha dado a los seres vivos para poder disfrutar, libremente, y como tal debería ser enseñada por padres, escuelas, y Estados. No veo que sea incompatible con las creencias religiosas, todas ellas fabricadas por sociedades de poder para mantener controlados a los pueblos. No veo que follar, hacer el amor, sea incompatible con las creencias, las ideologías o la vida en si; si no todo al contrario, bien enseñado el sexo, como el amor, es un acto de unión. En base a eso hay que asimilar que una cosa es el sexo y otra es el amor, no tienen porque ir juntos, a veces se manifiesta uno, a veces el otro, a veces juntos, sea cual sea su forma pueden disfrutarse. Lo que si está claro es que nunca debería usarse como se usa en nuestra sociedad. Todo es cuestión de buena enseñanza y de buena cultura.

La mayoria de los seres humanos, nos sentimos atraídos por todo aquello que pueda despertar grandes emociones en nuestros cuerpos, sentimientos y actitudes. Nos atrae lo desconocido, transgredir las reglas, vivir lo prohibido. Todos nos sentimos atraidos por cosas, personas o acciones que no siempre son bien vistas por otras. La propia religión cristiana, arranca del mito de que Dios prohibó comer de cierta fruta lo que generó curiosidad y morbo hacia ella; fue Dios quien incitó a Adán y Eva a inducir la transgresion. Y según el Derecho Penal, el que incita a cometer un delito es tan culpable como el que lo realiza, por tanto, Dios debería haber sido expulsado también del supuesto Paraíso.

“Irremediablemente todo lo que nos cautiva es por lo general ilegal, inmoral o engorda. Muchas veces, las advertencias contra las tentaciones son las que terminan despertando el apetito por los placeres clandestinos. Experimentar con ellos, aunque arriesgado, puede ayudar a disipar su anhelo o meterte en un pollo del que puedes salir muy escaldado. ¿Por qué existe pués esa atracción por lo prohibido?

Por la necesidad de transgredir y satisfacer la curiosidad y obtener asi la libertad. Estos factores explicarían de modo natural nuestra necesidad de transgresión. Desde niños, las figuras de autoridad nos indican los límites del comportamiento, sin embargo, el ser humano tiene la necesidad de experimentar los resultados que suponen ciertas actividades para aceptar por voluntad propia si la prohibición debe ser aceptada o no, es decir, precisa experimentar, en su propia piel, lo prohibido para satisfacerlo y posteriormente olvidarlo. De no hacerlo quedará almacenado en el stock de los deseos reprimidos y tarde o temprano aflorará a la superficie de mil formas distintas, unas mas suaves, otras sublimadas y otras muy peligrosas. Por eso no hay nada peor que prohibir tajantemente. En 1933, el Senado de Estados Unidos derogó la Ley Seca que prohibía y castigaba la fabricación y venta de bebidas alcohólicas porque con la prohibición había aumentado en más de un 10% el consumo de éstas.

Oscar Wilde escribió que la única forma de vencer una tentación es dejarse arrastrar por ella. Por eso la solución es hablar de cualquier asunto con naturalidad. Fernando Trías de Bes, profesor de Esade, conferenciante y escritor, indica: “Tengo un amigo a quien su hijo le dijo con 15 años que no pasaba nada por tomar drogas. Mi amigo, en lugar de discutir, le condujo a un centro de rehabilitación de drogadictos. Su hijo habló con algunos internos a solas y el padre no tuvo que argumentar nada. Su hijo abandonó las drogas que estaba empezando a consumir. Hoy es ingeniero de puertos y caminos.”

Desgraciadamente la prostitución existe porque la sociedad no es capaz de resolver la satisfacción sexual de sus habitantes, una situación que parece innata en el ser humano desde los origenes más antiguos y que de momento ninguna civilización, en ninguna etapa de la historia, ha sabido evitar, sin recurrir a la violencia o a formas de represión.

No quiero imaginar como serian nuestras sociedades si no existieran las profesionales del sexo y que la gente siguiera reprimida, solo podría imaginar una sociedad asi si todos sus habitantes pudieran disfrutar libremente del sexo, sin tabúes ni represiones. Pero eso es una utopia, dados los cánones humanos imperantes y las doctrinas por los cuales se rigen las ideologías dominantes.

Lo más grave es que a medida que avanzamos en el tiempo, en supuestos avances tecnológicos y científicos, social e ideológicamente mente regresamos a oscuras épocas de represión casi subliminal. Es curioso ver como fenómenos como la prostitución, por ejemplo, han mutado hacia nuevas formas y objetivos en lugar de retroceder o desaparecer.

La prostitución por parte de las nuevas generaciones -mujeres incluidas- resulta algo socialmente aceptado. Se calcula que hay unas 300.000 prostitutas ejerciendo en España a menudo en manos de mafias. El cliente actual tiene 30 años de media. El comercio del sexo no es ilegal, pero tampoco legal.

Despedidas de soltero, celebraciones deportivas, cenas de empresa, cumpleaños o mayorías de edad, remates a una noche de juerga, experiencias con personas extranjeras o desahogo rápido tras una jornada de trabajo. La cultura de la inmediatez, la voluntad de obtener de forma rápida y sin esfuerzo el sexo sin compromiso, la fantasia del exotismo (sexo con mulatas, negras, orientales, del Este, etc) han sido factores clave para este cambio de perfil en una generación que, paradójicamente, ha nacido después de la revolución sexual.

"Ligar cuesta mucho trabajo y además no tienes ninguna garantía de éxito. Debes darle charleta a una tía durante horas, decirle cosas que a ella le gusten, de esas románticas; invitarla a cenar o a tomar copas y después a lo peor te quedas con las ganas, porque puede decirte que no. O te dice que sí para ennoviarte. Así que vamos al puticlub, pagamos y ya está. Es mucho más sencillo. Como irse de vacaciones a Cuba: allí, por unos pintalabios o un par de medias, tienes todo el sexo que quieres. Y sin complicaciones".

(Rafa, menos de 30 años, estudios universitarios)

¿Estamos ante un fenómeno nuevo? El psicólogo Enrique García Huete, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, indica que “ha cambiado la percepción social de la prostitución, aunque muchos jóvenes siguen debutando en el sexo con meretrices. Un abanico amplísimo de ofertas, una mayor permisividad y un nivel adquisitivo más alto que antaño hacen que los jóvenes se aproximen a ella. Si además hay una parte de ella más luminosa, divertida y atractiva, más lúdica en suma, muchos chicos sin pareja de 20 a 25 años no se lo piensan. Si alguno de los amigos ha recurrido a la prostitución, y transmite información positiva o incluso entusiasta, es fácil que contagie al grupo. Razonamientos como es que son auténticas profesionales, a éstas puedes entrarles sin rodeos o saben hacer muy bien su trabajo, referidos a las prostitutas, acaban convirtiéndose en clichés que se repiten y perpetúan".

Eduardo Verdú, autor de varios libros sobre tendencias juveniles -entre ellos el titulado Adultescentes-, nos dice que "el entorno interracial favorece la realización de deseos y fantasías sexuales: la hoy puedes acostarte con una negra; mañana con una dominicana, pasado, con una rubia del Este o una angelical oriental de Thailandia, Japón o China. ¡En la variedad está el gusto! Pero también es cierto que los chicos que van con prostitutas lo hacen no porque no puedan acostarse con chicas, sino porque no les merece la pena el esfuerzo para concluir el cortejo con una negativa. Sencillamente se ahorran el trabajo", explica Verdú.

Cristina Garaizábal, portavoz de Hetaira, celebra que "la prostitución es un servicio más, una opción de ocio y desahogo. Sería lógico que el estigma que tradicionalmente recae sobre las prostitutas fuera diluyéndose y que a la vez se reconozcan sus derechos laborales. Eso permitiría luchar con mucha más eficacia contra la explotación y el abuso, rayano en la esclavitud, que se ejerce sobre muchas de ellas".

En épocas anteriores los hombres eran machos muy declarados, incluso en televisión podían verse “spots” en blanco y negro publicitando el consumo de coñac como potenciador de la virilidad masculina: “Soberano, es cosa de hombres". Aunque fueran machos solian respetar a la mujer con aquello de ser galán y cortés. Sin embargo ahora los jóvenes van camuflados de supuestos liberales pero se pasan por el aro la femenidad, tratan mal a las chicas y van a lo que van. Ellas mismas confiesan: "el mercado masculino está en crisis". No olvidemos que la mujer es quien tiene el control de la sensualidad y de la sexualidad.

No soy de los que buscan el placer mediante la oferta de billetes, gracias a mi propio esfuerzo y convicción nunca he casado con el machismo y mis padres me educaron con el respeto e igualdad hacia la mujer. Me gusta la mujer porque tiene todo aquello que deseo, que me hace sentirme distintoe incluso creativo. me gusta sentir cerca una mujer quizás porque me gusta ese juego clásico de la conquista y la seducción. Admiro a las mujeres, respeto su forma de ser, me gusta aprender de ellas, porque nada más bello hay en la vida que seducir y conquistar a una mujer, es como revivir la energia de la vida y sentir el arte dentro de ti.


KarlFM.-

martes, enero 15, 2008

28.000 MILLONES DE TONELADAS DE CO2 SON VERTIDAS ANUALMENTE EN EL MUNDO Y SEGUIMOS CIRCULANDO CON LOS COCHECITOS

No me gusta repetir las cosas una y otra vez pero dada la gravedad del tema no hay más remedio que serlo. En España la gente sigue pasando de los gases tóxicos, del cambio climático y sus consecuencias, les importa pero no renuncian a todo aquello que lo genera.

La electricidad (24,0%), los coches y transportes (21,7%), la industria (16,3%), la agricultura y ganaderia (10,2%), son los cuatro sectores que mas contaminan con la emision de gases de efecto invernadero.
(Fuente estadistica: Ministerio del Medio Ambiente, Ministerio de Industria, CCOO, World Wacht Institute).

De seguir las tendencias actuales, la dependencia energética y las emisiones de CO2 aumentarán en Europa. No queremos aceptar la necesidad de cambiar de energias y aplicar las restricciones al transporte privado.
Un 80% de la energia primaria proviene de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural), principales responsables de los vertidos de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Hay que sustituir dichos combustibles por las renovables o la nuclear.
(Fuente: El País, 14 enero 2008)

Cuando voy por la calle y sigo viendo miles de coches circulando sinceramente no entiendo la estupidez humana. Cuando oigo decir que “ya se apañaran los que vengan detrás” me parece una gravísima insentez porque demuestra que nuestros hijos o nietos nos importan un carajo. Si no somos capaces de sacrificar ciertas y supuestas “comodidades” como vamos a ser capaces de entender que para vivir no es preciso destruir nuestro entorno. Queremos combatir el cambio climático sin renunciar a los coches, sin aceptar restricciones al uso del transporte privado, oponiéndonos a la subida de precio de los combustibles que quizás estimularían un uso más moderado. Queremos aumentar el peso de las energías renovables (hidràulica, eólica, solar, etc) pero sin renunciar a la seguridad del suministro, sin que aumente el precio de la electricidad y sin que el paisaje se vea afectado. Queremos que las lineas de transporte y las plantas de producción se instalen lejos pero queremos que sean de rapido acceso y servicio. Todos estos deseos y más son incompatibles porque son contradictorios.

Lo que cuesta mantener económicamente un coche:
Comprarlo. Seguro. Impuesto de circulación. Otros impuestos, Combustible, Revisiones, Reparaciones, Parking de alquiler o propio. Parkings de estacionamiento urbano. Multas. Grúas. Accidentes. Peajes autopistas, etc.

Yo no sé lo que haces tú pero yo desde hace tiempo vendí mi automóvil y voy en bici o transporte público. Solo con eso he ganado en salud, he modelado mi cuerpo, he ahorrado un montón de dinero que a su vez me permite cultivar mi afición de viajar a otros paises, he ahorrado tiempos, nervios y un montón de problemas que tenia con el coche. ¿Os imagináis una tranquila y respirable ciudad sin coches? Incluso la gente cambiaría su agresivo carácter.

Sin embargo, por lo que veo dia a dia, la gente no parece dispuesta a dejar ciertas cosas. Lo más probable es que termine evolucionando ahavcia un nuevo specto si logra sobrevivir y adaptarse a la toxicidad que lanza a los cuatro vientos. Tal como muestra la imagen que encabeza este reportje, un nuevo tipo de especie humana parece deslumbrar en el futuro próximo: la HOMUS TOXICUS.-

KarlFM.-

domingo, enero 13, 2008

VIVIR EN EL LUGAR MAS FRIO DE LA TIERRA

6ºC en Barcelona implica guantes, bufanda y anoraks porque la gente tirita de frío. En León y Burgos los fríos alcanzan temperaturas mucho más bajas bajas y la gente precisa comer fuerte para no pelarse de frío. Sin embargo, hay lugares en la Tierra donde el frio es un elemento tan insoportable que los termométros rebasan cualquier límite imaginable. Es cuando el frío se convierte en un monstruo mortal que lo congela todo.

Personalmente la temperatura más fría que he vivido han sido -15ºC y el frío se clavaba como agujas en la carne (la más calurosa ha sido 44ºC en Yucatán, México y la piel me hervia roja como en un asador). Mi novia, que es de orígen búlgaro, ha soportado temperaturas de -20ºC en su país, pero el récord lo obtuvo cundo estuvo el año pasado en Polonia y tuvo que adaptarse a -35ºC: "al salir del avión una durísima y helada bofetada de frio polar me golpeó la cara que parecia que se me iba a romper en cubitos de hielo; tuve que ir corriendo al bar del aeropuerto y tomarme algo ardiendo y luego vodka".

Los extremos son mortales y cuando se alcanzan estas cifras es como vivir entre la muerte. Sin embargo la naturaleza humana es imprevisible, es capz de adaptar su existencia a -75ºC o a 60ªC.
La temperatura más alta jamás registrada en la Tierra fue de 57’3º C. La maquinaria biológica es impresionante ya que puede elaborar distintas estrategias para sobrevivir entre grados tan extremos.

Oymyakon es una ciudad de 800 habitantes al este de Siberia que ostenta el récord de ser la ciudad más fría del mundo. Su localidad batió récord en 1926: –71,2 grados, la temperatura más baja jamás registrada en una zona habitada. Temperaturas aún menores han sido registradas en la Antártida (oficialmente la menor es -89.2 °C cerca de la estación de Vostok).

Pasar un día de invierno en Oymyakon es una experiencia inolvidable. El aire permanece inmóvil, estático. Nada se mueve porque todo está permanentemente congelado. Si se lanzara un jarro de agua hirviendo al exterior, inmediatamente, con un ruido muy especial, se transformaría en hielo que caería al suelo. Por debajo de los -50° es mejor no salir al exterior, si se hace, no se puede dejar ni un centímetro de piel al descubierto, nuestros tejidos se congelarían inmediatamente y padeceríamos graves lesiones. Cuando se llama a la puerta de una casa en Oymyakon, la primera habitación de la casa es el vestíbulo congelador que es donde se guarda la comida que se quiere congelar de forma natural. La temperatura media de las máximas en el mes de enero es de -48° y la de las mínima, -53°. Curiosamente, en verano las máximas alcanzan con facilidad los 30° positivos. En el planeta no existe otro lugar con temperaturas tan bajas donde la gente vive y trabaja de forma fija. La temperatura media en enero es de -61ºC pero hay días que puede hacer hasta –68ºC.

A continuación os presento el sobrecogedor relato de Andreas Albes sobre Oymyakon, el lugar más frío de la Tierra, que describe las formas en que sus habitantes se enfrentan el frío extremo.

KarlFM


"Los habitantes de Oymyakon, en la república rusa de Yakutia, nacen, crecen, se reproducen, sueñan y mueren prácticamente congelados. Cuando los pescadores de Oymyakon, en Rusia, extraen un pez de las aguas cubiertas de hielo, bastan 30 segundos para que esté congelado: tieso como una tabla. Aquí la leche no sabe de estado líquido: sólo se vende en bloques helados de color mármol. A partir de 52 grados bajo cero dan día libre en la escuela, y el gran acontecimiento del año es el Festival del Polo de Frío. Entonces, Dschis Chan, el señor del invierno yakuto, encarnado por el profesor de gimnasia de la localidad, invita a sus colegas Padrecito Invierno de Moscú y Santa Claus de Finlandia a comer filetes de reno y a ponerse ciegos de vodka. La última vez, Santa Claus casi echa a perder la fiesta porque se bebió nada menos que 10 botellas en 48 horas para combatir el frío. Oymyakon es el polo helado de la Tierra y el invierno dura como mínimo nueve meses.

Pues bien, para alcanzar este lugar irreal aguantamos (es noviembre) a 34 grados bajo cero en el aeropuerto de Jakutsk, esperando a que por fin se abra la puerta del avión, que se ha congelado por completo. A bordo del aparato de hélice, con cortinas azul claro en las ventanillas, los pasajeros llevan botas de piel de reno. La azafata reparte periódicos. Y en ellos se lee que, en algún lugar de las montañas, un criador de renos resultó gravemente herido al caer del caballo y tuvo que esperar semanas a que acudieran en su ayuda, así que en el ínterin se amputó él mismo los dedos de los pies helados con un cuchillo de monte y logró sobrevivir. La foto muestra a un nativo típico, menudo y vigoroso, de cara pálida, mejillas redondas, nariz chata y ojos que asoman por unas ranuras diminutas.

Dos horas y media después aterrizamos en Ust-Nera, nido de buscadores de oro, donde la temperatura alcanza los 42 grados bajo cero. Son poco más de las tres de la tarde y el sol ya se pone por el horizonte. Proseguimos viaje en un microbús con cristales dobles, fijados con cinta adhesiva, que impiden que se forme una gruesa capa de hielo en el interior. Cuando Vladímir Putin visitó la región, el gobierno local avisó de que no se les ocurriera mandar por avión un Mercedes oficial sin doble acristalamiento. El Kremlin ignoró la recomendación y el coche del presidente no pasó de la primera valla publicitaria, justo detrás del aeropuerto.

Kolya, nuestro chófer, tiene una fina barba a lo Gengis Khan. Tras cuatro horas salvando baches y ríos helados, nos anuncia: “A partir de aquí se acabó la carretera en buen estado”. Seguimos por la autopista de Kolyma, la vía que Stalin hizo construir utilizando presos como mano de obra para poder explotar las riquezas naturales de Yakutia, sobre todo el oro. Cada 30 kilómetros había un gulag. La mayoría de los presos moría al cabo de tres meses. Se les enterraba bajo la calzada. Y punto. “Aquí yace un muerto cada cuatro metros”, nos explica Kolya. Por eso la autopista de Kolyma también se llama “carretera de los huesos”.


Llegamos a Oymyakon hacia las tres de la madrugada, a 51 grados bajo cero. Por debajo de menos 45 grados, la gasolina se congela, y por eso Kolya nunca apaga el motor de nuestro autobús. El frío quema como si uno se hubiera embadurnado la cara con una pomada para activar la circulación; la primera bocanada de aire casi revienta los pulmones, y al cabo de medio minuto la nariz está entumecida. Kolya nos asegura que eso no es nada. “A partir de los 64 grados bajo cero, uno puede oír cómo se hiela el aliento, siente cada hueso del cuerpo como si estuviera congelado y los escupitajos aterrizan en el suelo en estado sólido”. A semejante temperatura no hay prenda en el mundo que pueda mantenerle a uno caliente más de 15 minutos. Oymyakon debe su clima extremo a las cadenas montañosas que la rodean, y que impiden que escapen las pesadas masas de aire frío que cubren el valle como si fueran de plomo. Aquí impera una calma chicha todo el año. Eso hace que el frío sea relativamente soportable y permite que la temperatura alcance en verano los 35 grados.

Una vez que ha amanecido, tampoco se ve gente por la calle; las columnas de humo se elevan derechas como una vela por encima de las casas sobre un cielo sin nubes, y las antenas parabólicas permiten adivinar a qué se dedica la mayoría de sus moradores. La localidad cuenta con 2.300 habitantes; la mayor parte vive como hace cien años, televisión aparte. En lugar de cuartos de baño, levantan en el jardín unas barracas de madera sin calefacción, y bloques de hielo ante la puerta sustituyen el agua corriente. Hay un par de teléfonos privados, y sólo tienen radio los que pueden permitírselo. “El más mísero de los trabajos es el de criador de caballos”, comenta Fiodor. Él es uno de ellos. Con el cuerpo oculto bajo varias capas de pantalones y chaquetas, y con una gigantesca gorra de piel de zorro en la cabeza, está ahí plantado en un prado en las afueras, con pinta entre yeti y astronauta. Los criadores, explica, se pasan el día al aire libre porque los famosos caballos salvajes yakutos, que se sienten especialmente a gusto en esta estepa, desprecian cualquier tipo de establo. Devoran nieve y la hierba bajo ella.


A pesar de que estos animales tienen una pinta inofensiva, con sus patas cortas y su pellejo hirsuto, lo cierto es que sólo se dejan domesticar a regañadientes. Al intentar juntar la manada, Fiodor es derribado por su semental en dos ocasiones. Patalea tumbado boca arriba, sin poder ponerse en pie, envuelto en sus gruesos ropajes. Los caballos salvajes de Oymyakon se han utilizado incluso en expediciones al Polo por su resistencia. Fiodor prefiere sacrificarlos porque su carne grasienta está repleta de vitaminas y se considera una exquisitez. La mayoría de los habitantes de Oymyakon vive de la caza de martas y liebres, o bien crían vacas y renos. La única industria es una pequeña fá­brica de leche que deja de funcionar en octubre. El invierno es demasiado frío para las vacas, así que no dan leche, y los campesinos cubren las ubres de los animales con sacos de piel para que no se enfríen. De todos modos, la leche no se echa a perder: se conserva congelada en los sótanos, a un metro bajo tierra, donde reina una temperatura constante entre 10 y 15 grados todo el año.

Los suelos de Yakutia sólo se deshielan superficialmente de junio a agosto, y quedan cubiertos por una capa de fango que hace prácticamente imposible instalar vías de ferrocarril. Los edificios de cemento de gran tamaño han de construirse sobre pilotes, que se hincan en la tierra a varios metros de profundidad para que no se hundan. Pero en Oymyakon no hay otra cosa que cabañas de madera. El suelo es extraordinariamente fértil, y en verano, la naturaleza literalmente estalla. Pero el lodo alberga también millones de larvas de mosquitos.

En la era soviética, el valle era famoso porque en él vivían algunos de los hombres más ancianos del país. El mayor era Fiodor Arnosov, un cazador que murió en 1967 a los 109 años. El doctor Innokenti Novgorodov, que trabaja en la pequeña policlínica, nos cuenta que antes sólo sobrevivían los niños más fuertes y sanos. La tasa de mortalidad infantil era enorme, y las mujeres traían al mundo hasta 18 hijos. Además, la gente no bebía alcohol porque no había ningún supermercado que vendiera vodka, y tampoco se pasaba la vida sentada delante del televisor. El doctor Novgorodov lleva unas gruesas botas de fieltro bajo la bata blanca, los dedos le tiemblan un poco. Tiene 71 años. La asistente sanitaria que trabaja con él tiene 72. El partido le destinó a Oymyakon hace décadas, rememora sin pesar; pero hoy día la cosa ya no funciona así, y por eso resulta difícil encontrar a quien les reemplace. Por otro lado, uno no puede hacer nada por los pacientes. El pequeño hospital de paredes azul claro resplandece de puro limpio, pero faltan medicamentos, sobre todo antibióticos, y no hay ni sala de operaciones, ni un aparato de rayos X. Las 11 camas están ocupadas en su mayoría por enfermos de cáncer a los que no pueden –o no quieren– ayudar en ningún otro sitio.

Novgorodov nos cuenta que hace poco encargó que llevaran en microbús a Ust-Nera a una mujer de 37 años con cáncer de hígado; una vez allí, los médicos decidieron que había que enviarla al hospital central de Jakutsk. Pero en lugar de subirla a un avión, la mandaron de vuelta a Oymyakon. De allí salió de nuevo el microbús rumbo a Jakutsk siguiendo la ruta directa, un viaje de 35 horas. La mujer murió en el camino. Novgorodov se encoge de hombros. En la vasta Siberia, una vida no cuenta demasiado.

Yakutia es la república rusa más grande en lo que a superficie se refiere: tres millones de kilómetros cuadrados, unas seis veces España. Además es una de las regiones más ricas de la Tierra: posee reservas de platino, plata, uranio, minerales con contenido metálico, carbón, petróleo, gas… El 40% del oro ruso se extrae de Yakutia, así como uno de cada cinco diamantes del planeta. Pero sus 950.000 habitantes (densidad: 0,31) viven apenas por encima del mínimo de subsistencia; toda la riqueza va a parar a Moscú.

Los yakutos son un pueblo turco que ha seguido hablando su propio idioma hasta nuestros días. Colonizaron Siberia en el siglo XIV desde el Baikal, pero luego los rusos los fueron desplazando a regiones cada vez más septentrionales. Así es como llegaron a Oymyakon en 1640. El valle parecía ideal para establecerse, puesto que el río Indigirka no llega a congelarse ni con las más duras heladas debido a la gran velocidad a que circulan sus aguas. En la II Guerra Mundial, Oymyakon cobró importancia estratégica, pues repostaban los bombarderos estadounidenses que atacaban Alemania por el este. Pero una vez concluida la era soviética, el aeródromo quedó abandonado y fue convirtiéndose en una ruina.

El subteniente Smirnov nos recibe en el negociado de la milicia, sentado bajo un retrato al óleo de Iósif Stalin. Smirnov es uno de los tres policías de la localidad; nació aquí hace 32 años. “Oymyakon le debe mucho a Stalin”, comenta. Sin él no habría existido la autopista de Kolyma, y probablemente la localidad habría permanecido aislada del mundo exterior hasta hoy. Muchos piensan igual, a pesar de haber perdido parientes en los gulags. La porra de Smirnov se balancea colgada en el ropero. No consigue recordar cuándo la utilizó por última vez. Aquí la mayoría de los delitos están vinculados al alcohol; cada pocos años se comete un homicidio. Pero las vecinas dan bastante que hacer: se denuncian constantemente; por ejemplo, porque la vaca de una se ha zampado la ropa tendida de la otra. Gracias a Dios, rara vez hay accidentes. Hace no mucho, un agricultor se cayó en la carretera y no vio un rebaño de renos que se aproximaba. Le arrollaron.

Como ocurre por doquier en la provincia rusa, aquí también se escucha a menudo la frase “en la Unión Soviética vivíamos mejor”. De hecho, había vuelos en helicóptero a Jakutsk dos veces por semana, e incluso un cine. Nadie sentía la tentación de marcharse lejos porque se intuía que en cualquier otro sitio las cosas tampoco eran mucho mejores. Pero ahora todo el mundo ve por televisión cómo se vive de Moscú a Malibú, y se da cuenta de que Oymyakon no sólo es la provincia, sino el verdadero fin del mundo.

La escuela no ha tenido nunca calefacción en condiciones hasta el año pasado, los niños daban clase con el abrigo puesto. Son 300; hacia finales de la era soviética sumaban aún 400. Los jóvenes sueñan con tener un café, móviles, un cibercafé o que la discoteca de la escuela vuelva a funcionar. Pero, desgraciadamente, el equipo estéreo lleva años estropeado. Al menos, la Casa de la Cultura organiza veladas de baile una vez por semana con música de Boney M o, como este mismo sábado, un concierto de guimbardas con concurso de canto incluido.

La sala sin ventanas está abarrotada. Bajo los abrigos de piel se asoman minifaldas y alguna que otra camiseta que deja el ombligo al aire. Las botas de reno han sido sustituidas por tacones altos. Los hombres llevan corbata. Los jóvenes rebosan optimismo, todos planean hacer carrera como abogados, médicos o managers. Pero –nos cuenta Saina, de 16 años– las mujeres deben casarse, tener hijos y estar de vuelta en Oymyakon como mucho antes de los 24.

El depositario de las esperanzas de la localidad es un hombre que los lugareños llaman con orgullo su “oligarca”. Alexander Krylov, de 33 años, alto, delgado, nacido aquí de padre médico, reunió un pequeño patrimonio comerciando con material de construcción en Jakutsk y luego regresó. Tiene seis hijos de tres mujeres y una visión: traer turistas. Para ello ha creado el Festival del Polo de Frío y la elección de Miss Polo de Frío. Además ha construido el primer hotel con agua corriente caliente en cada una de sus 10 habitaciones. Y lo cierto es que han venido turistas. Ilse y Elke, por ejemplo, dos jubiladas europeas de las que aún se habla en el valle, porque hasta entonces los lugareños sólo habían visto vegetarianos en la tele. O el actor de Hollywood Ewan McGregor, que llegó a lomos de su motocicleta en verano.

Incluso un jeque de carne y hueso se acercó el pasado febrero. Caminaba pesadamente por la nieve envuelto en ropajes blancos, e insistió en que le pusieran un sello en el pasaporte en la Administración municipal como prueba de que había estado realmente en el polo de frío. Su alteza, propietario de los más nobles purasangres, arrugó la nariz al contemplar los desgreñados caballos salvajes paticortos. Debieron parecerle poco menos que burros gordos. Pero cuando le explicaron que habían participado en la expedición al Polo Norte, decidió comprar uno por 1.000 dólares. Inspeccionó la pista de aterrizaje de la II Guerra Mundial y anunció que enviaría un avión a recoger al animal. Desde entonces, en Oymyakon esperan la llegada del primer avión privado procedente de Dubai."

Andreas Albes
13/01/2008
El País Semanal.-

jueves, enero 10, 2008

KARLFM
en Basilica de Alexander Nevski
Sofia (Bulgaria, Navidades 2007)
Foto: 28 Diiciembre 2007
(click en foto para ampliar)

miércoles, enero 09, 2008

ORDEN Y DESORDEN, PLACERES Y DISPLACERES DE LA RAZÓN Y LA IMAGINACIÓN

Nunca saben dónde están las cosas que necesitan. Tardan tiempo en encontrar las llaves, el otro par del zapato, esos papeles tan importantes ... Viven en un mundo caótico y desorganizado en el que no les es fácil hallar lo que buscan. SON LA RAZA DE LOS DESORDENADOS.

Se pasan el tiempo ordenando las cosas, alineando los objetos según una lógica personal; viven pendientes de la clasificación, de la simetría, de la obsesión, de rituales teatrales que convierten su vida en una total dependencia del orden extremo. SON LA RAZA DE LOS ORDENADOS CRÓNICOS.

Mantienen su vida según las leyes del orden lógico y razonable, ven la vida como una parte creativa, artística, económica y de sentido común, Suelen ser organizados, efectivos y siempre tienen todo a punto. No acostumbran a olvidarse las cosas porque todo lo preparan de antemano. SON LA RAZA DE LOS ORDENADOS LÓGICOS.

Thomas Middleton, dramaturgo inglés, dijo en cierta ocasión que "una de las ventajas de ser desordenado es que uno está continuamente haciendo nuevos y excitantes descubrimientos”. Sin embargo, esta actitud puede ser perjudicial si las consecuencias que conlleva son dificultar y retrasar nuestras tareas y obligaciones. Muchas de las personas que no consiguen ser ordenadas suelen achacar el problema a la falta de tiempo, a la vida tan ajetreada que llevan, a las horas de trabajo o a las prisas. Para Paloma Méndez de Miguel, psicóloga de Activa Psicología, “la mayoría de las veces, el desorden es una conducta aprendida (generalmente los niños aprenden de sus padres, muchos de los valores que marcan nuestras futuras vidas se adquieren en la infancia a través de los hábtios de los padres). Muchas de nuestras conductas las aprendemos y las mantenemos por asociación. Además, estas personas suelen encontrar beneficios, aunque a corto plazo, como no tener que esforzarse o acabar antes una labor ya que el orden supone un mayor esfuerzo y consumo de tiempo”. No obstante, frente a esa supuesta rentabilidad del tiempo se contrapone otros inconvenientes que aparecen a largo plazo y que son fruto de dicha desorganización, como pueden ser la impuntualidad, la pérdida de eficiencia, el tiempo empleado en la búsqueda de elementos o la falta de entusiasmo.

El orden es lo opuesto a la desorganización, desorden, caos. Es un método organizado y coordinado de funcionar o desarrollar algo. Parece ser que para una parte de la población de este mundo ser ordenado es un problema. Hay gente que vive sin orden, sin conocer lo que es el placer de llegar y ver que todo está en su sitio, que el caos está corregido. Mires por donde lo mires la vida se basa en cierto orden sin el cual todo seria diferente y nada podría existir de manera organizada. La Naturaleza es ordenada, el Universo es ordenado, la evolución de la vida es ordenada. El orden es necesario, sin orden nada existiría, excepto el propio caos.

Ser ordenado es pues una virtud. Nadie va a convencerme que ser desordenado es positivo, aunque supongo ques eso depende de cada personalidad. Hay personas que consideran que pueden ser desordenadas, pero que siempre encuentran lo que buscan, si no se lo cambia de sitio. Sin embargo ess personas chocan cuando tratan de imponer su desorden en el mundo compartido, sea laboral, social y de pareja, o incluso en ciertos aspectos personales, como la limpieza, la alimentación, los estudios, la salud, los papeleos, las obligaciones, etc.

El ser desordenado-a va estrechamente relacionado con la pereza, entiéndase la falta de esfuerzo, luego ya vamos por dos antivirtudes que se encuentran como los polos Norte y Sur del cualquier imán, simplemente inseparables. Pero acaso ¿el desordenado nace o se hace? Esta vida está llena de “tonterías”, detalles insignificantes que sumados son capaces de dar al traste con una familia entera. Es de mal gusto ir cogiendo productos del supermercado y dejarlos en estantes diferentes, o libros de la biblioteca, etc... pero es preocupante si uno se obsesiona por alinear sus zapatillas con el margen de la cama, y todos los papeles sobre el escritorio siguiendo un diseño concreto, o disponer de los botes en la cocina según las leyes del Universo, etc... La vida exige orden, orden en las cosas, orden mental, orden en los sentimientos, orden en las aficiones e incluso en el ocio o pasiones. Imaginemos por un momento la Naturaleza sin orden, una sociedad sin orden, una empresa sin orden, una vida en pareja sin orden, un ser sin noción del orden en sus cosas ...... ufffffffffffffff!!!!!!!! resulta patético!!!!!!!


No entiendo porque hay gente que le gusta vivir rodeado de cosas amontonadas sin sentido, de espacios irracionales, descompuestos y sin belleza plástica ni poesía dinámica, con descalabro general y sintomatología preocupante. Son personas con desorden por ley, con puntos de avance y retroceso hacia aquí y hacia allá, sin timón. sin rumbo y con sus naves a la deriva. Son marineros que navegan por mares de algas, colisionando con todo tipo de arrecifes hacia islas inexistentes. Para mi el orden es la tendencia natural de las cosas porque genera control y el control aporta resultados consecuentes, seguridad y economía en los tiempos y en los espacios.

Sin embargo hay otras personas que entienden el desorden como un estado natural de orden, aunque éste podría llegar a marcar un verdadero estado de confusión y tensión en nuestras propias vidas. Para estas personas existe un caos organizado.

La mayoría de las ocasiones, el desorden es una conducta aprendida, la cual, la aprendemos en primer lugar, y luego la seguimos manteniendo por asociación. para algunas personas puede ser positiva, como el dramaturgo inglés Thomas Middleton cuando dijo que “una de las ventajas de ser desordenado es que uno está continuamente haciendo nuevos y excitantes descubrimientos“.

Sin embargo, para otras, esta actitud puede llegar a ser perjudicial si las consecuencias que conlleva son dificultar y retrasar nuestras tareas y obligaciones, impidiendo así desarrollar nuestra vida diaria con plena normalidad.

¿Es la gente desordenada más productiva?. Un "caos organizado" te permite ser mas eficiente y productivo. El empeño que se "gasta" en ser organizado todos los días gasta dinero y tiempo, pero dejar que tu trabajo se quedecomo lo dejas, permite que se tenga (supuestamente) un mejor flujo de trabajo y permite cambiar de tareas "suavemente". Producir es una cosa, pero alguien debe ordenar la producción. No imagino una máquina produciendo constantemente, llenando montañas de resultados sin que nadie ponga orden a tales producciones. Por tanto según mi criterio la gente desordenada no es más productiva, porque hay desordenados que no son productivos como hay ordenados que si lo son; todo productor precisa que alguien o algo ordene sus producciones. Es cierto que la propia persona puede tener un sistema de ordenamiento que solo el mismo entienda. Si solo él lo entiende no creo que ese sistema lo haga mas productivo. Por tanto, dudo que se pueda decir si alguien con un escritorio desordenado o no sea más productivo. Quizás sea desordenado fisicamente pero muy ordenado mentalmente, o al revés.

Hay algunas características de personalidad que se asocian más o menos a personas desordenadas. “Habitualmente, el desorden suele darse en seres poco perfeccionistas, que no necesitan tener el control del entorno. Aunque puede darse el caso contrario; esto es, personas muy perfeccionistas que no ordenan porque piensan que no disponen del tiempo necesario para hacerlo a la perfección. Sin embargo, suele ser más común el primer caso. También, se da en personas con escasas habilidades de resolución de problemas, falta de planificación o una mala gestión del tiempo”, señala Paloma Méndez. De todas formas, la psicóloga aclara que no se puede hablar tanto de tipos de personas como de grados de desorden o contextos de desorganización. En muchas ocasiones, los individuos son desordenados en un contexto específico, pero no en otros. “Existen personas que en el trabajo son muy organizados pero en casa son un desastre. También se da el caso de personas que tienen las cosas aparentemente desordenadas pero son capaces de encontrar cualquier cosa. A esto se le conoce como el ‘desorden ordenado’ o un orden no ortodoxo”, explica Méndez de Miguel.

Ya no se trata de una cuestión de estética, ni de agilizar nuestras actividades, ni siquiera de saber dónde encontrar lo que buscamos. La desorganización puede tener consecuencias negativas para nuestro bienestar. “El desorden puede aumentar el nivel de estrés, ya que éste se produce cuando las demandas del medio superan los recursos. Si no encuentras las cosas que necesitas puede producirse un goteo constante de estrés o de falta de motivación”, aclara Paloma Méndez. Por esta razón, es necesario un cambio de actitud que nos ayude a mantener una organización. Un cambio que no es fácil, pero que se puede lograr si se está dispuesto a realizar el esfuerzo que conlleva. “Es imprescindible marcarse objetivos concretos y sencillos. No se trata de dar un cambio radical, sino de ser perseverante. Por ejemplo, si algún día se deja algo tirado no hay que darse por vencido. Una buena forma de empezar es establecer pequeñas metas que siempre facilitarán la tarea y aumentarán la motivación”, concluye la psicóloga.

Para avitar el desorden se recoimiendan diez tips:
  1. Definir un lugar para cada cosa.
  2. Empezar poco a poco, comenzando con una pequeña porción, e ir colocando todo en su sitio, detenidamente y con cierta tranquilidad.
  3. Crear rutinas o hábitos.
  4. Limpiar a medida que progresamos.
  5. Utilizar una cosa y volverla a dejarla en su lugar original.
  6. Utiliza un documento o alguna nota para mantener en orden.
  7. En lugar de tener papeles, facturas, o documentos por todas partes, una buena opción es la de tener un archivador.
  8. Un calendario es una opción muy buena, para incluir tareas importantes pendientes, cuestiones diversas personales, aquello que tengamos que hacer en un futuro.
  9. Aprender a usar y consultar una agenda para organizar nuestra actividad diaria.
  10. Disponer de una dia semanal para organizar nuestras cosas.
Cómo decía Paul Claudel, " El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación."

KarlFM.-

martes, enero 08, 2008

EL HOMBRE QUE VENDIÓ SU FERRARI


Hace pocos dias atrás, alguien que trabaja cercano a mi me dijo con cierto aire de soprendida: "¿con las habilidades que tienes que haces trabajando aqui?" Jajajaja!!! La cara se me puso de mil formas, como una masa de plastilina en las manos de un angelical chico de seis años. Mi respuesta fue tajante: "querida amiga recuerda que un viejo sabio dijo una vez: sin piedras no se pueden construir los edificios.

La vida suele jugar a los cambios. Lo que hoy es blanco mañana puede ser negro y pasado rojo. Nada permanece estático por mucho tiempo, y nadie está seguro en un mundo como el actual. El movimiento, la amenaza, la inseguridad, acechan sin cesar tras cualquier esquina con su reluciente daga. Las realidades de las personas cambian cuando menos se lo esperan y en consecuencia todo suceso tiene un porque y toda adversidad nos enseña una lección.

Quien piense que lo tiene todo calculado en esta vida comete un grave error; nadie sabe lo que va a suceder mañana. Hoy estamos arriba y pasados unos dias estamos en las bases. Eso que los abuelos decian de labrarse un futuro estable es ya un cuento, nada depende de nosotros mismos, la realidad aprieta los cojones como los mordiscos de una piraña. Por eso, cuando andas por la vida hay que andar con pies de plomo si no quieres que la bomba te reviente en mil pedazos. La vida enseña, los errores se pagan, la fuga de tiempos no es recuperable. Aprovechar los instantes, mantener el espiritu cazador del guepardo, la astucia de la serpiente y el vuelo libre de la águila, es la clave de la supervivencia. Todo ello nos enseña que debemos reflexionar sobre quien entregarnos y a quien amar; los demás no son una broma, son tipos que piensan y sienten y seres que pueden enriquecerte o joderte hasta las entrañas. Cuando decidimos andar por los senderfos de la vida debemos pensar en los demás pero en nosotros mismos, y sobre todo pensar que todos los seres necesitamos de otros para sobrevivir.


Por eso vivir no es disponer de cosas, de medallas, de trofeos, de titulismos o de créditos ilimitados; hay quien base su vida en un museo, en un escaparate de "last fashion" que al final de temporada terminará en rebajas; alardear de trabajo y posición, tener millones en el banco, propiedades, coches, trajes caros, útiles de marca, etc ..... es un suplicio, es estar atado a la dependencia por mantener algo que vacia nuestra mente y nos conduce a un estado de idolotaria alienante. Vivir no es tener o aparentar, sino SER y eso parece ser que en Occidente es dificil de entender. Nos gusta conducir Ferraris pero no sabemos caminar entre los paisajes de la vida. La velocidad, la apariencia no hace perder los detalles hermosos de la existencia.

Hace tiempo tuve la ocasión de leer un libro fascinante que trataba de eso: El Monje que vendió su Ferrari”. Esta fabula cuenta la historia de un gran abogado y su forma de trabajar en los tribunales era ya una leyenda. era un hombre duro, dinámico y siempre dispuesto a trabajar dieciocho horas diarias para alcanzar el éxito que según el era su destino. era un hombre duro, dinámico y siempre dispuesto a trabajar dieciocho horas diarias para alcanzar el éxito que según el era su destino. Un día le dio un ataque cardiaco a la mitad de un juzgado en el tribunal, ahí se encontraba derrumbado como un pequeño niño indefenso con el deseo de sobrevivir. Cuando se recuperó, comprendió que el val0or de la vida no estriba en tener sinoen ser. Decidió vender todas sus pertenencias, incluido su preciado Ferrari. Dejó su trabajo y elevado status social y se fue a la India. Alli conoció, despojado de todo, solo consigo mismo y su intimo ser, descubrió la verdadera esencia de la vida y se convirtió en un hombre feliz.

Yo nunca he tenido un Ferrari, ni deseo tenerlo, pero si tuve ciertos privilegios de status en esta vida, privilegios que un dia unos se perdieron y otros se sacrificaron para disfrutar de una vida mas libre. Disponer de cosas no es precisamente sentirse libre, no te convierte en rey de algo, porque cuanto más tienes mas esclavo eres. Vivir sencillamente pero con profundidad te enseña a que se puede vivir de otra manera distinta, te enseña a ser el rey de ti mismo, a vivir con menos cosas y a ser mucho más feliz. La mayoría de la gente vive en un círculo restringido de sus posibilidades. Todos nosotros tenemos reservas de vida en las que ni siquiera soñamos.

Nuestra sociedad no nos enseña a vivir correctamente, para la gran mayoria de las personas la vida pasa veloz y muchos no se enteran que eso de vivir no es precisamente lo que nos induce la dinámica social; nuestra sociedad inculca valores erróneos que tan solo conducen a resultados negativos, tanto a nivel global como a nivel individual. Con esos valores metidos en la cabeza la gente se comporta de manera estúpida. Eso de aparentar, de menospreciar a quien no es una cosa u otra, eso de valorar o infravalorar profesiones, personas, es propio de ignorantes, de gente que no sabe, ni tiene idea, de lo que es realmente vivir.

Cuando me alejo de la realidad y levanto el vuelo me doy cuenta de que las personas somos como hormigas que operan desesperadamente para mantener la reina madre y su colmena; cuando regreso al núcleo de esa realidad veo que las personas formamos parte de un engranaje mecánico perfectamente dirigido hacia una producción sin límites, cuyos beneficios, van a parar a los bolsillo invisibles de personajes que nunca conoceremos. Somos piezas y tornillos de esta gigantesca maquinaria que no se detiene por nada aunque el planeta esté amenazado.

Lograr SER en medio de esta locura bio industrial es un acto de heroismo, inteligencia y sensibilidad sin precedentes. Tener la pericia de poder escapar de esta vorágine mortal, de ese banco de pirañas carnívoras, es el mayor éxito que una persona puede alcanzar. Tener los huevos de vomitar toda esa pesadilla interna, de despojarse de los lastres del consumismo y la dependencia económica que impone la sociedad, es como conseguir un orgasmo en estado ingrávido. Ya sabemos que dificilmente podemos quitarnos la pegagosa tela de araña que nos envuelve, de romper esas crisálidas que encierran nuestro verdadero destino como humanos, pero no por ello tenemos que dejar de intentarlo; no por ello debemos abandonarnos al oleaje del "rebaño enfebrecido"; ser conscientes de la enfermedad es el primer paso, quitarse el virus de encima es el segundo, tomar medidas y vacunarse es el tercero; si logramos alcanzar este estado podremos soñar quizás en tocar el Nirvana. Ánimos y empezemos a ser nosotros mismos.

El Hombre que vendió su Ferrari
es una fábula que nos enseña lo importante que es tener un equilibrio en la vida, un autocontrol que nos guie para lograr lo que queremos. Tener bien definido lo que se quiere en la vida, verse como uno desea verse, claro, fortaleciendo el lado espiritual, y no solo guiándonos por lo material. Y Sobre todo ser positivo en la vida, hagamos lo que hagamos, estemos donde estemos, y logremos lo que logremos. Con un pensamiento positivo se puede lograr cualquier cosa y vencer cualquiera de los miedos. Vendamos pues nuestro Ferrari y empezemos a rodar por la vida con nuestras propias piernas.

Texto y fotomontaje de KarlFM.-

domingo, enero 06, 2008

FRANÇOISE NIELLY, LA FUERZA DEL COLOR

Françoise Nielly es una pintora francesa que plasma su fuerza en un cromatismo intenso de facciones bellamente anguladas. Jugando con distintas composiciones y explorando diferentes facetas en sus imágenes, Nielly se convierte en una artista que sintetiza sus creaciones en el impacto y la fuerza de la expresión masculina y femenina. Sus trazos se asemejan a los ejecutados por la espátula agresiva y el pincel grueso con nervio y carácter, a fin de generar dinámicas propias que mezclan extrañas formas y tintajes. Pintura, fotografía, ilustración, imágenes por ordenador, todo ello hábilmente mezclado para provocar un collage múltidisciplinario que sobrecoge al espectador. Vitalidad y sensualidad, belleza humana de trazos duros, su pintura -dedimensiones grandes- es exuberante, sexual. e incluso, voraz. Francoise Nielly vive cerca de Montmartre, en París, sumergida en ese ambiente pictórico que rezuma la inolviodable e enigmática tradición francesa.

KarlFM.-











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